Urbanismo empezará a tramitar el proyecto de una nueva pasarela sobre la dársena del Guadalquivir

La Comisión Provincial de Patrimonio ya le tumbó uno similar a Zoido

El gerente de Urbanismo y Medio Ambiente del Ayuntamiento de Sevilla, Fernando Vázquez Marín, anunció en las recientes jornadas sobre ‘Las modificaciones legislativas en el sector inmobiliario’, que organizó la patronal sevillana de la construcción (Gaesco), el inicio de la tramitación administrativa para construir una nueva pasarela sobre la dársena del río Guadalquivir a la altura de la calle Torneo.

El incremento de las conexiones entre las dos orillas de la dársena es una de las promesas que hizo el alcalde, José Luis Sanz, durante la campaña para las elecciones municipales de mayo de 2022. Así lo plasmó en un mapa de su programa, dentro del capítulo dedicado a ‘Sevilla río Guadalquivir’, con las siguientes palabras: «Porque Sevilla es lo que es por su histórico río. Porque el Guadalquivir es el espacio público más importante, articulador y protagonista de la ciudad. Porque es el elemento clave que permite entender toda Sevilla. Porque los sevillanos nos merecemos disfrutar al máximo de nuestro río».

El programa de José Luis Sanz para el río Guadalquivir

La promesa de Sanz de una nueva pasarela por la calle Torneo tiene un precedente frustrado: la que planteó en 2014 su predecesor y correligionario, Juan Ignacio Zoido, durante su mandato como alcalde y que le tumbó la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico, dependiente de la Junta de Andalucía.

En aquel entonces Zoido tachó de «intolerable» lo que denominó «bloqueo» del Gobierno andaluz a su proyecto y anunció como respuesta que mantendría el concurso de anteproyecto que había convocado, para materializar la obra, un anuncio que tras el dictamen negativo de la Comisión jurídicamente ya no pudo concretar.

Según adelantó El Correo de Andalucía, el rechazo de la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico al proyecto del puente que Zoido quería construir para unir la zona sur de la isla de la Cartuja con la calle Torneo se sustentaba en mucho más que en el impacto visual y de tráfico que esta infraestructura causaría en el antiguo monasterio de Santa María de las Cuevas y el Pabellón de la Navegación, ambos declarados Bien de Interés Cultural (BIC).

DICTAMEN DE LA COMISIÓN

El informe de la Comisión destacó que la propuesta de modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de 2006, que quería acometer el Consistorio presentaba «deficiencias y omisiones que impiden valorar el resultado» final de este cambio y su afección sobre el conjunto histórico y las áreas aledañas protegidas.

Además, expresó que el trazado vulneraría diversos aspectos de los planes especiales de protección. El principal argumento que se esgrimió en el documento fue que la pasarela dibujada «invade» tanto el Pabellón de la Navegación, como el monasterio y el Jardín Americano. Según recogió la Comisión, «la plataforma del puente transcurriría paralela a la fachada norte del inmueble diseñado por Vázquez Consuegra en 1992, a unos diez metros de distancia de ésta y a unos cinco o seis metros de altura sobre el muelle».

Esto, además de «limitar la función de mirador sobre la cota del agua y las perspectivas visuales desde el pabellón», habría supuesto que el tablero y los estribos de este viaducto «invadirían el ámbito delimitado como BIC». Idéntico argumento usó en relación con el Jardín Americano, sobre el que además reprochó a Urbanismo que no le dedicara «ninguna medida de protección».

En cuanto a Santa María de las Cuevas, indicó que «la rotonda de intersección del puente con el camino de los Descubrimientos y la calle Francisco de Montesinos invadiría el entorno del monasterio, dejando un acerado hasta la cerca del conjunto de apenas tres metros de anchura», lo que provocaría que el tráfico se situara prácticamente junto al BIC.

La zona en la que proyectó Zoido su pasarela, entre el pabellón de los Descubrimientos y el monasterio de Santa María de las Cuevas

Pero el informe también aludió a la otra orilla al echar en falta «la ordenación detallada de la cabecera del puente, en la margen izquierda, que también afecta a un bien protegido, el conjunto histórico de Sevilla». Según Patrimonio, también faltaba en la propuesta municipal un estudio de impacto visual del nuevo acceso sobre los bienes protegidos.

En cuanto al concurso de ideas convocado por la Gerencia de Urbanismo para la construcción del puente, la comisión provincial se opuso a que se dejara en manos de los estudios que se presentaran a esta competición «la resolución de alguna de las deficiencias e imprecisiones» detectadas, ya que esto supondría dar «carta blanca» a la constructora. Además, Patrimonio subrayó que «sólo el 20% de la puntuación del certamen se obtendría por la adecuada integración con el patrimonio histórico» y que «en ningún apartado de las bases se hace mención a que la propuesta técnica requeriría el visto bueno de la comisión».

El informe constató que el Ayuntamiento justificaba la modificación del PGOU por la falta de capacidad del Puente del Cristo de la Expiración para absorber el tráfico que generaría la torre Pelli, con sus 4.000 plazas de aparcamiento previstas. Sin embargo, la Comisión recordó que «el PGOU vigente ya contaba con estos nuevos usos y para ello planificaba dos nuevos puentes aún sin ejecutar:  en la zona Norte, uno entre la Glorieta de los Ferroviarios y el Camino de los Descubrimientos, y otro que uniría la ronda intermedia de Pío XII y la Cartuja en prolongación de la calle José Díaz, a partir de los cuales se podría diversificar la circulación, no concentrándolo en el punto más conflictivo del conjunto histórico».

Aunque la comisión debatía sólo sobre la modificación del PGOU para la construcción del puente, en un anexo a su informe, previendo la polémica que generaría su decisión, subrayó que «la torre Pelli no está en el conjunto histórico, pero el puente sí», adelantándose así a la principal crítica que luego realizó el alcalde, Juan Ignacio Zoido, desde que se conoció su resolución: que no evitara el impacto visual del rascacielos.

Otro de los reproches de Patrimonio fue que en ningún momento el Ayuntamiento reconoció en su propuesta que estaba planteando un cambio de ubicación de la pasarela inicialmente prevista en el PGOU, al desplazarla hasta la calle Francisco de Montesinos. También faltaba, a su juicio, una explicación de la incidencia del nuevo puente en la accesibilidad a los distintos niveles del Paseo Juan Carlos I. 

EL NUEVO PROYECTO

Para soslayar un nuevo dictamen negativo de la Comisión Provincial de Patrimonio, el planteamiento de la Gerencia de Urbanismo dirigida por Fernando Vázquez Marín es ajustarse lo máximo posible a la idea inicial del equipo redactor del Plan General de Ordenación Urbana, que encabezó el arquitecto jerezano Manuel Ángel González Fustegueras.

El proyecto de nueva pasarela, para la que hay que empezar redactando el pliego de prescripciones técnicas y administrativas, se diseñaría en el entorno del Auditorio de la Cartuja, rebautizado en tiempos de Monteseirín como ‘Rocío Jurado’.

Posible ubicación de la futura pasarela, cerca del auditorio Rocío Jurado

Se desplazaría unos 830 metros de distancia al Norte del punto en su día elegido por el gobierno de Juan Ignacio Zoido, con el fin de evitar impactos sobre el pabellón de la Navegación y el monasterio de Santa María de las Cuevas.

Con este planteamiento la futura pasarela podría partir desde la prolongación de la calle Guadalquivir, en el Casco Antiguo, y conectar con la calle Charles Darwin, en la isla de la Cartuja.

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