Es el nivel de ingresos que permite alcanzar la satisfacción con la vida
Según un estudio de la Purdue University sobre los ingresos y la felicidad, a medida que aumentan los ingresos, también aumenta el “bienestar subjetivo”. Sin embargo, hay un punto de “saciedad del ingreso”, a partir del cual “los aumentos posteriores ya no generan ningún beneficio significativo para la felicidad” (es decir, el punto en que la felicidad se mide en términos de satisfacción con la vida, emociones positivas y emociones negativas). Este nivel de ingresos (el precio de la felicidad) difiere según el lugar de residencia. El equipo de Remitly analizó las cifras de la Universidad de Purdue y las ajustó para tener en cuenta el poder adquisitivo local y la inflación. Los datos están referidos a marzo de 2026.
La felicidad personal puede depender de muchos factores personales y del entorno, pero contar con un nivel de ingresos que brinde una sensación de seguridad, libertad y control sobre el futuro es una base importante.
De hecho, los resultados de una prueba piloto de ingreso básico universal (UBI) en Finlandia mostraron que, aunque entregar a personas desempleadas un ingreso mensual modesto solo mejoró ligeramente sus probabilidades de encontrar empleo, esa ayuda “aumentó significativamente múltiples indicadores de bienestar de los destinatarios y reforzó dinámicas positivas tanto individuales como sociales”.
Por otra parte, el estudio de Purdue en el que el equipo de Remitly basó sus datos indicó que otros factores, como la educación, también afectan el precio de la felicidad, aunque para este estudio se enfocó en la ubicación. Los autores también mencionan el posible efecto de la “adaptación hedónica”: “el fenómeno ampliamente estudiado según el cual los niveles de felicidad tienden a volver a una base relativamente constante frente a distintos acontecimientos y circunstancias de la vida”.
También es importante tener en cuenta que el precio de la felicidad compara distintos grupos de personas, más que reflejar cómo se siente una persona individual después de recibir un aumento de sueldo.
Madrid (89.759 EUR), Barcelona (88.562 EUR) y Palma de Mallorca (88.263 EUR) están prácticamente empatadas en los primeros puestos de nuestro país con el precio de la felicidad más alto. Estas tres se encuentran entre las cuatro ciudades más caras de España para alquilar.
De estas tres ciudades, solo Barcelona apareció entre las 10 ciudades más felices de España en un estudio reciente basado en datos (no en encuestas) elaborado por la empresa inmobiliaria Sonneil. Los servicios urbanos de Barcelona y la gran cantidad de días soleados son algunos de los factores que elevan su puntuación.

En el lado contrario, Granada tiene el precio de la felicidad más bajo. El punto de saciedad del ingreso en Granada es de 73.153 EUR, un 18,5% menor que el de Madrid. El clima, la historia, la arquitectura y la vida nocturna están entre los factores que elevan la calidad de vida en Granada y el precio de la vivienda sigue siendo razonable según los estándares nacionales, aunque puede ser relativamente alto frente a otras zonas de Andalucía.
Sevilla se sitúa un par de peldaños por encima de la ciudad nazarí. En la capital de Andalucía se estima que son necesarios unos ingresos anuales de 74.649 para alcanzar la satisfacción conb la vida, 2.244 euros menos que en Málága.
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