Espadas demuestra a Andalucía con Doñana lo que ya se sabía en Sevilla, que su ecologismo es un disfraz

Dio a sus diputados orden de abstenerse en la ampliación de los regadíos al Norte del Parque propuesta por «las derechas» en vez de votar en contra, por mero cálculo electoral

El PSOE (A), liderado por Juan Espadas (ex alcalde de Sevilla), se ha puesto en evidencia a sí mismo y dejado en ridículo al Gobierno de España ante la UE y la Unesco, al abstenerse en el Parlamento de Andalucía en la votación sobre la ampliación de regadíos al Norte de Doñana, parque que se nutre de un acuífero sobreexplotado e históricamente asediado por las extracciones ilegales de agua.

La electoralista proposición de ley avalada por el PP de Juanma Moreno -el que hablaba de una revolución verde en Andalucía-, sus socios de Ciudadanos y los ultraderechistas de Vox había provocado la alarma, nacional e internacional, por el impacto que en Doñana, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y que ostenta los máximos títulos ecológicos del mundo, tendría la ampliación de superficie regable (más de 1.900 ha, según WWF) en su corona Norte, ya que el acuífero que alimenta a esta también Reserva de la Biosfera está sobreexplotado y es tradicionalmente objeto de extracciones ilegales ante la pasividad de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, motivo por el cual España ha sido condenada por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

Cartel del PSOE(A) saludando a su líder, Juan Espadas

En las semanas previas a la votación en el Parlamento andaluz, el PSOE (A) liderado por Espadas había atacado durísimamente al gobierno de PP y Ciudadanos y a Vox. Tras conocerse que la Comisión Europea había amenazado a España con llevarla de nuevo ante el Tribunal de Justicia de la UE, dado el incumplimiento por el Gobierno andaluz de la sentencia contra la ampliación de regadíos en el entorno del Parque Nacional, Espadas escribió hace cinco días lo siguiente en sus cuentas en redes sociales: «Advertencia seria y clara de la Unión Europea a la Junta de Andalucía. Ante el riesgo de sanciones, de deterioro de la imagen de nuestra comunidad y de los productos de Doñana, o de poner en peligro los fondos europeos , ¿no cree el señor Moreno Bonilla que rectificar sería lo responsable?». Y a continuación pidió al presidente de la Junta que retirara la proposición de ley, la misma petición que poco después le hizo por carta la vicepresidenta del Gobierno de España, Teresa Ribera.

Por todo ello y por esa radical oposición a la iniciativa de «las derechas», como de forma despreciativa se expresa más de una vez el PSOE, todo hacía prever un NO rotundo socialista cuando llegara la votación en el Parlamento andaluz.

Sin embargo, a la hora de la verdad, el líder de los socialistas andaluces, Juan Espadas, que ha ido siempre de ecologista por la vida y recordando que fue viceconsejero de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía y consejero de Ordenación del Territorio, dio a sus diputados la orden de abstenerse (o la dio otro por él, lo cual sería aún peor y demostraría que o no manda o se deja influir en exceso por el otrora factótum de Susana Díaz, uno de Moguer por más señas), con lo cual los únicos que votaron en contra, de forma coherente con sus ideas y discurso previo, fueron los parlamentarios de Unidas Podemos y los no adscritos procedentes de Adelante Andalucía.

Espadas (a la derecha), escucha las palabras de Mario Jiménez (izquierda), con Muñoz al fondo

A la hora de explicar esta neutralidad, colocarse de perfil, navegar entre dos aguas y no ser «ni chicha ni limoná», el PSOE (A) ha rizado aún más el rizo de su despropósito con argumentos como que, total, para que iba a votar en contra si su voto negativo no hubiera servido para nada porque la votación ya la tenían ganada «las derechas».

La tesis es perfectamente reversible: razón de más para haber votado en contra, por (supuestos) principios, (supuesta) coherencia y desmarcarse de «las derechas». Con ese argumento de Espadas, los constitucionalistas en Cataluña podrían justificar abstenerse de ir a votar diciendo que para qué, si el sistema electoral le da siempre el triunfo a los independentistas.

Espadas ha declarado posteriormente que el PSOE quería quedarse en una posición de centro en este asunto (¿ah, pero no dice que es un partido de izquierdas?), un equilibrismo que, ya se sabe, acaba por no contentar ni a tirios ni a troyanos.

El Tribunal de Justicia de la UE ha sancionado a España por su pasividad con los pozos ilegales

Los socialistas han esgrimido también que con su ni fú ni fá (¿esa posición no es acaso un reflejo del propio Espadas, que podía pasar perfectamente como de derechas ante la Sevilla rancia?) han tratado de hacer un guiño a los agricultores (¿cuáles, los que cumplen la ley o los que la incumplen?) de la comarca porque no se le puede dejar todo el campo electoral a Vox en el Condado de Huelva.

Más claro, el agua que le falta a Doñana. Y es que en el PSOE de Espadas pesan más los cálculos electoralistas que sus supuestas ideas verdes, que la defensa del símbolo nacional por excelencia de la Naturaleza, Doñana, y que alinearse con el Gobierno de España, la Comisión Europea y la Unesco.

El mensaje que ha lanzado Espadas a los votantes andaluces, especialmente a los sensibilizados con la ecología y la lucha contra el cambio climático, es que el PSOE (A) no puede inspirar confianza alguna en cualquier causa en que entren en conflicto la economía y el medio ambiente como, por ejemplo, la demolición del hotel El Algarrobico, ya que va a pensar primero en cuántos votos va a ganar o va a perder si se pronuncia a favor de la misma o si va a molestar a los alcaldes desarrollistas de la zona partidarios de la invasión del cemento y el ladrillo. Y así sucesivamente, con cualquier otro asunto en que estén enfrentadas las ideas y un plato de lentejas, como podrían ser las urbanizaciones con campos de golf adosados, las explotaciones mineras y cuanto interprete que le provoca un conflicto de intereses.

El PSOE (A) ha demostrado a los andaluces con su abstención en un asunto esencial para la supervivencia de nuestro particular paraíso, Doñana, que antes que un programa para Andalucía y una ideología tiene una calculadora electoral en la mano: su posición final no dependerá de su discurso previo, sino de la estimación del número de sufragios que pueda ganar o perder.

Espadas, el alcalde que iba de ecologista, decidió ampliar el tranvía aun a costa de más de 200 árboles

Espadas, que iba de verde y de progre por la vida, ya lo demostró cuando era alcalde de Sevilla y decidió ampliar la ruinosa y redundante línea del tranvía de Monteseirín https://www.manueljesusflorencio.com/2022/01/antonio-munoz-primer-alcalde-de-sevilla-que-reconoce-la-falta-de-logica-y-de-sentido-del-tranvia/ , aun a costa de cargarse más de doscientos árboles de más de medio siglo de antigüedad en Nervión, con el único argumento de que «algo habrá que hacer para las elecciones municipales».

Porque en el fondo su ecologismo es un disfraz, el PSOE (A) no ha votado en contra de la proposición de ley de lo que despreciativamente llama «las derechas», en consonancia con la forma de actuar de su líder, de pensar antes que nada en clave electoral y electoralista.

Hasta ahora ya lo sabían los sevillanos; a partir de este momento ya lo saben también todos los andaluces.

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