Todos somos Betis

“Que el Ayuntamiento de Sevilla, consciente de la importancia deportiva y social del Real Betis Balompié, así como de la relevante labor de promoción de nuestra ciudad que, tanto  dentro como fuera de España, lleva a cabo mediante el desarrollo de sus actuaciones deportivas, desea promover y fortalecer las relaciones institucionales con dicha entidad”. Así empieza el texto del convenio-marco de colaboración entre el Consistorio y el Betis, acordado por Zoido y el presidente bético, Miguel Guillén, y en virtud del cual la Corporación se compromete a adquirir diversos servicios y recursos ofrecidos por la entidad verdiblanca durante el cuatrienio 2013-2016 a razón de 170.000 euros anuales, por lo que al final de dicho periodo el Ayuntamiento habrá ingresado en las arcas de esta sociedad anónima deportiva, que a todos los efectos es una empresa privada más como Telefónica y propiedad de sus accionistas, un total de 680.000 euros.

Pero no los ingresará, porque la clave del convenio y que denota cuál es su motivación nos la da este punto: “(….) el Ayuntamiento de Sevilla procederá a compensar de oficio las cantidades anuales devengadas en favor del Real Betis Balompié por la prestación de estos servicios o recursos, hasta el total de 170.000 euros anuales, con la deuda tributaria pendiente”.

EXENCIÓN ENCUBIERTA

Este convenio que tan generosamente ha acordado Zoido en nombre de los contribuyentes sevillanos, la inmensa mayoría de los cuales paga religiosamente sus impuestos con subidas aplicadas al IBI (16 millones de euros más recaudados en 2012 y 2013 por el recargo del 10%) y en otros tributos, no tiene otro fin que compensar al Betis por unos servicios que nadie sabe en qué consisten, para que en el saldo final aquél no tenga que pagar, o pagar mínimamente, los impuestos que adeuda al Ayuntamiento desde 2008 y que merced a quitas y otras prácticas similares han pasado de casi 1,4 millones de euros a tan sólo 973.000.

Como además Zoido -dice que obligado por el convenio judicial-  le da facilidades de pago hasta  2028 al fraccionarle las cuotas sin recargos ni intereses legales, entre quitas, demoras, aminoraciones por efecto del IPC no repercutido y compensaciones, el resultado es que no pagar el IBI, el IAE, el sello del coche…. le ha resultado al Betis casi gratis o al menos muy rentable.

NO HAY NECESIDAD

La innecesariedad de este convenio, que implica que el Ayuntamiento deje de ingresar 680.000 euros en la más grave crisis económica de la historia reciente, con 89.000 parados y tras recorte de gastos y hasta de pagas extra al personal municipal, se evidencia en que como no hay servicios y recursos que comprarle al Betis y por tanto no se especifican en el texto, Zoido y Guillén se remiten a una comisión que se reunirá a principios de 2014 para concretarlos.

O sea, que Zoido ha comprado algo inexistente. ¿Qué pasaría en una empresa privada con un directivo que comprometiera una compra sin saber lo que compra? Así administra el alcalde nuestro dinero.

Zoido se equipara  a Monteseirín al incurrir en sus mismas prácticas. Por ejemplo, aunque su mandato acaba en 2015, lega este convenio a la próxima corporación al fijar su vigencia hasta 2016. Y, por el mismo interés populista y electoralista de pensar en congraciarse con los aficionados al fútbol para ganarse así sus votos merced a este perdón fiscal encubierto al Betis y al similar que ha reconocido prepara para el Sevilla F. C., cuya deuda ronda los 2,8 millones de euros, copia la estrategia de Monteseirín.

El predecesor de Zoido, para que las dos sociedades anónimas deportivas (clubes, en puridad dejaron de serlo) no pagaran tampoco las millonarias deudas tributarias que acumularon durante sus mandatos, se inventó lo que denominé la ‘prestación fiscal sustitutoria’: los equipos de fútbol jugaban algún partidillo acorde a los deseos del Ayuntamiento o rellenaban los vacíos del graderío de los estadios con el reparto de entradas a escolares y otros colectivos y deuda saldada.

LABOR PROMOCIONAL

Hay infinidad de empresas sevillanas que por el mero desarrollo de su actividad llevan mucho más que el Betis y el Sevilla F. C. el nombre de la ciudad por España y el mundo, la prestigian y la promocionan, y no por ello a Zoido se le ocurre eximirlas del pago de impuestos o acordar un paripé de convenio para compensarles aquéllos como al Betis. Pensemos en Abengoa. ¿Cuánto vale para la ‘marca Sevilla’ cada cita elogiosa que de ella ha hecho Obama y su liderazgo mundial termosolar cimentado desde nuestra ciudad?

Pensemos en City Sightseeing, líder mundial de los autobuses turísticos, los mismos en que Zoido se paseó durante su reciente excursión a Bruselas. Presente en más de cien ciudades, transporta a más de diez millones de viajeros anualmente y cada vez que extiende el servicio a una nueva ciudad obliga a sus franquiciadores a formar a todo su personal en Sevilla.

En el sentido del convenio acordado por el alcalde con el Betis, todos los habitantes de la ciudad son también como el Betis, porque todos hacen gala de ella con orgullo y la promocionan por donde quiera que van. Por tanto, son tan acreedores de los beneficios fiscales que tan generosamente concede Zoido como el Real Betis Balompié.

Monteseirín y Zoido están muy equivocados. Creen que el Sevilla y el Betis encarnan la ciudad y por eso les dan un trato de privilegio. Al contrario. Da ejemplo cívico y de sevillanía quien contribuye con el pago de sus impuestos a mantener y acrecer Sevilla y su patrimonio y no quienes, tomando en vano su nombre, eluden cumplir sus obligaciones con ella.

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