Corominas estima que el 70% de los españoles ha sido afectado por el coronavirus

El número real de muertos ascendería a 136.000, contando los asintomáticos

Por los hospitales han pasado 560.000, y por las Unidades de Cuidados Intensivos, 52.000

En los primeros meses de la pandemia perdieron su empleo 1,1 millones de personas

Joan Corominas, ingeniero agrónomo y ex director de la Agencia Andaluza del Agua, ha elaborado su decimoquinta actualización de su informe ‘Aproximación al análisis estadístico de la pandemia del coronavirus en España’, que alcanza hasta el 26 de junio de 2022. Se trata del último trabajo que hace en tal sentido, salvo que surjan nuevas variantes del Covid y se reactive la pandemia, habida cuenta de que se ha llegado a una situación con menor impacto sanitario y menores repercusiones socioeconómica. En este su último informe, Corominas realiza unas interesantes reflexiones sobre lo que hemos aprendido acerca de la enfermedad, los cambios sociales e institucionales que ha provocado y, también, sobre las lecciones que hemos desaprovechado.

Según Corominas, los expertos pronostican que después de dos años largos de pandemia la enfermedad está evolucionando hacia una epidemia de duración incierta
cuyos efectos sobre la población pueden asemejarse a los que produce cada año la
gripe. Este relativo dominio de la pandemia se debe, entre otros, a los grandes
esfuerzos mundiales para frenarla y disminuir sus efectos, al desarrollo de las vacunas
y su distribución masiva a la población, al menos de las zonas más afectadas del
mundo desarrollado y a la aparición de mutaciones, como Ómicron, con más
capacidad de infección y transmisión pero con muchas menos afecciones graves y
letalidad.

Entre los datos estadísticos a recordar, el ex director de la Agencia Andaluza del Agua destaca los siguientes:

• Desde las primeras infecciones del coronavirus, hacia mitad de febrero de
2020 en España, la pandemia se extendió rápidamente por Europa, América y
Oriente Próximo y más recientemente por Oceanía. Asia y África han sido
poco afectadas. Hemos sufrido sus intensos efectos durante dos años y cuatro
meses.

• Se ha desarrollado mediante olas sucesivas, ligadas a la aparición de diversas
mutaciones, que como adaptación a su supervivencia, cada vez han sido más
infectivas y menos graves para la población.

• Las medidas preventivas fueron muy drásticas en la primera ola en la
primavera de 2020 (confinamiento de la población), esfuerzo en la prevención
social en las 2ª a 4ª olas, hasta el verano de 2021, mediante el uso
generalizado de mascarillas y el distanciamiento social y un relajamiento
progresivo de las medidas de prevención en las últimas olas (5ª a 7ª, la actual).

• La vacunación de la población empezó a finales de 2020 y en un año se
consiguió en España la vacunación del 90% de la población mayor de 18 años
y actualmente el 88,5% de la población mayor de 5 años. A nivel mundial se
han administrado 11.550 millones de dosis que habrán conseguido la
inmunización de dos terceras partes de la población mundial.

• En España se han infectado 12,5 millones de habitantes, según cifras oficiales
(28% de la población), aunque diversos estudios aumentan mucho estas cifras
debido a los enfermos leves o asintomáticos. Del modelo matemático que he
desarrollado sobre la pandemia, estimo que ha afectado al 70% de la
población. A nivel mundial los infectados se elevan a 535 millones, según
datos de la OMS (6,95% de la población).



• El impacto hospitalario sobrepasó las capacidades de nuestro sistema
sanitario en la primera y en la tercera olas ocupando más del 55% de las
camas y entre el 25 y el 40% de las plazas en las UCI. Actualmente se ocupan
el 5% y el 3,5% de las plazas respectivamente. Por los hospitales han pasado
unas 560 mil personas (4,5% de los infectados) y por las UCI unas 52 mil
(9,5% de los hospitalizados).

• Ha causado la muerte de 107,2 miles de personas en España. La letalidad de la
primera ola se acercó al 12% de los infectados, afectando fundamentalmente a
la gente mayor y tuvimos que soportar el drama de las ingentes muertes en
residencias de mayores (del orden de unas 29 mil), muchas de ellas sin
contabilizar en las estadísticas oficiales. En las posteriores olas ha disminuido
mucho hasta alcanzar el 0,25% en la sexta ola. La letalidad media del Covid
es del 0,86% de los infectados, aunque en las personas mayores de 70 años
se eleva al 8%. A nivel mundial han muerto 6,3 millones de personas con una
letalidad media del 1,18%.

• Actualmente, en la fase decreciente de la 7ª ola, se infectan diariamente unas
11 mil personas y fallecen unas 45. Con la eliminación casi total de las
medidas de prevención social deberemos acostumbrarnos al mantenimiento
de esta incidencia del COVID.


• Las grandes diferencias de impacto del coronavirus a nivel mundial y también
español no están suficientemente estudiadas pero Corominas ha indagado en las posibles causas de tipo poblacional, socioeconómicas o climatológicas que arrojen una
cierta luz: a nivel mundial existe una buena correlación positiva de la
prevalencia y la mortalidad y los factores de más población mayor de 64 años,
mayor porcentaje de población urbana y climas más fríos. No serán los únicos
factores pero ayudan a explicar la irregular progresión de la pandemia a nivel
mundial.

APRENDIZAJE Y FRUSTRACIONES

Entre las reflexiones sobre los aprendizajes y las frustraciones de la respuesta
institucional y social a la pandemia, señala:

• A pesar de que numerosos científicos habían alertado de que estábamos
expuestos a nuevas pandemias desconocidas, ligadas a los grandes cambios
que hemos introducido en la Naturaleza y en la manera de relacionarnos con
ella, el COVID 19 pilló a la Humanidad totalmente desprevenida. Hubo que
trabajar a ciegas para frenar el impacto del coronavirus y reforzar los sistemas
sanitarios y de prevención social.

• Las drásticas medidas de confinamiento y restricción de la movilidad que se
tomaron en la primavera de 2020 ocasionaron un derrumbe de la actividad con
su efecto sobre la economía y el empleo. En España disminuyó un 10,8% el
PIB en este año, frente al 6,3% en Europa y un 3,4% en USA. En los primeros
meses de la pandemia se destruyeron en España 1,1 millones de empleos que
a final de año se redujeron a unos 300 mil; las medidas de regulación
temporal del empleo (ERTE) que afectaron a 755 trabajadores evitaron
descalabros mayores en la economía. Al final de 2021 la economía no se
había recuperado totalmente del impacto de la pandemia, aunque sí el empleo.


• La respuesta europea a la pandemia fue solidaria y fiscalmente laxa,
permitiendo el aumento del gasto sanitario y social como mecanismo anticrisis
y creando los fondos Next Generation como mecanismo colectivo para
avanzar hacia una sociedad más verde, digital y solidaria.

• La dicotomía de la preferencia por frenar la pandemia o no estrangular la
economía se convirtió en un debate ideológico. Se optó finalmente por un
equilibrio difuso entre ambas opciones.


• Es evidente que nuestros sistemas sanitarios públicos (los privados han hecho
mutis por el foro) deben mejorarse desde las redes de vigilancia y prevención
hasta el refuerzo de la atención primaria y la capacidad de adaptación a
pandemias de la atención hospitalaria. El esfuerzo del personal sanitario,
premiado con los aplausos en los balcones, ha superado lo admisible y urge
aumentar las plantillas y los incentivos profesionales y de valoración de su
función social.

• La información oficial sobre el desarrollo de la pandemia ha tenido retrasos y
desfases, con cambios de los criterios de determinación de indicadores y
presentación de los mismos. Dada la imposibilidad de conocer la totalidad de
afectados por el coronavirus, deberían haberse realizado más series de
estudios de prevalencia como los dos realizados en 2020 por el Instituto de
Salud Carlos III. Urge mejorar la transmisión y coordinación de la información
entre las Comunidades Autónomas y la Administración Central.


• Como análisis estadístico este estudio es frio, son números que simulan una
tragedia de la humanidad, siendo lo importante los efectos sobre la salud, la
vida de los ciudadanos y los grandes impactos sociales y económicos que ha
producido la pandemia y que mantendrán sus secuelas durante años. Y
aunque la infección no distinga entre clases sociales, las consecuencias
socioeconómicas, y aún sanitarias, si discriminan entre ciudadanos en función
de su edad y afectando más duramente a los más desfavorecidos.

• Al inicio de la pandemia se desarrollaron planteamientos de amplio consenso
que preveían que modificaríamos nuestro apoyo a una sociedad de mercados
globalizados, consumista y hedonista y avanzaríamos hacia una sociedad más
solidaria y menos depredadora de la naturaleza. Con el paso de los meses se
han ido desvaneciendo estas buenas intenciones y vuelve a primar el deseo
de continuar por el camino trillado, desgraciadamente cada vez menos
transitable y con peligros seguros.

Corominas aboga por buscar una salida mejor de la pandemia, con una sanidad pública robustecida y una recuperación que atienda a los más desfavorecidos y que reduzca las grandes desigualdades de nuestra sociedad.

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