Las naves de Renfe

Inspirado quizás por el vagón del maharajá, construido para un viaje a la India que la británica reina Victoria  nunca emprendió y que se conserva en el museo minero de Riotinto, el Loco de la Colina (alias Jesús Quintero), compró otro del desaparecido tren ‘Al Andalus’. ¿Para qué? Para estacionarlo, como símbolo, ante  las naves de Renfe en San Jerónimo,  que iba a rehabilitar para convertirlas en una especie de taller renacentista de la cultura y cuya cesión negociaba con el Ayuntamiento. Y en eso llegó Torrijos, reciente por entonces su pacto con Monteseirín, y dijo que nones: ni contenedor cultural ni audiovisual, sino gran  ‘Ciudad del Empleo’ de 40.000 m2 de extensión abrazando las antiguas naves ferroviarias y albergando hasta las sedes de la Confederación Empresarial Sevillana, la UGT y CCOO. Quintero acabó montando su teatro en la calle Cuna, Sevilla perdió la ocasión de ver rehabilitadas y con un uso noble las naves ferroviarias, los saqueadores las expolian cada día un poco más y de la Ciudad del Empleo de Torrijos se ha perdido hasta la memoria.

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