Sol ‘made in’ Sevilla

El en su tiempo popular compositor y cantante argentino, Luis Aguilé, compuso una canción titulada ‘El sol español’ porque sostenía que el único adjetivo relacionado con una nacionalidad del mundo que rimaba con el nombre del astro rey era el gentilicio de España.

Que, al menos en Europa, el sol es español no es sólo por una cuestión poética, sino por razones geográficas y climáticas. La Agencia Estatal de Meteorología realizó un ‘Atlas de radiación solar en España (1983-2005)’ en el que se demuestra que los valores máximos de irradiación se producen en Andalucía y Murcia; los mínimos, en la costa de Galicia, el norte de la cordillera Cantábrica, País Vasco y La Rioja; y los intermedios, en el centro de la Península.

En el mapa referido al verano es impresionante observar el país coloreado en rojo intenso, salvo la cornisa cantábrica, con un importante aumento de la irradiación solar en el valle del Guadalquivir y en las provincias orientales de Andalucía. Se puede pasar de valores medios de la irradiación global en el conjunto del año de 5 Kilovatios hora por cada m2 y día en la provincia de Sevilla a más de 8 kWh/m2 en plena canícula.

EL PARQUE SOLAND

Si el sol, como cantaba Aguilé, es español, más aún es andaluz y sevillano. Por éso es hasta cierto punto incomprensible que se haya tardado tanto en promover un Parque Tecnológico Solar, Soland, por parte de la Junta  en Sanlúcar la Mayor (‘Lugar del Sol’, para los romanos) y a la sombra, valga la metáfora, del complejo termosolar que Abengoa ha ido construyendo en esta localidad, si bien hay que reconocerle al Gobierno andaluz la creación del CTAER para toda la comunidad autónoma.

La multinacional sevillana, primera empresa del mundo en operar comercialmente una central termosolar, la PS-10 (febrero 2007), también ha sido la pionera en instalarse en Soland con un edificio de 3.500 m2 destinado a la I+D+i en energía solar, inagotable, limpia, reductora de nuestra tradicional dependencia de las energías de origen fósil de importación y coadyuvante a la lucha contra el cambio climático al no emitir CO2 a la atmósfera.

El paralelismo entre lo que ya es Aerópolis para el sector aeronáutico andaluz y lo que puede ser Soland para el sector solar es evidente si se cumple el objetivo de ir captando la industria auxiliar vinculada al sol en torno a Abengoa, que haría el papel de empresa tractora, el mismo que Airbus en Aerópolis y la PSA y el CTAER en Almería. Para ello, en el Plan de Ordenación del Territorio del área metropolitana (Potaus) se han reservado como zona de oportunidad 200 ha de suelo, a fin de acoger las empresas relacionadas con la energía solar y que desarrollarían de esta manera sinergias entre ellas.

MIOPÍA ANTISOLAR

Cabe preguntarse si esta tardía apuesta y este Parque Tecnológico Solar más futurible que presente no son más que la consecuencia de la miopía del Gobierno de la nación al cercenar el desarrollo de las energías renovables en general y de las solares como la fotovoltaica, y especialmente la termosolar, en particular. Una política de recortes que afecta directísimamente a Sevilla, pese a que la opinión pública, y parece que tampoco la clase política y los sindicatos, no es consciente de nuestro enorme potencial ligado al sol.

De las 45 centrales termosolares en funcionamiento en España, con una potencia global de 2054 MW, 10 (el 22% del total) están en nuestra provincia: cinco, en Sanlúcar la Mayor, operadas todas por Abengoa (PS10, PS20, Solnova 1, 3 y 4); dos (Helioenergy 1 y 2), en Écija, por Abengoa y la alemana E.ON; una en Morón, operada por Ibereólica, Generavante e IRCP; otra en Lebrija, la denominada Lebrija 1, propiedad de Valoriza y Siemens, y la multipremiada Gemasolar, en Fuentes de Andalucía, gestionada por Torresol, sociedad mixta de la vasca Sener y Masdar, la compañía de energías alternativas de Abu Dhabi para no depender exclusivamente del petróleo.

A estas diez centrales habrá que unir otra aún en construcción en Morón de la Frontera, la denominada Arenales, propiedad de OHL, Steag y RREEF.

INVERSIÓN SIN PARANGÓN

Si tomamos como referencia esta última central, compuesta por un campo solar de colectores cilindro-parabólicos con una superficie de 510.020 m2, equivalente a la de 71 campos de fútbol, y un sistema de almacenamiento en sales fundidas que permitirá verter electricidad a la red durante siete horas aunque sea de noche y no luzca el sol, tendrá un coste de 315 millones de euros, con lo cual podríamos estimar que el conjunto de las termosolares ha generado para Sevilla una inversión de unos 3.000 millones de euros en números redondos. ¿En qué otro sector puede hallarse una cifra similar?

Item más, la experiencia acumulada con sus termosolares en nuestro territorio le ha permitido a Abengoa convertirse en líder termosolar mundial. Sólo los dos últimos ejemplos en esta trayectoria. Hace cuatro meses se inauguró en Abu Dhabi la mayor central solar cilindroparabólica del planeta, de 100 MW, en que la empresa sevillana participa con un 20%, y el mes pasado Abengoa fue seleccionada por Israel para levantar en el desierto del Neguev la mayor termosolar de ese país.

Nuestras termosolares ya suplen a la cerrada nuclear de Garoña y en pocos años, merced a la curva de aprendizaje, podrían competir sin necesidad de primas con las energías fósiles extranjeras, por lo que es más incomprensible aún que España cambie las reglas del juego y coarte su desarrollo, el cual tuvo su cuna en Sevilla pero que no está asegurado ya en nuestro país. ¿Hasta cuándo el sol seguirá siendo español?

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