In memoriam

Cuando nada hacía  presagiar  su muerte  tan sólo tres meses después, a Félix Escrig se le ocurrió llevarme a las pistas de deportes de la ETS de Arquitectura. Acabé  ayudándole, a él y a su colega José  Sánchez (los dos en la imagen) a sujetar y extender una estructura ideada  para el congreso ‘Transformables’, que ahora se inicia en Sevilla. Sobre la pista me dio una lección sobre cómo los diseños no se comportan en la realidad como los arquitectos han creído al dibujarlos sobre el papel o en el ordenador, de ahí que él, al modo de maestros como Gaudí, fabricara maquetas de gran tamaño antes de plasmar en la realidad las ideas que bullían en su cabeza. Ese mismo polideportivo alberga ahora, como homenaje al catedrático, director de la ETS durante 12 años y arquitecto encandilado con las posibilidades de las estructuras desplegables, la colección de las maquetas de Escrig previas a obras como la cubierta de la piscina de San Pablo y diseños para dar sombra al coso de la Maestranza y la Plaza de San Francisco. Son mucho más que maquetas: en ellas late el espíritu de su autor y nos muestran el proceso creativo de su forma de entender la arquitectura.

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