El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, presentó el pasado 9 de enero el denominado Portal de la Transparencia, al que se accede desde la página web municipal con el objetivo, según su propia declaración, de cumplir con la ley al respecto y de que los ciudadanos puedan realizar una “auditoría permanente” del Ayuntamiento para recuperar la confianza en la Administración. Paradójicamente, el Portal de la Transparencia fue adjudicado de forma directa por el Consistorio sin que hasta el momento hayan primado las “luces y taquígrafos” de que tanto suele hablar Zoido.
Tratándose de un Portal de la Transparencia, lo más lógico habría sido que el Consistorio hubiera publicitado al máximo cualquier convocatoria relacionada con el mismo y que ésta hubiera aparecido en cuantos más Boletines oficiales mejor, pero hay que bucear para poder hallar su génesis y encontrarla sólo en la plataforma de contratación del propio Ayuntamiento, para iniciados, donde el año pasado la Dirección General de Administración Pública e Innovación sacó a licitación un contrato denominado ‘Servicio de Asesoramiento técnico y consultoría para la elaboración de una estrategia municipal de transparencia’, por un importe de 17.900 euros, IVA incluido, a fin de no superar el límite de los 18.000. Como fecha máxima de presentación se dio la del 17 de mayo de 2013, a las 14 horas.
A pesar de que entre esa fecha y la presentación pública del Portal de la Transparencia por el alcalde ha mediado un plazo de ocho meses que cuestionaría la urgencia como argumento para recurrir a este procedimiento de licitación sin publicidad más allá de la plataforma municipal, el gobierno local eligió como forma expeditiva de adjudicación la contratación directa, sin que hasta la fecha se conozca qué empresas aspiraron al proyecto, si se invitó a algunas y a qué número e identidad y, sobre todo, el adjudicatario del contrato de los 17.900 euros. A este ocultismo contribuye el hecho de que el Portal de la Transparencia está inserto en la página web municipal, a modo de extensión de la misma, sin que al pie figure su creador.

Mientras la Corporación adjudica de esa forma tan poco transparente el contrato de elaboración del Portal de la Transparencia, el alcalde dio todo un discurso en pro de poner en conocimiento de la ciudadanía cualquier aspecto de la gestión de los asuntos públicos. El alcalde reconoció durante la presentación del portal que que actualmente existe un aumento de la «desafección» del ciudadano hacia la política y los políticos, por lo que consideró «crucial que seamos nosotros, los servidores públicos, los que demos un paso adelante y constituyamos un ejemplo para restaurar el buen nombre de la política». «No concibo otra manera de gobernar que con cercanía y transparencia, con las ventanas abiertas a la luz y a los taquígrafos en nuestro quehacer diario, porque somos una inmensa mayoría -añadió- los políticos que no tenemos nada que ocultar, los que creemos ciegamente en nuestra labor de servicio público, y por eso somos sin duda los más interesados en recuperar la dignidad de ser político».
El alcalde afirmó que consideraba la transparencia como un elemento «fundamental», porque «a mayor nivel de transparencia y normas de buen gobierno, mayor será la fortaleza de las instituciones -aseveró- y mejor será la fiscalización de la actividad pública y la regeneración democrática», generando «más confianza». «El Ayuntamiento ha querido reforzar el compromiso del presente mandato con principios de ética pública, eficiencia, calidad de servicios públicos, rendición de cuentas a la ciudadanía y mejor gestión municipal», concluyó.
La expresión del alcalde de que en el Ayuntamiento y los asuntos públicos imperarían “luces y taquígrafos” como señal de transparencia ha dado lugar a una deriva insospechada, la de convertir a todos los sevillanos interesados en seguir o/y consultar los debates/acuerdos plenarios en taquígrafos aficionados, puesto que ya no van a contar con las actas transcritas de los Plenos como hasta ahora. Esta medida se adopta con el pretexto de la falta de personal en el Negociado de Actas por la imposibilidad de cubrir vacantes debido al Plan de Ajuste, un problema que el equipo de gobierno podría resolver fácilmente declarando esencial ese servicio.
Según el nuevo procedimiento establecido, se dice que al colgar en Internet el audio de las intervenciones plenarias de los concejales se amplía el objetivo de transparencia, “dado que los ciudadanos, junto con el acta comprensiva (eufemismo para denominar las mini-actas, en las que sólo se transcriben los acuerdos adoptados) de todos los acuerdos, van a tener acceso a la totalidad de las intervenciones, en su literalidad”.
A partir de ahora, esa consulta que podía hacerse en relativamente pocos minutos y por tato con una enorme ganancia de tiempo y comodidad en comparación con un fichero de audio, se sustituye por la grabación pura y dura de los Plenos, que en la era de Zoido llegan a durar hasta 12 horas, como ocurrió el viernes 27 de diciembre.
cada turno de palabra.
Es curioso que el alcalde que siempre prometía luces y taquígrafos y que milita en un partido que ha hecho de la ley de Transparencia el santo y seña del mandato de Rajoy considere una afrenta que le pidan su declaración del IRPF.
Navarrete, respetuoso aun en la discrepancia como padre de la criatura, sólo quería aclarar mi expresión de que había sido un fichaje “a golpe de talonario” (por mi parte, no tanto en el sentido crematístico como de que se trataba de un externo al Ayuntamiento), y para demostrarme que no se trataba de una incorporación en plan estrella, como las del fútbol, me pedía mi correo para enviarme sus declaraciones del IRPF.