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La cara oculta de Emasesa

Como presidente que fui de una comunidad de vecinos me tocó lidiar con las facturas del agua. Conocí situaciones inimaginables, al margen del número y clase de personas en cada piso. Una familia ‘progre’ y ‘ecologista’ vaciaba por las noches en la terraza la enorme piscina hinchable en que se bañaban sus niños. Otra de ancianos ni se inmutaba por el río que brotaba de sus cisternas rotas: temían más las facturas del fontanero que las de Emasesa. Por eso no me cuadra la campaña marchenera de cobrarnos el agua no por el consumo real de cada vivienda, sino por el número de residentes en la misma….siempre, ojo,  que estén dados de alta en el padrón. Marchena, el valido del alcalde, usa Emasesa para que por temor al tarifazo del agua  la gente se empadrone y Sevilla no baje de 700.000 habitantes.¿Se imaginan que en la gasolinera le cobren el combustible no por el consumo real del coche, que puede ser menor gracias a su eficacia como conductor o por tratarse de un modelo ecológico, sino por el de pasajeros que lo ocupen? El fin no justifica los medios.

Y en eso llegó la Junta

Monteseirín ha entregado el premio Emasesa Sostenible a Cruzcampo por la construcción de una nueva depuradora. Ya era hora. Lo de la depuradora, no lo del premio. La cervecera se ha resistido como gato panza arriba desde 2006 a adecuar sus vertidos a la normativa vigente, hasta que ha sufrido dos sentencias judiciales en contra y un expediente sancionador de la Junta. A la fuerza ahorcan. Alegando que sus vertidos eran aguas residuales urbanas se ha estado ahorrando su tratamiento como industriales, hasta el punto de que le resultaba más rentable pagarle a Emasesa, que le aplicaba una normativa doméstica mucho menos exigente, un canon de 2.279 euros diarios por permitirle arrojar sus porquerías químicas a un colector de la ciudad. Pese a que las estaciones de tratamiento urbanas no están preparadas para este tipo de residuos, Emasesa también se hacía la loca porque anteponía la pasta que ingresaba a los efectos de estos contaminantes en su red. Así entiende Marchena la economía sostenible. El premio debió ser para la Junta. Fue ella la que mandó parar.