Cualquiera de los diseños del pionero de las estructuras ligeras podría aplicarse como solución de emergencia al problema de la ausencia de toldos
Escrig fue el artífice de las pérgolas que proyectaron 50.000 m2 de sombra vegetal en la Exposición Universal de 1992 en la isla de la Cartuja
Proyectó un inédito sistema de grandes sombrillas hexagonales desplegables para la plaza de San Francisco
El «umbráculo», como célula de la cubierta de la piscina de San Pablo, se podía desplegar en segundos para sombrear 100 m2
El delegado de Hábitat Urbano, Antonio Muñoz, ha confesado que lleva unos días sin dormir debido a que Sevilla se va a quedar este verano sin toldos. Según Muñoz, se necesita al menos una solución urgente para la plaza de la Campana, donde los usuarios de Tussam han de esperar a pleno sol en las paradas los autobuses. Si el Ayuntamiento necesita tanto una solución de emergencia como una estructural para la obtención de sombra, basta con que mire a la Escuela de Arquitectura de la Universidad Hispalense y recupere la obra de un maestro y pionero de las estructuras ligeras, Félix Escrig.
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De toda la vida, a las telas con sus fajas de refuerzo en forma de cuadros, donde iban cosidas las anillas a mano con hilo de cáñamo para su desplazamiento por medio de alambres galvanizadas, se les llamaba ‘velas’, no ‘toldos’, porque este método de defensa contra el sol y de artificial creación de sombra se inició, según la tradición de padres a hijos, con el reciclaje de antiguas velas de los barcos que surcaban el río Guadalquivir. Pues bien, si hoy, festividad del Corpus, los sevillanos alzan sus ojos al cielo al pasear por el Centro o yendo a la procesión, verán que, como ha dicho el nuevo delegado de Fiestas Mayores, sólo hay colocados dos ‘toldos’: uno en la Plaza de San Francisco y otro en la de El Salvador. ¿Cuál es el motivo, pese a que ya estamos en verano y con una primera una ola de calor? Urbanismo, el departamento municipal encargado habitualmente de darle sombra a las calles del casco antiguo, no tiene ni un euro. Si este Jueves brilla más que el sol es, aparte de por la tradición religiosa, porque Monteserín ha dejado Sevilla a dos velas.