El PGOU de Monteseirín se cobra una nueva víctima: Palmera 38 ya es sólo un solar

Maquinaria pesada remata la demolición de la casa señorial y de su jardín para construir otra mole universitaria

La maquinaria pesada de la empresa de derribos sevillana contratada por los nuevos propietarios de Palmera 38 ha concluido prácticamente su labor y convertido la antigua casa señorial y su jardín en un solar, en el que se construirá la mayor mole universitaria de las tres proyectadas hasta ahora en esta emblemática vía de entrada a Sevilla por el Sur.

Donde hasta hace poco se alzaba una casa señorial con el nombre de Nuestra Señora de Aránzazu, de reminiscencias vascas, ahora, hecha tabla rasa de prácticamente toda la parcela, ya sólo hay un solar tras el derribo acometido para, en virtud del PGOU de Monteseirín, empezar más pronto que tarde la construcción de una nueva mole universitaria que estará compuesta por tres edificios de forma perpendicular a la avenida de La Palmera y unidos por una fachada común, en forma de T.

La casa señorial ‘Nuestra Señora de Aránzazu’, existente en el número 38 de la avenida de La Palmera
Entrada a la vivienda
Demolición de la casa señorial
Visión desde la entrada tras la demolición

Apenas emergen ya del suelo los restos de la antigua casona, mientras que al momento de redactar estas líneas, finalizando el mes de noviembre (2021), aún quedan por retirar algunos trozos de troncos de árboles y de arbustos amontonados en la esquina Sur de la parcela. Por ahora se ha respetado la vegetación que cubre la malla metálica que corona el muro exterior y que protegía a los antiguos dueños de la vista de los transeúntes.

Aspecto de la parcela tras la actuación de la maquinaria de derribo

En la reciente mesa redonda que organizó Adepa en la Casa de los Pinelo con el título ‘El paseo de La Palmera o la especulación con el patrimonio sevillano’ https://www.manueljesusflorencio.com/2021/11/urbanismo-ha-aprobado-moles-universitarias-al-amparo-del-pgou-de-monteseirin-en-mas-de-20-parcelas/#more-16016, la decana del Colegio de Arquitectos, Cristina Murillo, vertió duras críticas contra el PGOU de Monteseirín, por sus nefastos resultados en La Palmera, su entorno y otros barrios de la ciudad.

Un camión de la empresa Derribos Sevilla dispuesto para cargar los escombros resultantes de la demolición

«El PGOU -expresó la decana- permitía un aumento de edificabilidad por cambio de uso. Por razón de riqueza de uso aparece esta figura, que era una oportunidad para un tejido más complejo y ha resultado ser una amenaza, por su nivel de especulación». Según Cristina Murillo, los dos polémicos artículos del PGOU de Monteseirín «fomentan un sistema de especulación feroz».

Vista satélite de Palmera 38, con la casa solariega y la arboleda de su jardín, antes del derribo
Trozos de troncos de árboles acumulados en una esquina de la parcela tras la demolición

Por su parte, el abogado Ángel Cabral, experto en Urbanismo, abundó en que el Plan General redactado durante el mandato de Monteseirín «permite la especulación por la puerta de atrás». Su efecto es que se están implantando (moles universitarias, clínicas) sistemas generales en «una parcelita».

Cabral denunció cómo se está pasando de 2.000 m2 de techo a incluso 14.000 m2, lo que equivale a meter 120 viviendas en parcelas de la avenida de La Palmera y otras zonas de la ciudad, con lo cual «se está desnaturalizando -aseveró- el modelo».

Las tres moles que compondrán la residencia universitaria en Palmera 38
Plano con la distribución interior de las tres moles

A su vez, el arquitecto Luis Fernando Gómez-Stern, en una Tribuna publicada en ABC el 29-XI-2021 con el título ‘Transatlánticos en la Palmera’, ha expresado su decepción y la de algunos de sus colegas «por la inacción de los políticos de todos los partidos y, especialmente, por la de los responsables de la Gerencia, que han de controlar el urbanismo de la ciudad y son quienes mejor conocerían el problema y disponían de medios para impedirlo».

«Creemos -afirma- que estos controles no han funcionado. La norma no puede ser una coartada para admitir actuaciones lesivas para la ciudad como estas residencias de estudiantes masivas hostiles al paisaje urbano».

Unos operarios contemplan los restos de la casa de Palmera 38

Para Gómez Stern, «no es válido el argumento de la legalidad obligada que al parecer se esgrime; esta misma legalidad -añade- ofrece muchos y contundentes instrumentos para evitar actuaciones inconvenientes, cuando además hacía tiempo que existían señales de alarma. No ha habido diálogo creativo sino paralización y de paso dilatada oportunidad para operaciones erróneas que, si no son claramente ilegales o en fraude de ley, se acogen a subterfugios propios de lo que podríamos llamar como se dice de los fraudes a Hacienda, ingeniería financiera, aquí jurídico-urbanística-financiera, fomentada quizás inadvertidamente por los propios encargados del control».

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