Bach

Este suelto no va sobre Juan Sebastián, el genial músico alemán, sino sobre un compatriota suyo, abogado, de nombre Thomas y que en la bulla de que si Madrid, Estambul o Tokio para los Juegos Olímpicos ha pasado inadvertido como electo nuevo presidente del COI. Hasta que  llegó Sevilla a la carrera olímpica, las ciudades aspirantes desfilaban por la pasarela olímpica, ya fuera en Lausana, ya en otra urbe donde se reunieran los prebostes. Para acallar las críticas sobre el dinero derrochado por los candidatos para luego morir en la orilla, se inventó el periodísticamente conocido como ‘corte’ olímpico, a fin de eliminar aspirantes antes de que se arruinaran y la opinión pública le cogiera ojeriza al COI. Quien con Sevilla inauguró el nuevo sistema de selección fue Thomas Bach, tratado a cuerpo de rey en el hotel Alfonso XIII con su séquito de examinadores. Fue él quien emitió aquel informe diciendo que éramos una ciudad medianita, fuera de las magnitudes requeridas para tan magno evento. Menudo corte nos dio. El muy alemán resultó que había sido campeón de florete.

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