El Ministerio gasta ahora dinero en redefinir el gálibo del futurible puente de la SE-40

Encarga a la consultora Siport XXI un trabajo que teóricamente debería hacer la UTE Ayesa-Fhecor

En el primitivo estudio sobre el cruce del Guadalquivir se estableció en 49 metros el gálibo mínimo para el paso de buques hasta el puerto de Sevilla

La Dirección General de Carreteras, dependiente del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana -cuya titular es Raquel Sánchez-, adjudicó el pasado 31 de enero (2022) un contrato denominado ‘Redacción de un informe sobre el gálibo de la autovía SE-40 sobre el río Guadalquivir en el tramo Dos Hermanas-Coria del Río’, en lo que parece un paso más en favor del puente como solución de ingeniería para el cruce del Guadalquivir por la ronda de circunvalación exterior.

El gálibo puede definirse como la altura que queda libre entre el tablero de un puente y el nivel del agua, de ahí que cuando el Ministerio de Transportes emplea el término «gálibo» en un contrato está refiriéndose implícitamente a un puente y no, obviamente, a un túnel vinculado a la SE-40.

El contrato fue adjudicado a la consultora Siport XXI S.L. por 14.900 euros (IVA, aparte) y con un plazo de ejecución de dos meses, por lo que deberá de estar terminado el 31 de marzo, tan sólo 24 días antes de que expire el plazo dado a las consultoras Ayesa y Fhecor para que entreguen el anteproyecto de alternativas (si puente o túnel) para el cruce del río por la SE-40.

Logotipo de la consultora adjudicataria del nuevo contrato

El Ministerio estaría gastando el dinero por partida doble, ya que en las soluciones en puente, en el estudio de impacto ambiental licitado por el Ministerio de Transportes el 15 de diciembre de 2020 https://www.manueljesusflorencio.com/2020/12/el-ministerio-de-transportes-licita-el-estudio-de-impacto-ambiental-del-cruce-del-rio-guadalquivir-de-la-se-40-que-determinara-si-se-hace-por-un-puente-o-por-tuneles/se definirán diversas alternativas de pendientes y rampas, se considerarán diferentes velocidades de proyecto, diferentes gálibos, el cumplimiento de las distancias de visibilidad en cada caso, las condiciones de seguridad, etcétera.

Es decir, teóricamente el informe sobre el gálibo que debería tener el futurible puente de la SE-40 tiene que estar incluido en el que redacte la UTE Ayesa-Fhecor sobre las opciones puente o túnel, como parece lógico además, y si no fuera ésa su obligación se trataría de una grave omisión o fallo del Ministerio de Transportes, que habría obligado a gastar ahora 14.900 euros más del contribuyente para suplir tal carencia o deficiencia por la imprevisión del Departamento que dirige Raquel Sánchez.

Es más, en el estudio que encargó el Ministerio de Transportes en la primavera de 2020 se incluyó una imagen en la que, a falta de diseño de un puente propiamente dicho, se reflejaron varias opciones para el mismo en función de las pendientes y de los gálibos y que determinarían una altura de 30, 40 y 50 metros.

En una expresa mención al puerto de Sevilla, se dice que para las alternativas que consideren el cruce del río mediante un puente se estudiarán los gálibos necesarios y extraordinarios que permitan el adecuado desarrollo de las actividades portuarias.

Asimismo, se estudiaría la posibilidad de definir un nuevo enlace situado entre los ya existentes de Coria del Río y Dos Hermanas, que conecte la SE-40 con la zona de expansión del Puerto prevista en su Delimitación de Espacios y Usos Portuarios (DEUP).

Como mínimo, el tablero de un posible puente tendría que tener una altura de 42 metros sobre la lámina del río; a título comparativo, la del puente del Centenario sobre la dársena es de 45 metros, aunque perderá un metro y medio con la adición en curso de calzadas adicionales.

Los carriles adicionales restarán al menos metro y medio de gálibo al puente del Centenario

Cuando el Ministerio renunció a los túneles en obras y puso otra vez a cero el contador del cruce del río aludió, en la resolución por la que justificó el nuevo estudio encargado finalmente a Ayesa-Fhecor, al estudio informativo que se realizó años atrás y en el que se descartó el puente «por las dimensiones que tendría al tener que salvar el gálibo mínimo portuario de 49 m sobre el nivel del mar para permitir el paso de buques, con un impacto visual considerable en la vega sur de Sevilla».

Así pues, en su momento ya se estableció un gálibo mínimo de 49 metros para permitir el paso de buques hasta el puerto de Sevilla y no cabe pensar que el objetivo del nuevo estudio encargado por el Ministerio sea justamente el de ampliarlo cuando ya con esa altura se hablaba del enorme impacto visual que tendría un puente.

Siport XXI, la adjudicataria del nuevo contrato ministerial, es una empresa de consultoría marítimo-portuaria cuya actividad está centrada en la realización de estudios de maniobra y comportamiento de buques en zonas portuarias, proyectos de seguridad marítima y análisis de estructuras flotantes, para lo cual utiliza métodos y herramientas avanzadas de simulación. Esta actividad se completa con el desarrollo de programas de formación y entrenamiento para personal de la Marina Mercante.

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