El Ministerio de Fomento encarga al Cedex que evalúe los túneles de la SE-40

Se ampara en los nuevos caudales de avenida del río estimados por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir

La construcción, valorada en 514 millones de euros, fue adjudicada a la sevillana Azvi y otras cinco empresas

 Salvo acuerdo en un modificado de las obras o en un puente alternativo el caso podría acabar en los tribunales

El Ministerio de Fomento ha encomendado a su brazo técnico, el Cedex, un nuevo análisis del proyecto de los túneles de la ronda de circunvalación exterior de Sevilla, la SE-40, aprovechando para ello el nuevo dato sobre caudales de avenida del río proporcionado por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y desde la convicción de que son inasumibles al coste al que fueron adjudicados.

El próximo mes de julio se cumplirán cinco años desde la decisión de Fomento de, en plena crisis económica, paralizar las obras previstas de los túneles bajo el Guadalquivir para la ya de por sí retrasada ronda de circunvalación SE-40, un periodo de tiempo que no ha servido para que el Ministerio despeje las dudas que alberga sobre cuál es la infraestructura más adecuada, y económica, para salvar el obstáculo del río: si sobre la lámina de agua con un puente o bajo el lecho fluvial, con uno o dos túneles en cada sentido.

 Aprovechando que la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, en el marco de la nueva directiva  de la UE sobre evaluación y gestión de los riesgos de inundación, ha tenido que realizar recientemente una actualización de su estimación de los caudales de avenida del río para un periodo de retorno de 500 años y que esa estimación ha variado al alza sobre los cálculos en que inicialmente se basó el proyecto de la SE-40, Fomento ha encargado al Cedex que revise todo el tema de los túneles bajo el río.

El Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (Cedex) es un organismo autónomo adscrito al Ministerio y que le proporciona apoyo multidisciplinario en las tecnologías de la ingeniería civil, la edificación y el medio ambiente en cualquier ámbito, desde estudios específicos hasta la realización de modelos físicos y simulaciones numéricas.

 El cambio en la estimación de los caudales de la avenida del río por parte de la Confederación podría suponer un golpe casi definitivo al proyecto de los túneles tal como está redactado actualmente, ya que en caso de una crecida del Guadalquivir superior a la  calculada, el agua podría penetrar por la embocadura de los túneles e inundarlos por completo. Ante tal hipótesis de trabajo, habría que hacerlos más largos, cambiarlos de sitio o modificarlos técnicamente, con los consiguientes sobrecostes.

UN PUENTE

O bien renunciar a ellos y optar por un puente, que en principio podría resultar más barato, aunque su tablero, por situarse en la zona que surcan los barcos, tendría que colocarse a 50 metros de altura o más. Y esto a su vez tendría un importante impacto paisajístico. A título de ejemplo, el tablero del puente del Centenario, sobre la dársena en Sevilla capital, está a una altura máxima de 45 metros y los pilares que lo sostienen se elevan a 102 metros, a mayor altura que la de la Giralda.

 Al haberse recalculado los caudales de la avenida del río y plantearse un problema mayor que el estimado originalmente por el redactor del proyecto, habría que estudiar presumiblemente la posibilidad, y en función del informe que emita el Cedex, de un modificado de obras, ya que en Fomento se considera caro el coste de los túneles, los cuales fueron adjudicados en tiempos de las vacas gordas.

 El proyecto de los cuatro túneles (dos en cada sentido), que el Gobierno ha tratado de reducir durante la crisis a tan solo dos sin que tal pretensión haya sido admitida por las empresas, fue adjudicado en 2009: la UTE compuesta por Colpisa, Aldesa y Bruesa sería la encargada de ejecutar los túneles sitos más al Sur y con embocadura por el Oeste, a un precio de 273,97 millones de euros; y la UTE formada por OHL, la sevillana Azvi y la malagueña Sando ejecutarían los túneles situados más al Norte y con embocadura por el Este, a un coste de 240,28 millones de euros.

MODIFICADO

Según las fuentes consultadas, en Fomento se estima que, tal como están proyectados actualmente, los túneles no se pueden ejecutar a esos costes, salvo que las empresas adjudicatarias aceptaran un modificado de obra a la baja o la alternativa más barata de un puente (pero para esto último probablemente habría que convocar un nuevo concurso al que podrían presentarse otras compañías), o dirimir el presumible diferendo en los tribunales, que es la vía que alguna empresa de las UTE cree que las compañías adjudicatarias utilizarían llegado el momento.

 Con su encomienda al Cedex, el Ministerio vuelve a ganar tiempo para no adoptar una decisión definitiva en ningún sentido y así tampoco tener que librar los 514 millones de euros que costarían los túneles, máxime en una época en que continúan las restricciones presupuestarias y hay que cumplir el compromiso de reducción del déficit público ante Bruselas.

 Habrá que esperar a lo que diga el Cedex y a cómo lo diga, para ver si a raíz de su informe cabe una solución pactada en forma de túneles rebajados de precio o de puente alternativo, o bien las empresas que ganaron los contratos acaban exigiendo una indemnización tipo Castor en los tribunales por modificación del proyecto o por su abandono definitivo por el Ministerio.

LA TUNELADORA

 La prolongación del tiempo de espera sobre los cada vez, aparentemente, más futuribles túneles de la SE-40 provocará el incremento del coste de almacenamiento y vigilancia de la tuneladora bautizada como “Guadalquivir” y que fue adquirida por la UTE formada por OHL, Azvi y Sando en el año 2012 a la empresa francesa NFM Technologies a un coste cercano a los 42 millones de euros.

Las piezas de la tuneladora, de 2.200 toneladas de peso, llegaron desde Francia al puerto de Sevilla a bordo del buque “Resolution” en la primavera de hace cinco años. Tiene un diámetro de 14 metros, el doble que el de la tuneladora con que se excavaron los túneles del Metro de Sevilla, y su misión era horadar un túnel de 2.180 metros de longitud bajo el lecho del río, en un terreno compuesto por margas, gravas y arenas.

Sin embargo, la decisión posterior del Ministerio de Fomento de paralizar “sine die” la ejecución de los túneles obligó a parar la tuneladora y guardarla en un almacén, a un coste superior al millón de euros anualmente. Otras facturas que habrá que poner sobre la mesa del Ministerio en caso de renuncia a los túneles bajo el río.

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