Gourmet

En Sevilla pecamos por exceso o por defecto. O nos pasamos o no llegamos. No hay término medio. La ciudad de los tres estadios de fútbol  (uno de ellos denominado ‘Olímpico’ pese a no haber albergado jamás unos Juegos y estar reducido a albergar eventos musicales) para tan sólo dos equipos profesionales, el Sevilla F. C. y el Betis, y de los tres auditorios (el de la Expo, el de Fibes y el de la SGAE) a pesar de tener público, como mucho, para tan sólo uno, pasará de cero mercados gourmet a tres, el número mágico, cuando se materialicen todos los proyectos anunciados.

Sevilla llegó tarde, como casi siempre, a la moda de reutilizar las tradicionales plazas de abastos (La Boquería, en Barcelona; San Miguel, en Madrid) con el injerto de espacios para gourmet, donde se venden ‘delicatessen’ para paladares exquisitos y bolsillos de alto poder adquisitivo. Ahora bien, una vez subidos a este carro, es probable que adelantemos a los pioneros por la derecha y por la izquierda, porque ahora la dirección de El Corte Inglés de la Plaza del Duque, según avanza nuestra compañera María Jesús Pereira, proyecta abrir un mercado gourmet el próximo otoño en la quinta planta, con entrada independiente y horario hasta la medianoche.

El plan de El Corte Inglés se suma a los también nonatos mercados gastronómicos exclusivos en las naves del Barranco y la antigua plaza de abastos de la Puerta de la Carne, ambos impulsados por el Ayuntamiento en la Sevilla de los 89.000 parados.

Y éste es el llamativo gran contraste en la peor crisis económica de la reciente historia de España, que estemos hablando de tres mercados gourmet al tiempo que la Junta de Andalucía reparte alimentos en 36 colegios sevillanos para que niños en riesgo de exclusión social puedan completar las tres comidas diarias porque en sus casas les resulta imposible y que el Ayuntamiento hispalense haya iniciado el 15 de julio sus eufemísticos ‘catering sociales’ para dar de comer a un centenar de familias de Tres Barrios-Amate.

El mismo hecho de que con la que está cayendo pueda haber un nicho de mercado para abrir y mantener tres establecimientos para la venta de alimentos de lujo mientras que a unos pocos miles de metros hay conciudadanos nuestros que pasan hambre es una muestra de las enormes desigualdades sociales existentes en esta ciudad, salvo que estén destinados a un turismo ajeno a nuestras vicisitudes, porque, parafraseando a Jardiel Poncela, podríamos preguntarnos…. pero ¿hubo alguna vez once mil gourmets en Sevilla?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *