Transparencia

Griñán retó a Zoido a que, como ha hecho ya él mismo, haga pública su declaración de la renta para demostrar que no ha cobrado sobresueldos de su partido. El también alcalde de Sevilla y presidente del PP (A) guardó la misma actitud que el título de la película de Elia Kazan, la ley del silencio, y luego fuentes de su entorno dijeron que no iba a hacerle el juego al presidente de la Junta.

Es curioso que el alcalde que siempre prometía luces y taquígrafos y que milita en un partido que ha hecho de la ley de Transparencia el santo y seña del mandato de Rajoy considere una afrenta que le pidan su declaración del IRPF.

Aquí es posible consultar hasta las declaraciones fiscales de los ministros y del  presidente de Francia, François Hollande, los cuales las colgaron en Internet tras el escándalo Cahuzac, pero no la de ciertos políticos nuestros, que presumen de lo que carecen.

Por eso quedé doblemente sorprendido cuando el mismo día del rifirrafe parlamentario entre Griñán y Zoido recibí la inesperada y educada llamada de todo un caballero, Benito Navarrete, comisario de la exposición ‘Las Santas de Zurbarán. Devoción y Persuasión’, que he visto como uno más de los 5.000 primeros visitantes de la muestra. No voy a repetirme aquí y ahora en mis argumentos en pro (magnífica idea la de convertir nuestra cultura en un activo económico exportable) y en contra (si cuesta dinero al contribuyente con esta crisis galopante y no se autofinancia, es un lujo que contradice los tijeretazos de Zoido a la cultura sevillana) de la iniciativa.

Navarrete, respetuoso aun en la discrepancia como padre de la criatura, sólo quería aclarar mi expresión de que había sido un fichaje “a golpe de talonario” (por mi parte, no tanto en el sentido crematístico como de que se trataba de un externo al Ayuntamiento), y para demostrarme que no se trataba de una incorporación en plan estrella, como las del fútbol, me pedía mi correo para enviarme sus declaraciones del IRPF.

Fiado de su palabra y por más que me resistí, no hubo manera: me ha enviado sus últimos ejercicios fiscales, en los que, sólo por su insistencia, he verificado que, efectivamente, ha perdido dinero con el cambio de Madrid a Sevilla, y bastante. Más que bastante, hasta mucho.

O sea, que el comisario de las ‘Santas’ no ha venido a Sevilla para ganar más dinero, sino por amor al Arte.

Decía Benito Navarrete que él, en política, había devenido en ‘zoidista’.

Pues yo, en materia de transparencia, habré de confesarme ‘benitista’.

 

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