Urbanismo usa datos similares a los que justificaron limitar las viviendas turísticas para negar ahora su impacto en el Casco Antiguo

Destaca que aunque la población cae levemente aumenta el número de hogares en el distrito

La Gerencia de Urbanismo y Medio Ambiente (GUMA) del Ayuntamiento hispalense ha facilitado al diario ABC un informe que dice desmentir la creencia generalizada de que la pérdida de vecinos en el Casco Antiguo se debe a la proliferación de viviendas de uso turístico (VUT). Asimismo, el periódico cita otro informe, en este caso elaborado por Espacio Común Coop, según el cual la despoblación del Centro depende de otros factores como el envejecimiento de sus vecinos y el alza del precio de la vivienda.

Ante la creencia generalizada de que la pérdida de vecinos en el Casco Antiguo viene dada por la proliferación de los pisos turísticos, un informe del pasado mes de marzo elaborado por la Gerencia de Urbanismo, al que ha tenido acceso ABC, niega que ésta sea la razón. Al tomar como referencia los datos del Instituto Nacional de Estadistica se demuestra que en los últimos cinco años en el Centro de Sevilla se ha incrementado el número de hogares en 1%. En cifras, se traduce en 236 inmuebles más. La paradoja es que la cifra de habitantes por hogar ha descendido levemente, también en un 1%. Ha pasado de 2,3 residentes a 2,2, lo que explica que de forma paralela se produzca un descenso poblacional. Es de hecho, la zona de la capital con menor índice de residentes hay por vivienda.

Al observar los datos del resto de los distritos, se pone de manifiesto que hay puntos de la capital hispalense donde se da un mayor descenso poblacional. En el Norte, por ejemplo, la caída ha sido del 3%, y en San Pablo-Santa Justa y en el Sur, se produce la misma caída que en el Casco Antiguo.

Estas tres zonas, que además del Centro han visto cómo se reducía su población, se encuentran fuera del circuito turístico, por lo que, según el estudio de Urbanismo, se demuestra que el factor que provoca un descenso poblacional en Sevilla no son las viviendas de uso turístico (VUT). Es más, Triana, donde más pisos turísticos hay después del Centro, no ha perdido población en el último lustro. Donde más ha crecido el número de habitantes es en el distrito Macarena (un 3%). Le siguen con un incremento del 2% Este-Alcosa-Torreblanca, Bellavista-La Palmera y Los Remedios.

Asimismo, ABC cita otro informe denominado ‘Estudios previos sobre otras externalidades de la actividad turística en Sevilla y el Casco Antiguo’, que ha elaborado Espacio Común Coop, y según el cual la despoblación del Centro depende de otros factores como el envejecimiento de sus vecinos y el alza de los precios de la vivienda.

LA NUEVA IDEA

Lo significativo es que se está tratando de proyectar la idea de que las viviendas de uso turístico no tienen impacto en la pérdida de población del Casco Antiguo con argumentos similares a los que se esgrimieron en el año 2024 para demostrar justo lo contrario y avalar la limitación de aquéllas en ese distrito y en parte de Triana en virtud de un estudio realizado para Emvisesa precisamente por Espacio Común Coop.

Dicho de otro modo, se usan argumentos similares para una cosa y su contraria, quizás porque ahora hay un interés político en blanquear las VUT en el Centro. De ahí a que se diga que en el Casco Antiguo todavía caben más viviendas turísticas sólo media un paso.

En su documento técnico de 2024 elaborado para Emvisesa y titulado ‘Informe Impacto Vivienda Turística’, Espacio Común Coop ya constató lo mismo que ahora parece haber descubierto la Gerencia de Urbanismo pero que no es nada nuevo: se redujo la población entre 2016 y 2022 mientras, paradójicamente, crecía el número de hogares, y no sólo en el distrito Casco Antiguo, como refleja el siguiente cuadro del documento técnico citado:

Obsérvese el mismo fenómeno previo que ahora dice haber descubierto la Gerencia para desvincular las viviendas turísticas de la despoblación: se reduce el número de habitantes en el conjunto de la ciudad en un 0.31 % aunque los hogares crecen un 2.63%. En el caso del Casco Antiguo la tendencia fue aún más relevante: se perdieron 710 habitantes (-1,28%) al tiempo que se incrementaba el número de hogares en 578 (+ 2,41%).

Espacio Común Coop también observó en el documento técnico que fue utilizado por el gobierno de José Luis Sanz para limitar las viviendas turísticas que los distritos caracterizados por mayor presencia de este tipo de alojamientos turísticos, como Casco Antiguo y Triana, presentaban un incremento/renovación del parque residencial superior a la media municipal, según el catastro inmobiliario, partiendo de un territorio caracterizado por la consolidación generalizada de su suelo.

El cuadro refleja cómo entre 2016 y 2022 el número de vivienda familiares (VF) se incrementó en 617 en el Casco Antiguo pese a sufrir el 70% de la presión turística, o quizás por eso mismo, y en 442 en Triana

Espacio Común Coop también detectó en su documento técnico que casi un 70% de las viviendas de uso turísitco de Sevilla estaban en el distrito Casco Antiguo. «Aunque el incremento en otros distritos es superior, la presión turística en el distrito Caco Antiguo localiza el fenómeno de las VUT de forma determinante como una situación anómala del uso residencial», expresó.

En conclusión, el documento técnico redactado por Espacio Común Coop en 2024 estableció una vinculación entre mayor presión turística-pérdida de población-necesidad de limitar las viviendas de uso turístico, especialmente en el Casco Antiguo y en Triana, mientras que el informe redactado por la Gerencia de Urbanismo en 2026 concluye que la pérdida de población no implica necesariamente expulsión residencial, porque simultáneamente aumentan los hogares y disminuye el tamaño medio de éstos.

Es decir, el segundo informe (Gerencia de Urbanismo) cuestiona las causas que el primero (Espacio Común Coop) dio por válidas y que luego esgrimió el gobierno de Sanz para decretar el crecimiento cero de viviendas turísticas en gran parte del Centro y del arrabal trianero.

Pasados más de dos años parece que nos hallamos ahora ante una estrategia comunicativa diferente: desplazar el debate desde la expulsión residencial por causa de la presión turística ejercida por las VUT hacia el cambio demográfico y el envejecimiento.

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