Perfiles

Hay que tener más moral que el Alcoyano o haberse inyectado una sobredosis en vena de lecturas de Antonio Gramsci (su frase: “contra el pesimismo de la inteligencia está el optimismo de la voluntad”) para, tras la nefasta gestión del dúo Monteseirín-Marchena y los pésimos augurios que daban todas las encuestas, haber formado un equipo pensando en que iba a ganar las elecciones municipales en Sevilla y gobernar. Así se colige del intento de justificación dado por Espadas a la dimisión de uno de sus fichajes galácticos, el abogado independiente Suárez Palomares: “Se va porque su perfil no encajaba con el PSOE en la Oposición”. O sea, que unos nacen para el ERE y otros sólo para las mieles del poder. Y que peguen carteles y se chupen las jornadas electorales como apoderados en las mesas los militantes de base. Cuando se dio la noticia del fichaje-estrella, Palomares habló de un compromiso de cuatro años con Sevilla. No ha durado ni uno. En el PSOE vuelve a haber síndrome Luis Yáñez. En política, como en la vida, hay que saber estar a las duras y a las maduras.

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