Se podrían inundar las zonas bajas de San Juan, Gelves, Coria y La Puebla al reducirse el colchón amortiguador que supone la dehesa sin urbanizar
El nuevo alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, dos días después de su toma de posesión declaró a la Cadena SER que era partidario de urbanizar la dehesa de Tablada y de destinar 200 de sus 700 hectáreas a uso residencial, con viviendas y equipamientos deportivos y culturales; las otras 500 se convertirían en un parque periurbano, como un pulmón verde para la ciudad. El anuncio del alcalde de resucitar el que se creía ya enterrado viejo proyecto de construir viviendas en Tablada ha servido para reactivar al ‘pool’ de nueve empresas (otras han ido desapareciendo o vendiendo sus participaciones por el camino) dueñas de los suelos, por los que habrían pagado 36.746.458 euros a las antiguas Cajas de Ahorro en el año 2001, y movilizado en la sombra a alguna entidad que aspira a levantar allí, como equipamiento, un gran centro de formación que podría ser hasta una universidad privada. Pero para urbanizar Tablada primero hay que resolver el problema de su inundabilidad y la solución que se adopte podría tener importantes efectos en cadena en los municipio situados en la margen derecha del Guadalquivir.
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