La expedición fue sorprendida y atacada en La Pañoleta y 67 supervivientes acabaron ejecutados tras consejos de guerra
La Subdirectora General de Divulgación de la Memoria ha adoptado, con fecha de 23 de octubre de 2026, el Acuerdo de incoación del procedimiento de declaración como Lugar de Memoria Democrática de la «Columna Minera de Riotinto». Consta en el expediente escrito del Ayuntamiento de Camas (Sevilla) relativo a la incoación del procedimiento ante el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática competente en materia de memoria democrática, y promover la colaboración institucional con los municipios afectados por la ruta de la Columna Minera de Riotinto, en su trazado comprendido entre Nerva y Camas.
Según la resolución oficial, la Columna Minera de Riotinto constituye uno de los episodios más relevantes de la defensa de la democracia y la legalidad republicana frente al golpe militar iniciado el 18 de julio de 1936. Formada principalmente por trabajadores y sindicalistas, especialmente vinculados a UGT, procedentes de la Cuenca Minera de Huelva, la columna se organizó en las horas posteriores al golpe con el propósito de colaborar en la resistencia frente a las fuerzas sublevadas dirigidas en Sevilla por Gonzalo Queipo de Llano. La movilización fue posible gracias a la fuerte implantación de las organizaciones obreras en la comarca, que habían desarrollado durante las décadas anteriores una intensa actividad sindical y asociativa en defensa de los derechos de los trabajadores.
La expedición se formó fundamentalmente con personas procedentes de los municipios de Minas de Riotinto y Nerva, incorporando asimismo a trabajadores y voluntarios de otras localidades de la provincia, entre ellas Valverde del Camino y San Juan del Puerto. La formación de la columna no constituyó una iniciativa aislada ni improvisada, sino una actuación desarrollada en el marco de las medidas adoptadas por las autoridades republicanas para hacer frente a la sublevación militar. Inicialmente destinada a reforzar la posición republicana en Huelva, la evolución de la situación militar determinó su posterior desplazamiento hacia Sevilla.
La salida de la columna se produjo en un escenario de gran incertidumbre. Mientras los trabajadores organizaban la defensa de la legalidad republicana, el comandante de la Guardia Civil Gregorio Haro Lumbreras se desplazó hacia Sevilla al frente de una fuerza compuesta por guardias civiles y guardias de asalto. Los integrantes de la expedición minera creían que dichas fuerzas actuaban en apoyo de la República. Sin embargo, una vez en Sevilla, tanto Gregorio Haro como los efectivos bajo su mando se incorporaron a los sublevados liderados por Queipo de Llano. La columna minera prosiguió su avance sin conocer plenamente el alcance de aquellos acontecimientos.
El 19 de julio de 1936 la expedición fue sorprendida y atacada en La Pañoleta, en el término municipal de Camas. La actuación conjunta de las fuerzas sublevadas apoyadas por Gregorio Haro provocó la muerte de 9 de sus integrantes y la captura de numerosos supervivientes. Según las investigaciones de Alfredo Moreno Bolaños y Gilberto Hernández Vallecillo, los acontecimientos derivados de la emboscada y de la posterior represión causaron la muerte de 78 integrantes de la Columna Minera, de los cuales 12 procedían de San Juan del Puerto, 14 de Valverde del Camino y 52 de la Cuenca Minera de Riotinto, principalmente de Nerva y Minas de Riotinto. La emboscada de La Pañoleta constituye uno de los episodios más significativos de la resistencia al golpe militar en Andalucía y un símbolo de la represión ejercida contra quienes trataron de defender el orden constitucional republicano.
La tragedia no concluyó con la emboscada. Los supervivientes fueron trasladados a Sevilla y sometidos a consejos de guerra sumarísimos. La documentación judicial conservada pone de manifiesto que los encausados trataron de evitar la imposición de la pena capital; sin embargo, los procedimientos se desarrollaron en un contexto represivo carente de las más elementales garantías jurídicas y procesales, incompatibles con un juicio justo. Lejos de perseguir el esclarecimiento de los hechos o la depuración de responsabilidades, dichos consejos de guerra actuaron como instrumentos de represión al servicio de las autoridades sublevadas. De este modo, quienes habían acudido a defender el Gobierno legítimo de la República fueron acusados del delito de rebelión y convertidos en responsables de unos hechos originados por la propia sublevación militar, consumándose así una profunda injusticia jurídica y una completa inversión de la condición de víctimas y victimarios.
Las condenas impuestas culminaron en la ejecución de 67 integrantes de la Columna Minera. Durante la madrugada del 31 de agosto de 1936 se produjeron fusilamientos en distintos puntos de la ciudad de Sevilla. Estas ejecuciones formaron parte de una estrategia represiva que buscaba no solo castigar a quienes habían participado en la defensa de la legalidad republicana, sino también lanzar un mensaje de terror al movimiento obrero de Huelva y del conjunto de España. Los fusilamientos se llevaron a cabo mediante varios pelotones y en diferentes emplazamientos para que sirvieran de escarmiento, entre ellos las murallas de La Macarena y diversos puntos de los barrios de Triana, Cerro Amate y Ciudad Jardín. Posteriormente, los cuerpos fueron trasladados a fosas comunes del cementerio de San Fernando de Sevilla. Las investigaciones arqueológicas desarrolladas en los últimos años han permitido identificar entre los restos localizados en la fosa de Pico Reja a integrantes de la propia Columna Minera. Además, es necesario recordar que dos de los mineros fallecieron a consecuencia de las heridas.
La represión ejercida contra quienes participaron en esta expedición no concluyó con los consejos de guerra sumarísimos ni con las ejecuciones. Tras la ocupación de la Cuenca Minera de Riotinto por las fuerzas sublevadas en agosto de 1936, se desplegó una intensa persecución contra dirigentes obreros, sindicalistas, militantes republicanos y otros sectores vinculados al movimiento sindical y político de izquierdas. La represión no se limitó a quienes habían participado en la Columna Minera, sino que alcanzó al conjunto del movimiento obrero y republicano de la comarca. El caso de Huelva resulta especialmente significativo por el elevado precio que la provincia hubo de pagar por haber resistido al golpe militar durante sus primeras horas.

Foto antigua de mineros de Riotinto
Junto a la violencia física y judicial ejercida contra sus integrantes, la Columna Minera fue objeto de un prolongado proceso de deslegitimación y tergiversación histórica. La propaganda franquista presentó a los mineros como responsables de una supuesta amenaza contra Sevilla y difundió relatos destinados a criminalizar su actuación. Durante décadas, quienes habían participado en la defensa de la legalidad republicana fueron presentados como rebeldes o responsables de la violencia, contribuyendo a ocultar los crímenes cometidos contra sus integrantes y a desvirtuar el significado de su actuación en defensa de la democracia.
Así, los municipios de Minas de Riotinto, Nerva, Valverde del Camino y San Juan del Puerto quedaron asociados a la movilización de trabajadores y voluntarios que acudieron en defensa del orden constitucional vigente el golpe militar de julio de 1936. La Pañoleta, en el término municipal de Camas, fue el lugar donde esa iniciativa concluyó trágicamente mediante la emboscada de la columna por las fuerzas sublevadas. En Sevilla se sustanciaron posteriormente los consejos de guerra sumarísimos contra los supervivientes, que desembocaron en la condena y ejecución de numerosos de sus integrantes. Finalmente, las murallas de La Macarena y distintos enclaves de los barrios de Triana, Cerro Amate y Ciudad Jardín, donde tuvieron lugar los fusilamientos, así como las fosas comunes del cementerio de San Fernando en las que fueron enterradas las víctimas, constituyen testimonios materiales de un episodio que simboliza la defensa de la democracia y la Constitución y la represión ejercida contra quienes se opusieron al golpe militar de julio de 1936.
La eventual declaración de la Columna Minera de Riotinto como Lugar de Memoria Democrática contribuiría al reconocimiento y dignificación de quienes dieron su vida por la libertad y la lucha contra el fascismo. Asimismo, permite preservar y transmitir a las generaciones futuras la memoria de unos acontecimientos de especial relevancia para la historia democrática de Andalucía y de España.
Con una finalidad conmemorativa, de homenaje, didáctica y reparadora, la Administración General del Estado impulsará la realización de recursos audiovisuales y digitales explicativos y promoverá la instalación de placas, paneles o distintivo memorial interpretativo, así como de señalización de punto de reconocimiento de las víctimas indicando cuantos datos sean de interés para el conocimiento público de los hechos. El Portal web de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática recogerá su geolocalización y una ficha con fotografías y audiovisuales. Asimismo, se desarrollarán mecanismos institucionales para integrar este Lugar de Memoria en los circuitos internacionales que respondan a situaciones de construcción de memoria democrática semejantes.
*Más información, en el siguiente enlace: Columna minera de Riotinto: relato de un testigo de las ejecuciones – Manuel Jesús Florencio
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