La CNMC sabe cómo informar sobre un corte de luz, pero a mis paneles solares en Tejeda de Tiétar (Ekiluz/Repsol) no se lo dice nadie

Ha aprobado un sistema detallado para que los grandes consumidores industriales sean avisados, en tiempo real, cuando su suministro vaya a ser interrumpido

Es lo que llevo cuatro meses reclamando, sin éxito, y la demostración de que la herramienta ya existe, por lo que sólo falta que alguien decida usarla también con los clientes de Ekiluz

Llevo desde mediados de mayo (2026) documentando, mes a mes, cómo Red Eléctrica de España corta sistemáticamente el vertido de mi instalación fotovoltaica de autoconsumo remoto en la planta de Tejeda de Tiétar (Cáceres, 10 MW), sin que ni el operador del sistema ni Ekiluz (filial de Repsol), mi comercializadora, me informen de ello antes, durante ni después. Tengo una reclamación en tramitación ante la CNMC desde el verano. Este informe no es una crítica más a ese silencio. Es, sobre todo, una invitación: en las últimas semanas he ido encontrando, en la propia actividad reguladora de la CNMC y del Gobierno, la prueba de que la información que me falta no es técnicamente imposible de dar. Solo hace falta la misma voluntad que ya se ha aplicado a otros agentes del sistema.

Julio de 2026 fue el mejor mes de la historia de la fotovoltaica española: 7.696 GWh generados, un 22,2% más que julio de 2025, con el 8 de julio marcando el récord diario absoluto. Las renovables cerraron el mes con el 54,1% de la producción peninsular. Y sin embargo, en ese mismo mes, mi instalación en la planta fotovoltaica de Tejeda de Tiétar (gestionada por Ekiluz, filial de Repsol) generó un 86,1% menos que el año anterior. No es una paradoja menor: mientras el conjunto del sistema fotovoltaico español alcanzaba su techo histórico, mi planta concreta se hundía a una fracción de su capacidad.

La propia Red Eléctrica reconoce que la energía renovable «no integrable» —la que no puede verterse por motivos de red— alcanzó el 9,5% en julio, el peor dato de lo que va de 2026. Es una cifra alta, pero está muy lejos de explicar por sí sola una caída del 86,1% en un caso concreto. Y la CNMC confirma, con su propio indicador de saturación de red, que el 83,4% de los nudos de distribución de tensión superior a 1 kV ya no tienen capacidad para conectar nueva demanda sin refuerzos previos. El sistema, en sus propias cifras oficiales, admite estar por encima de sus límites.

Y EL DINERO SIGUE FLUYENDO EN DOS DIRECCIONES

El Gobierno ha aprobado este verano más de 600 millones de euros adicionales —51 actuaciones— destinados en exclusiva a mejorar el control de tensión de la red, la misma causa técnica que Ekiluz y Red Eléctrica invocan para justificar mis cortes. Sumados a los 750 millones ya aprobados en 2025, son cerca de 1.400 millones de euros de inversión pública regulada para resolver un problema que, mientras se resuelve, se sigue gestionando cortándome a mí -y a otros clientes de Ekiluz que me han aportado su testimonio en el mismo sentido- el vertido de energía de mis paneles sin avisar.

Y aquí está el primer punto en el que la CNMC ya ha actuado como me gustaría que actuara en mi caso: antes de dar luz verde a esa inversión, exigió a Red Eléctrica un análisis desagregado por zonas —ubicaciones concretas, problemas previstos, recursos disponibles— para poder evaluar si el dinero se dirige hacia donde realmente hace falta. Es el mismo nivel de detalle que llevo meses pidiendo sobre mi propio punto de conexión, sin obtenerlo. La Comisión ya sabe pedir esta información cuando la necesita para su propia función supervisora. Le ruego, con este informe, que la pida también en nombre de los generadores afectados, ya sean clientes de Ekiluz o de otras empresas y plantas de energía renovable en la misma situación.

El coste de mantener el sistema estable no para de crecer, y lo pagamos todos: los servicios de operación de Red Eléctrica han sumado 3.360 millones de euros en lo que va de 2026, un 36% más que el año pasado, hasta situarse —según el propio Observatorio sectorial que agrupa a eléctricas, comercializadoras e industria— en niveles similares al coste de las propias redes. A eso hay que sumar los 38,7 millones de euros que la CNMC resolvió repercutir en la factura de todos los consumidores, en una resolución del 22 de julio publicada en el BOE el 3 de agosto, para cubrir los costes de reposición del apagón del 28 de abril de 2025. Cada consumidor español paga hoy más por la estabilidad del sistema. Yo, además, dejo de cobrar por la energía que ese mismo sistema decide que mis paneles no generen.

LA HERRAMIENTA YA EXISTE, PERO PARA OTROS

El pasado 11 de agosto, la CNMC aprobó (BOE-A-2026-17571) un nuevo régimen de permisos de acceso flexibles para grandes consumidores y sistemas de almacenamiento conectados como demanda. El texto obliga a establecer protocolos de operación firmados, telemedida en tiempo real, y a que los titulares «sean informados debidamente de la ejecución de las órdenes de desconexión correspondientes». Es, palabra por palabra, la obligación que llevo meses solicitando para mi instalación, aplicada -esta vez sí- a otro tipo de agente del sistema.

No lo digo como reproche a la Comisión. Lo digo como prueba de que el argumento que Ekiluz me dio hace meses -que informar de las restricciones plantea «criterios de confidencialidad previstos en la normativa eléctrica», sin citar cuáles- no se sostiene. La CNMC acaba de demostrar, con su propia firma, que se puede construir un sistema de información y notificación detallado cuando se considera prioritario. La pregunta que dejo sobre la mesa no es si es posible. Es cuándo le va a tocar el turno a la generación distribuida.

CENTROS DE DATOS, LA MISMA FIGURA JURÍDICA QUE LA MÍA

El Ministerio para la Transición Ecológica tramitó a finales de agosto, por vía de urgencia, un proyecto de Real Decreto sobre sostenibilidad energética de los centros de datos. El texto exige que el 80% de su consumo, verificado hora a hora, proceda de nueva generación renovable -y cita expresamente el Real Decreto 244/2019, el mismo régimen de autoconsumo remoto bajo el que opera mi instalación en Tejeda de Tiétar, como una de las vías válidas para acreditarlo-.

Presenté alegaciones a ese trámite, y remití copia a la CNMC como documentación complementaria a mi reclamación, porque la paradoja es evidente: se exige construir megavatios nuevos de renovable, verificados hora a hora, mientras megavatios ya construidos y conectados —los míos— se quedan sin verter la mayoría de los días, sin que nadie los aproveche. España ya ha concedido más de 12 GW de derechos de conexión a centros de datos, muy por encima de los 3,5-4 GW que estima necesarios el Gobierno hasta 2030. Hay, al mismo tiempo, un exceso de demanda esperando conectarse y un exceso de generación fotovoltaica esperando que la dejen verter. Nadie parece estar cruzando estas dos colas.

MI SOLICITUD A LA CNMC

No le pido a la Comisión que resuelva mi reclamación con una sanción ejemplar ni con un titular de prensa. Le pido algo más modesto y, creo, más fácil de conceder: que aplique a la generación distribuida el mismo criterio que ya ha aplicado, este mismo verano, a la demanda flexible y a la inversión en control de tensión —exigir información desagregada, en tiempo real, a quienes ordenan las restricciones—. La CNMC no tiene que inventar nada. SÓlo tiene que extender una plantilla que ya ha escrito con su propia mano, dos veces, en menos de dos meses.

AGOSTO, CUARTO MES CONSECUTIVO

Cierro este informe con el dato que lo motiva. En agosto de 2026, mi instalación en Tejeda de Tiétar generó 178 kWh, frente a los 828 kWh que produjo en agosto de 2025 —una caída interanual del 78,5%—, según la propia gráfica mensual oficial de Ekiluz. Es el cuarto mes consecutivo de caída severa desde que empecé a documentar este patrón: 56% de días con corte en la segunda quincena de mayo, un 59,9% menos de generación en junio, un 86,1% menos en julio, y ahora un 78,5% menos en agosto. Cuatro meses, cuatro cifras distintas, una misma tendencia.

Y el dato diario que mejor resume todo lo anterior es este: el único tramo verdaderamente bueno de todo el mes de agosto —con generación normal, sin cortes— coincidió con los días 9, 10 y 11, precisamente el entorno de la fecha en la que Red Eléctrica tuvo que activar el mecanismo de respuesta de la demanda y ordenar un parón a la gran industria por exceso de tensión en el sistema.

El día de más estrés para el sistema nacional fue, para mis paneles, el mejor día del mes. No hace falta insistir más en la pregunta que ya dejé planteada en el informe anterior: si ese día el sistema necesitaba cada megavatio disponible y dejó que mis paneles vertieran con normalidad, ¿qué es exactamente lo que se protege el resto de los días, cuando el vertido se corta sin que nadie me diga por qué?

Primer artículo de la serie: ‘Golpe de Red Eléctrica al autoconsumo remoto’

Segundo artículo de la serie: ‘Segundo golpe, aún más duro, de Red Eléctrica al autoconsumo remoto’

Tercer artículo de la serie: ‘La presidenta de Red Eléctrica niega el colapso. Mis paneles llevan dos meses demostrando lo contrario’

Cuarto artículo de la serie: Mis paneles solares en la planta deTejeda de Tiétar, gestionada por Ekiluz/Repsol, generaron en julio (2026) un 86% menos que hace un año, por los cortes de Red Eléctrica

Quinto artículo de la serie: ¿Me puede pasar a mí? Ocho casuísticas sobre paneles solares, los tengas ya o aún pienses en instalarlos

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