También tratará 62.000 m3 de pasivos ambientales históricos en dos plantas modulares
La empresa Nueva Tharsis (grupo Magtel), que ha presentado a la Junta de Andalucía un proyecto para explotar durante 30 años las minas de Lanchares, Lagunazo, Almagrera y Cantareras en el Andévalo onubense, ha incluido un capítulo específico sobre el tratamiento de las aguas de contacto (las contaminadas por los minerales) y de no contacto, así como de los pasivos ambientales dejados por anteriores compañías a lo largo de la historia reciente.
En líneas generales, la gestión de efluentes en las cuatro explotaciones mineras que incluye el proyecto será análoga. Cada explotación será independiente en cuanto a la gestión de los mismos, ya que cada una de ellas contará con sus sistemas de almacenamiento, gestión y tratamiento. Los efluentes generados se segregarán en origen y se conducirán a sistemas de tratamiento específicos para sus características particulares.
El proyecto incluye la gestión adecuada de todas las aguas pluviales que caigan en el
complejo, ya sean aguas de contacto o de no contacto, e incluso pluviales limpias. Se tratarán las aguas presentes y generadas en algunos de los pasivos ambientales
que actualmente existen en la zona concesional.

Esquema del tratamiento de efluentes en la mina Lagunazo
Se han previsto dos plantas de tratamiento de aguas (PTA) modulares con las
mismas características, que irán dando servicio a las diferentes explotaciones de forma
exclusiva en función al plan de explotación previsto, para el tratamiento de aguas de
contacto. Se contará asimismo con una planta EDAR modular para el tratamiento de aguas sanitarias.
En el proyecto se ha previsto el reciclado y la reutilización de aguas, con el fin de minimizar el vertido al medio receptor. Cada una de las minas dispondrá de un punto de descarga independiente al medio receptor, en el que confluirán los diferentes vertidos generados.
Se define como agua de contacto a todos los efluentes que han estado en contacto con el mineral o con residuos mineros de cualquier naturaleza excepto inertes.
Las aguas de contacto pueden contener elevadas concentraciones de productos de
oxidación de los sulfuros, como sulfatos, metales y bajos pH.
Teniendo en cuenta el origen de las aguas de contacto, las dimensiones y superficies de
las diferentes instalaciones, así como la intensidad máxima de precipitación de la zona y otras variables, en el proyecto de explotación se han determinado mediante el método racional los caudales de escorrentías de aguas de contacto para diferentes periodos de retorno, con el objeto de dimensionar tanto los elementos de transporte (tuberías, cunetas, etc.), almacenamiento (balsas y depósitos) y tratamiento, como se refleja en las siguientes tablas:




Una serie de balsas y de tanques recogerán aguas pluviales susceptibles de estar contaminadas por la zona en la que caen.
–Mina Lanchares: La balsa de agua de contacto nº 1 (12.000 m3) recogerá los lixiviados y las aguas pluviales que caigan sobre la escombrera temporal de inertes/no inertes proyectada, de 358.000 m3 de capacidad.
La balsa nº 2 (10.000 m3) recogerá los lixiviados y las aguas pluviales que caen sobre las escombreras temporales de inertes/no inertes proyectada al oeste y al norte de la explotación, de 150.600 m3 y 266.500 m3 de capacidad, respectivamente.
Un tanque de agua de contacto, situado junto a la planta de tratamiento (PTA), recepcionará las aguas de contacto que van a ser tratadas en la misma, actuando como regulador. La capacidad de dicho tanque será de 1.000 m3.
–Mina Cantareras: Una balsa de 3.000 m3 recogerá los efluentes de la zona Oeste de la explotación, de 68.000 m3. Asimismo, se instalará un tanque de 1.000 m3.
–Mina Almagrera: Una balsa de 2.300 m3 recogerá los efluentes del Norte de la explotación, con 113.700 m3 de capacidad. Habrá otro tanque, de 1.000 m3.
–Mina Lagunazo: Una balsa de 16.000 m3 recogerá los efluentes al Oeste de la explotación, de 321.000 m3 de capacidad, y se instalará un tanque de 1.000 m3.
PASIVOS HISTÓRICOS
Por otra parte, en el proyecto se incluye la gestión de las aguas de algunos de los pasivos ambientales existentes en la zona de actuación (instalaciones mineras
históricas). Entre los mismos, los elementos de almacenamiento y gestión de aguas son los siguientes:
–Mina Lanchares: Embalse de canaleos, de 11.000 m3 de capacidad.
–Mina Cantareras: Embalse histórico presente en la mina, de 1.000 m3 de capacidad.
–Mina Almagrera: Dos embalses históricos presentes en la mina, de 7.000 m3 y 9.000 m3 de capacidad, respectivamente.
–Mina Lagunazo: Un embalse histórico presente en la explotación, situado al suroeste, de 34.000 m3 de capacidad.
Cada una de las minas contará con tanques de 1.000 m3 para almacenar el agua depurada en la PTA. Así, Lanchares, Almagrera y Lagunazo tendrán dos tanques de agua depurada, mientras que Cantareras tendrá solamente, uno. En tales tanques se regulará el pH del efluente final antes de su vertido al medio receptor.

El proyecto incluye dos plantas de tratamiento de efluentes modulares (60 m3/h), de las
mismas características, que irán dando servicio a las diferentes explotaciones en función de la programación de los trabajos prevista. Dichas instalaciones irán implantadas en las inmediaciones del emboquille de las rampas principales de cada una de las explotaciones.

Está previsto que el caudal máximo a tratar por cada planta sea de 46 m3/h, con un total de 400.000 m3/año. Estas plantas de tratamiento depurarán las aguas de contacto y las aguas de mina generadas para poder verterlas posteriormente.

Las aguas sanitarias generadas en las minas serán tratadas en una Planta de Tratamiento de Aguas Residuales Urbanas (EDAR) compacta y modular que se irá trasladando a cada una de las explotaciones mineras proyectadas en función de sus necesidades.
Según Nueva Tharsis, su proyecto minero no supondrá afección al medio receptor, dado que el mismo se encuentra muy influenciado por las actividades mineras
pasadas realizadas en la zona, tal como se detalla en el Estudio de Impacto Ambiental.
Por todo lo anterior, y en base a ello, concluye que el impacto del vertido asociado
a la fase de explotaciónsobre la hidrología y la calidad de las aguas del medio
receptor se puede considerar como negativo y compatible.
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