Pacto por Sevilla

Tan sólo 10 días después de su investidura, Zoido se ha reunido con Espadas y Torrijos para proponerles un Pacto por Sevilla, centrado en 15  puntos pero con agenda abierta a nuevos temas.

Los asuntos sobre los que fraguar un acuerdo serían: 1) El empleo; 2) Más policías locales (al menos 300); 3) Descentralización administrativa en pro de los distritos; 4) Transparencia y participación; 5) Ley de Capitalidad; 6) Reprogramación del PGOU y erradicación del chabolismo y la infravivienda; 7) Mejora de los colegios; 8) Red completa y subterránea de Metro y Ciudad de la Justicia; 9) Transporte público y parkings; 10) Ampliación de la plantilla de Tussam y de carriles-bici; 11) Eliminación de barreras arquitectónicas; 12) Tablada verde; 13) Más política social; 14) Potenciar la marca Sevilla; 15) Inversiones en los barrios.

 

UN PRECEDENTE

 

La iniciativa recuerda a otra similar de  Monteseirín, que el 1 de septiembre de 2005 propuso un Pacto por Sevilla a Rauynaud (PP) y Villar (PA) también de carácter abierto y con diez puntos.

Han pasado menos de seis años, pero vale la pena recordar la lista del antecesor de Zoido para ver cómo han variado los ‘grandes temas’ de la ciudad en este tiempo: 1) Mejora de las formas entre Gobierno y Oposición; 2) Revisión del papel de la Junta de Portavoces; 3) Apostar por una segunda modernización; 4) Lograr un consenso en la representación institucional fuera de Sevilla; 5) Evitar actitudes xenófobas y racistas; 6) Transporte público; 7) La sequía; 8) La fusión de El Monte y Caja San Fernando; 9) El desarrollo de los nuevos distritos; y 10) El Consejo Social.

De la comparación se aprecia que sólo hay un punto coincidente, el relativo a tráfico y movilidad, y tres más o menos equiparables: los distritos (antes, el desarrollo de los nuevos; ahora, la descentralización en su favor), la representación institucional fuera de Sevilla (ahora, más o menos, la marca Sevilla) y la mejora de la relación entre Gobierno y Oposición (asociable ahora a la transparencia y la participación).

 

DEL ‘NO’ AL ‘QUIZÁS’

 

 

La Oposición a Monteseirín se negó a aceptar aquel Pacto por Sevilla, si bien mostró su disposición a dialogar sobre algunos puntos concretos. Raynaud y Villar coincidieron en criticar la actitud “sumisa” del alcalde frente al Gobierno y la Junta, y el primero subrayó la falta de coherencia por la inversión en el Metro: “En tiempos del PP –dijo- se exigían los 219 millones de euros y ahora no”.

Populares y andalucistas entendieron que la intención oculta de Monteseirín era que renunciaran  a su labor de control y calificaron la propuesta como “una cortina de humo para esconder los problemas reales de la ciudad”.

Por el contrario, ahora Espadas y Torrijos, aun subrayando el primero que “la oposición nunca puede dar cheques en blanco al gobierno, y menos al inicio del mandato”, han valorado la iniciativa de Zoido y mostrado su disposición a lograr acuerdos. .

¿Son acaso más dúctiles en la oposición el PSOE e IU que el PP y el PA?

No necesariamente, pero hay unas enormes diferencias entre Monteseirín y Zoido que explican el fracaso del primero y la probabilidad de éxito del segundo en el mismo empeño. La esencial es que mientras Monteseirín  estaba ya marcado por los escándalos en el ecuador de su segundo mandato, con casos como el desalojo a golpe de billetes de los chabolistas de Los Bermejales y el de las facturas falsas en el distrito Macarena, Zoido, en el inicio de su andadura mantiene todo su crédito político; mientras Monteseirín tenía que apoyarse en Torrijos porque estaba en minoría y debía hacer concesiones, Zoido goza de la mayoría absoluta más amplia de la Democracia en Sevilla y, por tanto, no necesita ni formular un Pacto ni que la Oposición se lo avale, porque puede imponer su programa aplicando el rodillo de sus veinte concejales y pasando por encima de PSOE e IU.

Pudiendo hacerlo, no lo ha hecho. Item más, mientras que a él el PSOE e IU lo dejaron fuera de los Consejos de Administración de las empresas municipales (Mercasevilla, sin ir más lejos), ya ha ofrecido a Espadas y Torrijos no uno, sino dos puestos en esos consejos  desde los que fiscalizar la actuación del gobierno, con lo cual ya está aplicando el punto 4º de este Pacto por Sevilla y demostrando su voluntad de llegar a un acuerdo de mínimos sin condiciones previas, con una generosidad insólita. Entre el talante de Monteseirín y el de Zoido, de momento hay un abismo.

 

 

MARGEN PARA EL ACUERDO

 

La lista de Zoido tiene la virtud de que es casi totalmente suscribible por Espadas y Torrijos. ¿Cómo no estar de acuerdo en luchar contra el paro, el chabolismo y la inseguridad o por los colegios, los barrios y la marca Sevilla? ‘A priori’, los únicos temas de aparente disenso serían la reivindicación de una red subterránea de Metro y de la reubicación de la Ciudad de la Justicia (pondría a Espadas en la tesitura de enfrentarse a la Junta), reformar el PGOU de Monteseirín y hasta la Ley de Capitalidad de Sevilla, que podría tener un efecto ‘boomerang’ para el propio Zoido frente al resto de alcaldes de capitales andaluzas, todos del PP.

Y, como ha dicho Espadas, es perfectamente posible que los tres grupos estén de acuerdo en las grandes líneas de política general y luego no con su gestión concreta, pero al menos la oferta de Zoido abre un amplio campo a una oposición predestinada a ser laminada en cada Pleno y demuestra el propósito del alcalde de gobernar como si no tuviese la mayoría absoluta.

 

 

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