El nuevo gerente de Mercasevilla revela que las cuentas desde el 2007 han sido falseadas y ‘maquilladas’ mediante la inclusión de ingresos de varios años en un solo ejercicio o la omisión de gastos de otros para tapar el agujero de un déficit que ni se sabe a cuánto asciende. Vamos, que los gestores de la empresa municipal de los escándalos eran fans de Mecano e interpretaban al pie de la letra su canción ´Maquillaje´: “No me mires, no me mires, déjalo ya, que hoy no me he puesto maquillaje y mi aspecto externo es demasiado vulgar. Sombra aquí, sombra allá, maquíllate, maquíllate….Mira ahora, mira ahora, puedes mirar, que ya me he puesto maquillaje y si ves mi imagen te vas a alucinar”. Lo peor es que la empresa presidida por Monteseirín, el mismo que en cuanto ha olido chamusquina se ha quitado del medio como hace siempre en casos donde hay que dar la cara, presentó en esos años auditorías favorables. Y el alcalde, Torrijos, Marchena y compañía sin enterarse de que en el mercado de abastos se la estaban dando con queso. ¿Quién vigila a los vigilantes?
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Abandonados a su suerte
El TSJA ha ordenado la reversión a sus antiguos propietarios, más una indemnización de 122.000 euros por el Ayuntamiento, de un solar que les fue expropiado en 1992 en la calle Divina Pastora para construir un colegio. Han pasado 18 años y la Administración ha sido incapaz de levantar el centro educativo.¿Cabe mayor ineficacia? La Junta arguye que el sitio ofrecido no respondía a las dimensiones mínimas exigidas a los colegios. Si no respondía, ¿cómo entonces esa misma Junta aprobó el PGOU de Sevilla que incluía tales criterios en el Plan Especial Alameda-Feria y que dio pie a la expropiación? ¿Y aquí no pasa nada ni se le exigen responsabilidades a nadie? Mientras tanto, los vecinos del Centro, para los que es un drama escolarizar a sus hijos en un colegio público por falta de plazas, deben recurrir a la desesperada a colegios privados. Así, han de afrontar la factura de la escuela particular y, con sus impuestos, la parte alícuota de los 122.000 euros por esta indemnización. En el Centro, los errores por este desgobierno se pagan dos veces.