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El Ayuntamiento de Sevilla antepone las bandas de cornetas y tambores al derecho al descanso

RUIDOS

Decreta excepciones a la Ordenanza municipal contra el Ruido para que las bandas ensayen al aire libre hasta las 23 horas

CONFLICTO

 

El delegado de Fiestas Mayores sostiene que debe primar “el interés general” que para la ciudad suponen las bandas

 

RETROCESO
Zoido cedió un local a cada agrupación musical y 75.000 euros al Consejo de Bandas para locales de ensayos

 

El delegado de Fiestas Mayores, Juan Carlos Cabrera, considera que las bandas de cornetas y tambores representan el interés general de Sevilla frente al derecho al descanso de los vecinos y por ello, y haciendo una particular interpretación de la Ordenanza municipal contra el Ruido, dará permisos “excepcionales e individuales” para que las agrupaciones musicales puedan ensayar al aire libre hasta las 23 horas en los días previos a la Semana Santa.

Esta medida del gobierno local es una respuesta de carácter general al conflicto surgido en la noche del martes cuando, atendiendo a denuncias vecinales, la Policía Local suspendió el ensayo que estaba realizando en los jardines exteriores del Parlamento de Andalucía la banda de cornetas y tambores de la Centuria Romana de la Hermandad de la Macarena.

En menos de 24 horas, la Delegación de Fiestas Mayores, cuyo titular es Juan Carlos Cabrera, y la de Hábitat Urbano, que dirige Antonio Muñoz, han ideado un procedimiento excepcional que, a su juicio, desarrolla la Ordenanza municipal contra la Contaminación Acústica, Ruidos y Vibraciones para que así las bandas puedan ensayar al aire libre y pese a las quejas que puedan tener los vecinos del entorno.

Así, se establece que se podrá solicitar con carácter «excepcional y de manera individualizada» el ensayo, que será autorizado «de acuerdo a su vinculación con la Semana Santa de Sevilla por parte del Ayuntamiento».

Estas autorizaciones serán «excepcionales e individuales», no se realizarán más allá de las 23,00 horas y serán de duración tasada y determinada. «Se evaluarán una a una las ubicaciones de los ensayos para analizar la afección a las viviendas», defiende el Ayuntamiento.

En paralelo a esta «solución transitoria» para esta Semana Santa, el Ayuntamiento expone que se van a iniciar los trámites para la modificación de la Ordenanza, «de forma que se establezca una regulación adecuada para el equilibrio entre el derecho al descanso y los ensayos en los días previos a la Semana Santa».

 

CESIONES Y SUBVENCIÓN

 

Así pues, las bandas han vuelto a los espacios públicos cuando el 17 de marzo de 2015 el anterior alcalde, Juan Ignacio Zoido, anunció durante una visita a la banda de Las Cigarreras, que estaba tocando en el polígono Arte Sacro, que “todas las bandas tienen un local para ensayar gracias a la cesión de varios locales municipales y a la subvención de 75.000 euros que el Ayuntamiento otorga al Consejo de Bandas para el alquiler de otros. Sólo falta asignar -añadió Zoido- un espacio a la banda de música de Nuestra Señora de la Victoria, y para ello estamos trabajando, en buscar cuanto antes el lugar idóneo para esta formación”.

En el caso de la banda de la Centuria de la Macarena, origen del actual conflicto, el Ayuntamiento le cedió un espacio de ensayo en el Polígono Navisa.

Por su parte, el actual alcalde, Juan Espadas, propugnó cuando estaba en la oposición y tras reunirse con el Consejo de Bandas que todas las agrupaciones musicales ensayaran en el convento de Santa Clara, en el que además quería instalar una escuela-taller de lutería. “El objetivo -dijo- es convertir el convento de Santa Clara en el gran centro de referencia y de ensayo para las bandas y que puedan disponer de parte de los 6.000 m2 para todas sus actividades”.

 

EXCEPCIÓN DOBLE

 

Según fuentes municipales, hay bandas que necesitan ensayar al aire libre para Semana Santa y de hecho sostienen que la Ordenanza ya recoge este hecho excepcional de cara a las fiestas religiosas, pero de una manera indefinida y remitiéndose a que los ensayos se hagan lo más lejos posible de las viviendas y que acaben al anochecer, por lo que se ha hecho una especie de desarrollo reglamentario de la norma regulando de manera concreta esta excepción y articulando un procedimiento que hasta ahora no se había establecido.

Abogados especializados en Derecho ambiental cuestionan o critican la “excepción” dictada sobre la marcha por el Ayuntamiento para soslayar o “desarrollar” las disposiciones de la Ordenanza municipal contra el Ruido. Para Emilia de la Serna no se ajustaría a Derecho. Joaquín Herrera, que aúna a su condición de jurista la de cofrade, se remite al uso de la figura del Privilegio Jurídico por parte del gobierno local, pero  califica la actuación de los dos delegados de “barbaridad jurídica” porque estarían suplantando la autoridad del Pleno y/o la del alcalde al modificar una Ordenanza y además haría falta un dictamen jurídicamente motivado del que no se tiene noticia.

A su juicio es obvio que hay una escala en los derechos y que el derecho de los sevillanos a la salud, el descanso y el medio ambiente está muy por encima del de las bandas de música a ensayar en la vía pública, pese al respeto que le merece la Hermandad de la Macarena y todas las de la ciudad.

Según Herrera, con amplia experiencia en esta casuística, cuando los vecinos denuncian a la Policía Local es porque ya no pueden soportarlo más y no lo hacen por fastidiar a nadie, y hay que tener en cuenta la situación de niños, enfermos y ancianos, muy sensibles y vulnerables al ruido. Para este abogado, el Ayuntamiento tenía muy fácil arbitrar una solución: ofrecer locales cerrados o espacios alejados del casco urbano (el estadio de la Cartuja, por ejemplo) para los ensayos de las bandas en vez de establecer excepciones que estima contrarias al derecho preferente de los vecinos al descanso.

El Ayuntamiento cedió un local

De ensayos a cada banda

 

Durante el mandato de Zoido, el Ayuntamiento cedió locales municipales para el ensayo de todas las bandas de la ciudad, conforme a la siguiente distribución:

-Caracolas de la Madrina (junto al Casino de la Exposición): Banda de música del Sol, banda de cornetas y tambores Nuestra Señora del Sol, San Juan Evangelista, Cristo de la Sangre y Agrupación de la Redención.

-Polígono Navisa: Agrupación Nuestra Señora del Carmen, Agrupación Santa Cecilia, las dos bandas de Los Gitanos, Jesús Cautivo, Centuria Macarena, las Tres Caídas de Triana y la Agrupación Nuestra Señora del Juncal.

-Polígono Store: Virgen de los Reyes y Madre de Dios de los Desamparados.

-Polígono Arte Sacro: la Humildad, las Cigarreras y Columna y Azotes.

-Polígono Calonge: Banda de cornetas Varón de Dolores.

-Polígono San Pablo: Agrupación de la Encarnación.

-Parque Alcosa: Banda de cornetas Pasión de Cristo.

Calle Becas: Escuadrón de la Paz.

 

Espadas no puede emplear ahora 60 millones por causa de las políticas de Zoido

CUATRIENIO

Los Presupuestos del mandato anterior condicionan el techo de gasto del gobierno actual

EN CASCADA

Las determinaciones de la regla de gasto se realizan sobre las liquidaciones anteriores

MENOR CUANTÍA

Los gobiernos de Zoido no agotaron el margen de maniobra financiera que tenían

 

Los Presupuestos de Sevilla para el año 2017 no estarán condicionados tanto por los posibles ingresos como por las limitaciones impuestas por el techo de gasto, que se van sucediendo de un año para otro. Espadas se ha encontrado con que no puede disponer de 60 millones de euros debido a la política económica previa llevada a cabo por los gobiernos de su antecesor y actual ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido.

Los Presupuestos del Ayuntamiento sólo pueden crecer en el porcentaje que se fije desde el Gobierno de la nación, pero al mismo tiempo la Ley de Estabilidad Presupuestaria impide ciertas acciones a los gobiernos locales, sobre todo en lo referido a la inclusión de inversiones.

La determinación de la regla de gasto se realiza sobre la liquidación del año anterior, cantidad sobre la que se aplica la tasa de referencia del crecimiento del Producto Interior Bruto para el año en curso.

Esta obligación viene definida por la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera, que se aprobó en el año 2012 por el Gobierno de Mariano Rajoy.

Además, el techo de gasto del sector público municipal se distribuye entre todos los entes que lo configuran.

Así, al gasto computable de la liquidación del año 2016 habría que aplicar para el año 2017 la tasa de referencia del crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB), que ha sido estimada por el Gobierno de la nación en un 2,2%.

La cantidad resultante para el Presupuesto municipal sería el cálculo inicial del gasto computable del Presupuesto de 2017, al que habría que añadir el posible incremento de recaudación tributaria.

Como siempre se parte de la liquidación del año anterior, el margen de maniobra económica de Espadas viene condicionado por lo que hubiera hecho en los años previos el gobierno de Zoido.

Las cantidades que el gobierno actual no puede gastar por causa del techo de gasto están en función de lo que se hizo o dejó de hacer durante el mandato 2011-2015, en especial lo siguiente:

-En torno a 30 millones de euros, al no incluirse un ajuste de mayor gasto en el año 2012, que fue la base para medir el techo de gasto en 2013.

-16 millones de euros en el año 2013, que se quedaron por debajo del techo de gasto.

-14 millones en el año 2014, que asimismo se quedaron por debajo del techo de gasto.

En total, 60 millones de euros que condicionan las Cuentas de Sevilla para el año en curso.

La tasa (turística) de la discordia

El alcalde de Sevilla, Juan Espadas, se ha sumado a la campaña que en plan llanero solitario había iniciado su delegado de Turismo, Antonio Muñoz, en pro de la implantación en Sevilla de la tasa turística, que consistiría en cobrarles a los turistas que se alojen en hoteles al menos un euro por noche, con lo que se recaudarían 5 millones de euros que invertir en la promoción de la ciudad.

Muñoz ha declarado de forma gráfica que se le ponen los ojos como platos imaginando la de cosas que se podrían hacer con ese dinero. Espadas y su delegado han abundado en la idea de la tasa turística en contra de la política mantenida al respecto por la Consejería de Turismo, organismo que tiene las competencias en la materia, y de la Mesa del Turismo de Andalucía (patronales y sindicatos). Lo han hecho en el marco de la “Sevilla Tourism Week”, unas jornadas de reflexión en las que Muñoz ha mostrado su preocupación por la “estandarización” de la ciudad, pero lo primero que ha hecho ha sido pecar de esa “estandarización” al huir del español y denominar las jornadas en inglés.

El motivo declarado de este encuentro era cómo evitar los efectos del turismo masivo, que ya está provocando movimientos ciudadanos de protesta en Venecia y Barcelona, mientras se presiona a la Junta para que apruebe la aplicación de la tasa turística para captar más visitantes, con lo cual se avanzaría en la dirección que supuestamente se pretende evitar: a más turistas, más riesgo de masificación y de acabar como Barcelona y Venecia.

Precedentes

El alcalde dice que nadie va a dejar de venir a Sevilla por pagar un euro más por noche en el hotel, y Muñoz, que ciudades como París, Lisboa, Roma y Barcelona ya aplican la tasa y que nosotros tenemos que elegir si queremos un despegue real turístico o no. Cuando la Generalidad de Cataluña anunció que a partir de abril de 2012 aplicaría una tasa a todos los turistas que pernoctaran en la región (en principio iban a ser 3 euros a los usuarios de hoteles de 5 estrellas y de los cruceros atracados en los puertos; dos euros a los de 4 estrellas y un euro al resto), en el diario El País hicieron un recuento de sitios con este tipo de gravamen vigente por entonces:

-París lo empezó a aplicar en 1994, a razón de entre 0,20 y 1,50 euros por persona/día.

-Roma, desde enero de 2011: entre 2 y 3 euros.

-Florencia: un euro por estrella de hotel y día desde julio de 2011.

-Venecia, desde agosto de 2011, entre 1,80 y 5 euros por habitación y día.

-Alemania, desde enero de 2011 cobra una tasa encubierta como impuesto verde de entre 8 y 45 euros a cada billete de avión.

-EEUU, desde septiembre de 2010, otra tasa encubierta en forma de 14 dólares por el formulario ESTA.

En ese mismo medio se plantearon ya una serie de cuestiones que siguen sin despejarse a la luz de ciertas experiencias y que se han obviado en el intento de debate en Sevilla:

-¿cómo se asegura que el dinero de la tasa se dedica de verdad a la promoción turística y no a otros capítulos?

-¿cómo se garantiza que cada municipio recibe lo mismo que ha recaudado?

-¿qué pasa con la gente que viaja por asuntos familiares, de negocio o incluso de salud?

-¿cómo se les cobra a quienes se alojan en casas particulares, de familiares o amigos o en establecimientos no declarados?

-¿se crea un impuesto directo e injusto que castiga a quienes se alojan en el circuito oficial pero no a los que viajan por libre y alquilan casas particulares?

Baleares

El primer precedente de tasa turística en España lo tuvimos en las islas Baleares a partir del 1 de mayo de 2001 y se calificó de “ecotasa”, ya que el dinero (2 euros/día en los hoteles de 5 estrellas; 1 euro en los de 3 y 4 estrellas y 0,25 euros en el resto) iría a engrosar un denominado Fondo de Rehabilitación de Espacios Turísticos. La polémica fue tremenda, con todo el sector turístico en contra de la decisión del Gobierno “de progreso” (PSOE apoyado por otras fuerzas de izquierda). Los hoteleros acabaron con tres opciones:

1) asumir ellos mismos el pago del impuesto para no repercutirlo a sus clientes, o sea contra su propia cuenta de resultados;

2) tratar de cobrarlo a los turistas, ya que la ley no establecía mecanismos coercitivos, sino que eran ellos los que estaban obligados a hacer frente al pago de todas todas, aunque el turista se negara a pasar por caja;

3) “comprarle” a sus clientes la tasa: se las cargaban pero a cambio los compensaban con un bono por importe equivalente, que podían canjear por servicios en el mismo establecimiento, desde consumiciones en el bar hasta alquiler de películas.

Como las Baleares eran el destino favorito del turista alemán y británico, la prensa de Alemania y Reino Unido, especialmente la sensacionalista, vio un filón en alimentar la controversia. El diario “Bild” lanzó una campaña para que sus lectores (casi 3,5 millones) remitieran cartas al Rey Juan Carlos pidiéndole la supresión de la tasa,

y hasta el secretario general del Partido Democristiano germano declaró que el gravamen iba “a hacer casi imposible las vacaciones para las familias alemanas con niños en Mallorca”.

Periodistas extranjeros desembarcaron en las islas para hacer reportajes entre sus compatriotas afectados por la tasa. Entre la polémica negativa y otros factores, el turismo alemán cayó en un 30% y parte de la demanda se desplazó desde los hoteles reglados hasta apartamentos privados que eran alquilados a los turistas y que quedaban al margen de la tasa.

El polémico gravamen se suprimió en octubre de 2003. Los hoteleros calcularon que el sector turístico balear necesitaría tres años para recuperarse de los efectos negativos de aquella iniciativa. Paradójicamente, trece años después y con otro Gobierno “de progreso”, en Baleares ha vuelto a implantarse desde el pasado 1 de julio, a razón de entre 0,50 y 2 euros por noche y en función de la categoría del hotel.

Cataluña

En Cataluña se empezó a aplicar en noviembre de 2012 con el declarado fin de mejorar la calidad de la experiencia turística en los municipios de la región y de paliar los efectos nocivos del turismo de masas, especialmente en Barcelona (19,66 millones de visitantes en 2015 y 8,3 millones de pernoctaciones hoteleras). En función del periodo del año, en la ciudad de Barcelona se recauda entre el 49% y el 67% de todo el dinero de la tasa turística de Cataluña, pero la Generalidad sólo le devuelve el 33% de esos fondos, que por ende no se invierten en los barrios populares más afectados por la invasión de turistas, como la Barceloneta.

Según un balance, de los 12.408.708 euros enviados por el Gobierno catalán en 2014 al Ayuntamiento barcelonés, prácticamente no se invirtió nada en compensar los efectos negativos del turismo, sino en todo lo contrario, como demuestran las siguientes partidas: 243.000 euros para promocionar los deportes de invierno en una pista de hielo en la Plaza de Cataluña; 850.000 euros para ampliar el funcionamiento de las fuentes de Montjuïc y 60.000 euros para dinamizar turísticamente la plaza de Les Glories y convertirla en un nuevo centro urbano “vibrante”.

Al final, la tasa turística se ha convertido en un instrumento recaudatorio más para la Generalidad de Cataluña y las protestas de los vecinos de Barcelona contra la invasión turística, en vez de reducirse desde su aplicación se han incrementado.

Así pues, hemos visto algunos de los riesgos de la tasa turística publicidad negativa aparte, desde provocar un incremento de la oferta no reglada de alojamientos en viviendas particulares en detrimento de la planta hotelera hasta convertirse en un impuesto más que no acabe repercutiendo en el sector turístico y sólo parcialmente en la ciudad recaudadora porque es otra Administración la que reparte el dinero. Si nuestro objetivo, como declaran Espadas y Muñoz, es no caer en la masificación turística, ¿qué sentido tendría imponer un gravamen a los turistas para promocionar la ciudad con el fin de que vinieran cada vez más turistas?

Orden de prioridades

El PSOE antepuso en 1999 los barrios a un edificio de Moneo en el Prado de San  Sebastián  y el PP le devuelve ahora la moneda

El edificio de Moneo habría resultado un 59% más barato que comprar el de la Junta en la Plaza Nueva

Espadas ha cometido un error de cálculo con la operación de compra parcial de la vaciada sede de la Consejería de Gobernación de la Junta en la Plaza Nueva, que le han tumbado todos los grupos sin excepción (PP, Participa, C’s e IU) de la oposición. Ha quedado en evidencia la minoría con que gobierna y la falta de una maduración previa del asunto por su parte y/o por su equipo. Hasta ha parecido una ingenuidad política que expresara en el Pleno extraordinario que si lo hubiera llegado a saber (el rechazo a su propuesta), no lo hubiera convocado.

La opinión pública se preguntará cómo Espadas dio este paso en falso y no llegó a enterarse de que la oposición no le iba a apoyar en un tema que pareció como si fuera un empeño personal suyo, cuando debiera haberse asegurado previamente los mínimos votos favorables de la oposición. Ésta, al infligirle esta dolorosa derrota, le recuerda en vísperas de los Presupuestos municipales que está en minoría y que necesita llegar a pactos para sacar adelante sus proyectos y las Cuentas, al igual que Rajoy en el Gobierno de la nación.

HISTORIA REPETIDA

En la nota de prensa previa, el gobierno local explicaba que proponía al Pleno la adquisición de la casa Fabiola como futura sede de la colección Bellver y de una parte del edificio de la Plaza Nueva propiedad de la Empresa Pública de Gestión de Activos (Junta de Andalucía) como sede unificada de servicios municipales ahora dispersos para la racionalización y reorganización de espacios públicos (Hacienda, Agencia Tributaria, Gobierno Interior, Recursos Humanos, Patrimonio).

Salvando la distancias, con la compra fallida del edificio de la Junta se ha repetido la historia del intento fallido en tiempos de Soledad Becerril de, con los mismos argumentos entonces que ahora, disponer de una sede administrativa en la que concentrar los servicios municipales dispersos.

Antes de remontarnos al mandato de Soledad Becerrril (1995-1999), veamos más a fondo en qué consistía la operación diseñada por el gobierno de Espadas para hacerse no con todo el edificio de la Consejería de Gobernación (8.383 m2), sino sólo con el 35% del mismo (2.934 m2) por 6.080.000 euros, lo que suponía valorar el m2 a razón de 2.072,25 euros, y todo el inmueble en 17.331.428,57 euros.

Atención a esta frase de la nota oficial: “El Ayuntamiento sólo abonaría así en concepto de alquiler la parte proporcional a la propiedad que mantendría la Agencia Pública de Gestión de Activos, cuantía que se reduciría progresivamente si se amplía el porcentaje de participación de la Administración Local en la propiedad del edificio. Sólo con la compra de este 35% inicial se produce un ahorro de 5,7 millones de euros en nueve años con respecto al precio que supondría el alquiler”.

PROBLEMAS ENCADENADOS

Se colige, pues, que el Ayuntamiento pensaba comprar un tercio del edificio y alquilar los dos tercios restantes también a la Junta y que para presentar de forma digerible la operación hizo una proyección a nueve años de lo que habría supuesto adquirir ese 35% en vez de alquilarlo: 5,7 millones de euros. Este dato nos permite deducir que el alquiler del 65% restante le habría costado en ese mismo periodo de tiempo 10.585.714 euros, a un promedio anual de 1.176.190 euros. Asimismo, que el alquiler, en vez de la compra, de ese tercio le habría supuesto un desembolso de 633.333 euros anuales.

No olvidemos un detalle importante: esta ahora fallida operación habría sido consecuencia de un problema causado por la decisión del gobierno municipal de comprarle a la Fundación Lara, por 4,5 millones de euros, la casa Fabiola para albergar la colección Bellver en vez de alojar las obras de arte, como estaba acordado en el mandato de Zoido, en el Pabellón Real de la Plaza de América, de propiedad municipal.

Al decidir este cambio, el gobierno ha creado un nuevo problema: debe desalojar, y por tanto hallarles una nueva sede, a los funcionarios de Hacienda que estaban de alquiler en la casa Fabiola. Y estaban allí y en esa situación porque Monteseirín entregó a Sacyr, a cuenta de las Setas, la histórica sede de toda la vida de la Delegación de Hacienda en la plaza de la Encarnación. Así se van encadenando los problemas uno tras otro.

ARGUMENTO SIMILAR

Y, las vueltas que da la vida: Espadas usa 17 años después el mismo argumento de la concentración de los servicios dispersos que utilizó  Soledad Becerril en 1999 para proyectar en el Prado de San Sebastián un edificio administrativo diseñado por el multipremiado arquitecto Rafael Moneo y que iba a tener un coste estimado de 5.000 millones de pesetas, equivalentes a 30 millones de euros.

El inmueble, de cinco plantas y en el que iba a destacar un pórtico de grandes dimensiones con acceso a la estación de autobuses del Prado, habría medido 23.000 m2 (casi tres veces más grande que la Consejería de Gobernación en la Plaza Nueva) y habría contado con un aparcamiento subterráneo de 590 plazas. Por tanto, el m2 habría costado 1.304 euros, frente a los 2.072,25 euros (un 59% más caro) que estaba dispuesto a pagar el gobierno de Espadas por cada m2 del inmueble de la Junta en Plaza Nueva, y ello sin comparar la abismal diferencia entre el número de plazas de garaje de uno y otro.

Para financiar la construcción del edificio de Moneo, el gobierno de Soledad Becerril había negociado un crédito a 25 años y a bajo interés (Mibor + 0,3%) y pensado en vender los edificios municipales (seis) que iban a ser desocupados por los funcionarios una vez trasladados al Prado. La actuación es parecida a la proyectada por Espadas, ya que en su nota el Consistorio dice lo siguiente: “Se han diseñado además planes para la recuperación de la inversión a través de la venta de entradas del Alcázar o de la enajenación de otros inmuebles de propiedad municipal”.

BARRIOS PRIMERO

Apenas iniciadas las obras del edificio de Moneo por la empresa Dragados en el Prado llegó al gobierno municipal el socialista Monteseirín. Lo primero que decidió, aparte de subirse el sueldo en lo que supuso un escándalo nacional que anticipaba la pauta de sus tres mandatos, fue paralizar las obras de la futura sede administrativa municipal (Dragados le reclamó una indemnización de 5 millones, de la que con los años desistió para poder seguir optando a adjudicarse obras municipales). Monteseirín argumentó que Sevilla tenía otras prioridades más importantes en los barrios que gastarse el dinero en construir un edificio para los funcionarios.

Diecisiete años después, esa misma argumentación es la que han esgrimido en el Pleno extraordinario los grupos de la oposición para tumbarle a Espadas su operación inmobiliaria con la Junta, que el alcalde presentaba como una gran oportunidad con el fin de concentrar en una sola sede los servicios municipales.

Así pues, Espadas ha acabado asumiendo los planteamientos que tenían Soledad Becerril y el PP en 1999 y el PP y el resto de grupos han asumido los que tenían Monteseirín y el PSOE por las mismas fechas: ladrillo versus barrios, barrios versus ladrillo. ¿Es o no paradójico que alcaldes y partidos de signo tan opuesto acaben intercambiándose los roles y las tesis con el curso del tiempo?

ADMINISTRACIÓN ELECTRÓNICA

Al acabar la Expo-92 sobrevino una crisis casi tan aguda como la actual. Duró cinco años y se llevó por delante, como ahora, mucha burbuja inmobiliaria. Entre los caídos entonces estaban los promotores del World Trade Center en el edificio Expo. Algunos razonaron que con los avances tecnológicos no haría falta ni que las empresas tuvieran sede física porque sus directivos podrían comunicarse por videoconferencia desde cualquier centro de negocios. Entonces las videoconferencias parecían cosa de ciencia-ficción; hoy, cualquiera de nosotros puede comunicarse mediante este sistema a través de Skype y gratis desde un ordenador doméstico.

Ciudadanos ha sido el único grupo político municipal que en el Pleno extraordinario incidió en la necesidad de que el Ayuntamiento invierta no en ladrillo para más funcionarios, sino en tecnología, para digitalizar, modernizar y agilizar los servicios que prestan.

Y una concentración de funcionarios en una misma sede no garantiza una mayor eficacia. La prueba la tenemos en los 500 empleados de Urbanismo en las caracolas de la Cartuja, donde pese a tal unificación hay 3.000 expedientes paralizados, con demoras de hasta año y medio. ¿No habría sido más importante, barato y rentable para la ciudad desatascar esos 3.000 proyectos de otros tantos inversores hartos de esperar que comprarle una sede vacía a la Junta?

Espadas paga 5 millones en facturas dejadas por Monteseirín y Zoido

A MEDIAS

Más de la mitad corresponden a la luz de Endesa y el resto, a las radiocomunicaciones de Emasesa

 

SIN PAPELES

La energía eléctrica se suministra tradicionalmente sin título contractual alguno

 

MOROSAS

Las empresas municipales no abonaban nada a Emasesa por su red Sécora

 

El Pleno del Ayuntamiento ha tenido que aprobar por la vía de urgencia el pago de facturas acumuladas por valor superior a los 5,3 millones de euros a repartir entre Endesa, por el suministro de electricidad,  y la empresa municipal Emasesa, por el uso de su red de radiocomunicaciones. Si con ésta todo quedaba más o menos en casa, con la compañía energética se temía que la reclamación de cantidad, dada su antigüedad (mandatos de Monteseirín a Zoido, al igual que con Emasesa), pudiera acarrear cualquier tipo de perjuicio a las arcas municipales o que el suministro eléctrico se pudiera ver afectado de alguna manera.

Una vez más, y ya se ha perdido la cuenta, el gobierno de Espadas ha de afrontar el abono de deudas heredadas de sus antecesores por pleitos perdidos u otras razones. Ha sido el caso de facturas pendientes por el consumo de energía eléctrica del alumbrado público y de las fuentes durante los años 2010 (mandato de Monteseirín) y 2014 (mandato de Zoido), ambos inclusive, si bien la mayoría de la deuda acumulada es imputable a la última corporación, gobernada por el PP.

En total, había acumuladas facturas por diversos conceptos desde 2010 a 2012 (38.270 euros); julio de 2013 (712.884); agosto de 2013 (565.848); resto del año 2013 (1.424.114) y año 2014 (140.082 euros), hasta sumar 2.881.200, 38 euros.

El Ayuntamiento ha necesitado diez meses para aclarar la cuestión, ya que las facturas fueron recibidas el día 7 de enero, inmediatamente después de la festividad de los Reyes Magos. Al parecer, la compañía Endesa entregó por Registro General del Ayuntamiento cierta facturación, que fue enviada a distintos Servicios municipales. Estos, cuya competencia no era resolver sobre el asunto, optaron por devolverla a Endesa en vez de remitirla de nuevo al Registro General para que éste la enviase a los departamentos correctos.

El Servicio de Alumbrado Público, a petición del de Contratación, ha tenido que emitir un informe justificativo de las causas del retraso en la recepción de las facturas, y en algún caso Endesa ha refacturado de forma agrupada.

El gobierno local ha constatado así que la gestión de la facturación de Endesa, especialmente con respecto a Urbanismo, ha dejado mucho que desear en los últimos años. Se da además la circunstancia, reiterada corporación tras corporación municipal, de que el servicio de suministro de energía eléctrica para el alumbrado público se sigue prestando sin título contractual alguno, por lo que los pagos a Endesa se justifican administrativamente en concepto de indemnización sustitutoria de los daños causados.

RADIOCOMUNICACIONES

Por otra parte, ha habido que reconocer en favor de Emasesa el gasto realizado en el mantenimiento y en el servicio de la red corporativa de comunicaciones (Sécora) para el resto de empresas municipales agrupadas en el AIE y por el propio Ayuntamiento de Sevilla.

Estos gastos se realizaron durante los años 2008 a 2011 (mandatos de Monteseirín) y los meses de enero a octubre de 2012 (mandato de Zoido) y ascendían a 2.452.937,554 euros.

 

Espadas versus Zoido

Al cabo del primer año es mayor el número de sevillanos que creía que la ciudad mejoró, y muchos más los que decían que fue a peor, con Zoido que con Espadas

La visión de que Sevilla está más sucia ha subido cinco puntos en el mandato de Espadas en comparación con el primer año de Zoido

El uso de las bicicletas de Sevici ha caído en un 7% en el primer ejercicio de Espadas frente al primero de Zoido

Globalmente, en el primer año de Espadas ha crecido el uso del coche privado en detrimento del sistema público

 

El pasado curso político se cerró en Sevilla antes de las vacaciones del mes de agosto con la difusión a finales de julio del Barómetro Socioeconómico de la Fundación Cámara y del Centro Andaluz de Prospectiva en que se evaluaba la situación de la ciudad tras el primer año de gobierno de Espadas y la opinión de los sevillanos sobre su gestión.

Antes de que avance más el recién iniciado nuevo curso político, creemos que resulta de interés establecer una comparación entre ese Barómetro relativo al primer año de Espadas como alcalde y el que cuatro años antes (Junio de 2012) realizaron la Fundación Cámara y el Centro Andaluz de Prospectiva sobre el primer año de gobierno de Zoido, para comprobar similitudes y diferencias.

Hay que precisar que los Barómetros sobre el estado de Sevilla no siempre siguen las mismas pautas, ya que, obviamente, los asuntos que saltan al primer plano de la actualidad y sobre los que se pregunta a los sevillanos son distintos con el paso de los años, por lo que en este informe nos limitamos a abordar los temas en que se puede hacer, siquiera de forma aproximada, una comparación entre la gestión de Zoido y la de Espadas.

EXPECTATIVAS

Lo primero que llama la atención es ver que tras el primer año de los respectivos mandatos de cada alcalde era mayor el número de sevillanos (20,1%) que opinaban que Sevilla había mejorado con la gestión de Zoido que el de quienes opinan que lo ha hecho con la de Espadas (17,8%). Ahora bien, en sentido contrario los datos son mucho más negativos para el alcalde del PP que para el del PSOE: un 37,3% creía que Sevilla había empeorado con Zoido frente a tan sólo un 17,1% que creen ahora que ha evolucionado a peor con Espadas.

Una posible explicación a esa visión tan negativa sobre el gobierno del PP podría radicar en que el Zoido de los 20 concejales había suscitado tanta ilusión que al cabo de un año, como las expectativas no se cumplieron, un buen número de sevillanos expresaron su decepción en el sondeo.

La proporción de quienes pensaban que Sevilla no ha experimentado cambio alguno o que sigue igual con uno y otro alcaldes tras su primer año en el Ayuntamiento es del 41,8% con Zoido y del 65,1% con Espadas. Globalmente, pues, si sumamos el porcentaje de quienen pensaban/piensan que Sevilla mejoró/sigue igual, es decir que no ha evolucionado a peor, la diferencia es claramente favorable a Espadas (82,9%) frente a Zoido (61,9%), quizás porque Espadas no prometió, como vulgarmente suele decirse, “el oro y el moro” y por tanto los sevillanos le conceden aún más margen de maniobra, más periodo de gracia que a Zoido, el cual apareció ante ellos como con una varita mágica con que iba a acabar hasta con el paro (recuérdese aquella promesa de que él sería “el alcalde del empleo”).

LOS PROBLEMAS

Zoido no sólo no fue el alcalde del empleo, sino que con él Sevilla sobrepasó por primera vez (septiembre de 2011) la barrera de los 80.000 desempleados en que lleva sumida en los últimos cinco años con la única excepción del pasado julio. Por eso el paro sigue siendo calificado como el principal problema de la ciudad tanto con Zoido como con Espadas, si bien con mayor intensidad en el caso del primero (59%) que en el del segundo (49,3%), y es que en junio de 2012, fecha del primer Barómetro de Zoido, había en la ciudad 85.906 desempleados frente a los 80.649 de junio de 2016 con Espadas.

El segundo problema de la ciudad para los sevillanos , tanto en el año inicial de Zoido como el de Espadas, es la limpieza, pero la visión es más negativa con el actual alcalde que con su predecesor. Un 10,5% de los sevillanos la señalaban con Zoido, frente a un 15,30% con Espadas. Así pues, un 5% más de sevillanos en números redondos ven Sevilla más sucia con Espadas que con Zoido cuatro años después, en lo que constituye un serio toque de atención al actual alcalde.

Mientras que con Zoido el tercer problema era la situación económica (7,4%), a modo de corolario del paro, no deja de ser significativo que con Espadas el problema que se aúpa al tercer puesto en la preocupación de los sevillanos es el abandono de las calles (5,4%), que iría asociado al de la limpieza. Si se suman los dos arrojan una cifra del 20,7% bastante inquietante para Espadas, ya que demuestra que para la quinta parte de los ciudadanos el principal problema de Sevilla es el aspecto de suciedad y abandono que perciben en sus calles, plazas, parques y jardines, y esto, al contrario que el paro, ya se vincula directamente a la gestión del Ayuntamiento.

MOVILIDAD

Tanto con Zoido como con Espadas el tráfico es señalado como el cuarto gran problema de la ciudad, si bien con una leve mejoría en favor de Espadas (5,3%) frente a Zoido (6,1%). Esta percepción de que el tráfico es más fluido queda ratificada en las respuestas cuando se pregunta directamente por la valoración en este aspecto: con Zoido era negativa en un 50,4%, frente a sólo el 40,7% con Espadas; positiva, en un 47,5% para Zoido frente a un 54,2% con el actual alcalde. Así, el valor medio de Zoido en tráfico (4,29 puntos) es inferior al de Espadas (4,62) tras el primer año de mandato de cada uno.

Cuando se preguntó por la valoración de la gestión del Ayuntamiento de cero a diez puntos, la del gobierno de Espadas supera al de Zoido en todos los capítulos comparables. Estas son las notas otorgadas por los sevillanos, siendo la primera la del gobierno de Zoido y la segunda la del gobierno de Espadas:

-Transporte público: 5,5 // 5,95 puntos

-Parques y Jardines: 5,3 // 5,63

-Seguridad ciudadana: 5,2// 5,84

-Centros de enseñanza: 5,0// 5,80

-Servicios sociales: 4,8 // 5,40

-Limpieza de la ciudad: 4,4 // 4,73

-Viviendas sociales: 4,3 // 4,93

Hay que subrayar la paradoja de que habiendo señalado un 15,30% de los sevillanos la limpieza como el principal problema de la ciudad, luego se puntúa ligeramente mejor la gestión del servicio correspondiente con Espadas que con Zoido.

FRENAZO A LA BICI

La comparación entre Barómetros refleja otro dato digno de reflexión: el hundimiento del Servicio Público de Bicicletas (Sevici) con Espadas, que no ha sabido revertir aún una tendencia que se vislumbraba ya a lo largo del mandato de su predecesor. Si al cabo del primer año de Zoido un 18,80% de los sevillanos confesaban que viajaban en las bicicletas de Sevici, esa proporción ha caído hasta el 11,9% con Espadas (casi 7 puntos menos).

Al margen de la bicicleta, aunque luego subrayaremos otra paradoja, en el mandato del gobierno actual se ha incrementado notablemente el número de sevillanos que declaran usar transportes públicos cuando la cuestión se les plantea en concreto, muy especialmente en el caso del Metro y del tranvía.

Así, frente al 96,3% de los ciudadanos que confiesan ahora que utilizan el autobús con Espadas, la proporción era del 92,70% con Zoido. En el tranvía es del 53,6% con el actual alcalde frente al 42,80% con su antecesor. En el Metro, del 43,6% frente al 31,30%. Y hasta ha mejorado el uso del Cercanías de Renfe: el 19,2% declaran que lo usan ahora frente al 18,40% hace un cuatrienio.

Pero volvemos a constatar una gran paradoja, ya que cuando se pregunta globalmente por el uso del transporte público o privado, sin especificar ningún medio en concreto, el resultado es inverso al que podría colegirse por el capítulo anterior: un 68,9% de los sevillanos usaba el transporte público durante el primer año de Zoido, proporción que ahora se ha reducido al 64,80% con Espadas. Asimismo, se ha pasado de un 26,20% que usaban el vehículo privado hace cuatro años a un 33,20% con Espadas (se usa más el coche en el mismo porcentaje en el que ha caído el uso de la bici).

En cuanto a la valoración de los transportes, mejora la puntuación del Metro, el tranvía y el autobús con Espadas pero empeora la de Sevici y el Cercanías. Los sevillanos puntuaban hace cuatro años con un 7,85 el Metro durante el mandato de Zoido, frente a los 8,03 puntos que obtiene en el mandato de Espadas. En el Cercanías se pasa de un 7,58 a un 7,38; en el tranvía, de un 7,31 a un 7,52; en Sevici, de un 7,30 a un 6,24, y en el autobús, de un 5,9 a un 6,21.

En el primer año de Espadas se percibe un empeoramiento del tráfico en tres de los once distritos de la ciudad (Los Remedios, Sur y Este-Alcosa-Torreblanca) y una mejoría en los ocho restantes.

 

‘SORPASSO’ FUTBOLÍSTICO

 

La última ratio comparable entre los dos Barómetros es la futbolera. Al cabo de un año de mandato de Espadas hay más sevillistas que béticos en la ciudad, quizás porque el actual alcalde ha heredado los éxitos europeos del club de Nervión en la fase final del mandato de Zoido. Tras el primer año de mandato de Zoido como alcalde había un 40,1% de sevillanos que se declaraban seguidores del Betis, frente al 36,7% que dicen serlo en estos momentos con Espadas. Por el contrario, en aquel entonces había un 37,4% que decían ser sevillistas, mientras que tras el primer año de Espadas ya hay un 39,4% de hinchas del club blanco.

Antes, un 19,4% declaraba no ser ni bético ni sevillista; ahora, con Espadas, ese porcentaje baja al 17,8% (prácticamente en la proporción que ha crecido el número de sevillistas). De ambos clubes se declaraban un 3,1 de los sevillanos y ahora tienen el corazón compartido entre los dos un 5,6%.

 

CES + IU

La patronal sevillana e Izquierda Unida coinciden en contra de la ampliación del tranvía anunciada por Espadas
El alcalde apuesta por un tranvía redundante con la infraestructura actual mientras no hay doble vía en tramos del Cercanías

 

Un hecho insólito se ha producido la pasada  semana en Sevilla: la patronal (CES) e Izquierda Unida (IU) ha coincidido en su rechazo, prácticamente con los mismos argumentos, al nuevo anuncio del alcalde de insistir en su idea de ampliar el tranvía desde San Bernardo hasta Santa Justa como proyecto estrella de su mandato y de redactarlo a lo largo del verano para licitarlo en septiembre, un asunto que ya abordamos en estas páginas el pasado 9 de mayo, en el informe “Tranvía al cubo”.

La paralización o ralentización de inversiones en grandes proyectos de infraestructuras desde el estallido de la crisis en 2008 con el fin de reducir el déficit público (líneas de Metro, el AVE Sevilla-Málaga por la campiña, los túneles del Guadalquivir para la SE-40, la conexión Santa Justa-aeropuerto, la ronda intermedia SE-35…) ha colocado al sector de la construcción en una dificilísima situación.

No hay mes en que desde alguna patronal provincial, regional o sectorial, o desde algún colegio profesional como el de los Ingenieros, se presenten informes sobre la drástica caída en la inversión en obra pública o listas de proyectos básicos aún pendientes de ejecución en Sevilla y Andalucía sobre los que alcanzar un mínimo consenso para, mediante su materialización, reactivar la economía y reducir nuestra elevada tasa de paro.

En este complicado contexto, cabría suponer que la patronal sevillana tendría que estar encantada por el anuncio de Espadas de lanzarse a ampliar el tranvía, un proyecto guadianesco desde los tiempos de Monteseirín y a un coste estimado de entre 76 millones de euros (el cálculo de Zoido cuando era alcalde) y 40 millones (el inicial de Espadas).

 

ERRORES POR DUPLICADO

 

Sin embargo, la Confederación de Empresarios, que preside un constructor tradicional como Miguel Rus, se ha pronunciado tajantemente en contra del plan del alcalde y utilizando para ello argumentos de la más pura lógica económica: “Volvemos a caer en el error -dice en un comunicado- de gastar decenas de millones de euros en duplicar unas conexiones que ya existen”. Y añade: “Actualmente, las líneas de trenes de cercanías C-1, C-4 y C-5 ofrecen una más que amplia alternativa desde San Bernardo hasta Santa Justa, con frecuencias semejantes a la del tranvía, mientras que en superficie Tussam tiene destinados a este recorrido varias líneas de autobuses, y además la línea 1 del Metro cubre ya el trayecto San Bernardo-Eduardo Dato”.

Por tanto, a juicio de la CES, carece de sentido gastar un dinero que no se tiene, y que habría que pedir (¿con qué justificación?) a Bruselas,  en una infraestructura redundante en superficie con la ya existente en el subsuelo, mientras que el Ayuntamiento ni siquiera le recuerda a la Junta (¿será para no incomodar a Susana Díaz?) las tres líneas pendientes del Metro, que tendrían preferencia.

El hecho de que en vez de aplaudir al alcalde para tratar de participar de ese goloso pastel de entre 40 y 76 millones de euros que sería el tranvía, la CES subraye su innecesariedad y redundancia y lo rechace supone toda una sorpresa y produce un cambio de percepción de  la imagen que proyectan nuestros empresarios, ya no tan ávidos del negocio por el negocio y pronunciándose en función de la racionalidad de los proyectos y de la mejor utilización del dinero público, venga de Bruselas o de Madrid.

Con esta posición, aparentemente en contra de sus propios intereses y anteponiendo los colectivos, la patronal y su presidente, Miguel Rus, ganan credibilidad ante la opinión pública al demostrar un mayor sentido de la responsabilidad frente a la imagen de los aeropuertos sin aviones y los trenes AVE sin apenas pasajeros que ha quedado de la España del ‘boom’ inmobiliario.

 

COINCIDENCIA

El diagnóstico de la CES ha coincidido con el de IU, probablemente porque ésta no es una cuestión ideológica, sino de sentido común. Por eso mismo sorprende mucho más la insistencia de Espadas, un político sensato y moderado, de convertir la ampliación del tranvía en el proyecto estrella de su mandato, sea o no sea necesaria o prioritaria. Habrá que remitirse a aquellas declaraciones en que le traicionó el inconsciente cuando dijo que algo tendría que hacer para que lo vieran los sevillanos antes de las próximas elecciones municipales.

Si ha habido una corporación en que la oposición más se haya esforzado en ofrecer alternativas en materia de transporte es ésta que preside Espadas: Ciudadanos elaboró un estudio sobre la reordenación de la zona azul y otro sobre la conexión entre Santa Justa y el aeropuerto, e IU presentó el pasado mes de mayo una moción muy bien construida para la puesta en valor de la Red de Cercanías como alternativa a la ampliación del tranvía anunciada por Espadas.

Curiosamente, el alcalde ha vuelto a la carga con el tema cuando Tussam había empezado ya a trabajar en el cumplimiento de algunos de los puntos de la moción de IU que aprobó el Pleno municipal hace dos meses, pero limitándose sólo a la mejora de la señalización y de la información en sus paradas de autobuses, para que los usuarios se enteren por fin de que en la ciudad existe una red de Cercanías ferroviaria con la que pueden conectar para desplazarse a un amplio arco de barrios extramuros gracias a sus cinco líneas y diez estaciones en el término.

 

PRIORIDADES

 

Al igual que la CES, IU decía en su moción: “Con la actual red de Cercanías, la conexión entre San Bernardo y Santa Justa se realiza en cuatro minutos, con una frecuencia de paso de 10 minutos de media. Cabe preguntarse, por tanto, si es operativo y prioritario en este momento una nueva infraestructura por la superficie, como el tranvía, teniendo ya una subterránea como el Cercanías aun sin haber realizado un adecuado estudio técnico que defina la necesidad real de esta intervención, así como su ampliación planificada y orientada a una futurible red de tipología tranviaria, del mismo modo que en su día se hizo con el Metro. ¿No sería más prioritario y operativo, antes de acometer nuevas grandes obras, focalizar todos los esfuerzos en la ansiada integración tarifaria y en el billete único?”.

En vez de duplicar el trayecto San Bernardo-Santa Justa con un tranvía en superficie, si se construyera una doble vía para el único sentido de la línea circular C-4, que ahora permite ir desde Santa Justa hasta Sevilla Este en unos 6 minutos, los sevillanos no tardarían 20 minutos en dar toda la vuelta a la ciudad si quieren viajar en sentido contrario. Esa doble vía y una mejor organización de los horarios permitiría además, según la moción de IU, reducir en 40 minutos el viaje entre Sevilla Este y la Cartuja.

La doble vía del C-4, la creación de un billete único que permitiera integrar el Cercanías en la red de transporte de la ciudad, la construcción de aparcamientos seguros para bicicletas en las estaciones ferroviarias o su entorno, la señalización combinada de todos los medios de transporte en las respectivas paradas, etcétera, etcétera, se antojan más urgentes y baratas que gastarse entre 40 y 76 millones de euros en conectar en superficie con un tranvía dos estaciones que ya lo están subterráneamente en tan sólo cuatro minutos con los servicios actuales de transporte.

Espadas aún no ha sabido explicar la relación coste/beneficio de un proyecto que por no convencer no convence ni a los que estarían más interesados en ejecutarlo: los empresarios.

Elecciones 26-J 2016: El PSOE pierde 2.275 votos en Sevilla capital pero Espadas podría revalidar la Alcaldía con Unidos-Podemos

Extrapolando sufragios, el PSOE perdería dos concejales, en beneficio de la coalición de izquierdas

Gana en cuatro distritos, feudos tradicionales, pero con sangría de votos en todos ellos

Paradójicamente, mejora en distritos donde habitualmente vence el PP
Podemos lo relega a tercero en Casco Antiguo y C’s, en Los Remedios y Nervión

 

Tras las elecciones del 26-J empieza el inevitable juego de las extrapolaciones, aunque esta vez con el valor añadido de que en los trece meses comprendidos entre las elecciones municipales de mayo de 2015 y hoy los ciudadanos han pasado tres veces por las urnas (una para los comicios locales y dos para elecciones generales) y ello permite observar al menos grandes tendencias, aunque técnicamente sea incorrecto comparar resultados de distintos tipos de elecciones.

En Sevilla capital, el PSOE ha vuelto a perder frente al PP (107.409 sufragios socialistas por 129.919 populares) y, además, cosecha menos apoyo que en las elecciones generales del pasado 20 de diciembre, aunque mejora el resultado de las elecciones municipales de hace algo más de un año (+3.948).

A falta de un trienio para las próximas elecciones locales, un periodo que parece una eternidad en política, ni la tendencia del voto (entre 100.000 y 110.000 sufragios, unas veces al alza y otras a la baja) ni la extrapolación de los resultados del domingo conforme a la ley D’Hont ponen en peligro la Alcaldía de Juan Espadas, siempre que se imponga la cercanía ideológica de la coalición Unidos Podemos y ésta le dé su apoyo en la investidura.

Con los resultados del 26-J, el PSOE obtendría en Sevilla capital 9 concejales, y Unidos Podemos, 7. Así, el bloque de la izquierda sumaría un total de 16, justo lo suficiente para la mayoría absoluta y otorgar la Alcaldía a Espadas de nuevo. En el bloque de centro-derecha, el PP de Zoido lograría 11 ediles, y Ciudadanos, cuatro, con una suma conjunta de 15, insuficiente para gobernar.

Hipotéticamente se habría producido una redistribución de ediles en cada bloque, en comparación con la situación actual, ya que el PSOE perdería dos concejales, que ganaría la coalición Unidos Podemos, y el PP perdería uno, en beneficio de Ciudadanos.

DISTRITOS

Los socialistas han ganado en cuatro de los once distritos de Sevilla (Cerro-Amate; Este-Alcosa-Torreblanca; Macarena y Norte), han quedado segundos en otros cuatro, en todos ellos por detrás del PP (Bellavista-La Palmera; San Pablo-Santa Justa; Sur y Triana) y han sido relegados a la tercera plaza en tres (en el Casco Antiguo, por PP y Podemos, y en Los Remedios y Nervión, por PP y Ciudadanos).

Las elecciones del 26-J muestran que el PSOE pierde votos en todos los distritos donde ha ganado y que, paradójicamente, gana sufragios en distritos donde habitualmente se impone el PP.

Aunque el PSOE goza aún de una enorme ventaja sobre el resto y no peligra su liderazgo en Cerro-Amate, no deja de ser significativo que en tan sólo medio año se haya dejado en este distrito, uno de sus grandes feudos, 1.004 votos; y 502 en Este-Alcosa-Torreblanca. En el distrito Norte pierde 666 sufragios y es donde más se le acerca la coalición Unidos Podemos en sus bastiones (15.512 votos de los socialistas por 11.929 de Unidos Podemos).

En resumen, el PSOE pierde votos en siete de los once distritos de Sevilla: Cerro-Amate (-1004), Norte (666), Sur (-570), Este-Alcosa-Torreblanca (502), San Pablo-Santa Justa (-257), Macarena (-46) y Triana (-5).

Y los gana en cuatro: Casco Antiguo (+352), Nervión (+269), Bellavista-La Palmera (+98) y Los Remedios (+56).

Evolución voto PSOE en Sevilla capital

 

 

Distrito                                  Municipales              Generales                  Generales

(24-5-2015)                (20-12-2015)       (26-6-2016)

 

Bellavista-Palmera               4.887                        4.976                         5.074

 

Casco Antiguo                       4.655                        4.606                         4.958

 

Cerro-Amate                        17.255                       19.096                       18.092

 

Este-Alcosa-Torreblanca   17.005                          18.406                      17.904

 

Los Remedios                         1.181                       1.247                          1.303

 

Macarena                             12.398                       13.003                        12.957

 

Norte                                    15.302                        16.178                        15.512

 

Nervión                                 4.357                            4.386                          4.655

 

San Pablo-Santa Justa         9.955                           10.482                       10.225

 

Sur                                         9.941                           10.669                        10.099

 

Triana                                     6.525                             6.635                         6.630

 

SEVILLA CAPITAL              103.461                          109.684                     107.409

 

 

 

 

 

Hacer por hacer

Espadas ha confesado que en su anuncio del tranvía ha pensado en que los sevillanos deben ver algo antes de votar
Y mientras, los turistas esperando veintitrés minutos en una parada del Paseo Colón a que pase un autobús

 

Atención a la frase pronunciada por el alcalde en un reciente desayuno informativo en el que estuvo acompañado por Susana Díaz: “El tranvía no significa que se renuncie al Metro, pero debo pensar que el ciudadano va a ir a votar. ¿Y qué va a ver? ¿Que no se ha hecho nada?”.

Esta frase es esencial porque revela la concepción que de la política tiene Espadas: hacer no porque haga falta o sea realmente prioritario, sino para mostrar algo que justifique la petición del voto en la próxima cita con las urnas y garantice la reelección. En resumen, hacer en clave electoralista y no en clave de necesidad, una concepción que creíamos caducada tras los más de 100 millones de euros despilfarrados por Monteseirín en las Setas de la Encarnación pero que tristemente vuelve a poner de moda Espadas. ¡Quién lo habría   dicho!

Esto nos llevaría a un debate aún más de fondo sobre el modelo de ciudad, el que ya tímidamente se suscitó tras la frustración que supuso el incumplimiento de las enormes expectativas generadas por la Expo-92. Sevilla, ¿sólo se mueve o puede moverse a golpe de eventos (de ahí la idea sucesiva de organizar unos Juegos Olímpicos, para repetir aquellos fastos) o, por el contrario, debe aspirar a crecer ofreciendo los mejores servicios e infraestructuras posibles, siempre que su coste esté plenamente justificado, como en el metafórico “reloj suizo” invocado por Zoido?

REDUNDANTE

Tal como en mayor profundidad analizamos en este mismo espacio, en el artículo “Tranvía al cubo”, Espadas ha definido como máxima prioridad de su mandato la prolongación de la línea del tranvía desde San Bernardo hasta Santa Justa, a lo largo de 1.800 metros, para lo que se necesitaría una inversión estimada de entre 40 y 76 millones de euros.

Se trata, como vimos, de una infraestructura redundante, ya que uniría en superficie dos estaciones que están conectadas bajo tierra por los trenes de Cercanías de Renfe, en un trayecto servido además por cuatro líneas de autobuses. Como las vías discurrirían por la mediana de las avenidas, habría que eliminar unos 200 árboles y arbustos. Parece, pues, que cada alcalde ha de protagonizar un “arboricidio” en sus mandatos.

Frente a este anuncio de Espadas de un tranvía redundante pero que serviría, según su propia confesión, esencialmente de reclamo electoral, veamos un ejemplo real de mitad de la pasada semana.

Un grupo de turistas estaba esperando en una parada del Paseo de Colón desde antes de las 11 de la mañana a que pasara un autobús de la línea 3 Pino Montano-Bellavista y que les transportara hasta el hotel Al-Andalus. Llegó un sevillano al que al poco tiempo, tratando de hacerse entender en su idioma y por señas, le preguntaron cuánto tiempo podría tardar todavía el autobús. Aquél, valiéndose de la magnífica aplicación de Tussam, consultó en su teléfono inteligente. Respuesta: 23 minutos de espera.

La lluvia había dado una tregua. La circulación era fluida a esa hora de la mañana. Entre la espera (que debió de ser más larga por el tiempo que los turistas ya llevaban en la parada) y el tiempo que el autobús tardó en cubrir el trayecto, los turistas se bajaron en la parada del hotel Al-Andalus, en Heliópolis, a las 11:45 horas. Necesitaron, pues, tres cuartos de hora netos para llegar desde el Centro a Heliópolis. ¿Cuánto habrían necesitado para llegar hasta Bellavista o, en sentido contrario, hasta Pino Montano? ¿Y cuánto se habría necesitado para cruzar Sevilla de una punta a otra, desde Pino Montano hasta Bellavista?

TAMBIÉN SON SEVILLA

Extrapolemos este caso al resto de barriadas del extrarradio. ¿Cuánto tiempo tarda en pasar -y cuánto en llegar hasta el Centro o el Prado de San Sebastián- el autobús de Sevilla Este, el del Polígono de San Pablo, el de Padre Pío, el del Polígono Sur o el de la mismísima isla de la Cartuja de la Exposición Universal?

Si en vez de gastarse entre 40 y 76 millones de euros en una nueva línea de tranvía que dé servicio a la “ciudad consolidada” el alcalde empleara al menos una parte de ese dinero en incrementar la flota de Tussam con autobuses ecológicos, de modo que en vez de esperar 23 minutos el paso de un autobús por el Paseo de Colón (o por cualquier otro punto de la ciudad) turistas y nativos sólo tuvieran que hacerlo cinco minutos, que es la frecuencia preconizada para el tranvía, la vida de los sevillanos mejoraría exponencialmente y se facilitaría la actividad turística, comercial, empresarial, docente….. la vida en todos los órdenes.

Aparentemente, nada habría cambiado porque no habría nada nuevo en la ciudad, salvo los autobuses pasando con mayor frecuencia, y Espadas no podría concurrir a las elecciones mostrando un elemento diferente que vieran los sevillanos como fruto de su gestión como alcalde, pero en la práctica la ciudad habría mejorado ostensiblemente al gozar de un servicio de transportes muchísimo más rápido y eficaz, en línea con el de otras urbes europeas que nos impactan cuando las visitamos.

Esto último supondría un modelo de ciudad tipo “reloj suizo”, en que lo esencial es la optimización de los servicios básicos porque mejoran la calidad de vida de todos.

Lo otro significaría una apuesta por una política de hitos, símbolos y novedades, como si la ciudad fuera el equivalente a Isla Mágica, en que cada temporada hay que inaugurar una nueva atracción para así atraer la atención de los visitantes y que compren el pase de día o de noche.

Desde esta concepción de la política, Sevilla equivaldría a un parque temático en el que habría que ofrecer novedades en forma de grandes obras cada mandato, cuesten lo que cuesten o esté o no justificada su necesidad, para así llamar la atención de los votantes y garantizarse el pase de otra temporada en el Ayuntamiento.

¿Hacer por hacer para las elecciones o hacer de forma “invisible” que funcione mejor la ciudad?

¿Cuál es la cuestión?

Tranvía al cubo

 

Espadas ha anunciado su propósito de prolongar el tranvía desde San Bernardo hasta Santa Justa, en línea con el proyecto auspiciado en su día por Monteseirín y, después, por Zoido. Recuérdese que si Monteseirín (PSOE), cuya lista no fue la más votada en las elecciones municipales de 1999, accedió a la Alcaldía en detrimento de la candidata que sí lo fue, Soledad Becerril (PP), fue merced a un pacto entre el andalucista Rojas Marcos y Chaves por el que, a cambio, la Junta se comprometió a reanudar las obras de la línea 1 del Metro, que en los años 80 había paralizado otro alcalde socialista, Manuel del Valle.

Sin embargo, la tuneladora no empezó a funcionar realmente hasta seis años después (agosto de 2005), cuando ya Monteseirín había cambiado de pareja de baile politico para librarse del PA de Rojas Marcos y echarse en brazos de la IU de Torrijos. Como el entonces alcalde veía que el prometido Metro tampoco iba a estar listo para las elecciones municipales de mayo de 2007 (acabaría inaugurándose, todavía inacabado, en abril de 2009) y temía que una posible frustración de los sevillanos por tal incumplimiento se pudiera volver contra él, se le ocurrió un sucedáneo de Metro en forma de tranvía, al que sin ocultar su propósito denominó Metrocentro.

Y lo uno llevó a lo otro: la supuesta peatonalización de la Avenida (convertida en un caos circulatorio y en el que los peatones tienen menos sitio para moverse, y con mucho más riesgo, que antes) para permitir así tender las vías desde el Prado hasta la Plaza Nueva.  Como había que tratar de llegar con el tranvía acabado como fuera a la fecha electoral, cortó sin los informes técnicos previos y preceptivos que lo justificaran todos los árboles y destruyó los hornos almohades hallados en la Puerta de Jerez durante las obras, pese a lo cual se retrasó, ya que el tranvía no se inauguró hasta el 28 de octubre de 2007, cinco meses después de la cita con las urnas.

COSTES OCULTADOS

Nunca se informó sobre el coste real de las obras. La cifra generalmente aceptada fue de unos 80 millones de euros (años después se rebajó extraoficialmente a 60,5 millones) para un recorrido del que también se dieron cifras dispares y que se ha cifrado en 1.300 metros en números redondos. La desproporción entre el coste del tranvía y su escasa utilización inicial en una distancia tan corta que podía cubrirse dando un paseo o usando una lanzadera de Tussam como la que durante las obras se puso en servicio entre la avenida de Roma y la Magdalena, provocó críticas y chanzas como aquella frase del tranvía que iba “de ningún sitio a ninguna parte”.

Ante la falta de suficiente demanda, dado que muchos usuarios que arribaban en autobús al Prado llegaban desde allí andando antes o simultáneamente que el tranvía a la Plaza Nueva y además se ahorraban el transbordo, el gobierno de Monteseirín decidió prolongar la línea hasta San Bernardo y quitar todas las paradas de autobús que pudiera en el Prado, con lo que se incrementó progresivamente el número de usuarios del tranvía (ya había que caminar dos kilómetros en caso de no tomarlo), para así justificar ante la opinión pública su construcción (3,94 millones de pasajeros en el año 2015).

Tampoco se reveló el coste de prolongar en unos 885 metros la línea del tranvía desde el Prado hasta San Bernardo, hasta sumar en total los 2.000 metros que le atribuye Tussam en su página web (apartado “Características del tranvía”), aunque también extraoficialmente se habló de unos 13 millones de euros. Así pues, en total los dos kilómetros de tranvía habrían costado entre un mínimo de 73,5 millones de euros y un máximo de 93 millones.

El despilfarro realizado únicamente por los intereses electoralistas de Monteseirín pero siempre con el dinero del contribuyente y dejando la deuda multimillonaria a sus sucesores se pone aún de manifiesto cuando se comprueba que el 70% del itinerario que recorre en superficie el tranvía es el mismo que cubre bajo tierra el Metro desde la Puerta de Jerez hasta San Bernardo, y que el único tramo en que no coinciden son los 600 metros hasta la Plaza Nueva, sustituibles ahora mismo por varias líneas de autobuses que unen el Paseo de Colón con la Plaza de la Magdalena, aún más al interior del Centro.

COPIANDO A MONTESEIRÍN

Ahora llega Espadas, como antes Zoido (que pasó de incrédulo a converso), y en vez de molestar al gobierno socialista de la Junta de Andalucía para que empiece de una vez alguna de las tres líneas de Metro pendientes tras siete años de espera acumulada, hace lo mismo que su correligionario Monteseirín: a falta de Metro, un Metro “light”, o sea, más tranvía. Así que retoma el proyecto de aquél de unir San Bernardo con Santa Justa (unos 1.800 metros) como primera etapa de una segunda posterior, en la que se llevaría hasta el aeropuerto.

Esta es la misma opción que poco antes de las elecciones municipales de 2015 presentó Zoido en el Foro Gaesco, la patronal de la construcción: una línea (la tercera ya) con cuatro paradas (dos en San Francisco Javier, una en Luis de Morales en la puerta de El Corte Inglés, y la última cerca de Santa Justa), para la que se necesitarían 36 meses (casi tres años) de trabajos y a un coste de 76 millones de euros.

Un punto muy importante y que pasó casi inadvertido en su intervención fue que la ejecución de este proyecto permitiría construir unas nuevas cocheras para el tranvía en el entorno de Santa Justa, dado que en sus prisas electoralistas para construir la línea Monteseirín usó el subterfugio de “subsanar a posteriori” un supuesto error en el PGOU de 2006 y recalificó como terrenos “dotacionales con carácter de sistema de equipamiento” los suelos que estaban calificados en el Plan como residenciales en el Prado de San Sebastián.

Aquella argucia le permitió improvisar allí la construcción de las cocheras del tranvía, con todas las molestias de ruidos y olores desde la madrugada hasta altas horas de la noche para los vecinos. Estos, que contaron con el apoyo de Zoido cuando estaba en la oposición pero que luego los dejó vendidos cuando llegó a la Alcaldía, llevan envueltos desde hace nueve años en una batalla urbanística y jurídica contra el Ayuntamiento que recuerda a la ya librada, con éxito, contra la Biblioteca universitaria en la misma zona. Si los tribunales fallan a favor del vecindario, sería el fin de las cocheras y, por tanto, del tranvía, de ahí la necesidad política que tiene el Ayuntamiento de prolongar la línea hacia Santa Justa para llegar hasta suelos donde levantar unas cocheras alternativas para el caso de que perdiera el pleito.

A COSTE DE LOS ÁRBOLES

Zoido presupuestó en 76 millones el coste de prolongar la línea, que, entre otros, incluía un paso subterráneo en Ramón y Cajal para evitar un cruce con semáforos y una afección al tráfico rodado. Espadas, en sus comparecencias periodísticas, ha rebajado el coste a unos 40 millones, quizás porque en su afán de inaugurar la línea antes del final de su mandato quiere hacerla por la mediana arbolada (IU estimó en su día que esa solución suponía la eliminación de unos 208 árboles y arbustos, aunque a saber los que queden dado nuestro proverbial maltrato al patrimonio vegetal). En vez de quitarle carriles a los coches para prolongar el tranvía, quitamos el espacio de los árboles. Esta es la Sevilla sostenible signataria de la Agenda XXI.

Si sumamos los entre 73 y 93 millones ya gastados en el tranvía con los entre 40 y 76 millones de la nueva línea la factura ascendería a entre 113 y 169 millones de euros, cifra equivalente a entre la cuarta parte y un tercio de la cantidad por la que se adjudicó la primera línea de Metro (después, como suele ocurrir, hubo un sobrecoste de 196 millones).

 

Una vez más se pretende gastar el dinero en duplicar en superficie lo que ya está comunicado bajo tierra. Actualmente, en un día laborable, las estaciones de San Bernardo y Santa Justa están comunicadas por aproximadamente 200 trenes de Cercanías (100 en cada sentido) de las líneas C-1, C-4 y C-5 y que prestan servicio entre las 5:08 y las 23:41 horas. La frecuencia de paso está en una media de un tren cada 15 minutos, aunque en las horas-punta hay hasta siete trenes (paso de uno cada menos de 9 minutos). El tiempo de viaje es de 4 minutos (aunque los trenes de la C-4 emplean en torno a 20 porque el recorrido es distinto). El precio del billete sencillo es de 1,80 euros si no se aplican los descuentos que permiten abonos y tarjetas. Además, existe la ventaja añadida de que la estación de San Bernardo se comunica directamente con la del Metro.

A esta conexión directa que ya existe entre las dos estaciones y que se solaparía con la prolongación del tranvía hay que unir la que en superficie permiten al menos, salvo error u omisión, cuatro líneas de autobuses: la 28, C-1, C-2 y la del aeropuerto, pero los usuarios carecen de información combinada en los paneles luminosos de las paradas de Tussam (donde los haya) de los horarios ferroviarios y del autobús para optar por uno u otro en función del tiempo de paso. Si en último extremo se quiere que haya más frecuencia de paso entre una y otra estaciones, bastaría con incrementar el número de autobuses de Tussam o/y de trenes de Renfe, mediante un convenio con esta última, en vez de gastar entre 40 y 76 millones de euros en prolongar en superficie un tranvía para conectar lo que ya está conectado. Desde el punto de vista económico, ese gasto es difícilmente racional y justificable, por más que el dinero lo ponga la UE o el Ayuntamiento, ya que al fin y al cabo son fondos públicos.

LA ALTERNATIVA

Partiendo de la base de que a medida que el Ayuntamiento más prolongue el tranvía más coartada le dará a la Junta para que no construya nuevas líneas de Metro, si Espadas quiere extender aquél debería pensar en opciones que no supusiesen duplicar en superficie los trayectos que ya cubren el Metro y el Cercanías ferroviario. Por ejemplo: extenderlo por la Avenida de Hytasa hasta las cocheras del Metro. Podría así compartirlas con éste, , desmontar las del Prado y dar servicio al Cerro del Aguila y los polígonos industriales de Hytasa, Navisa y Su Eminencia.

O bien invertir los entre 40 y 76 millones de euros del tranvía en la compra de autobuses articulados ecológicos de 18 metros (tendría para entre 114 y 217 unidades) para mejorar el servicio que presta Tussam a los barrios más alejados del Centro.  En clave electoral, los políticos siempre hablan de los barrios, pero a la hora de la verdad destinan las inversiones a, como dijo Monteseirín, la “ciudad consolidada”.