La Audiencia Provincial de Sevilla ha dictado una sentencia en la que concluye que todas las viviendas ilegales construidas sobre suelo no urbanizable deben ser demolidas pese a que el Ayuntamiento del municipio donde se ubiquen haya iniciado un intento de reclasificación del suelo basado en el decreto aprobado en 2012 por la Junta de Andalucía para regular la situación de las edificaciones ilegales. Justo el mismo día en que se conocía la doctrina urbanística de la Audiencia, Zoido no tuvo mejor ocurrencia que anunciar en El Gordillo que presentará en el Pleno una propuesta para que la Gerencia de Urbanismo paralice los expedientes incoados a las viviendas ilegales levantadas en la barriada y en los que se proponen desde multas de 90.000 euros hasta la demolición. El populista alcalde Zoido hace tiempo que ha sepultado al magistrado Zoido que aplicaba las normas. ¿‘Dura lex, sed lex’ o un hombre un voto? ¿Qué pesa más en la balanza? Sevilla, y no sólo Las Minas de Castilblanco de los Arroyos, es, así, territorio comanche: urbanismo sin ley…. según convenga.
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El proverbio chino
Zoido y sus muchachos estarán aún felicitándose por el éxito de su maniobra de distracción mediática merced a las ‘Setas’ de la Encarnación con la que, salvo excepciones, se ha comprobado una vez más la validez de ese proverbio chino que reza así: “cuando el dedo del sabio señala la Luna, el tonto mira el dedo”.
Hace unos días, Urbanismo aprobó de forma provisional la modificación del PGOU para permitir la construcción de aparcamientos rotatorios en el casco antiguo, al tiempo que el delegado, Maximiliano Vílchez, hizo una mera declaración de intenciones en el sentido de plantear la conveniencia de demandar al arquitecto alemán de las ‘Setas’, Jürgen Mayer, y pedirle una indemnización de 4,2 millones de euros por los sobrecostes en su construcción por sus errores de cálculo con el proyecto técnico.
Casi todos los medios dedicaron amplios espacios a la hipotética demanda contra Mayer y apenas unas líneas al acuerdo sustancial que supone un cambio en el modelo de ciudad, cual es la aprobación de aparcamientos rotatorios en el casco histórico.
El dedo de Zoido apuntaba hacia la construcción del aparcamiento rotatorio en la Alameda y nosotros, los tontos de los periodistas (como habría dicho Alberti: “yo era un tonto, y lo que he visto me ha hecho dos tontos”), mirábamos hacia las ‘Setas’ y a la nonata demanda contra el arquitecto, el objetivo del alcalde y Vílchez, para que en el fragor periodístico pasara lo más inadvertida posible la alteración del denominado ‘libro de la ciudad’, el PGOU.
Independientemente de que el Plan de Aparcamientos (más de 60) para residentes en barrios y únicamente rotatorios en la corona del Centro ha sido una de las mayores chapuzas de Monteseirín, el PGOU respondía a una lógica: evitar el denominado ‘efecto de la calle Baños’ en más sitios y allí donde ya existían parkings similares, caso de Albareda y de Santa Angela de la Cruz.
Como es sabido, el ‘efecto llamada’ generado por el aparcamiento rotatorio bajo la Plaza de la Concordia, que da también servicio a El Corte Inglés, ha provocado tradicionalmente colapsos circulatorios en la calle Baños, su vía natural de acceso, y en parte de la calle Torneo, con el añadido de contaminación atmosférica, ruidos, riesgos para los peatones y molestias para los vecinos.
En sus habituales hipérboles, o quizás también para desviar la atención sobre escándalos como el de las facturas falsas, Monteseirín incluso llegó a plantear la expropiación de los estacionamientos de Albareda y la Magdalena, para reservarlos exclusivamente a residentes y convertir en realidad plena su modelo de un Centro sin coches.
Zoido, que ya liquidó el Plan Centro, avanza ahora en la liquidación de un modelo urbanístico y de movilidad que pese a los graves errores cometidos en su aplicación y a la falta de Metro en el casco histórico sintoniza con las tendencias en las urbes europeas más avanzadas, de expulsar el tráfico privado del corazón de las ciudades y de recuperar los espacios reconquistados para el paseo y el disfrute de sus habitantes.
Con la modificación del PGOU para permitir la construcción del aparcamiento subterráneo en la Alameda y, ojo, también en cualquier otro punto del casco antiguo, como sería el estacionamiento en superficie -ahora autorizado sólo para residentes- sobre el solar del derribado mercado provisional de la Encarnación, Zoido no sólo no avanza hacia Europa, sino que retrocede en dirección al pasado de España y de Sevilla.
Hace ahora 37 años, todavía en los albores de la Transición y al poco de la muerte de Franco, el Ayuntamiento presidido entonces por Fernando de Parias Merry aprobó un Plan Especial de Renovación Urbana del Sector de la Alameda de Hércules en el que se proyectaba la construcción de un estacionamiento subterráneo de cinco plantas, con capacidad para 500 vehículos cada una (en total, pues, 2.500 plazas), que debía dar servicio a un centro comercial.
Para facilitar uno y otro, se previó un ensanche en la calle Calatrava, parecido al que se realizó años antes en la calle Imagen, y hasta el derribo de la capilla de Nuestra Señora del Carmen.
Arquitectos como José García Tapial, Juan Ruesga y Roberto Luna promovieron la campaña ‘Salvar la Alameda’, a la que se sumaron el por entonces progresista y muy implicado en la vida ciudadana Colegio de Arquitectos, los partidos políticos de izquierda que ya habían salido de las catacumbas en el tardofranquismo y asociaciones de vecinos. Este heterogéneo movimiento opositor logró tumbar el Plan municipal en el seno de la Comisión Provincial de Patrimonio, dos años más tarde.
En su dictamen, la Comisión, opuesta al incremento del tráfico que habría supuesto la construcción del aparcamiento subterráneo y el impacto que habría generado en la Alameda y su entorno, razonó que había que establecer una clara distinción entre “una ciudad considerada como un colector de vehículos y una ciudad considerada como el testimonio y el legado de unos hombres y de su cultura”.
Casualmente, el mismo día en que el Ayuntamiento de Sevilla aprobaba modificar el PGOU para facilitar con los parkings rotatorios el acceso indiscriminado de los coches al Centro, el alcalde de Londres, Boris Johnson, presentaba su proyecto para crear en el Centro de Londres -ya de acceso restringido a los vehículos- la primera zona de emisiones ultrabajas del mundo, que supondrá la prohibición definitiva a los automóviles que contaminen la atmósfera, la mayoría de los actuales.
Zoido y Johnson, dos modos distintos de concebir la movilidad urbana.
Pirineos
Max Vílchez, el apagafuegos del alcalde aunque sea a costa de imputar la quema de contenedores a quien convenga, investigará para averiguar cómo es posible que la niña no la de Rajoy, sino la de Monteseirín, y Francisco Javier Guerrero, el ‘niño de los ERE’, vivan como propietaria y de alquiler, respectivamente, en el mismo edificio a precio tasado de la Buhaira, del que nadie sabía nada de los pisos que se iban a construir salvo quienes sabían todo lo que había que saber. ¿Investigará Maximiliano sólo este inmueble? Mi barrio está lleno de estupendos edificios de protección oficial y el delegado de Urbanismo se asombraría si viera los BMW, Mercedes y otros coches de alta gama que pueblan los garajes, y los sonoros apellidos de los beneficiarios de los pisos. ¿Cómo es posible que niños de papá tengan una VPO por carecer teóricamente de rentas para aspirar a una en el mercado libre y sí el suficiente poder adquisitivo para un coche de gran cilindrada que puede hasta valer más que el piso? Al final va a resultar cierto éso de que Africa empieza en Pirineos.
Soberbia
El fichaje-estrella de Zoido como asesor del grupo municipal del PP para los barrios excluidos de la ciudad, Juan José Cortés, ha declarado en respuesta a quienes aseguran que al cabo de un año de su nombramiento y de 36.000 euros menos para el erario público no le han visto aún el pelo por las zonas desfavorecidas, que él no va a perder el tiempo reuniéndose con el comisionado para el Polígono Sur o yendo al Vacie para hacerse una foto, ya que su despacho lo tiene en Amate y que el que quiera reunirse con él, que vaya a verlo allí. Mutatis mutandi, es como si Jesús Maeztu, tras su nombramiento como comisionado del Polígono Sur, se hubiera quedado esperando sentado en su sillón a que fueran a verlo los marginados de las Tres Mil Viviendas y sin darse siquiera una vuelta por el barrio para chequear sus carencias y necesidades. El padre de la infortunada Mary Luz, en su soberbia, no tiene la humildad de aplicarse el dicho popular de Mahoma y la montaña, probablemente porque también se considera superior a Mahoma y por encima del bien y del mal. Debe rectificar.
El no cambio según Zoido
El Ayuntamiento solventó entre el lunes y el viernes de la semana pasada el conflicto que tenía abierto desde hace meses con los empleados municipales, mediante un preacuerdo que deberá ser desarrollado en las próximas semanas y ratificado de forma definitiva durante el mes de marzo, a fin de llegar a un nuevo marco en las relaciones laborales dentro de la Corporación Municipal. Los policías locales, que aún tienen pendiente la concreción de la reclasificación que les firmó Zoido el pasado mes de abril, llevaban un tiempo protagonizando las más sonoras protestas contra el alcalde al embozarse los rostros y escoltar un ‘doble’ con máscara del regidor, y habían amenazado con proseguirlas de forma llamativa durante el Vía Crucis de la Fe. Y ya se sabe que en esta ciudad no hay elemento más generador o desatascador de conflictos laborales, según se mire, que el anuncio de un paso en las calles, aunque luego la amenaza de lluvia impida la procesión.
Durante meses, el gobierno local se ha negado a negociar cambio alguno en las condiciones de los empleados del Ayuntamiento con el argumento del ‘imperativo legal’. Según la interpretación del Consistorio presidido por Zoido y administrado con mano de hierro por la delegada de Hacienda, Asunción Fley, las normas dictadas por el Ejecutivo de Rajoy para recortar el déficit público -tasa de reposición cero a la hora de cubrir las bajas producidas en la plantilla; supresión de la paga extraordinaria de Navidad para los funcionarios- y las condiciones impuestas por el Plan de Ajuste para el pago de la deuda acumulada a los proveedores impedían cualquier concesión ante las demandas de los colectivos municipales.
Las cinco secciones sindicales representadas en el Ayuntamiento venían denunciando la degradación de los servicios públicos por la intransigencia del gobierno local y la imposibilidad material de atenderlos por la negativa oficial a analizar la situación y buscar alternativas sin contravenir las disposiciones del Gobierno de la nación.
PRECARIEDAD EN LOS SERVICIOS
El ejemplo más palmario de la precariedad a que se ha llegado es el de la plantilla de limpiadores de los colegios públicos, cuyos efectivos por causa de la política de recortes han pasado de 650 personas a 425, una reducción del 34,61%. O sea, que para realizar el mismo o incluso más trabajo que antes debido a la incorporación de nuevos alumnos a los colegios al inicio de cada nuevo curso se cuenta con un tercio menos de plantilla.
Se ha llegado a situaciones insostenibles, como la denunciada por los sindicatos de que sólo hay dos limpiadores para centros docentes con 1.200 niños: “Les toca ocuparse de veinte clases, diez cuartos de baño y dos patios por cada uno al día. La suciedad de 600 niños por trabajador. Sólo para colocar los muebles en su sitio tras las clases hablamos de 400 sillas diarias”.
Esta reducción de personal no es privativa de los limpiadores de los colegios, sino también del Cuerpo de Bomberos, con las agravantes de la especial naturaleza de su labor en situaciones críticas que por causa de un incendio ponen en peligro la vida y el patrimonio de las personas y que a estas alturas sigue pendiente de resolver otra fuente de malestar en los especialistas en la extinción del fuego: la reclasificación de la plantilla.
Las escasas bibliotecas municipales han dejado de abrir por las tardes ante la falta de personal para atenderlas. La banda municipal de música, como tal la más antigua de España, no puede ofrecer ningún concierto al faltarle el mínimo de músicos reglamentario para interpretar las composiciones, y sus miembros, por no dejar deslucido el acto del pregón de la Semana Santa, han anunciado que sólo podrán acudir al teatro de la Maestranza a tocar “a título personal”.
Los inspectores de Medio Ambiente y de Consumo y los servicios del Zoosanitario ya no pueden trabajar en horarios vespertinos porque desde la Hacienda municipal se les ha eliminado el plus de dedicación. En todos los puestos del cementerio de San Fernando hay vacantes. Frente a este panorama, con 830 puestos por cubrir en el conjunto de la plantilla municipal, el gobierno de Zoido ha invocado sistemáticamente el argumento del ‘imperativo legal’: nada puede hacerse porque significaría una vulneración de la ley. Y, sin embargo, las centrales sindicales no han dejado de señalarle al Ayuntamiento que casi la mitad de las vacantes, unas 400, son anteriores a la entrada en vigor de las disposiciones del Gobierno central, por lo que no se ven concernidas por la ‘tasa de reposición cero’ y pueden ser cubiertas para aliviar la situación ‘bajo mínimos’ de los servicios públicos.
EN PIE DE GUERRA
Para contribuir a enrarecer aún más el ambiente, el Ayuntamiento también planteó la supresión de otra paga extra de la plantilla: la de primavera. En su lugar, ha querido implantar un complemento de productividad en función del cumplimiento de los objetivos marcados previamente. A ello se le ha unido un goteo de despidos en empresas como Emvisesa y organismos como el IMD, amén de los permanentes problemas con Mercasevilla a cuenta del cuestionado plan de liberalización por supuestas directrices de la Unión Europea y que niegan tanto la oposición como los sindicatos.
En resumen, como sostenían los sindicatos, todos los servicios municipales, por una causa o por otra, estaban en pie de guerra contra Zoido, y sobre todo tras a entrada del año 2013 las manifestaciones y actos de protesta se han sucedido cada vez con más frecuencia y virulencia, con el efecto añadido de los once días de la huelga del servicio de recogida de basuras de Lipasam.
Se había desembocado en una situación similar a la que sufría en sus peores épocas Monteseirín, pero mientras el alcalde socialista afrontó rebeliones puntuales de un Servicio o una empresa municipales en diferentes periodos de su mandato, Zoido había logrado concitar en contra de su figura la protesta conjunta de prácticamente la mayor parte de la plantilla al mismo tiempo, justo el escenario que en su época en la oposición jamás imaginó que pudiera ocurrir con él en caso de acceder a la Alcaldía.
DESBLOQUEO
Y, de la noche a la mañana, el ‘imperativo legal’, al que tanto se ha remitido el gobierno local, presidido por un magistrado, se ha deshecho como un azucarillo en un vaso de agua. El Ayuntamiento, que llegó a filtrar a la prensa el dato de las retribuciones de los policías locales a ver si así le daba el mismo resultado que con los sueldos de Lipasam, ha plegado velas y ha firmado una tregua con los cinco sindicatos que de entrada recoge muchas de sus reivindicaciones.
Así, de manera inmediata, se van a contratar 25 limpiadores para reforzar el cuidado de los colegios, y se van a realizar otras contrataciones en el cementerio, el zoosanitario y la banda municipal de música bajo la consideración de ‘servicios esenciales’, figura jurídica que permite obviar el obstáculo de la ‘tasa de reposición cero’. El Consistorio, que había recortado los complementos de dedicación a 2.500 empleados municipales y los horarios especiales de otros colectivos, se ha comprometido a negociar los calendarios laborales y la reclasificación pendiente de la Policía Local y de los bomberos, aunque ello suponga echar mano de los fondos destinados al pago de la productividad.
Ha quedado así de manifiesto que la conflictividad laboral durante todos estos meses, expresada en concentraciones en la Plaza Nueva y en manifestaciones por distintas zonas de la ciudad, no se debía en el fondo al manido ‘imperativo legal’, sino a una falta de voluntad política por parte del Ayuntamiento para cerrar acuerdos, ya que en cuanto el alcalde dio orden a Asunción Fley de que pactara una solución con los sindicatos, se acabaron los problemas y se alcanzó la tregua en vísperas del Vía Crucis de la Fe y de la maratón del 24 de febrero.
Y lo más sorprendente de todo ha sido la frase con que, sin inmutarse, ha calificado Zoido su actuación y la de su equipo de gobierno. Según el alcalde, han logrado la paz social “sin haber cambiado de estrategia”.
A pesar de que el ‘imperativo legal’ ha saltado hecho añicos por los aires.
Los neutrinos de Zoido
El 23 de septiembre de 2011, los científicos del experimento Ópera presentaron en el Laboratorio Europeo de Física de Partículas los resultados de sus ensayos y revolucionaron el mundo: habían descubierto los neutrinos súper lumínicos, así denominados porque viajaban a mayor velocidad que la luz (ésta, a 300.000 kilómetros por segundo).
La magnitud del descubrimiento radicaba en que destrozaba la teoría de la relatividad de Einstein, según la cual la velocidad de la luz es una constante cósmica y nada puede desplazarse más rápidamente. Aunque se tardó casi un año en desmontar la existencia de los neutrinos súper lumínicos merced a nuevos experimentos que probaron errores técnicos, la nueva teoría alimentó durante meses algunas fantasías de la Humanidad, como la posibilidad de viajar al futuro y al pasado al igual que el actor Michael J. Fox en aquel coche fantástico de las películas de Zemeckis.
Con Zoido hemos pasado de los neutrinos súper lumínicos del experimento Ópera a los sub lumínicos suyos. Zoido construyó su programa electoral sobre dos promesas esenciales: convertirse en el alcalde del empleo y en el de las ‘luces y taquígrafos’, para diferenciarse del oscurantismo y los chanchullos de Monteseirín. Desgraciadamente, con cerca de 90.000 parados en la ciudad aún no ha podido cumplir la primera.
En cuanto a la segunda, la luz tampoco viaja con él a 300.000 kilómetros por segundo, sino infinitamente más lenta, como prueba el hecho de que para cubrir los escasos centenares de metros existentes entre el Ayuntamiento y la calle Reyes Católicos, donde se instalaron algunas de las cámaras del Plan Centro de tráfico, ha tardado quince meses.
Este ha sido el tiempo que se ha necesitado para que la comisión de investigación sobre el Plan Centro, impulsada en su día por el alcalde, presente hoy, por fin, sus conclusiones.
En síntesis, el gobierno de Zoido decidió apenas aterrizar derogar el Plan Centro. Podía haber invocado la promesa en tal sentido hecha por el alcalde durante la campaña electoral y aun mucho antes, pero en una torpeza propia de unos novatos y con ánimo de hacer sangre de un cadáver político como era ya Monteseirín, argumentó que las cámaras de videovigilancia no funcionaban, pese a que habían costado a los sevillanos 956.926 euros. “Un fraude de principio a fin”, declaró Curro Pérez, el portavoz gubernamental.
Se creó la comisión de investigación, con ánimo de exigirle responsabilidades a PSOE e IU, y segundo disparo en el pie: un técnico del Centro de Control de Tráfico municipal mostró a los concejales de la oposición grabaciones de los vehículos circulando, con lo que se derrumbó el argumento del PP de que las cámaras estaban estropeadas. Para colmo, se estaba grabando a los conductores y transeúntes sevillanos sin que éstos fueran conscientes de tal circunstancia ni se hubiera advertido públicamente.
Se entró en una espiral de denuncias y contradenuncias y apelaciones a la Agencia de Protección de Datos, y así hasta mañana lunes. Quince meses de enfriamiento de un escándalo (desde noviembre de 2011) que a buen seguro se va a quedar en agua de borrajas dada la absolutísima mayoría del PP.
La ‘luz y taquígrafos’ de Zoido, viajando a razón de casi año y medio para recorrer 200 metros desde el Ayuntamiento a la primera cámara de videovigilancia del Plan Centro (en ese mismo periodo de tiempo la luz real descifrada por Einstein habría recorrido nada menos que 11.819.520.000.000 kilómetros) ha contribuido a relativizarlo todo. ¿A quién le preocupa ya si las cámaras grababan o estaban estropeadas, o si costaron casi un millón de euros, con la que está cayendo con la crisis económica, los 6 millones de parados y la corrupción?
La comisión de investigación del Plan Centro es la mejor prueba de la particular teoría de la relatividad de Zoido en la política: cuanto más lenta sea la aplicación a un escándalo del principio de las “luces y taquígrafos”, menos erosión -o al final ninguna- causará a quienes gobiernan.
EL CANON LIPASAM
Juan José Cortés, el padre de la infortunada Mary Luz, ha cumplido un año como fichaje-estrella de Zoido en calidad de asesor municipal en materia de exclusión social. En su momento, el PSOE denunció que para abrirle hueco en el organigrama del grupo municipal popular, el PP tuvo que crear el cargo de director de Juventud, con una remuneración de 50.000 euros anuales, para que el puesto dejado libre por éste entre los asesores fuera ocupado por Cortés, al que se asignó un salario de 36.000 euros.
El padre de la niña onubense declaró en aquel entonces que el alcalde acertaba contratando a personas de pueblo como él para estar en la calle y asesorar sobre barrios marginales. Aunque aseguró que llevaba haciendo éso -la visita a las zonas excluidas- toda la vida, quienes trabajan desde siempre con los marginados en el Vacie, Polígono Sur y Tres Barrios coinciden en afirmar que no han tenido noticias suyas ni lo han visto en estos 365 días.
Cortés se defiende diciendo que Sevilla es muy grande, que él se ha centrado casi en exclusiva en Los Pajaritos y que cobra menos “que un trabajador de Lipasam”. Así pues, el sueldo medio en la empresa de la limpieza, que el Ayuntamiento cifró en 30.000 euros, ha pasado ya al lenguaje popular como canon de medida de la escala salarial.
Si Cortés gana 36.000 euros, ¿cómo sostiene que cobra menos que un empleado de Lipasam? Quizás ha tirado de calculadora a partir del dato que dieron desde el comité durante la huelga: estaban perdiendo 100 euros por cada día de paro. Multipliquen 100 por los 365 días del año a ver cuánto sale.
El veládromo
El colega Eduardo Barba ha revelado que el propietario de tres establecimientos del entorno, y que probablemente será aquel en quien la mayoría estamos pensando, ha propuesto al Consorcio de Turismo un proyecto “bastante completo” para la colocación de veladores en la Plaza de San Francisco.
La Asociación de Hosteleros califica la propuesta como “una ocupación lógica del espacio”, o sea, en la misma línea de lo acaecido en la calle San Fernando, en la Avenida y en cada vez más vías oficialmente públicas pero privatizadas con los dichosos veladores por el Ayuntamiento en beneficio mutuo de la Hacienda municipal y de los dueños de los bares, mas en detrimento de los sevillanos.
La Avenida es el mayor exponente del peor urbanismo con la falsa coartada de la peatonalización: un desbarajuste en el que entre el tranvía, el doble carril bici formado por tachuelas cada vez más desmochadas y peligrosas, los expositores de fotos a modo de gigantescas fichas de dominó intercaladas entre los naranjos deformes de La Algaba trasplantados a tierra hostil y los veladores hasta acotados con pequeñas mamparas sintéticas, los peatones carecen de espacio propio para moverse si no es sorteando esta carrera de obstáculos y a riesgo de ser atropellados por el pseudo Metro al Centro, los ciclistas o los patinadores. Este es el paradigma de que, al contrario de la falsa proclama de Monteseirín, Sevilla se ha convertido en la ciudad de cualquier cosa menos de las personas.
El barroquismo sevillano, su ‘horror vacui’, se llena ahora con la ambición de los hosteleros por colonizar cualquier m2 en su provecho y con la connivencia del gobierno local. En el manual urbanístico del PP, las plazas ya no son espacios para la convivencia, el paseo, el descanso, la conversación, la lectura o el juego de los niños, sino terrazas privativas de los bares. Negocio en vez de ocio. Por esa misma lógica de la ocupación, que no de la ocupación lógica, de San Francisco habría que plantar veladores en la Plaza Nueva, la Magdalena, el Duque, la Campana y hasta en la explanada de San Telmo. Así como Monteseirín privatizó la Encarnación en beneficio (o hasta perjuicio, quién sabe) de Sacyr, Zoido se apresta a convertir San Francisco en su (o de ellos) particular Encarnación, sin ‘Setas’ pero con ‘mapping’ de temporada, el nuevo cine de verano pero en invierno.
Monteseirín pensaba que la solución para Sevilla era un ‘botellódromo’. Zoido lo ha retuiteado en un ‘veládromo’: la Disneylandia de los veladores.
Paisaje después de la batalla
Suele decirse que la primera víctima de la guerra es la verdad. La ‘guerra’ de la huelga de Lipasam confirma una vez más tal aserto. Por éso, en honor a la verdad, es preciso analizar algunas de las declaraciones y comportamientos durante y después del fragor del ‘combate’.
El alcalde ha respondido a las críticas de que demoró deliberadamente durante ocho días el inicio de las negociaciones con el comité de empresa -en los dos primeros hasta se ausentó de Sevilla, como no dándole importancia- y permitió así que la ciudad acumulara hasta entonces 6.000 toneladas de basura y apareciera en el New York Times, Le Monde y otros grandes medios internacionales -con grave perjuicio para la imagen turística de Sevilla- con el argumento de que no iba a negociar mientras se produjeran actos vandálicos como la quema de contenedores de basura.
Pues ha ocurrido justamente al revés. El Ayuntamiento se sentó a negociar con los huelguistas el mismo día o al siguiente de la mayor quema de contenedores registrada durante la huelga, que se produjo el 4 de febrero, con 64 destruidos por el fuego, pese a que la estrategia del Consistorio durante la primera semana fue la de establecer una vinculación directa entre los actos vandálicos y los huelguistas de Lipasam, sin aportar prueba alguna al respecto. Un gobierno presidido por un juez hacía tabla rasa con la presunción de inocencia y se amparaba en el ‘vandalismo bajo sospecha’, como en su día Monteseirín con el urbanismo. A estas alturas, todavía el Ayuntamiento no ha podido mostrar a ningún miembro de Lipasam sorprendido quemando mobiliario urbano, independientemente de que en todo conflicto siempre hay elementos incontrolados.
AL FINAL ERAN LOS ‘ANTISISTEMA’
Recuérdese que al tercer o cuarto día de la huelga, el delegado de Urbanismo y Medio Ambiente, Maximiliano Vílchez, declaró a los medios de comunicación que como en ese periodo habían ardido 15 -al día siguiente subió la cifra a 18- contenedores, la dirección de la empresa no se sentaría a negociar mientras se produjera tal cantidad de actos vandálicos.
Cuando a partir de octavo día de huelga el Consistorio llamó al comité de empresa para iniciar las negociaciones habían ardido ya entre 200 y 300 contenedores. El balance final ha sido de unos 320 en los once días de paro. Por tanto, las cifras demuestran que esa imagen de firmeza y de no sometimiento a la presión por los actos vandálicos pregonada por Zoido no se ajusta a la realidad: la negociación empezó cuando más contenedores ardían.
De tanto hablar interesadamente de contenedores quemados para así tener un pretexto ante la opinión pública para justificar la inhibición municipal pudo crearse el caldo de cultivo idóneo para que los vándalos habituales se sintieran impelidos a multiplicar sus ataques al mobiliario urbano, ya que desde el Ayuntamiento se estaba desviando la atención hacia los huelguistas de Lipasam.
Daba igual que desde el comité de empresa se condenaran los actos vandálicos y que su presidente declarara que para ellos no tenían lógica alguna porque su interés radicaba en que se viera cuanta más basura en las calles mejor y no consumida por el fuego. Una vez desconvocada la huelga, Maximiliano Vílchez reconoció en declaraciones a una emisora de radio que quienes podían estar quemando los contenedores eran elementos ‘antisistema’ aprovechando la conflictividad laboral. Y un último dato: al día siguiente de desconvocarse la huelga ardieron 62 contenedores en la ciudad. ¿A quiénes cabía entonces culpar de esos actos vandálicos si los huelguistas habían vuelto al trabajo?
CESIONES Y CONCESIONES
La segunda declaración de Zoido tras el fin de la huelga es que no podía “ceder al chantaje” porque ya había un acuerdo firmado y que su deber consistía en buscar el interés general y la viabilidad de Lipasam. Centrémonos en las posiciones iniciales de cada parte y en lo conseguido finalmente por cada una de ellas. Como se recordará, el 2 de abril de 2012, Lipasam y los representantes de los trabajadores firmaron un acuerdo de ampliación de la jornada semanal a 37,5 horas y la reducción del 5% de gastos de personal, que debía incluir conceptos salariales, para su aplicación a partir de enero de 2013 para lograr un ahorro de 3,3 millones de euros.
La huelga estalla porque el Ayuntamiento pretende que la mayor parte de ese ahorro se produzca acabando con las 1.250 contrataciones de los 466 eventuales inscritos en la Bolsa de trabajo de la compañía, gran parte de ellos vinculados a UGT, para lo cual era condición ‘sine qua non’ que la plantilla, en vez de prolongar la jornada laboral hasta completar las 37,5 horas/semana, trabajara durante Semana Santa, Feria y Navidad, una pretensión rechazada por el comité.
¿Qué ha pasado al final tras el acuerdo por el que se ha desconvocado la huelga? La plantilla seguirá sin trabajar durante esas épocas festivas; el recorte salarial no será del 5%, sino del 3,6%, y esa reducción se compensará con una subida del 0,75% en 2014 y del IPC en 2015; el Ayuntamiento ahorrará 2,6 millones de euros en vez de 3,3 millones en gastos de personal y la bolsa de trabajo para eventuales se mantiene, si bien -y ésta es una diferencia esencial- abierta a todos los sevillanos a partir de ahora. ¿Ha habido cesiones o no ha habido cesiones por parte del Ayuntamiento, pese a lo dicho por Zoido?
EFECTO ‘BOOMERANG’
En el balance, aparentemente el alcalde ha cedido más que los huelguistas, aparte de que el Ayuntamiento se sentó a negociar en la coyuntura en la que dijo nunca lo haría -cuando más contenedores se quemaban-, pero ante la opinión pública aparece como ganador del conflicto, por dos razones fundamentalmente:
1) Porque los huelguistas, no contentos con las concesiones municipales, acabaron de dinamitar su ya deteriorada imagen ante los sevillanos al rechazar el “interesante acuerdo que satisface nuestras reivindicaciones” -en palabras del presidente del comité de empresa- en la primera y vociferante asamblea en que a mano alzada acordaron seguir la huelga “hasta el final”. En ese mismo momento se difuminó la posible imagen de intransigencia de Zoido por haberse negado a negociar durante ocho días y quienes quedaron retratados como intransigentes e insolidarios fueron los trabajadores de Lipasam, los cuales querían doblegar al alcalde y al Ayuntamiento pese a gozar de un convenio colectivo privilegiado -hasta una paga de 1.400 euros por no faltar al trabajo- y de empleo asegurado en una ciudad con 90.000 parados, con miles de familias sometidas a recortes de salarios y/o despidos y con los funcionarios municipales afectados por el Plan de Ajuste y hasta sin paga extra de Navidad. Y para colmo tenían la ciudad atestada con 7.000 toneladas de basura en las calles.
Todo el malestar ciudadano acumulado durante diez días de huelga y de soportar sus pestilentes consecuencias se expresó en una oleada de indignación contra los huelguistas.
2) La apertura de la Bolsa de trabajo para que cualquier sevillano pueda aspirar a trabajar en Lipasam, acabándose así con el coto cerrado de enchufados -de UGT y del PSOE, fundamentalmente- desde los tiempos de Monteseirín ha sido percibida por la opinión pública como un éxito de Zoido, por más que su mantenimiento no se haya traducido en que la plantilla trabaje en épocas festivas como pretendía el Ayuntamiento. En la guerra sindical interna en Lipasam, esta apertura, facilitada por el sindicato mayoritario de CCOO, debilita a la postre el clientelismo de su rival UGT.
TRADUCCIÓN POLÍTICA
En el Pleno municipal posterior a la huelga, Espadas, Torrijos y Zoido se enzarzaron en un cruce de acusaciones sobre el comportamiento de cada uno durante el paro. El alcalde calificó de “rémora” a los partidos de la oposición, los acusó de estar en el lado de la pancarta con los huelguistas en vez de con los ciudadanos y les espetó que no acepta ninguna lección de ellos.
Espadas, por más que Zoido haya presentado la historia al revés, le recordó al alcalde que cuando se hallaba en la oposición no es que hubiera estado al lado o detrás de la pancarta, sino directamente con un megáfono junto a quienes protestaban contra el gobierno local, como ocurrió en el caso de los eventuales de Tussam.
Efectivamente, dos meses antes de las elecciones municipales de 2011, aquéllos acamparon en la Plaza Nueva porque querían un contrato fijo en una empresa municipal en quiebra que trataba de ahorrar gastos por todos los medios, como ahora Lipasam, y Zoido no se alineó precisamente con Monteseirín, sino con los acampados, a pesar de que esas posteriores contrataciones en cuanto llegó al Poder supusieron un incremento de 6 millones en gastos de personal en Tussam, cuyo número de pasajeros ha vuelto a bajar en 2012 pese a las nuevas líneas puestas en servicio para tratar de justificar los contratos a los acampados.
A diferencia con Zoido en aquel entonces, PSOE e IU salen erosionados de la huelga de Lipasam porque los acampados de Tussam no alteraron la vida cotidiana de los sevillanos ni provocaron la suspensión del transporte público en la ciudad, mientras que Espadas y Torrijos cometieron el error de hacerse la foto con los huelguistas de Lipasam y tras sus pancartas, en vez de haberse limitado a recibirlos en el interior del Ayuntamiento en privado para ofrecer su mediación en el conflicto. No aparecieron como neutrales, sino como alineados con una parte de ese conflicto. Así, los sevillanos percibieron que estaban con quienes además de fastidiarles en su vida ordinaria dejando miles de toneladas de basura en las calles se negaban a aceptar cualquier tipo de sacrificio por la crisis, como si ésta no fuera con ellos.
Espadas y Torrijos han expresado su satisfacción por el fin de la huelga merced al voto favorable al preacuerdo rechazado el día anterior. Sin embargo, tras ese primer rechazo, el PSOE, por boca de Antonio Muñoz, pidió que el Ayuntamiento volviera a negociar. No hubo más negociación y la huelga se desconvocó. Si Espadas mostró su satisfacción sin que hubiera habido ningún cambio, ¿cómo el día antes el PSOE instaba a seguir negociando? Ha sido una prueba más de la errática línea de conducta de la oposición, también perdedora de una huelga en la que Zoido sale reforzado más por los errores ajenos que por su acierto en gestionar el conflicto.
Pintura
El nuevo gerente de Mercasevilla, Manuel Blanco, ha descubierto que uno de los presuntos testaferros del caso de los ERE le facturó al mercado central de abastos 326.707 euros por la supuesta compra de 112.064 kilos de pintura de todo tipo de colores salvo el azul (paradójicamente, la tonalidad aplicada tras unas obras de mejora en la lonja) pero de los que no existe constancia de su entrega mediante albarán alguno ni nadie vio jamás pero por los que se ingresó el dinero en una cuenta bancaria.
Inmediatamente, su antecesor en el cargo, pagador de la pintura ‘fantasma’ y ya condenado en una de las ramas del caso Mercasevilla, Fernando Mellet, se ha apresurado a emitir, a través de su abogado, una nota de prensa en la que dice que si firmó el abono de aquellas facturas fue como en el caso de tantas otras miles y por la confianza que tenía en su equipo de colaboradores, amén de que cree recordar que en su época se hicieron trabajos en la nave 5, “que era de una entidad considerable”.
Mellet, pues, lanza la pelota no hacia arriba, sino hacia abajo cuando menciona a sus subordinados por pasarle las facturas a la firma, como si entre sus funciones como director-gerente no hubiera estado la supervisión de los papeles que llegaban hasta su mesa y no debiera haberle llamado la atención la acumulación de facturas de un mismo proveedor en tan corto espacio de tiempo (algunas se sucedían mes tras mes) y por unas magnitudes desproporcionadas. Y es que con esos 112.064 kilos de pintura se habrían rellenado 5.603 latas de 20 kilos o 4.482 latas de 25 kilos, los formatos profesionales más habituales. ¿Cómo es que Mellet ni nadie recuerda haber visto un solo recipiente de una carga digna de un tráiler?
Si una lata de formato digamos doméstico (0,75 kilos) permite pintar una superficie de 7 a 10 m2 según los propios fabricantes, los 112.064 kilogramos aparentemente suministrados a Mercasevilla habrían permitido cubrir una superficie de entre 1.045.930 m2 y 1.494.186 m2, cifra equivalente a entre 104 y 149 campos de fútbol y por tanto de muchísima mayor entidad que la nave 5 supuestamente pintada, pero en todo caso de azul, en la época de Mellet.
Curiosamente, cada vez que estalla un escándalo, resulta que el máximo responsable, por sus funciones directivas o como supervisor del proceso, nunca se ha leído los papeles o nunca se le ha ocurrido tirar de calculadora para comprobar si los números son acordes a la realidad.
Nunca pintaban nada, salvo a la hora de pasar por caja a final de mes.
Zurbaraneando
En 2002, Schröder tenía las elecciones perdidas frente a Stoiber, pero mientras éste se quedó en la retaguardia sin hacer nada, el canciller se metió hasta el fango durante las inundaciones por las crecidas del Danubio y del Elba y el pueblo alemán valoró su liderazgo frente a la adversidad y le dio la victoria. En 2005, Bush pasó tan olímpicamente como Stoiber de otra inundación, la de Nueva Orleans tras el huracán ‘Katrina’, y su partido perdió las siguientes elecciones. En 2012, el huracán ‘Sandy’ inundó Nueva York. Obama suspendió su campaña para acudir a la Gran Manzana y junto a su alcalde del rival Partido Republicano. Revalidó la Presidencia. No estamos en vísperas electorales ni los casos son equiparables, en magnitud y en consecuencias, pero a su manera Sevilla está sufriendo otra inundación, la de las toneladas de basura sin recoger por la huelga de Lipasam, y Zoido no tiene mejor ocurrencia que irse al tercer día del conflicto a Madrid y rodearse de los modistos de la ‘jet’ para presentar una exposición pictórico-textil sobre las ‘Santas de Zurbarán’.