Las Cruces reconoce que fluye 10 veces más agua

El nuevo consejero delegado de Cobre las Cruces, el ingeniero de Minas australiano Damien Marantelli, ha reconocido en declaraciones al diario Expansión que las previsiones del modelo matemático en que se basó el sistema de drenaje y reinyección no se están cumpliendo porque del acuífero Niebla-Posadas brota diez veces más agua de la esperada. Este reconocimiento público del nuevo mandatario de la mina avala las informaciones publicadas en el diario El Mundo desde hace más de un año sobre los problemas que tenía el yacimiento con el exceso de agua.

Cobre las Cruces ha tratado siempre de vincular la causa de sus problemas con el agua dentro de la corta minera a las lluvias extraordinarias caídas en los últimos años en Andalucía Occidental, pero en las informaciones publicadas en El Mundo hemos  cuestionado esta versión oficial y sostenido que el problema de fondo al que se enfrentaba el complejo minero era que “los aportes de agua que se acumulan en el fondo de la corta, procedentes del acuífero Niebla-Posadas, supondrían una detracción del mismo mucho mayor que la autorizada y, además, superarían con creces la capacidad de tratamiento del sistema existente”.

En otra de las informaciones publicadas en el último año y medio decíamos que el SDR –Sistema de Drenaje Reinyección- ideado por FRASA   no estaría siendo  capaz de cumplir los objetivos previstos de deprimir suficientemente el nivel piezométrico del acuífero Niebla-Posadas en el entorno de la explotación minera: “Se iban a detraer unos 5 litros/segundo pero el aporte de agua a la corta estaría ya por encima de los 60 litros/segundo. Además, la empresa no ha podido impedir hasta ahora que el agua llegue a la explotación a cielo abierto tal como se comprometió  en su Plan Global de Gestión de Aguas, presentado en Septiembre de 2008, mientras estaban suspendidas las autorizaciones de operación (el parón duró un año)”.

“Tampoco –decíamos- ha funcionado tal como se preveía el Plan de Gestión de Aguas de Contacto diseñado por MP MEDIOAMBIENTE y presentado en Enero de 2009.  La capacidad de tratamiento de  aguas contaminadas mediante el Sistema de Ósmosis Inversa se ha mostrado completamente insuficiente a la vista de la situación existente. El Plan preveía un máximo de 90 m3/hora cuando los responsables de la mina deben enfrentarse a un flujo de 220 m3/hora, volumen que más que duplica la capacidad de tratamiento de la planta”.

 

PÚBLICA ADMISIÓN

 

 

Estos extremos han sido corroborados ahora por el nuevo consejero delegado de Cobre las Cruces, Damien Marantelli, en una entrevista concedida al diario Expansión, al que ha declarado lo siguiente: “La estimación inicial era que brotaran 5 litros por segundo y la realidad es que están fluyendo diez veces más. Para eso, estamos en conversaciones con el Ejecutivo autonómico y podemos acreditar buena fe y un tremendo esfuerzo en inversión”.

En relación con el último expediente sancionador por haber superado los niveles de arsénico en el agua del acuífero, Marantelli afirma que “en ningún caso se ha causado daño al medio ambiente. Hemos superado algún día –reconoce- los límites que nos ha impuesto la Administración que, por cierto, son extremadamente más restrictivos que para cualquier otra industria. Si alguna vez los hemos excedido, ha sido mínimo y muy por debajo de la media de otras actividades productivas de la región”.

No obstante, el nuevo consejero delegado afirma que para no volver a tener problemas con el agua y eliminar dudas y sospechas, CLC ha realizado una inversión de 40 millones de euros en una planta de tratamiento “que es capaz de depurarla al nivel de agua mineral”.

En cuanto a las doce reclamaciones judiciales existentes, según sus declaraciones ocho se han fallado a favor de la compañía minera y cuatro “aún están en el proceso”.

 

DISEÑO TEÓRICO

 

 

La explotación minera a cielo abierto pretende extraer el cobre contenido en 17,6 millones de toneladas de mineral  con una ley del 6,2% y presenta básicamente el problema de la interacción entre una sección del cono invertido que es la Corta proyectada y el acuífero de Niebla-Posadas, justo en el contacto de unas margas azules de edad terciaria y unos materiales paleozoicos (la Faja Pirítica Ibérica) en los que encajan las  mineralizaciones  que pretenden aprovecharse. Tal como reza en la autorización administrativa de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, se trata de “un proyecto de una complejidad técnica inusual”, puesto que “resulta difícil encontrar a lo largo del mundo actuaciones similares y del mismo orden de magnitud”.

Básicamente, la idea que soporta la viabilidad de la explotación es el establecimiento de un Sistema de Drenaje-Reinyección –SDR- del agua del acuífero para rebajar su nivel de forma que la mina, según el Instituto Geológico y Minero de España, “quede en seco”. Teóricamente el objetivo se conseguía  mediante un anillo perimetral de 69 sondeos en torno a la explotación minera, que extraen el agua primero y la reinyectan después, a una distancia aproximada de 2,5 kms. de la corta. El sistema descrito, simple conceptualmente, es, sin embargo, muy complejo en su ejecución por la gran cantidad de factores y parámetros que intervienen, y su validez se basaba en un modelo matemático que supuestamente preveía el comportamiento del acuífero.

 

Cobre las Cruces  incumplió las condiciones impuestas por la Administración, que llegó a suspender el sistema de drenaje-inyección de agua (SDR), por lo que se vio obligada a realizar un nuevo planteamiento que redefine y cambia la situación prevista inicialmente: el denominado Plan Global de Gestión de Aguas –PGGA-, presentado en Septiembre de 2008 suponía una inversión añadida de 15 millones de euros para depurar aguas –mediante un proceso de ósmosis inversa- previamente a su reinyección en el acuífero en sectores distintos a los de extracción. La concesión de aguas otorgada a CLC limita su extracción neta a 5 litros/segundo (equivalentes a 160.000 metros cúbicos/año, incluyendo  aguas de contacto) para usos minero-industriales, pero esta cantidad se ha multiplicado por 10, según reconoce ahora la compañía.

La concesión de aguas TC-17/2017 de 2004 le autorizaba a extraer del acuífero los citados 160.000 m3/año para usos industriales-mineros y 20.000 m3/año para usos domésticos, más el uso de 2.600.000 m3/año procedentes de la EDAR de San Jerónimo, también con fines minero-industriales.

 

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