Pataleta

consejeragobernacion1La diputada y miembro del club de fans de Monteseirín, Evangelina Naranjo, le ha reventado la precampaña a Espadas al renunciar a su escaño a cuatro meses de las municipales. Su  mensaje: el alcaldable ha sido incapaz de integrar las facciones del partido al no contar con ella para la futura lista electoral. Ahora, en vez de hablar de Espadas y de sus ideas para Sevilla, la prensa se dedica a especular sobre las razones del portazo de la Naranjo y de su pelea de egos femeninos con Susana Díaz desde los tiempos en que se odiaban cordialmente en la Casa Grande. Y es que, al parecer, Evita de Miraflores quería ir de número dos y de mujer fuerte de Espadas, y su entorno se trabajaba a los medios para crear públicamente esa ‘necesidad’. Pero para mí que la Naranjo estaba vista para sentencia desde que, siendo consejera, ninguneó a Viera, el secretario general y padrino de Susana. Por eso, su portazo en plan mártir no tiene mérito: se ha ido (¿aterrizará también en Emasesa, como su mentor alejandrino, de la mano de Marchena?) cinco minutos antes de que la echaran.

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