Un acuerdo de mínimos, que abundaba en lo ya decidido por los órganos rectores del teatro de la Maestranza y de la Real Orquesta Sinfónica (ROSS) en el sentido de dar participación a los músicos en el comité técnico que debe elevar su propuesta a los consejos de administración para la designación del nuevo gerente del teatro y director de la Sinfónica, permitió la desconvocatoria de la huelga anunciada por los miembros de la orquesta y el estreno el pasado fin de semana de la ópera de Wagner ‘El ocaso de los dioses’.
Los músicos comprendieron que tenían a la opinión pública y publicada en contra, como demostró el comunicado emitido por las tres grandes asociaciones de melómanos de la ciudad (Amigos de la ROSS, Amigos de la Ópera, Amigos de Wagner), en que se les invitaba a hacer una reflexión de urgencia que les llevara a reconsiderar, con plena libertad, su decisión de seguir adelante con el paro.

Afortunadamente, se impuso el sentido común para evitar revivir la pesadilla de años atrás con la huelga durante la representación de la ópera ‘Otelo’, en que la ROSS tuvo que ser sustituida por un pianista, y la agrupación fue parte esencial el pasado sábado del éxito que la crítica especializada ha otorgado (cuatro estrellas) al estreno de ‘El ocaso de los dioses’, con el que la Sinfónica y el teatro de la Maestranza han culminado la tetralogía wagneriana ‘El anillo del nibelungo’. Se trata de una obra que sólo está al alcance de agrupaciones y escenarios de primer nivel artístico, como son ya considerados la orquesta y el teatro sevillanos.
ÉXITO ARTÍSTICO
Si bien está lo que bien acaba, habremos de felicitarnos todos por que en vez de estar lamentándonos a estas horas del golpe económico (pérdidas de 500.000 euros) que habría supuesto la cancelación de la ópera para el teatro y, por extensión en cuanto responsable, la ROSS, amén de para la imagen y el prestigio de ambos y la marca ‘Sevilla’, estemos alegrándonos del éxito de haber superado con nota un desafío artístico y técnico de altura, en el que han participado unos 300 especialistas, de los que la inmensa mayoría (unos 270) están asentados en la ciudad: los propios músicos de la orquesta, cantantes del coro, figurantes, bailarines, acróbatas, técnicos audiovisuales, técnicos de iluminación, técnicos de maquinaria escénica, sastrería, regidores, maquilladores….
La culminación de la tetralogía de Wagner, que casi ha coincidido con el inicio del programa de visitas guiadas (Tras el telón) al Maestranza y en cuya elaboración también han participado consultores y empresas locales especializados en la gestión cultural y en montajes audiovisuales, ha sido la mejor demostración de que gracias a la mayoría de edad alcanzada por el teatro y la orquesta ha surgido y se ha consolidado en sus entornos una industria cultural de calidad, capaz no sólo de alcanzar casi la autosuficiencia en montajes complicados, sino también de exportar su ‘Know how’ desde Sevilla y, por tanto, de generar riqueza a partir de la cultura, en línea con lo preconizado por, entre otros, Benito Navarrete.
MENOR APORTACIÓN
De esta manera, la Sinfónica y el Maestranza revierten a la sociedad parte del apoyo público que reciben de los presupuestos del Ayuntamiento y de la Junta de Andalucía, aunque en el caso
específico de la ROSS el del Gobierno autónomo es, desgraciadamente, cada vez menor desde el estallido de la crisis (temporada 2008/2009), en que progresivamente ha pasado de 3,48 millones de euros a 3,39; 3,05; 2,61; 2,34 y 2,18 millones. La aportación del Ayuntamiento también menguó desde 2008, pero aun cuando no ha alcanzado el nivel anterior al menos se ha estabilizado en el mandato actual: 3,46 millones; 2,77; 2,77 y 3,05 millones en cada uno de los tres últimos años.
El conflicto de la Sinfónica ha permitido constatar cómo el comité de empresa ha proyectado la idea de que como los músicos son quienes más saben de música deben ser ellos y no el Consejo de Administración quienes elijan a su director, un argumento sin paralelismo para justificar su pretensión de tener también capacidad decisoria en cuestiones gerenciales.
Sin embargo, a la hora de la verdad esa supuesta lógica no se la han aplicado ellos mismos. No han elegido como representante para formar parte de la comisión de selección de candidatos a la dirección de la ROSS y de la Gerencia al intérprete con mejor currículum profesional y experiencia previa en la dirección (alguno hay), ya que se trata de proponer a una nueva batuta, sino a un miembro del comité de empresa. Dicho de otro modo, el comité de empresa que provoca la amenaza de conflicto por criterios supuestamente artísticos acaba eligiéndose a sí mismo y no por criterios artísticos precisamente. ¿Qué credibilidad puede otorgársele a ese comité de selección, en el que sus restantes miembros son o están avalados por la clase política?
AUSENCIA DEL PÚBLICO
Y cabe preguntarse por qué no forman parte del mismo representantes de los patrocinadores del teatro y/o de la orquesta y del público que pasando por taquilla y con sus impuestos los mantiene. El comunicado conjunto de la Asociación de Amigos de la ROSS, Amigos de la Ópera y Amigos de Wagner concluía con una frase plena de acierto: “No (se) debe olvidar que no hay orquesta buena ni mala sin público”.
Una gran verdad pero que no ha servido para que las instituciones les hayan dado a los representantes del público que acude a los conciertos de la ROSS (casi el 90% de ocupación media en toda su historia) voto en el comité de selección, máxime en una etapa en que no deja de hablarse de fomentar la participación ciudadana en los asuntos públicos para superar la desafección hacia la política y la clase política.
Pero si esa razón no fuera ya suficiente, los melómanos sevillanos pueden acreditar conocimientos musicales, sensibilidad y apoyo sin fisuras a su orquesta y su teatro y, por tanto, tienen títulos de sobra para hacerse acreedores de ese derecho. Basta con consultar las respectivas páginas web de algunos de estos colectivos para comprobar la ingente tarea realizada en proporción a sus escasos medios para la consolidación de la ROSS y el Maestranza en la ciudad a lo largo de casi un cuarto de siglo, en que no todo han sido días de vino y rosas como durante la Expo-92.
LABOR ALTRUISTA
La Asociación Sevillana de Amigos de la Ópera se fundó en 1990 por entusiastas de la lírica en la ciudad que ha inspirado un centenar largo de títulos operísticos. En estos años han colaborado con el teatro en la organización del ciclo de conferencias-concierto en la víspera del estreno de cada ópera. Creó el concurso de nuevas voces ‘Ciudad de Sevilla’. Otras actividades: edición del boletín semestral ‘Fígaro’. Ciclo de conferencias de divulgación sobre la historia de la ópera en el Labradores y sobre ‘mi ópera favorita’ con el Colegio de Médicos. Colaboración con las publicaciones del teatro. Envío de información a los asociados. Adquisición de entradas y organización de desplazamientos a eventos operísticos fuera de Sevilla.
En cuanto a los Amigos de la ROSS, unos 400 indesmayables desde el año 1993, han sido los ángeles de la guarda para muchos músicos extranjeros (la orquesta se fundó con componentes de quince países distintos) llegados a Sevilla sin idea de la ciudad ni de nuestro idioma y les han ayudado a resolver hasta cuestiones puramente domésticas.
Organizan o han organizado charlas preconcierto y cenas musicales. Han contribuido a la decoración floral del escenario para los conciertos de la ROSS. Han sufragado la edición de dos discos de miembros de la orquesta y de becas de formación impartidas por músicos de la Sinfónica. Han organizado el ciclo de música de cámara, un programa de hasta diez conciertos por temporada. Editan el boletín informativo ‘Paraíso’ y otorgan el premio musical del mismo nombre.
SÓLO VOZ
Cierto es que como deferencia a esta encomiable labor, el presidente de la asociación suele ser invitado a las reuniones del Consejo de Administración de la ROSS, donde se le da voz, pero no voto. Si se va a iniciar una nueva etapa en el teatro y la orquesta, se ha cumplido con creces el
tiempo para cambiar esta situación. Entre los Amigos de la Ópera, de la ROSS y de Wagner hay personas con un grado de conocimiento musical y escénico muy superior al de los políticos que circunstancialmente ocupan los puestos decisorios, personas que no sólo asisten regularmente a los conciertos de la ROSS y las actividades del Maestranza, sino que también han cultivado su afición musical en grandes templos internacionales de la música y que han visto y escuchado interpretar a Wagner en Bayreuth.
Los melómanos sevillanos, pues, también deben tener derecho a, como dicen los músicos, “influir de forma decisoria” en la elección de quienes rijan los destinos de la Sinfónica y el Maestranza.




‘Otelo’, en que la ROSS tuvo que ser sustituida por un pianista y sufrió un enorme desprestigio entre los melómanos sevillanos, que son a la postres quienes la financian por una triple vía: sus impuestos, la taquilla y los patrocinios en la medida de sus posibilidades y también a través de sus empresas, pese a que sufren la crisis económica en mucha mayor medida que los músicos porque muchos de ellos no tienen sus mismas posibilidades de ingresos complementarios con los que paliar los recortes (conciertos en Gibraltar, clases particulares… muy lícitos, por otra parte).
El delegado de Urbanismo y Medio Ambiente, Maximiliano Vílchez, declaró al cuarto día de iniciada la famosa huelga de Lipasam el pasado 28 de enero, la más larga de su historia, que como en ese tiempo habían ardido 15 contenedores, no negociaría con los huelguistas. Ahora, la dirección de Lipasam divulga el Informe de Gestión 2012, donde revela que el año pasado se destrozaron en la ciudad 6.400 unidades entre contenedores y papeleras, a una media de 17 diarios, cifra calificada oficialmente como “en la tónica habitual de los últimos años”. O sea, que había y hay un vandalismo permanente, pero en aquel entonces interesaba políticamente cargarle el mochuelo al personal de la basura y dejar pudrir la situación para que las iras populares se volvieran contra ellos. Cuando al octavo día de conflicto el Ayuntamiento llamó al comité para sentarse a dialogar habían ardido cerca de 300 contenedores, veinte veces más que el número invocado al principio para no negociar. Y al undécimo día se acabó la huelga. ¿Habría durado tanto si hubieran hablado desde el principio?
Cuentan las crónicas de los periodistas locales enviados a cubrir la información de alto riesgo de la huelga de Lipasam cual corresponsales de guerra, debido a que los huelguistas los declararon personas ‘non gratas’ por revelar las prebendas del convenio, que una de las máximas preocupaciones entre los huelguistas al conocerse la apertura de la Bolsa de trabajo era si a partir de ahora se iban a colocar sólo los enchufados del PP. Esto denota el concepto sindical sobre el sentido de una Bolsa de trabajo: el botín del partido vencedor. Habida cuenta de lo ocurrido tras el triunfo del PP en los talleres de distrito con Pepelu, correligionarios y demás parientes, en la faunística versión pepera del clásico libro de Gerald Durrell, no es de extrañar que cunda esa fundada sospecha. Así que en aras de esa transparencia que tanto predica el alcalde de la luz y los taquígrafos, sugiero que la Bolsa la gestione una agencia externa en vez de esa Comisión Paritaria de que se ha hablado. Y es que eso de paritario me suena a reparto clientelar: uno para ti y otro para mí.
Sí debe imputarse a la huelga el coste del daño de imagen sufrido por Sevilla en esos once días, un coste que en ningún conflicto en los servicios públicos – se pueden enumerar varios ya en Lipasam, Tussam, taxistas, bomberos y policías a lo largo de la Democracia- jamás valora el Ayuntamiento.
Pues ha ocurrido justamente al revés. El Ayuntamiento se sentó a negociar con los huelguistas el mismo día o al siguiente de la mayor quema de contenedores registrada durante la huelga, que se produjo el 4 de febrero, con 64 destruidos por el fuego, pese a que la estrategia del Consistorio durante la primera semana fue la de establecer una vinculación directa entre los actos vandálicos y los huelguistas de Lipasam, sin aportar prueba alguna al respecto. Un gobierno presidido por un juez hacía tabla rasa con la presunción de inocencia y se amparaba en el ‘vandalismo bajo sospecha’, como en su día Monteseirín con el urbanismo. A estas alturas, todavía el Ayuntamiento no ha podido mostrar a ningún miembro de Lipasam sorprendido quemando mobiliario urbano, independientemente de que en todo conflicto siempre hay elementos incontrolados.
De tanto hablar interesadamente de contenedores quemados para así tener un pretexto ante la opinión pública para justificar la inhibición municipal pudo crearse el caldo de cultivo idóneo para que los vándalos habituales se sintieran impelidos a multiplicar sus ataques al mobiliario urbano, ya que desde el Ayuntamiento se estaba desviando la atención hacia los huelguistas de Lipasam.
La huelga estalla porque el Ayuntamiento pretende que la mayor parte de ese ahorro se produzca acabando con las 1.250 contrataciones de los 466 eventuales inscritos en la Bolsa de trabajo de la compañía, gran parte de ellos vinculados a UGT, para lo cual era condición ‘sine qua non’ que la plantilla, en vez de prolongar la jornada laboral hasta completar las 37,5 horas/semana, trabajara durante Semana Santa, Feria y Navidad, una pretensión rechazada por el comité.
1) Porque los huelguistas, no contentos con las concesiones municipales, acabaron de dinamitar su ya deteriorada imagen ante los sevillanos al rechazar el “interesante acuerdo que satisface nuestras reivindicaciones” -en palabras del presidente del comité de empresa- en la primera y vociferante asamblea en que a mano alzada acordaron seguir la huelga “hasta el final”. En ese mismo momento se difuminó la posible imagen de intransigencia de Zoido por haberse negado a negociar durante ocho días y quienes quedaron retratados como intransigentes e insolidarios fueron los trabajadores de Lipasam, los cuales querían doblegar al alcalde y al Ayuntamiento pese a gozar de un convenio colectivo privilegiado -hasta una paga de 1.400 euros por no faltar al trabajo- y de empleo asegurado en una ciudad con 90.000 parados, con miles de familias sometidas a recortes de salarios y/o despidos y con los funcionarios municipales afectados por el Plan de Ajuste y hasta sin paga extra de Navidad. Y para colmo tenían la ciudad atestada con 7.000 toneladas de basura en las calles.
Efectivamente, dos meses antes de las elecciones municipales de 2011, aquéllos acamparon en la Plaza Nueva porque querían un contrato fijo en una empresa municipal en quiebra que trataba de ahorrar gastos por todos los medios, como ahora Lipasam, y Zoido no se alineó precisamente con Monteseirín, sino con los acampados, a pesar de que esas posteriores contrataciones en cuanto llegó al Poder supusieron un incremento de 6 millones en gastos de personal en Tussam, cuyo número de pasajeros ha vuelto a bajar en 2012 pese a las nuevas líneas puestas en servicio para tratar de justificar los contratos a los acampados.
A diferencia con Zoido en aquel entonces, PSOE e IU salen erosionados de la huelga de Lipasam porque los acampados de Tussam no alteraron la vida cotidiana de los sevillanos ni provocaron la suspensión del transporte público en la ciudad, mientras que Espadas y Torrijos cometieron el error de hacerse la foto con los huelguistas de Lipasam y tras sus pancartas, en vez de haberse limitado a recibirlos en el interior del Ayuntamiento en privado para ofrecer su mediación en el conflicto. No aparecieron como neutrales, sino como alineados con una parte de ese conflicto. Así, los sevillanos percibieron que estaban con quienes además de fastidiarles en su vida ordinaria dejando miles de toneladas de basura en las calles se negaban a aceptar cualquier tipo de sacrificio por la crisis, como si ésta no fuera con ellos.
Todos los trabajadores sin excepción, incluidos los más antiguos y que hasta ahora se habían librado, quedan obligados a trabajar durante los festivos. En lugar de abonarlos, las empresas pagarán un complemento de entre 350 y 500 euros para los empleados que durante 2012 hayan trabajado los suficientes festivos como para haber cobrado 350 euros por su tarea, una condición que supondrá que la gran mayoría se quede sin compensación económica alguna porque no la han cumplido.
En este contexto, donde no hay día sin malas noticias en el ámbito laboral, y en el que lo mismo se cierran paradores de turismo que fábricas señeras como las de Roca y Cargill que se anuncian despidos de hasta la cuarta parte de la plantilla de Vodafone o de 4.000 trabajadores de Iberia, sin contar los 15.000 acumulados en los medios de comunicación, se desarrolla el conflicto entre el Ayuntamiento y los operarios de Lipasam. Hasta la fecha éstos no han sufrido ninguna merma en sus condiciones de trabajo ni en sus emolumentos, porque en 2012 los efectos teóricos de los recortes se “diluyeron” en los gastos generales de la empresa municipal, de forma que no se tocaron las nóminas.
éstos hacen del mantenimiento del empleo temporal. En resumen, la plantilla pretende prolongar la jornada habitual en vez de acumular las horas para trabajar en festivos y que sigan siendo los eventuales quienes los suplan en esas fechas señaladas, mientras que el Consistorio esgrime que si tiene que seguir pagando 1.250 contratos eventuales anualmente no logrará rebajar la masa salarial en los 3,3 millones que se ha fijado como objetivo.
Asimismo, por más que contrapongan los 721 euros/mes de salario mensual de un peón a los 100.000 (unos 93.000 realmente tras el recorte) del gerente, omiten que con los 18 pluses de todo tipo existentes más la antigüedad aquéllos pueden triplicar su retribución, de forma que el sueldo medio de 30.000 euros en la compañía divulgado por el Ayuntamiento triplica también el salario de uno de cada tres españoles y supera los ingresos anuales del 83% de los contribuyentes.
Los huelguistas han cometido otro error de cálculo en la fecha elegida para echarle un pulso al alcalde: en plena ‘cuesta’ de enero y con las familias sevillanas aún más agobiadas económicamente a la hora de comparar su situación con la de la empresa municipal, sin ninguna fiesta estratégica cercana a la vista (no estamos en vísperas de Semana Santa ni de la Feria de Abril), en temporada baja para el sector turístico y hasta con un frío invernal que ralentiza la descomposición de los residuos acumulados en las calles.
En esta cerrazón se impone la necesidad de un mediador entre las dos partes en conflicto, alguien para quien levantar el teléfono no signifique un gesto de debilidad, porque carece de intereses en juego. Y aquí cabe recordar que en la Universidad Pablo de Olavide radica la Escuela Sevillana de Mediación y que su director es el único miembro español del Foro Mundial de Mediación. Qué mejor que una institución neutral como la Universidad para tender puentes y, mediante la recuperación del diálogo, propiciar el fin de una huelga cuyas víctimas finales son los sevillanos y Sevilla.
Así pues, esta ley va a abocar a que se desmenucen públicamente los costes de Lipasam, Tussam, Emvisesa, Emasesa…. y se comparen con los de compañías homólogas, para ver si están fuera de ‘mercado’ y si se despilfarra el dinero de los contribuyentes, los cuales podrán exigir así medidas correctoras, por más que los sindicatos y la oposición hablen de “satanización” cuando se sacan a colación los sueldos en nuestras empresas municipales.
como referencia que la previsión de gastos de personal para 2013 es de 64.359.019 euros contando ya con la obligada reducción del 5% en las nóminas, que los empleados rechazan y que es uno de los motivos invocados para la huelga. Si esta cifra equivale a un 95% de la masa salarial previa, ello significaría que ésta habría sido realmente de unos 67,7 millones y no 65.
Volvamos, no obstante, a la cifra presuntamente oficial revelada por el Ayuntamiento de 30.000 euros anuales, que todavía superaría a la que perciben casi 16 millones de contribuyentes (el 83% del total). En tal caso la masa salarial no podría ser de 65 millones, sino tan sólo de 47 millones, que no cuadran con la previsión de Tesorería para 2013 (64,3 millones), pues en un escenario de recortes supondría un incremento anual de 17 millones. Cabría pensar entonces que la diferencia de 18 millones de euros sería la destinada a pagar a los eventuales que suplen a la plantilla en los festivos, pero de nuevo aparece otra contradicción: el gobierno local viene sosteniendo que la supresión de los eventuales (ojo, sumada al recorte salarial del 5%) supondría un ahorro de sólo 3,3 millones de euros, por lo que aún quedarían 15 millones en el aire.
El periódico recogía declaraciones del siguiente tenor: “Los vecinos están viviendo una huelga salvaje y lo que queremos es intentar arreglar un problema incomprensible”. “Hemos venido porque es incomprensible la huelga que se está produciendo aquí; nosotros apostamos por el camino del diálogo y del entendimiento, desde la voluntad de acuerdo que tiene el alcalde”. “Es una huelga política, incomprensible e injusta”. Al principio no podía dar crédito a mis ojos al leer estas declaraciones de Fernando Rodríguez Villalobos, presidente de la Diputación Provincial, y de Susana Díaz, secretaria general del PSOE de Sevilla y consejera de Presidencia de la Junta de Andalucía, pero al final de la lectura lo comprendí todo. No se estaban refiriendo al problema de Zoido en Sevilla con la huelga de Lipasam, sino al del alcalde socialista de El Coronil, Jerónimo Guerrero, con la huelga en el servicio de limpieza que mantiene el SAT. Sobre el conflicto parecido, similar, equivalente o aproximado de Sevilla, ni una sola palabra solidaria. Hasta en las huelgas hay clases.
Las huelgas en los servicios municipales, desde el transporte público de Tussam hasta la recogida de basuras de Lipasam, pasando por los bomberos, son todo un clásico en la ciudad, una poción amarga que han probado casi todos los alcaldes, fuera cual fuera su color político, a lo largo de la Democracia. El primero en sufrir una de Lipasam fue el socialista Manuel Del Valle, en pleno mes de agosto, hasta el punto de que la procesión de la patrona de la ciudad, la Virgen de los Reyes, discurrió con el decorado de fondo de las bolsas de basura apiladas en las aceras de las calles.
ganar las elecciones, se dirigió a los eventuales de Tussam, que llevaban más de dos meses acampados en la Plaza Nueva en demanda de que la empresa municipal les hiciera un contrato justo cuando por su situación de quiebra la dirección procuraba recortar gastos como fuera e incluso externalizar servicios a terceros, mucho más baratos.
financiación avalada por el Estado y que obliga al ayuntamiento a aplicar un recorte salarial del 5% y ampliar la jornada a 37,5 horas semanales; y que como con la crisis del ladrillo se ha frenado el crecimiento urbanístico de la ciudad, difícilmente se puede justificar un incremento del número de calles a barrer para adoptar medidas similares a las de Tussam. Aun así, la plantilla ha aumentado en un 1% por la contratación de eventuales para acometer las limpiezas de choque realizadas por el nuevo gobierno para mejorar el aspecto de la ciudad.
-Los 450.000 euros que ha anunciado para organizar una muestra sobre los trajes que aparecen en las pinturas de Zurbarán.