Barranca

La Dirección General de Movilidad del Ayuntamiento ha impuesto una sanción de 700 euros a un taxista que le cobró nueve euros más que la tarifa oficial aprobada a un usuario por una carrera realizada entre el aeropuerto de San Pablo y el hotel Zénit (calle Pagés del Corro), le insultó y sometió a vejaciones cuando aquél le pidió la factura y acabó entregándole un recibo no oficial, que no tenía ni el escudo municipal ni el troquelado de la licencia y estaba indebidamente cumplimentado. Si a esta noticia se le suma la fotografía que se hicieron los dos policías locales con el fajo de multas que se habían cobrado durante la Feria de Abril y haciendo con los dedos la señal de la victoria, ¿qué cuadro tenemos? Pues ni más ni menos que la demostración empírica del último informe del Defensor del Ciudadano, el cual destacó la falta de formación y de habilidades sociales de la Policía Municipal y matonismo en un sector del taxi. Ambos gremios, por más que pusieron el grito en el cielo tras conocer el documento, se han empeñado en demostrar que Barranca tenía razón.

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