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El cuerpo de guardia, último fleco pendiente en el pacto sobre las Atarazanas

EN CONTRA

 La Consejería no se muestra proclive a mantenerlo en pie

 A FAVOR

 Adepa quiere remodelar su tamaño para mantener la línea de fachada

 DOS DE MAYO

 Los huecos podrán ampliarse hasta la cota de la acera pero no como entradas

La Consejería de Cultura y la Asociación para la Defensa del Patrimonio (Adepa) esperan poder cerrar hoy de forma definitiva el acuerdo sobre la rehabilitación de las Atarazanas, una vez que los conservacionistas han informado de los términos del mismo a las entidades que le han dado su apoyo a lo largo de los nueve meses que ha durado la negociación. Aunque Adepa la ha incluido en el punto undécimo del pacto, que finalmente tendrá quince apartados y no catorce, la conservación del cuerpo de guardia suscita discrepancias entre las partes. La Consejería no es muy partidario de mantenerlo, mientras que Adepa preconiza que se deje para mantener la línea de fachada del inmueble, aunque para ello haya que remodelarlo y cambiar su tamaño, dada su estrechez interior.

Según el texto del documento, al que ha tenido acceso Viva Sevilla, se acuerda introducir en el proyecto analizado de Centro Cultural en las Reales Atarazanas de Sevilla las siguientes modificaciones:

  1. Eliminación del sistema de refuerzo de la cimentación previsto en general y, en concreto los encepados de hormigón armado, las varillas pretensadas de acero, los taladros en los pilares y los micropilotes de hormigón armado en la forma y dimensiones previstas en el proyecto.

  2. En el caso de hacerse necesario algún refuerzo de la cimentación siempre se preverá ejecutar por debajo de la cota original del astillero de Alfonso X.

  3. En las naves 6 y 7 se excavará hasta recuperar el nivel original del siglo XIII. Los pilares que separan la nave 6 de la 5 deberán quedar completamente al descubierto en, al menos, tres de sus lados.

 

4. Se excavará, restaurará y pondrá en valor el fragmento del recinto amurallado islámico de la ciudad que comprende la muralla, la barbacana, la torre y la puerta acodada almohade, descubiertas durante las recientes campañas arqueológicas y situados en la medianera oriental del edificio hasta el nivel del S.XIII. Exteriormente a este recinto se excavará igualmente una franja de respeto y contemplación del mismo, de una anchura no inferior a los siete metros. Ante la previsible aparición de nuevas barbacanas en torno a la puerta acodada, se ampliará la excavación hasta completar su recuperación y contemplación. Todo este espacio bajo será accesible para los visitantes.

5. El pavimento de la parte del edificio medieval que no se excava deberá ser de tipo ligero, de manera que si en el futuro se decidiera la excavación de alguna de las restantes naves, se pudiera realizar con facilidad.

6. Se evitará en todas las zonas de las naves del S.XIII colocar escaleras o cualquier otro elemento que distorsione la visión de las naves, ya sean en las excavadas o las que se mantienen a la cota actual. En concreto se eliminará la escalera metálica prevista al final de la nave 4 como acceso secundario a las salas del cuerpo alto.

7. Los huecos a la calle Dos de Mayo, podrán ampliarse hasta prácticamente la cota de la acera, pero no podrán usarse como puertas de entrada. Manteniéndose como única puerta la central de calle Temprado.

8. Se mantendrá el espacio unitario de la Real Fundición así como la reproducción de su cubierta primitiva, restaurada hace poco más de diez años, en su integridad, juntamente con la chimenea.

9. Se mantendrán cristaleras, raíles y cerámicas en planta baja (reponiendo las de la entrada y de las dependencias de la derecha, que han desaparecido)

10. Se mantendrá la sala de armas y de mandos del edificio del S.XVIII por ser una aportación interesante para el edificio, al igual que la escalera.

11.  Se mantendrán las dos edificaciones exteriores, la antigua biblioteca y el cuerpo de guardia, así como el conjunto de fachada y dependencias a calle Temprado.

12. De acuerdo con la normativa vigente se mantendrá la actual superficie construida.

 

13. De las cuatro naves situadas encima de las cubiertas se podrán utilizar la 2 y la 4 para las salas proyectadas de exposiciones y salones de actos, sin aplicar ningún peso sobre las bóvedas. Los materiales utilizados serán lo suficientemente livianos para que las cargas de los forjados sobre las pilastras sean tan ligeras como sea posible. La sala 6 y la del fondo encima de la muralla se descargarán de peso y en ningún caso se utilizarán. Sobre la nave 1 se permitirá crear una terraza en una parte de ella, tomando las mismas precauciones que en las naves 2 y 4. En ningún caso se utilizará el cuerpo superior para hostelería.

14. En todo caso se mantendrán los huecos de luz actuales y las cubiertas que dan al edificio unas características propias.

15. Para el adecuado control de los términos del presente Convenio se acuerda la creación de una Comisión mixta, integrada por los firmantes de este acuerdo, para el seguimiento de las distintas fases del proceso administrativo y constructivo del proyecto modificado.

Atarazanas por consenso

El pacto entre Cultura y Adepa permitirá apreciar el conjunto de edificios que fueron conformando las Atarazanas

La Junta podría haber negociado antes las concesiones que ahora ha hecho y que no plasmó en el concurso de ideas

 

La Consejería de Cultura y la Asociación de Defensa del Patrimonio de Andalucía (Adepa) han cerrado, tras nueve meses de intensas negociaciones, un acuerdo sobre el proyecto de reforma de las Atarazanas, en virtud del cual la entidad conservacionista retirará el recurso que presentó en su día ante los tribunales, los cuales dictaron la suspensión cautelar de la licencia de obras otorgada para la ejecución del proyecto diseñado por el arquitecto Vázquez Consuegra, por el presunto riesgo que podría entrañar para la integridad de este Bien de Interés Cultural.

Si bien está lo que bien acaba, hay que felicitar a ambas partes por la capacidad de diálogo, la flexibilidad y la voluntad de llegar a un acuerdo demostradas durante este tiempo, fruto de las cuales será una rehabilitación de los antiguos astilleros medievales en la que podrán reconocerse tanto la Junta, su propietaria, como Adepa, ya que el proyecto resultante, a falta de las modificaciones que ha de introducir Vázquez Consuegra, podría atribuirse mitad por mitad a la Consejería y a los conservacionistas.

Pero no nos engañemos tampoco. Si Cultura ha accedido a negociar sobre las reivindicaciones de Adepa ha sido forzada por la suspensión cautelar lograda por esta última ante la Justicia. Por otra parte, en el seno de Adepa se ha acabado imponiendo la corriente posibilista, partidaria de llegar a un acuerdo impensable “a priori” por la magnitud de las concesiones arrancadas según el cuadro-resumen elaborado por nuestra compañera María Román; una corriente posibilista, decíamos, frente a la escéptica o radical, que preconizaba la total excavación del inmueble y que no confiaba en absoluto en la voluntad negociadora de la Junta de Andalucía.

 

CESIONES MUTUAS

 

Esta posición equivalía al todo o nada, ya que el juez podía acabar levantando la suspensión cautelar y dando luz verde al proyecto redactado por Vázquez Consuegra, con lo cual los conservacionistas no habrían visto satisfecha ninguna de sus reivindicaciones, o bien convirtiendo la suspensión cautelar en una anulación definitiva de la licencia de obras y por ende del proyecto de Consuegra. Esta posibilidad supondría la consolidación de la situación actual, con un edificio cerrado “sine die” y con la pérdida del patrocinio (15 millones de euros) de La Caixa para intervenir en el mismo.

En una negociación, cuando dos partes se sientan a una mesa y ninguna las tiene todas consigo no hay más remedio que hacerse concesiones mutuas, por lo que al final nadie se levantará satisfecho al 100%. En este sentido, podríamos decir que Cultura y Adepa han cedido en sus pretensiones en un 50% aproximadamente, lo suficiente como para que hoy la reforma de las Atarazanas no sea ya más motivo de discordia entre el poder político y el económico y la sociedad civil representada por Adepa.

 

No obstante, deberíamos preguntarnos -y la Consejería de Cultura la primera- si no se podrían haber ahorrado todas estas tensiones y no haber perdido un tiempo precioso si se hubiera actuado de otra forma y al menos dialogado previamente con los conservacionistas sobre las líneas rojas que no debían haberse superado a la hora de redactar las bases del concurso de ideas que ganó Vázquez Consuegra con un proyecto acorde a lo que se pedía en el mismo: convertir las Atarazanas en un moderno centro cultural sin más, pero perdiendo la oportunidad, por mucho que el arquitecto defendiera la reversibilidad de sus intervenciones, de, con el patrocinio de La Caixa, recuperar al menos una parte de los antiguos astilleros sepultados bajo toneladas de escombros.

Si Cultura ha accedido finalmente a que se excaven dos naves hasta su cota original y a crear un corredor arqueológico interior, para el que habrá que extraer unos 5.000 m3 de tierra, y a entre otras concesiones fruto de su diálogo con los técnicos de Adepa (José García Tapial, Fernando Mendoza y Fernando Fernández han jugado un papel esencial) eliminar la cafetería con vistas a la Giralda (las hay más cercanas, como las de hoteles de la calle Alemanes y Plaza Virgen de los Reyes) y la plaza abierta a la calle Dos de Mayo, ¿no pudo haber acordado estos criterios con los conservacionistas y haberlos incluido en las bases del concurso de ideas?

 

PARTICIPACIÓN

 

Nos hallamos en un nuevo tiempo, marcado por la crisis económica y la cada vez mayor exigencia ciudadana de participación en los asuntos públicos, en el que ya no encajan esos concursos de ideas en busca de un arquitecto-estrella para proyectos en los que apenas importe la función que ha de desarrollar un edificio o su historia, sino su conversión en un icono “per se” o como símbolo del mandato del político que los convoca e independientemente de su coste económico. Este lo acaban pagando siempre los contribuyentes y va en detrimento de otras opciones más baratas y útiles o de servicios públicos e hipotecando la gestión de los dirigentes posteriores.

El paradigma de esta política de “grandeur”  son las faraónicas Setas de Monteseirín, a las que éste desvió más de 100 millones de euros de los sistemas generales de la ciudad y para alzar un mero envoltorio del nuevo mercado de la Encarnación, que el arquitecto José Antonio Carbajal había diseñado previamente con un coste comparativamente irrisorio.

Manuel Del Valle, ex alcalde de Sevilla y ex presidente de la Fundación Atarazanas, ha declarado que “lo que se haga en un edificio que data de 1258 debería permitir que pudiera reconocerse el edificio en toda su historia”.

Pues bien, la gran virtud del pacto alcanzado entre la Consejería de Cultura y Adepa para un nuevo proyecto sobre las Atarazanas es que, como bien dice García Tapial en línea con Del Valle, se va a poder apreciar el conjunto de edificios que han conformado este inmueble de 8.000 m2 cubiertos (casi una hectárea): la muralla almorávide, la barbacana almohade, los astilleros de Alfonso X el Sabio, el asentadero de la Carrera de Indias y la maestranza de Artillería.

 

COSTES

 

Estas excavaciones no deberían suponer “ a priori” un incremento en el coste del proyecto diseñado por Vázquez Consuegra, ya que se compensarán con el ahorro obtenido por la eliminación de los micropilotes y encepados (unos dos millones de euros) a los que habría que haber recurrido para sostener la recarga que habrían supuesto la cafetería y otros elementos en las naves superiores. El peso se aligerará también retirando los grandes bloques de hormigón que como refuerzo (pero sobre la zona de la muralla) instalaron los militares para almacenar con mayor seguridad las piezas de artillería.

Y ésta es otra lección del acuerdo sobre las Atarazanas: no hay un solo e inmutable criterio arquitectónico (se ha sostenido que el relleno no puede retirarse sin comprometer la estabilidad del edificio; que todos los museos tienen una cafetería; que los micropilotes eran indispensables; que los lucernarios había que taparlos con una escalera mecánica…) y que técnicamente las cosas pueden hacerse de otra manera cuando se confrontan arquitectos entre sí y los políticos no quedan al albur de una opinión única.

No es, empero, momento de reproches ni de volver la vista atrás, sino de felicitarnos todos por este acuerdo fruto del diálogo y por la oportunidad que supone de recuperar para Sevilla el equivalente, por su extensión y su importancia histórica, una catedral civil.

La negociación de Adepa con la Junta sobre las Atarazanas, en el aire

CRITICOS

Tres cuartas partes de la Directiva de la entidad conservacionista se oponen a ceder ante Cultura

REUNION

Forzarán una reunión extraordinaria esta semana para paralizar las conversaciones que mantiene Egea

REPROCHES

Destacan que Adepa ha pasado de pedir la excavación integral a conformarse con que se excaven dos naves

Miembros de la Junta Directiva de la Asociación para la Defensa del Patrimonio de Andalucía (Adepa) forzarán esta misma semana una reunión extraordinaria del organismo de gobierno de la entidad para analizar en profundidad las negociaciones que se mantienen con la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y, casi con toda probabilidad, suspenderlas.

El abogado ecologista y conservacionista Jesús Vozmediano, que durante una veintena de años ha formado parte del Patronato del Parque Nacional de Doñana, ha logrado apoyos suficientes dentro de la Junta Directiva de Adepa para convocar una reunión extraordinaria esta semana en que se aborde la negociación emprendida por el presidente, Joaquín Egea, con la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía sobre las Atarazanas y se paralicen los acuerdos a que se hubiera llegado hasta ahora. En esas negociaciones, Egea habría contado con el asesoramiento técnico de los arquitectos José García Tapial y Fernando Mendoza.

Vozmediano se ha mostrado muy crítico con el secretismo de Egea y con la deriva de Adepa, de la que ha destacado que pasó de emitir comunicados contrarios totalmente al proyecto de reforma de las Atarazanas redactado por Guillermo Vázquez Consuegra y de exigir la excavación de las cinco naves de los antiguos astilleros medievales hasta la cota cero a admitir la ejecución de buena parte del proyecto del arquitecto sevillano y a que se excave tan sólo una o dos naves, a título de muestra.

El abogado ecologista y conservacionista tampoco sabe, habida cuenta del oscurantismo que achaca a Egea, qué más concesiones estaría realizando Adepa a la Junta en la nueva ronda de negociaciones abiertas y reconocidas por la consejera de Cultura, Rosa Aguilar, tras haberlas revelado Viva Sevilla.

Vozmediano, que se opone ya abiertamente a la negociación con la Junta de Andalucía, critica que Egea no comunique al resto de los miembros de la asociación el alcance de los pactos a que está llegando de una forma que aquél califica de unilateral y a espaldas de los asociados.

El abogado habría logrado el apoyo a su posición de cuatro de los miembros de la Junta Directiva, aparte de él mismo, para forzar una reunión extraordinaria: el profesor Javier Pérez Embid, la investigadora Teresa Lafita, el periodista experto en temas patrimoniales Pablo Ferrand y el ecologista y conservacionista David Gómez. Los otros dos miembros de la Junta Directiva son Joaquín Egea y el farmacéutico Enrique Carmona.

PREACUERDOS

Tal como publicó Viva Sevilla, la Junta de Andalucía, propietaria de las Reales Atarazanas, se ha mostrado dispuesta a realizar una serie de modificaciones sustanciales en el proyecto de restauración del monumento ideado por el arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra a cambio de que Adepa retire el recurso interpuesto ante los juzgados contra la licencia de obras concedida por el Ayuntamiento precisamente para acometer dicha rehabilitación y adaptación de los antiguos astilleros medievales como nuevo centro cultural.

La primera de esas tres “concesiones” que Cultura puso encima de la mesa a Adepa, y la más importante, fue la de cambiar el sistema de cimentación de los micropilotes contemplado en el actual proyecto para evitar así las perforaciones denunciadas por Adepa. La entidad, en su recurso ante los juzgados, señaló la “irreversibilidad” de las obras ya en su primera fase de cimentación al contemplarse la introducción de micropilotes de hormigón “que no salvaguardan el patrimonio arqueológico del monumento”. En este sentido, el juez, en una pieza separada del proceso judicial, ordenó la suspensión cautelar de las obras, auto que ya ha sido recurrido tanto por el Ayuntamiento como por la propia Junta.

El segundo de los puntos planteado por la Junta a Adepa fue el de eliminar del proyecto la cafetería de la planta superior para no sobrecargar de peso la zona y así no tener que utilizar los mencionados micropilotes. De llegar a un acuerdo, la Junta accedería a prescindir de la zona de restauración, pero no de la terraza mirador con suelo de madera que hay proyectada.

Por último, también se eliminaría del proyecto de Vázquez Consuegra el acceso principal al nuevo centro cultural de Atarazanas por la calle Dos de Mayo tal y como pide Adepa y situar la entrada por la parte oeste del monumento. En su lugar, en la zona de Dos de Mayo se habilitarían grandes ventanales hasta el suelo y se trasladaría la entrada del complejo cultural a la calle Temprado.

 

Repensar las Atarazanas

La Junta se puso en evidencia ante el juez al hablar de riesgo de ruina del edificio, en contra de la Memoria del proyecto

El fallo judicial establece que el diseño de Vázquez Consuegra obliga a taladrar todas las pilastras del monumento

 

La Asociación para la Defensa del Patrimonio de Andalucía (Adepa) ha logrado una gran victoria, aunque de momento sólo sea parcial, con la decisión del Juzgado de lo Contencioso Administrativo Nº 9 de Sevilla de suspender cautelarmente la licencia de obras concedida por la Gerencia de Urbanismo el pasado 8 de enero para la ejecución en las Atarazanas del proyecto del arquitecto Vázquez Consuegra de transformarlas en un centro cultural dotado de una cafetería en la planta alta con vistas a la Giralda, de escaleras mecánicas y de otro tipo de modernos elementos. El caso empieza a parecerse peligrosamente para el Ayuntamiento al de la Biblioteca de la Universidad en el Prado de San Sebastián, que fue tumbada en los tribunales por entidades vecinales, ecologistas y conservacionistas de la ciudad.

La resolución del juez echa por tierra los dos grandes argumentos esgrimidos durante esta ya larga polémica por la Junta de Andalucía en cuanto propietaria del monumento, cuya gestión ha encomendado a la Fundación La Caixa, y por el arquitecto autor del proyecto.

Ha de recordarse que la representación de la Consejería de Cultura expuso ante el juez la necesidad de acometer los trabajos cuanto antes por el supuesto riesgo de ruina en que se hallarían las Atarazanas, un aserto que se contradice de forma flagrante con el permiso otorgado por la Junta para que se ruede en su interior la serie televisiva “Juego de Tronos” el próximo mes de noviembre.

Pues bien, en su resolución, el juez subraya que en la Memoria del Proyecto de Intervención se afirma que “el estado de conservación del edificio es muy aceptable” y que “destaca la estabilidad y capacidad portante (por error se transcribe “cortante”)  que ofrecen las series de arcos medievales”. Por tanto, la Junta se ha puesto en evidencia a sí misma delante del juez sosteniendo lo contrario de lo que se dice en el Proyecto.

REVERSIBLE O NO

El segundo asunto, aunque primero en orden de importancia, resuelto por el juez ha sido el del carácter irreversible o no del proyecto de Vázquez Consuegra. Tanto éste en diversas declaraciones como los representantes de Cultura y de Urbanismo en su comparecencia en el Juzgado han sostenido que la intervención proyectada se podría revertir en cualquier momento en el futuro y por tanto devolver las Atarazanas a su estado actual, mientras que los conservacionistas de Adepa sostenían lo contrario, de ahí su solicitud de paralización de la licencia de obras como medida cautelar.

El juez constata que para sostener el incremento de carga que supone la construcción de una cafetería y de otros elementos en la planta superior se prevé en el proyecto la utilización de un total de 289 micropilotes de 15 centímetros de diámetro distribuidos entre los encepados de hormigón de las pilastras de ladrillo de la estructura mudéjar. A partir de esa constatación construye el corpus de su resolución, por la que otorga a Adepa la suspensión cautelar solicitada de la licencia de obras:

“Si  bien -razona- el encepado se separa de las pilastras mediante una lámina de PVC flexible, quedando éstas en parte cubiertas, no es menos cierto que quedarían atravesadas por las varillas proyectadas en algunas pilastras de 2,4 y en algunos casos 6 (sic). La instalación de estas barras mediante el denominado sistema DYWIDAG supone el taladro de las pilastras, según se señala en el epígrafe 3.13 de las Mediciones y Presupuesto del proyecto de ejecución incluyendo limpieza, protección anticorrosiva, introduciendo una barra roscada y vaina”.

 

TALADRADO GENERAL

 

Esto supone a criterio del juez que todas las pilastras de las Atarazanas “serán taladradas”, porque habría que realizar aproximadamente 128 perforaciones en las mismas, cuando son “uno de los elementos esenciales de la histórica construcción”. “Es indudable -afirma- que de ejecutarse la obra y dictarse una hipotética sentencia estimatoria el daño ya se habría producido y sería imposible de parar”.

Según la resolución judicial, la circunstancia de que sea reversible y de que se puedan extraer las varillas y los micropilotes “no supone que no quede rastro de las mismas y que no incidan sobre las estructuras existentes”. “En este supuesto -añade- la reversibilidad sí afecta al edificio y, en concreto, al principal elemento digno de protección, que son las pilastras del siglo XIII sobre las que se sustenta. La extracción de las 128 barras de las pilastras y los 289 micropilotes dejarían inevitablemente huella sobre el edificio, que quedaría marcado para el futuro”.

El juez también valora los posibles daños que pueden originarse en el edificio por la perforación de los micropilotes, ya que hay que introducir maquinaria en el mismo y llevar a cabo las perforaciones, con las consiguientes vibraciones. En su opinión, igualmente la instalación de los micropilotes afectaría a los yacimientos arqueológicos en cuanto que habría que atravesar verticalmente el suelo de las Atarazanas con 289 perforaciones, desconociéndose lo que hay en su interior. En consecuencia, estima que “la ejecución de los micropilotes afectaría a los restos arqueológicos, y si bien podría ser reversible al desmontarlos, no hay lugar a dudas de que dejarían señales en el edificio y podrían destruir restos arqueológicos”.

 

AFECCIÓN

Añade el juez en su resolución que “la ejecución de las obras afectaría de forma irreversible el edificio” y que aquéllas deben ser consideradas en su conjunto, de tal manera que los trabajos de cimentación están fundamentados en el aumento de las cargas, por lo que no se puede ejecutar por partes.

Y atención a este párrafo de su resolución: “Los micropilotes y los encepados son sobre lo que se sustenta el proyecto y éstos inciden sobre las pilastras al quedar abrazadas y perforadas; siendo éstas el elemento constructivo característico y de mayor antigüedad del edificio, deben ser objeto de protección con esta medida cautelar…..”.

La resolución judicial establece, pues, que las pilastras de las Atarazanas sufrirían  perforaciones no reversibles, una situaciòn que, salvando las distancias, colocaría  a Cultura en una tesitura parecida a la acaecida en la Alcazaba de Almería, cuyos muros sufrieron el pasado junio veinte perforaciones de 5 a 10 centímetros de profundidad para sujetar la estructura de un espectáculo. El escándalo suscitado provocó la apertura de una investigación judicial y la renuncia de la directora del monumento.

 

MANO TENDIDA

 

Adepa ha recordado que las Administraciones no le han dejado más opción que acudir a los tribunales. De hecho, el recurso contencioso administrativo fallado a su favor es consecuencia de la desestimación, por silencio administrativo, de uno de alzada que presentó ante la Gerencia de Urbanismo. Y ésta ha sido la tónica con Adepa, a la que han dejado hasta fuera de las Comisiones de Patrimonio: el silencio por parte del alcalde, del delegado de Urbanismo y de Vázquez Consuegra.

“Desde hace tres años -afirman los conservacionistas- venimos pidiendo diálogo, pero la postura endiosada de algunos y el desprecio de otros han llevado a esta situación”.

El fallo judicial, aunque sólo sea una medida cautelar, debe obligar a las Administraciones a repensar el proyecto para las Atarazanas, ya que el actual no goza del respaldo unánime de la sociedad ni del Ayuntamiento (el Pleno ya se pronunció negativamente por la falta de transparencia). Adepa ha afirmado públicamente que tiende la mano a la Caixa y las Administraciones para que, con el mismo proyecto de Vázquez Consuegra modificado en aquello que a su juicio incumple la norma y que no valora por encima de todo el edificio, “haya futuro para este extraordinario monumento de la ciudad”.

Las Administraciones deben valorar si es mejor estrechar esta mano tendida y alcanzar un consenso sobre las Atarazanas con los conservacionistas o seguir arriesgándose a que la Justicia pueda tumbar definitivamente el proyecto actual y que el monumento continúe cerrado a cal y canto por tiempo indefinido.

Adepa recurre la licencia de obras a Vázquez Consuegra para las Atarazanas

 

La asociación conservacionista Adepa ha presentado un recurso de alzada ante el Ayuntamiento y otro ante la Consejería de Cultura en los que impugna la resolución de la Comisión Ejecutiva de la Gerencia de Urbanismo con fecha 10 de diciembre de 2015, en virtud de la cual se otorgó licencia de obras de acondicionamiento y restauración de las Reales Atarazanas de Sevilla, conforme al proyecto redactado por el arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra para un centro cultural promovido por la Caixa.

La asociación conservacionista afirma que las Atarazanas están englobadas en el Plan Especial de Protección del sector 13 “Arenal” de Sevilla con un nivel de protección “A” junto a, entre otros, la muralla islámica, y que ambos bienes están afectados por el proyecto de Vázquez Consuegra donde “se habla -expone- de una plaza abierta al público sin definición de los usos, y de una cafetería con una terraza de una superficie de en torno a los 1.000 m2. A juicio de Adepa, ello implica, junto a una indefinición de los usos de algunas zonas, uno, relevante, por las medidas de hostelería, “claramente prohibido por el artículo 18 del Plan Especial de Protección” (que estipula protección integral sin cambio de uso de parte o la totalidad del edificio).

Asimismo, para Adepa el proyecto incumple el artículo 20 del Plan, que especifica que deberá conservarse el edificio íntegro en todos sus aspectos arquitectónicos originales, cuando el proyecto de Consuegra “no preserva en absoluto las características arquitectónicas del edificio, al no respetarse la escala, las dimensiones ni la totalidad de sus elementos arquitectónicos (pilastras, cubiertas, etc…).

La asociación subraya también que en el proyecto se reforman y se reconstruyen dos cuerpos edificados sobre las naves 2 y 4 de los primitivos arsenales mudéjares, modificando sus cubiertas, cerramientos y distribución interior. A ello hay que añadir la incorporación de varias escaleras mecánicas así como la construcción de un nuevo forjado de 984,87 m2 para ubicar una cafetería y una terraza. Según Adepa, todas estas obras no pueden ser consideradas, en ningún caso, como tendentes a la buena conservación del patrimonio edificado, sino que suponen obras de ampliación sobre las cubiertas actuales y construcción de nuevas entreplantas, con un aumento de la superficie construida original y, por tanto, de volumetría, que prohibirían los artículos 20 y 21 de la ley de Protección del Patrimonio.

LA COTA ORIGINAL

Adepa alega que incluso se colmata algún patio y se modifican alineaciones al abrirse nuevas puertas al conjunto y convertir en plaza pública el espacio anterior privado de las Atarazanas, con la cual se niega la finalidad de las obras, que, conforme al artículo 20 del Plan Especial del Arenal, debería ser la recuperación del estado original del edificio, o sea, su cota original, situada a -5 metros.

Destaca también la asociación que la propuesta del arquitecto de adherir micropilotes de hormigón a los pilares originales y volver a cementar (sic) la excavación anterior es contraria al sentido de la norma de recuperar el estado original del inmueble e ignora las investigaciones previas realizadas en el mismo.

Adepa asegura que las Atarazanas son también un patrimonio arqueológico subyacente y como tal se rige por una serie de normas, por lo que las intervenciones que se pretendan  realizar en las mismas están obligadas a salvaguardar el patrimonio arqueológico existente garantizando su protección, documentación y conservación. Sin embargo, a su juicio la intervención proyectada sobre los pilares a fin de sostener el aumento de peso que supone la ampliación de espacios en la cubierta no salvaguarda el patrimonio arqueológico ni garantiza su protección, ya que al aplicarse hormigón a las pilastras mudéjares originales se destruye sin documentación previa el espacio en torno a los mismos, lo que suscita dudas sobre su reversibilidad.

EL PGOU

Asimismo, sostiene que el edificio es suelo “cautelado” con un grado de protección máximo pero que el proyecto de Vázquez Consuegra no plantea ninguna excavación en extensión cuando debería ser de obligado cumplimiento. También alega que aun partiendo de un concepto erróneo de aplicación del PGOU, vulneraría éste, ya que no preserva las características arquitectónicas del edificio al no respetar la escala, las dimensiones, ni la totalidad de sus elementos, y porque las obras exceden ampliamente las definidas como de conservación y mantenimiento, consolidación, acondicionamiento  o restauración al no estar orientadas a la recuperación del estado original del edificio.

 

 

 

 

 

 

 

Según Adepa, al construirse y reformarse dos cuerpos sobre las naves 2 y 4, las obras podrían considerarse como de “reforma general” o incluso como “obras de sustitución”, con lo que se excedería de lo permitido. A ello habría que añadir las escaleras mecánicas y la cafetería, que supondrían un aumento de la superficie construida original, o sea, una obra “de nueva edificación” que contravendría el artículo 10 de las Normas Urbanísticas del PGOU, el cual sólo permite trabajos tendentes a la buena conservación del patrimonio edificado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En resumen, a juicio de esta entidad Vázquez Consuegra concibe por completo un nuevo edificio alejado de sus orígenes, usos y estética, y además altera su acceso original al abrir un nuevo frente a la calle Dos de Mayo a base de transformar sus actuales ventanas.
TREINTA INTELECTUALES APOYAN EL RECURSO
Adepa acompaña sus recursos con un escrito de apoyo de su Consejo Asesor, compuesto por una treintena de personas independientes de los campos de la cultura, la universidad y la sociedad en general y que dicen haber visto con preocupación el desarrollo, “poco transparente y nada participativo”, del proyecto de intervención sobre las Atarazanas, el edificio industrial más antiguo que subsiste en Sevilla.

Forman parte de este Consejo Asesor, entre otros,  el catedrático de Antropología de la Universidad Hispalense y presidente de la Asociación Andaluza de Antropología, Isidoro Moreno; el premio nacional de Narrativa Aquilino Duque;  el catedrático de Filología Árabe y presidente de la Real Academia de Buenas Letras de Sevilla, Rafael Valencia; el arquitecto exconservador de la Catedral, Alfonso Jiménez; el catedrático emérito de Ingeniería del Terreno y presidente de la Real Academia Sevillana de Ciencias, José Luis de Justo Alpañés; Enriqueta Vila, doctora en Historia y académica de Real Academia de Historia de Madrid;  Jesús Vozmediano, abogado y miembro del C.E. del Club de Roma, y  el premio nacional de Conservación y Restauración José María Cabeza.