Sevilla dedica sólo una rotonda a Monteseirín, cuando antes destinó avenidas a alcaldes como Uruñuela, Del Valle y Fernández

Al ex alcalde socialista le inventan ahora la leyenda de que a él se debe el parque tecnológico de la Cartuja, que existía 6 años antes de que llegara al Ayuntamiento

Ciudadanos sostiene que cualquier máximo representante tiene derecho a una calle, luego también lo tendría el presidente de Murcia, contra el que ha presentado una moción de censura por corrupción

El PP, en la misma línea, pide «con espíritu deportivo» también una calle para Espadas, por lo que así acabarán teniéndola los populares Soledad Becerril y Juan Ignacio Zoido

Sólo Vox, que recordó los escándalos y despilfarros de Monteseirín, votó en contra y cuestionó que por ser alcalde se tenga derecho a estar en el nomenclátor

Empecemos por una pregunta. Si usted fuera alcalde, ¿propondría que le dedicaran una calle, espacio o inmueble públicos de su municipio al rey emérito, Juan Carlos I? Probablemente no sólo no lo propondría sino que hasta podría plantear lo contrario, retirar su nombre del callejero, como han hecho Vitoria, Gijón, Móstoles y más localidades que no hace mucho tiempo le rindieron homenaje en el viario al antiguo Monarca, ahora tan cuestionado por falta de ejemplaridad. Es la demostración de que debería fijarse un periodo de como mínimo 50 años para evaluar a cualquier personaje antes de incorporarlo al nomenclátor y no como está pasando en Sevilla, donde al cabo de un decenio o menos se honra a ex alcaldes. El caso más reciente ha sido el de Monteseirín, al que al menos le han reducido los honores: en vez de dedicarle una avenida, como a Juan Fernández, Luis Uruñuela y Manuel Del Valle, han rotulado con su nombre sólo una rotonda, por más que al final quieran camuflarla como plaza.

El Pleno del Ayuntamiento de Sevilla celebrado el 18 de marzo de 2021 ha aprobado rotular con el nombre de Alfredo Sánchez Monteseirín (que cesó en la Alcaldía en 2011 entre escándalos tras ser defenestrado por Griñán como candidato de su partido a la reelección mediante aquel famoso teletipo de Europa Press) una rotonda situada a los pies de la torre Pelli, cuya construcción promovió por su complejo de que un rascacielos representaba la modernidad y aun a riesgo de que Sevilla perdiera su título de Patrimonio Mundial por la Unesco y pese a la fuerte oposición de ciudadanos e intelectuales, tal como vimos en el informe ‘Torre Pelli de Málaga versus Torre Pelli de Sevilla’:

https://www.manueljesusflorencio.com/2021/01/torre-pelli-de-malaga-versus-torre-pelli-de-sevilla/

La delegada de Triana, Encarnación Aguilar, socialista como Monteseirín, defendió la propuesta, fruto -dijo- de un acuerdo unánime previo de la Junta Municipal del distrito, «ampliamente apoyado por muchas entidades y movimientos sociales». ¿Muchas? Ya se sabe cómo se inducen y manejan estas iniciativas. Ha bastado con instigar a alguna asociación afín en el arrabal para que hiciera una petición formal en tal sentido a la que agarrarse y a que se movilizara, con otros abajo firmantes, algún empresario de la Cartuja acostumbrado a pontificar sobre cualquier cosa y habitualmente arrimado al perol, el cual, gracias a la política urbanística de Monteseirín y de su valido Marchena dio un pelotazo del orden de mil millones de las antiguas pesetas al ver cómo finalmente su proyecto especulativo llegaba a buen puerto por la zona de Triana.

La delegada de Triana, Encarnación Aguilar, defensora de la propuesta

Así, artificialmente, se creó el supuesto clamor social con el falso y manido argumento de que Sevilla no amaneció a la modernidad hasta que llegó a la Alcaldía Monteseirín. Hasta una conocida cadena radiofónica le atribuyó, al dar la noticia, la creación del parque científico y tecnológico de la Cartuja, mientras que la edil Aguilar, más pudorosa, se contuvo en el Pleno y se limitó a otorgarle el «avance» del mismo.

Una vez más, como con el Metro y en detrimento de Rojas Marcos, el cual por cierto declinó que le pusieran una calle, https://www.manueljesusflorencio.com/2021/01/monteseirin-se-atribuye-ahora-la-linea-1-del-metro-en-detrimento-de-rojas-marcos-y-de-la-junta-de-andalucia/

alrededor del ex alcalde socialista se inventan falsas leyendas con tal de que quede como si fuera el padre de la Sevilla del siglo XXI.

Pero no, Monteseirín no fue el ideólogo ni el artífice del parque tecnológico de la Cartuja, sino el actual ministro de Universidades, Manuel Castells, y el desaparecido urbanista británico Peter Hall como directores del Proyecto de Investigación sobre Nuevas Tecnologías en Andalucía (PINTA), realizado a partir de 1988 por encargo de la Sociedad Estatal para la Exposición Universal de 1992 y el Instituto de Fomento de Andalucía (con el socialista José Rodríguez de la Borbolla de presidente de la Junta). Fruto de aquel informe fue la creación del PTA en Málaga y de Cartuja-93 en Sevilla, en este caso para la mejor reutilización del recinto de la por entonces nonata Muestra Universal.

Cuando Monteseirín llegó a la Alcaldía el 3 de julio de 1999 ya llevaba el parque tecnológico Cartuja-93 casi seis años funcionando (había sido inaugurado oficialmente el 12 de octubre de 1993) y hacía casi once años de la firma por la Organizadora de la Expo de los primeros acuerdos con grandes multinacionales como Alcatel y Fujitsu para su permanencia futura en Sevilla.

Y aunque el parque tecnológico sufrió en su etapa inicial los efectos de la crisis económica nacional e internacional posterior a la Exposición, en 1998, antes de que Monteseirín entrara en el Ayuntamiento, ya se había consolidado definitivamente al haberse logrado una ocupación de 100.000 m2, que ascendió a 127.000 al año siguiente (duplicación del nivel alcanzado en 1994) merced en buena parte al acuerdo de permitir la compra de parcelas y de romper la limitación original del mero derecho de superficie, una decisión de la Empresa Pública del Suelo de la Junta de Andalucía (Epsa) en la que nada tuvo que ver Monteseirín.

El parque científico y tecnológico de la Cartuja, en el antiguo recinto de la Expo 92

El debate plenario ha servido para que cada partido se retrate ante la opinión pública. Adelante Sevilla no ha tenido más remedio que taparse la nariz a la hora de votar a favor por ser heredera de la Izquierda Unida de Torrijos, la cual gobernó coligada con Monteseirín durante ocho años y fue copartícipe de su política.

El portavoz de Ciudadanos, Álvaro Pimentel, partido que dice abominar de la corrupción y que en este mandato actúa de muleta del PSOE de Espadas, dijo que Sánchez Monteseirín, con «sus luces y sus sombras», fue alcalde durante 12 años y que los máximos representantes de la ciudad «tienen derecho a tener una calle» en la misma porque así «se dignifica la institución municipal».

Álvaro Pimentel, portavoz municipal de Ciudadanos

Según la doctrina de Pimentel, el presidente del Gobierno de Murcia, López Miras, tiene derecho a una calle en cualquier municipio de su comunidad autónoma por el mero hecho de ser el máximo representante de la Autonomía, aunque Ciudadanos le haya presentado una moción de censura por corrupción. Y también, conforme a la doctrina de Álvaro Pimentel, habría que dedicarles una calle en cualquier municipio andaluz a Chaves y Griñán, por el mero hecho de haber sido presidentes de la Junta de Andalucía y sin tener en cuenta sus condenas en el caso ERE.

Rafael Belmonte, edil del PP

El representante del Partido Popular, Rafael Belmonte, expuso por su parte que «en el diccionario político no hay descalificación que no haya usado el PP contra la gestión de Sánchez Monteseirín» y ninguna fuerza política fue «más ácida y crítica» respecto a la etapa de gobierno del mismo, pero en «la memoria de la ciudad» pesa la figura de quienes «han estado al frente» de ella, «con sus luces y sus sombras». Así, ha llamado a visualizar «la historia completa de la ciudad» y a hacer política «con espíritu deportivo», considerando que Sánchez Monteseirín «merece una plaza» como «también la merecerá» el actual alcalde, el socialista Juan Espadas.

Belmonte, pues, en la misma línea que Pimentel y dando todo un ejemplo de incoherencia política, que él mismo reconoció indirectamente al aludir a todas las denuncias que de los escándalos de Monteseirín hizo el PP, el cual lo llevó hasta los tribunales. Si Monteseirín era un corrupto, según el PP, ¿cómo este partido puede votar a favor de que le dediquen un espacio de la ciudad?

La explicación belmontiana es que hay que hacer política «con espíritu deportivo» (¿?), una doctrina digna de un psicoanalista y que anticipa el ‘do ut des’ que viene a continuación: si Monteseirín «merece» estar en el nomenclátor, también lo merece el actual alcalde (Espadas) y ya se infiere de forma implícita en el argumentario de Belmonte que lo merecerá cualquier alcalde pasado del PP (Soledad Becerril, Juan Ignacio Zoido) o futuro.

Cristina Peláez, portavoz de Vox

La portavoz municipal de Vox, Cristina Peláez, sin ninguna atadura con el pasado, rechazó la propuesta achacando a Sánchez Monteseirín una «gestión ruinosa y salpicada por casos de corrupción». Recordó de la etapa del exalcalde socialista casos judiciales como los de las facturas falsas del distrito Macarena y el cohecho de los directivos de la sociedad Mercasevilla, así como los despilfarros o sobrecostes del tranvía, la red inicial de carriles bici, la peatonalización de la avenida de la Constitución y las Setas de la Encarnación. Peláez arguyó que el hecho de haber ostentado la Alcaldía «no es suficiente» para contar con una calle en la ciudad, ya que Sevilla «sigue pagando la ruina económica» de la gestión de Sánchez Monteseirín y el citado exalcalde «ha sido premiado con un puestecito en la Zona Franca».

Sin embargo, es muy significativo que a Monteseirín no le hayan dedicado grandes avenidas como a sus antecesores Juan Fernández, Luis Uruñuela y Manuel Del Valle, sino una mera rotonda, una glorieta, aunque para disimular y aparentar que el espacio tiene mayor importancia, al final dicen que la rotularán como si fuera una plaza. Pero en esa supuesta plaza no hay bancos donde los jubilados se sienten a echar de comer a las palomas ni pueden correr los niños detrás de una pelota, porque se trata de una mera rotonda distribuidora del tráfico, la rotonda en forma de pera (así la definieron y dibujaron los técnicos de Urbanismo) que hubo que construir antes de la inauguración de la torre Pelli.

La rotonda en forma de pera sita a los pies de la torre Pelli que llevará el nombre de Monteseirín

La rotonda o glorieta no es un elemento de referencia urbanística como una calle o avenida, en las que habitan personas a las que se les pueden enviar cartas. La rotonda es un elemento de referencia para el tráfico. Hay tan poco que destacar en la que le dedicarán al ex alcalde socialista que la prensa adicta sólo ha podido subrayar la existencia allí de una parada para los autobuses en su ruta de salida hacia el Aljarafe.

De este modo, la rotonda a los pies de la torre Pelli se convierte en una metáfora de sus mandatos, ya que su promesa sobre la Gran Sevilla metropolitana ha quedado reducida a una dársena para las líneas de bus, y las rotondas, como su nombre indica, sólo sirven para dar vueltas a su alrededor, sin destino alguno. En las mismas se va de ningún sitio a ninguna parte, como decían que iba el tranvía de Monteseirín.

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