De gañote

Parafraseando a Torrijos cuando la Copa entre el Sevilla y el Atleti en Barcelona, Monteseirín halló un hueco en su agenda y pudo ver la final del Mundial entre España y Holanda. A diferencia de Torrijos, que vio las dos finales por TV, el (sin) alcalde tuvo el mismo cemento armado facial que las setas de la Encarnación para pedirle al CSD que le diera cuatro entradas ‘gratis total’ para él y su peña de amiguetes –no es difícil imaginar quiénes son, pues Dios los cría y ellos se juntan- , valoradas cada una en 800 euros. A eso se le llama tráfico de influencias. Total, 3.200 euros a costa del contribuyente para que Alfredo y su panda acudieran a Suráfrica en representación de los 70.000 parados sevillanos y de los otros cientos de miles que no pueden permitírselo por la crisis, mientras Zapatero se quedaba trabajando en Moncloa, como ya pasó con el viaje a Brasil. Y yo no me creo la versión oficial de que el (sin) alcalde se ha pagado el viaje de su bolsillo. Un  individuo que mendiga una entrada de 800 euros no se gasta luego 3.000 en un avión privado.

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