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El Ayuntamiento de Espadas costará dos millones menos que el de Zoido

La nueva corporación municipal, presidida por Juan Espadas, costará a los sevillanos 5,3 millones de euros, frente a los 7,4 millones que costaba en el anterior mandato bajo la presidencia de Juan Ignacio Zoido, según las primeras estimaciones tras las grandes líneas maestras que van perfilándose en las reuniones mantenidas hasta ahora por el alcalde con todos los grupos políticos.

La corporación emanada de las urnas el pasado 24-M está condicionada por la aplicación de la ley promovida por el Gobierno del PP de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local, que sólo permite retribuir con un sueldo fijo a 22 de los 31 ediles del Ayuntamiento. Además hay que tener en cuenta otros factores condicionantes, como los compromisos electorales de los partidos políticos, los pactos de la investidura de Espadas, la inexistencia de ediles de libre designación (los conocidos como ‘dediles’) que puedan desempeñar tareas de gobierno y que este gobierno local es el de menos concejales (11) de la historia (el de Manuel Del Valle en 1987, también en minoría, tuvo 13).

Conforme a la RTP del Ayuntamiento y sin tener en cuenta trienios y casuísticas particulares, aparte del alcalde (sueldo de 59.831 euros, aunque a la hora de la verdad cobraba 10.000 euros más por sus trienios como funcionario, como le ocurría a Asunción Fley, exdelegada de Hacienda), había 19 ediles (los del PP) y los dos portavoces de la oposición con sueldos de concejales de gobierno (50.629 euros), y once capitulares sin responsabilidad de gobierno pero con dedicación exclusiva que cobraban cada uno 34.604 euros. El coste total, pues, era de 1.503.684 euros anuales.

El planteamiento actual es que, alcalde aparte, haya 10 ediles (del PSOE), más cuatro portavoces (PP, Participa, Ciudadanos e IU) y 7 concejales que cobren un sueldo del Ayuntamiento, con lo que el coste total sería de 1.010.865 euros, con un ahorro respecto al mandato anterior de 492.865.

REDUCCIÓN DE EVENTUALES

En el caso de los eventuales (desde directores de distrito hasta miembros del gabinete de prensa), había 60 asignados al gobierno de Zoido y 48 a la oposición (total, 108), con unas retribuciones de entre 22.000 y 50.000 euros por lo general (con excepciones de 60.221 euros), y a una media de 33.000 euros, por lo que el coste total estimado es de 3.564.000 euros.

Ahora, la idea es que se queden 62 eventuales a repartir entre el gobierno y la oposición y con la misma escala retributiva, por lo que el coste total será de 2.046.000 euros, con un ahorro de 1.518.000 euros.

En el caso de los gerentes de las empresas municipales, sin contar el de Aussa ni el de Mercasevilla, sus sueldos ascendían en conjunto a 1.200.000 euros en números redondos, que se quedarán ahora en 660.000 euros, debido a que ninguno podrá cobrar más de los 59.831 euros del alcalde. El ahorro sería de 540.000 euros en este capítulo.

Los directores generales deben ser funcionarios de carrera del grupo A o titulados superiores y se perfilan como el gran soporte del gobierno de Espadas. Hasta ahora había 15, con unas retribuciones muy dispares, que oscilaban entre los 63.364 euros como mínimo y los 102.712 como máximo. El coste total con Zoido era de 1.136.994 euros.

El criterio ahora es incrementar su número, pese a lo cual costarán menos que en el anterior mandato. Habrá tres coordinadores generales con el mismo sueldo que el alcalde (59.831 euros) y 18 directores generales con sueldos equivalentes a los de los concejales de gobierno (50.629 euros). Así, ahora el coste total queda en 1.090.815 euros, con un ahorro de 46.179.

Por último, los distritos serán gestionados por once directores generales (anteriormente eran personal eventual), que cobrarán como tales (56.629 euros), por lo que sus emolumentos ascenderán a 556.919 euros en total. 

El coste del Ayuntamiento

 

                                   Con Zoido                   Con Espadas              Diferencia

 

-Corporación              1.503.684                  1.010.865                    – 492.819

 

-Eventuales                3.564.000                  2.046.000                  – 1.518.000

 

-Gerentes*                  1.200.000                      660.000                  – 540.000

 

-Dtores. Grales.          1.136.994                  1.090.815                    –    46.179

 

-Directores

Grales. Distritos**                      0                    556.919                  +   556.919

 

Total                           7.404.678                  5.364.599                  -2.040.079

Notas: Entre los gerentes no están incluidos los de Aussa ni Mercasevilla. Los directores generales de distrito en el mandato de Zoido estaban incluidos en el personal eventual. Las cifras son ‘grosso modo’ y no incluyen casuísticas particulares de concejales ni del resto de personal.

Cuerda al reloj

 

El reloj es la metáfora política más usada por los últimos alcaldes sevillanos. Zoido, para contraponer su gestión a la improvisación de que acusaba a Monteseirín, acuñó la imagen de que Sevilla funcionaría en su mandato con la precisión y regularidad de un reloj suizo.

En el programa con el que se se presentó a las elecciones, bajo el lema ‘gobernar para la mayoría’, el nuevo alcalde, Juan Espadas, se preguntaba: ¿Qué se ha hecho en Sevilla en estos cuatro años? Y se daba él mismo la respuesta: “Desgraciadamente, en la mayoría de los asuntos cruciales de esta ciudad, no hemos avanzado nada. El reloj se ha parado y los que prometieron todo ahora están disculpándose porque no han podido o no han tenido tiempo y siguen buscando culpables para eludir su responsabilidad con argumentos peregrinos o manidos….. Hay que recuperar el tiempo perdido…”.

Esa recuperación del tiempo perdido pasa por dar cuerda al simbólico reloj de Sevilla en los tres ejes prioritarios de su discurso de investidura: políticas que fomenten el empleo y la vivienda y que palien la situación de emergencia social en que se encuentran muchos colectivos ciudadanos, empezando por los 85.694 sevillanos en paro.

A todos ellos lanzó un mensaje especial el pasado sábado, tras ser elegido alcalde: “A quienes llevan años buscando un puesto de trabajo; a esos hogares que tienen que recurrir a ayudas sociales urgentes porque carecen de recursos; a quienes no pueden pagar la luz, el agua o el gas; a quienes no pueden mantener una vivienda. Sois mi prioridad. Sois la prioridad de este gobierno. Y sois la prioridad de esta nueva corporación municipal”.

LA VIVIENDA

¿En qué medidas concretas se va a plasmar esa prioridad? Preguntado en un coloquio periodístico en vísperas de las elecciones sobre cuál sería la primera medida que adoptaría en caso de que fuera elegido alcalde, Espadas contestó que entregar todas las viviendas vacías en el parque de Emvisesa, una medida que tiene fecha límite en su programa electoral y que además le han exigido cuanto antes en los pactos de investidura tanto IU como Participa: el 31 de diciembre de 2015. A tal fecha, que muy probablemente se adelantará en el reloj político del nuevo alcalde, no debe quedar ninguna vivienda municipal desocupada.

La vivienda se convertirá además en un instrumento de reactivación económica para crear empleo y atender a los 17.000 demandantes que había inscritos en el Registro de Emvisesa, la cual no ha construido una sola nueva VPO en los cuatro años del mandato de Zoido, pese a que éste prometió 1.000 anuales, hasta un total de 4.000.

Conforme a su programa electoral, Emvisesa recuperará el liderazgo perdido, con dos grandes líneas de actuación: la elaboración de un nuevo Plan Municipal de Vivienda, que sirva también de orientación a los promotores privados, y la rehabilitación de barriadas en colaboración con la Junta de Andalucía. Aquí, el nuevo alcalde podrá añadir el plan que defendió en el Senado de rehabilitación energética para propiciar el ahorro de energía y, de paso, impulsar todo el tejido productivo especializado en este campo.

EMPLEO PÚBLICO

Sevilla tiene en esta corporación municipal 31 concejales, dos menos que en las anteriores porque por primera vez desde las elecciones municipales de 1991 su población ha bajado de los 700.000 habitantes, en otro síntoma de los efectos de la crisis y de su estancamiento como ciudad. Según el diagnóstico del equipo de Espadas, a esta caída demográfica ha contribuido la emigración de 9.000 jóvenes en los últimos años, de ahí que la juventud fuera destinataria de otra parte de su discurso de investidura, en estos términos: “No podemos seguir así. Tenemos que encontrar oportunidades para vosotros, porque Sevilla os necesita… La ciudad del futuro la vais a construir vosotros”.

Independientemente del empleo privado que pudiera crearse, el nuevo gobierno local va a procurar impulsar el empleo público, empezando por el propio Consistorio. El mandato de Espadas en su programa es que “todo el patrimonio y todos los recursos deben ponerse al servicio de la generación de empleo, y el Ayuntamiento debe empezar por el empleo público, que se ha reducido sensiblemente en estos cuatro años, causando un grave deterioro a los servicios municipales y la pérdida de cientos de puestos de trabajo”.

El equipo de Espadas ha evaluado en más de 120 millones de euros los recortes realizados en el anterior mandato en gastos de personal, y en más de 800 las plazas vacantes, muchas de ellas pertenecientes a servicios declarados esenciales.

REVISIÓN

El nuevo gobierno va a revisar cuanto antes la plantilla municipal, con el fin de proceder a la cobertura progresiva de las plazas vacantes, priorizando los servicios esenciales, y a activar las bolsas de empleo. La apuesta por un carácter público en la prestación de los servicios va a implicar la revisión de la política de privatizaciones y de reducción de plantilla municipal, fundamentalmente en el ámbito de las instalaciones deportivas y del macrocontrato de jardinería como el firmado con Fitonovo, para fomentar la economía social mediante su adjudicación a pymes y cooperativas.

Espadas va a hacer lo que tampoco hizo Zoido en su mandato alegando que carecía de competencias pese a haber prometido convertirse en el alcalde del empleo: un Plan Municipal de Empleo, con la participación de los agentes económicos y sociales, a través de contrataciones directas, bolsa de empleo e incentivos a la contratación de parados en asociaciones y empresas y bonificaciones fiscales.

Asimismo, va a contar con el sector de la Construcción para reformar y adecuar locales municipales vacíos para alquilarlos a precios asequibles a emprendedores y autónomos mediante una convocatoria pública a través de Emvisesa. El nuevo gobierno local va a aprovechar también las posibilidades de la ley de Cooperativas para fomentar este tipo de entidades creadoras de empleo y utilizar espacios públicos como laboratorios de innovación por parte de jóvenes emprendedores.

En esta línea, el Ayuntamiento va a crear una red de ‘coworking’ (espacios de trabajo en común) por los distritos y completar la red de centros permanentes de formación y empleo, y reactivar los existentes, como el del Polígono Sur.

PUERTO, CARTUJA Y US

El nuevo alcalde ha repetido por activa y por pasiva que considera esenciales para la reactivación económica de la ciudad y la creación de puestos de trabajo el puerto y el parque científico y tecnológico de la Cartuja, con el apoyo de las universidades sevillanas.

La Zona Franca, que Zoido fue incapaz de materializar en cuatro años, será impulsada como espacio de desarrollo industrial, mientras que Altadis será replanteado como un espacio de servicios vinculado a la innovación, lo que supondrá la liquidación del convenio firmado en el anterior mandato con la multinacional tabaquera.

La incertidumbre también se cierne sobre Sevilla Park y el dragado del río, dos proyectos que no están expresamente apoyados, sino más bien todo lo contrario, por IU y Participa, con cuyos votos ha logrado Espadas la Alcaldía. Quizás previendo tal posibilidad, el programa con el que el alcalde se presentó a las elecciones no los cita por su nombre, sino sólo con expresiones eufemísticas: “apoyaremos proyectos estratégicos como el nuevo auditorio para grandes espectáculos … (alusión a Sevilla Park); la mejora de los accesos marítimos al puerto… (alusión al dragado del río)”, si bien en otro punto se afirma, en línea con el pacto firmado con Participa, que el dragado sólo se podrá ejecutar si se cumplen todas las cautelas ambientales previstas en la declaración de impacto ambiental.

Con un nuevo impulso al Polígono Arte Sacro y al PTC de la Cartuja, el desårrollo urbanístico del Higuerón Sur y San Nicolás Oeste (Ikea) y la puesta en carga de al menos parte de los dos millones de m2 de suelos productivos del PGOU, el nuevo gobierno local confía en que las manecillas del reloj de Sevilla echen a andar, para que así la ciudad se suba al tren de la recuperación en vagones de primera y no en el furgón de cola.

Sin ‘efecto Zoido’

Zoido logró en 2007 su primera victoria en unas municipales, por 4.242 votos de diferencia y empatado en concejales (15) con Monteseirín, por lo que el pacto de éste con Torrijos le privó de la Alcaldía. Por eso, en 2011 pidió el voto prestado de los cinco distritos que habían sostenido al PSOE cuatro años antes, con el fin de desalojar a los socialistas tras los escándalos y delirios (Setas) de Monteseirín.

Zoido ganó por mayoría absoluta (20 ediles) porque prometió aquello que todos querían oír y porque atendiendo a su llamamiento tres distritos socialistas (Este, Macarena y San Pablo) le prestaron sus sufragios, frente a dos (Cerro-Amate y Norte) que no lo hicieron pero donde el PP logró grandes avances (4.457 votos más en Cerro y 4.371 más en Norte).

Cuatro años después Zoido ha ganado por tercera vez, pero por una mayoría insuficiente de 12 ediles, tras perder 59.782 votos, que muy probablemente le privarán de la Alcaldía frente al pacto de la izquierda. Ha tenido suerte, ya que si la izquierda radical hubiese concurrido en candidatura única en vez de en tres listas (Participa, Ganemos y Equo), sus 45.518 votos habrían dejado al PP con once ediles (empatado con el PSOE) y a aquélla con cuatro.

A derecha e izquierda

En una corporación con dos concejales menos (31), Zoido ha perdido tres por el centro-derecha que representa Ciudadanos, en cuyos brazos y/o la abstención (ha habido 20.000 votantes menos) se han arrojado los desencantados con el PP; y otros tres por la izquierda, fruto de la devolución del voto prestado en distritos rojos cuatro años atrás. Sólo ha retenido uno de ellos, San Pablo-Santa Justa, pero con 5.888 votos menos que entonces, y ha devuelto al PSOE el distrito Este (-7.142 votos) y Macarena (-6.285).

Por ende, en los distritos tradicionalmente del PP, en que ha ganado, ha obtenido peores resultados incluso que en 2007, con la excepción de Bellavista, con 43 votos más que hace 8 años. Sus distritos le han dado menor apoyo que en su primera victoria: 12 puntos menos en Casco Antiguo; 10 menos en Los Remedios; nueve menos en Nervión; 18 puntos menos en Sur y 8 menos en Triana.

Zoido ha tenido la mayoría más absoluta y la ha dilapidado. ¿Por qué? Porque no ha respondido a las grandes expectativas que suscitó. Basta comparar el programa del PP en 2011 con la realidad para ver su enorme grado de incumplimiento.

Promesas

Prometió convertirse en el alcalde del empleo e incluso creó una Delegación de tal nombre para a continuación alegar que el Ayuntamiento carecía de competencias o presentarse como el alcalde de la menor destrucción de empleo sin importarle manipular los datos. Dijo que con Monteseirín se habían destruido 40.000 empleos (fueron 31.378) y que con él sólo 4.000, diez veces menos (pero eran 8.507).

Prometió presentar un plan municipal de empleo a la vuelta del verano de su primer curso, del que nada más se supo, y desoyó la petición de que al menos hablara con las grandes empresas para tratar de paliar la situación, pero sólo recibió a Heineken, Persán, Renault y Cobre las Cruces al final de su mandato, que cierra con 85.196 parados, tras ver que se habían reunido en San Telmo con Susana Díaz.

Prometió 4.000 viviendas para los 17.000 sevillanos demandantes, a razón de 1.000 anuales, con las que podía haber revitalizado el sector de la construcción, pero no ha hecho ninguna.

Prometió una treintena de aparcamientos y no ha hecho ninguno, salvo empecinarse en el único que no podía por vulnerar el PGOU: el de la Alameda.

Prometió acabar con los arboricidios de Monteseirín y perpetró el de Almirante Lobo, podas primaverales de naranjos aparte.

Prometió un nuevo Palacio de los Deportes en Los Bermejales, con pistas de nieve artificial incluidas, y en su lugar cedió los terrenos para una escuela privada de golf.

Prometió arreglar la cuestión de Ikea en dos meses y dos años después todavía no se había enterado de la obligación legal del Ayuntamiento de deslindar las vías pecuarias de San Nicolás Oeste: los dos meses serán seis años.

Prometió que Altadis no se llevaría un duro de Sevilla y le ha preparado un convenio a la carta para que dé un pelotazo de 35 millones de euros.

Prometió parar la torre Pelli y la defendió ante la Unesco.

Defecto Monteseirín

Fomentó la imagen de boicot permanente de la Junta a Sevilla y fracasó allí donde la Junta no pintaba nada y era su proyecto estrella, para el que bastaba una orden en el BOE y levantar una valla con que captar cien empresas que generarían 1.000 millones de euros: la Zona Franca.

Para tratar de justificarse, alimentó la leyenda de que halló una deuda oculta de 400 millones (¿?) en el Ayuntamiento, hasta los 790 millones, y de que por Eso sólo ha tenido tiempo de sanear las cuentas. La deuda del Consistorio era de 502 millones y la previsión es que quede en 500,5 millones a fin de año. La de las empresas municipales era de 143 millones y quedará en unos 54 millones. Habrá reducido unos 90, sobre todo en Tussam y Lipasam para así garantizarse la paz social en las empresas públicas.

Con 12 ediles, Zoido devuelve al PP a 2003, en la demostración de que el efecto Zoido fue realmente el defecto Monteseirín. Una vez que éste y Torrijos salieron del Ayuntamiento, Zoido no supo qué hacer con todo el poder en sus manos. Era un líder para la oposición, pero no para la gestión.

Retos del nuevo Ayuntamiento de Sevilla 2015

El nuevo gobierno local que se constituya tras estas elecciones municipales, tendrá ante sí y como primer gran reto afrontar la situación de emergencia social en que se hallan los 85.196  parados existentes en la ciudad, 40.000 más de los que había antes del estallido de la crisis hace siete años y gran parte de los cuales ya no perciben ningún tipo de prestación.

 Por más que tras formular promesas en este sentido durante pasadas campañas electorales luego, a la hora de la verdad, algunos políticos locales se escuden en que el Ayuntamiento carece realmente de competencias en materia de empleo, la nueva corporación no debería quedarse de brazos cruzados ante el principal problema de la ciudad, y siquiera indirectamente puede hacer algo más de lo realizado hasta ahora.

LOCALES VACÍOS

 A título de ejemplo, varios de los partidos que han concurrido a estas elecciones han coincidido en prometer la adaptación de los locales municipales vacíos que hay en los distritos para ponerlos a disposición de los emprendedores y crear así al menos una red de viveros empresariales por toda la ciudad, con el fin de que no se pierda ninguna iniciativa por falta de espacio físico.

Sin renunciar a la captación de grandes proyectos, de los que han venido pocos y los que se han anunciado vuelven a ser del tipo lúdico-comercial que no suponen cambio de nuestro modelo económico, a la larga es mucho más interesante la creación de un tejido propio de pequeñas y medianas empresas que dimanen de la “cultura del garaje”, como en Estados Unidos, y que con el tiempo pudieran alcanzar dimensiones inimaginables.

Multinacionales como Apple, Microsoft, HP, Dell y tantas otras nacieron en los garajes de las casas de sus imberbes fundadores, los cuales carecían en sus inicios de recursos para alquilar un local propio. Sin ir más lejos, Abengoa tuvo sus orígenes en un chalecito de Heliópolis y hoy es una  de las principales compañías  españolas. Por tanto, es fundamental que el Ayuntamiento ofrezca espacios baratos a todo el que quiera desarrollar un proyecto empresarial.

 EL ROL DE EMVISESA

 Por primera vez que se recuerde, Emvisesa no ha construido ninguna nueva promoción durante el mandato que ahora expira, pese a la promesa de Zoido de que entregaría 1.000 nuevos pisos cada año, hasta un total de 4.000. Si la construcción es uno de los sectores con mayor capacidad de arrastre por todo lo que moviliza a la hora de edificar y de dotar de equipamientos las viviendas, Emvisesa no debe pasarse otros cuatro años en blanco y dedicada únicamente a administrar el parque de pisos heredado que ya posee.

Hay más de 15.000 sevillanos demandantes de una vivienda pública por una parte, y, por otra, miles de familias que viven en bloques antiguos carentes hasta de ascensor (600 sólo en el Polígono de San Pablo) porque se construyeron en tiempos en que la normativa ni lo exigía.

Si a ello se une la necesidad de rehabilitar energéticamente infinidad de pisos, capítulo en el que se puede optar a fondos europeos y nacionales, Emvisesa como instrumento del Ayuntamiento en política de vivienda podría dar un nuevo y fuerte impulso al sector de la construcción y de forma mucho más social de lo que preconiza Gaesco, obsesionada únicamente por los grandes proyectos e infraestructuras, que no dependen del Consistorio (Metro, Ciudad de la Justicia, rondas de circunvalación, dragado del Guadalquivir….).

LA ZONA FRANCA

La Zona Franca consiste únicamente en el vallado de 719.876 m2 del dominio público portuario, previa declaración administrativa como tal, para permitir, según las previsiones oficiales, un tráfico de mercancías superior a 1,7 millones de toneladas por parte de un centenar de empresas que allí se instalarían y que facturarían más de 1.000 millones de euros.

 Durante los últimos cuatro años, el gobierno local ha sido incapaz de conseguir en tiempo y forma la aprobación administrativa de la Zona Franca, ni tampoco de vallar su perímetro para que se convirtiera, conforme a sus reiterados anuncios, en uno de los grandes motores económicos y de creación de empleo.

 Hasta tal punto ha llegado el fiasco con este proyecto, que ante la manifiesta imposibilidad de cumplir el plazo legal del cerramiento para el 30 de agosto, Hacienda aprobó el 8 de mayo una orden de prórroga durante un año más, ya que sin la misma Sevilla habría perdido la Zona Franca.

 Lo mínimo que cabe exigir al nuevo Ayuntamiento es que sea capaz, junto con la Autoridad Portuaria, de concluir el vallado antes del 30 de agosto de 2016.

EL PGOU COMO EXCUSA

 El Plan General de Ordenación Urbana reservó suelo para la construcción de 45.000 viviendas; definió un modelo de ciudad en el que se prohíben los aparcamientos rotatorios en el Casco Antiguo, para evitar el efecto-llamada a los vehículos, como bien se sabe por la experiencia de la colapsada calle Baños, acceso natural al parking de la plaza de la Concordia; fijó los puentes y pasarelas de conexión, al Norte, con la isla de la Cartuja; ubicó la Ciudad de la Justicia en Los Gordales….

El PGOU ha sido utilizado como excusa para justificar su propio incumplimiento o para presentarlo como el impedimento para el desarrollo de la ciudad, de manera que los empresarios de la construcción, los cuales apenas han construido pese a tener enormes bolsas de suelo por desarrollar, y los dos principales partidos políticos abogan por cambiarlo, reprogramarlo o reinterpretarlo en un foro de notables, en lo que supondría la vuelta a los tiempos en que las decisiones vitales para el futuro se adoptaban en una mesa de camilla.

El empeño en construir la Ciudad de la Justicia en el Prado, donde no cabe si no es colmatándolo en altura frente a los jardines de un patrimonio de la humanidad como el Alcázar y contra las disposiciones del PGOU; o de construir un parking prohibido en las normas en la Alameda; o un puente en la Cartuja no contemplado en el Plan en vez de los que sí están previstos en el mismo; o de recalificar la antigua comisaría de la Gavidia para implantar un centro comercial y comprobar, una vez recalificada tras cuatro años de polémicas, que no había ninguna gran cadena realmente interesada, pese a haberse esgrimido algún nombre concretísimo….todo eso ha supuesto un cuatrienio perdido de oportunidades.

El nuevo gobierno municipal no debe estar otros cuatro años actuando a base de modificaciones parciales del PGOU (18 en el último mandato) con tal de no cumplirlo, o cambiando proyectos de sitio esperando una conformidad que la Junta de Andalucía no puede otorgar si no se respeta la máxima norma urbanística de la ciudad, circunstancia que ha servido para acusarla de un supuesto bloqueo a los grandes proyectos de Sevilla.

El Ayuntamiento que se constituya en junio, o redacta un nuevo Plan que plasme su modelo de ciudad aunque le lleve un tiempo largo su culminación, o asume el existente para desbloquear de una vez proyectos como el de la Ciudad de la Justicia en Los Gordales y le mete así presión a la Junta, de la que aquélla depende, ya que si la nueva corporación municipal sigue actuando como hasta ahora , le dará al Gobierno autónomo la excusa perfecta para no invertir en la ciudad, porque los proyectos que se le presentan incumplen el Plan General.

MOVILIDAD

 Y otro gran reto para el nuevo Ayuntamiento es el de la movilidad. La crisis económica, con una notoria reducción del tráfico urbano e interurbano, ha paliado en buena parte el problema de movilidad que sufre Sevilla, por las estrechas calles de su Casco Antiguo, el más extenso de Europa, y por su poder de atracción sobre el área metropolitana, que se traduce en un aluvión de vehículos a diario.

La esperada reactivación económica puede sorprender a la ciudad sin la construcción de una sola infraestructura en materia de movilidad más allá de las estaciones del tren de cercanías en la Cartuja y en la Salud. Tampoco se ha hecho ni un solo aparcamiento en estos cuatro años (varios concursos hubo que declararlos desiertos) y la polémica ha acompañado la supresión del Plan Centro y la ampliación de la zona azul.

 Dado que las tres líneas de Metro pendientes cuestan entre 3.000 y 4.000 millones de euros y no existe disponibilidad presupuestaria para acometerlas, hay un cierto grado de acuerdo por separado entre los principales partidos políticos sevillanos de prolongar el tranvía hasta Santa Justa, con un presupuesto de 76 millones de euros que nadie dice de dónde van a salir. Todo se fía a Europa.

 Sin embargo, poco se ha hablado de extender el Cercanías desde la Cartuja hasta la estación de Metro de Blas Infante, una opción que no tendría un coste muy superior y que permitiría conectar el Aljarafe con toda la red ferroviaria y la futurible Ciudad de la Justicia, amén de que el tranvía se solaparía en buena parte en superficie con el trazado subterráneo del Metro.

La ampliación de la red de carriles-bici y la revisión de los pliegos de construcción de nuevos aparcamientos, sobre todo en el perímetro del Casco Antiguo, podrían ser medidas complementarias para mejorar sin excesivo coste para las arcas municipales el problema de la movilidad en Sevilla.

 

Los nuevos Urban

Zoido y Espadas mantienen más de una coincidencia básica en sus respectivos programas para las elecciones municipales del 24 de mayo, aunque luego difieran en los enfoques.

Una de ellas es la pretensión de captar fondos europeos; y otra, la rehabilitación de barrios degradados. Así, el PSOE habla de crear una especie de oficina o de grupo de expertos dedicados a analizar las convocatorias de la Unión Europea con el fin de obtener financiación para proyectos de o en Sevilla. Asimismo, en el programa socialista se preconiza la redacción de un plan integral para El Vacie, sin entrar en más detalles, y el alcaldable del partido del puño y la rosa, Juan Espadas, ha anunciado otros planes de regeneración urbana para zonas de actuación preferente como el Polígono Sur, Su Eminencia y Tres Barrios.

Zoido, por su parte, también mira a Europa como el camino más corto para beneficiar a los barrios, aunque su objetivo vira al Norte en vez de al Sur. El candidato del PP ha anunciado su intención de optar a la convocatoria que el Ministerio de Hacienda lanzará, probablemente  en septiembre, dentro de la ‘Estrategia de Desarrollo Urbanístico Sostenible 2020’, con el fin de obtener fondos europeos para regenerar 400 ha de la zona Norte de la ciudad y erradicar el poblado chabolista de El Vacie.

Según el anuncio del alcalde en funciones, la obtención del dinero europeo serviría para la regeneración y rehabilitación de viviendas antiguas, mejoras de las vías de comunicación y actuaciones en La Bachillera, naves de Renfe, el CREA y el polígono Arte Sacro, entre otros.

COMPETENCIA POR LOS FONDOS

Una consulta a la página web de la Federación Española de Municipios y Provincias y una navegación por Internet sirven para comprobar la fuerte competencia que se avecina entre ciudades por conseguir financiación europea para sus proyectos, hasta el punto de que hay casos de contratación de consultoras especializadas en este tipo de tareas para mejorar el fondo y la forma de las propuestas en ciernes. Sevilla, pues, no va a estar sola en esta carrera y tendrá muchos rivales nacionales e internacionales en la competición por obtener dinero de Bruselas.

Los anuncios de Zoido y de Espadas de regeneración de tejido urbano de Sevilla con fondos europeos, uno poniendo el acento en la zona Norte y otro en el sector Sur, se producen veinte años después de la ejecución de otro programa similar, el denominado Plan Urban Alameda-San Luis, que se presentó en su momento con las mismas buenas intenciones que ahora pero cuya materialización mereció informes muy críticos por parte de ciertos sociólogos, geógrafos, economistas y arquitectos comprometidos con aquellos barrios, de ahí la necesidad de analizar la experiencia del Urban anterior para no caer en los mismos errores de antaño.

EFECTO DEL 92

La clave última de aquella operación podría considerarse que fue la Expo-92. Aunque hubo voces que preconizaron que con motivo de la Exposición Universal se ejecutara un gran plan de rehabilitación del Casco Antiguo para poner a la ciudad a la altura del gran acontecimiento en ciernes, la falta de voluntad política, de tiempo y de recursos propiciaron sólo algún lavado de cara en forma de repintado de fachadas, pero salvo la banda de la calle Torneo, que miraba al recinto de la Cartuja, en lo esencial el resto de Sevilla siguió igual.

Sin embargo, la colonización de la isla de la Cartuja, la nueva Torneo, el Paseo Juan Carlos I y la apertura de la ciudad al río tras la eliminación del dogal ferroviario habían dotado de un nuevo atractivo a la Alameda de Hércules y su entorno, hasta entonces abandonados a su suerte por ser considerados la periferia del Centro y donde se concentraban actividades públicamente inconfesables.

Tras la Expo 92 en Sevilla, la capitalidad cultural europea en Madrid y los Juegos Olímpicos en Barcelona, los cascos antiguos de las grandes urbes españolas se pusieron de moda y se convirtieron en objeto urbanístico de deseo. Esa tendencia coincidió con el Plan Urban de la UE, destinado teóricamente a la mejora de la situación de los colectivos  sociales desfavorecidos que vivieran en zonas urbanas degradadas de ciudades con más de 100.000 habitantes.

LÍNEAS DEL PLAN

El entonces gobierno local de coalición PA-PP (Rojas Marcos y Soledad Becerril) presentó al Plan Urban un proyecto de actuación “integral” en los barrios de San Julián, San Luis y la Alameda, con una superficie de actuación de 34 ha (doce veces menos que las 400 ha de que ahora habla Zoido para el sector Norte) y un presupuesto de inversión de 2.430 millones de pesetas (serían hoy mucho más que 14,6 millones de euros, por la inflación), de los que la UE financió el 70%.

Aunque el objetivo del Plan Urban no era la rehabilitación de viviendas, la Gerencia de Urbanismo determinó que había 1.391 parcelas de viviendas en las que residían 7.000 personas, en mal estado de conservación o con edificios ocupados por clases marginales. El Plan fue derivando progresivamente de social a urbanístico: remodelación total del mobiliario urbano, asfaltado y aceras; sustitución de redes de saneamiento y abastecimiento y apertura y ensanches de calles.

En el barrio de San Luis se crearon dos nuevas calles, de 350 y 150 metros de longitud, respectivamente, y más de 10 metros de anchura, amén de una plaza de 2.500 m2 que, según David Gómez, sirvieron para la penetración del tráfico y alteraron una configuración espacial única que había llegado casi intacta hasta nuestros días, en lo que supuso una enorme alteración del Casco Antiguo pese a gozar teóricamente de protección en virtud de la Ley del Patrimonio Histórico.

CASA DE LAS SIRENAS

Los programas sociales propuestos sirvieron sobre todo para justificar la rehabilitación de tres grandes espacios en ruinas: la Casa de las Sirenas, las naves Singer y el palacio de los Marqueses de la Algaba. Estos trabajos se llevaron la mayor parte del dinero (un 35% del total) del Urban (un 62% de todo el proyecto fue para urbanismo, y un 29% para programas sociales) y sirvieron de elementos simbólicos para reflejar la revalorización de este sector del Casco Antiguo.

Josefa García Jaén, corredactora del Plan Urban, analizó sus efectos cuatro años después y llegó a la conclusión de que había habido una mejora apreciable en el tejido urbano, pero resultados discutibles en la esfera social, sin que hubiera disminuido notablemente el número de parados y de marginados.

Como consecuencia de la fuerte inversión pública en urbanismo pero no en vivienda social y de las ayudas a la rehabilitación, se estimuló la inversión privada –un 50% más- en vivienda y se produjo una carestía de la misma y del suelo (procesos especulativos con incrementos de precios del 300%) que acabó provocando la expulsión de los habitantes de clase baja, los cuales no pudieron hacer frente  a la subida de las rentas del alquiler. La consecuencia añadida fue que la zona de la Alameda-San Luis se pobló de residentes de clase media-alta, atraídos por la remodelación urbana y en línea con la moda del regreso a los cascos antiguos en las grandes ciudades.

Así pues, en vez de resolver los problemas sociales, el dinero europeo del Plan Urban provocó el efecto contrario al deseado y un éxodo de la población más desfavorecida, factores que habrá que tener en cuenta para que no se repitan a la hora de plantear operaciones similares de ‘regeneración’ del tejido urbano con dinero de Bruselas.

 

Abril deja 1.779 parados menos en Sevilla capital

El número de desempleados se queda en 85.196

 El paro cae en todos los sectores y grupos de edad

 El mandato de Zoido se cierra con 8.507 desempleados más

 La provincia tiene ahora 5.330 parados menos, con un total de 241.799

 El ‘efecto primavera’, con la Feria de Abril (festejo de diez días en la práctica, por el fenómeno sociológico conocido como la Preferia), se ha notado mucho más en abril que en marzo en las estadísticas del paro registrado en las oficinas del antiguo Inem, donde 1.779 personas han salido de las listas del desempleo el mes pasado, según los datos oficiales del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, que dirige la onubense Fátima Báñez. Ahora, el número de parados en Sevilla capital es de 85.196. La reducción es cuantitativa y prorcionalmente mayor en el conjunto de la provincia: 5.330 parados menos, para un total de 241.799.

 

De marzo a abril se ha pasado en Sevilla capital de 86.975 parados a 85.196, cifra que supone un descenso del 2,04%, ligeramente menor que la reducción registrada en la provincia, donde se llega al 2,15%. No obstante, la capital aporta el 33% del número de personas que abandonan las listas del paro: uno de cada tres del total provincial.

 Dentro del drama que siguen suponiendo los 85.196 desempleados en la ciudad (uno de cada ocho habitantes), todos los indicadores han arrojado datos positivos para el descenso del número de desocupados en el pasado abril.

 El cómputo interanual, es decir de abril de 2014 a abril de 2015, refleja un descenso en 4.374 parados (se ha pasado de los 89.570 existentes hace un año a los 85.196 de ahora).

 

Con el dato de abril de 2015 se cierra el balance del mandato de Zoido, ya que el próximo día 24 de mayo se celebrarán las elecciones municipales. El regidor no ha podido cumplir su promesa de convertirse en el alcalde del empleo, ya que en estos cuatro años se ha pasado de los 76.689 existentes en junio de 2011, cuando tomó posesión, a 85.196, es decir 8.507 más (un incremento del 11,09%).

 Auguramos al analizar los buenos datos de marzo que probablemente el número de parados seguiría reduciéndose cuando acabara abril, gracias al tirón que para el sector servicios supondría la Feria y el habitual crecimiento del turismo por estas fechas. Efectivamente, la estadística ha registrado un comportamiento predecible de nuestra economía, muy sometida a procesos cíclicos, con buenos datos asociados a las grandes fiestas anuales y al buen tiempo y peores en ausencia de grandes eventos y con estaciones lluviosas y frías.

 Abril es el segundo mes consecutivo en que baja el desempleo, tras las subidas de enero y febrero. El año pasado ocurrió prácticamente lo mismo, salvo que la subida del número de ocupados empezó en abril en vez de en marzo. Entonces, la mejoría se prolongó hasta el mes de julio inclusive. En 2013, los buenos datos se prolongaron hasta agosto. Conforme a las tendencias de los últimos años, es muy probable que el nuevo gobierno municipal que se forme tras las elecciones del 24 de mayo goce de unos meses de bonanza en materia de empleo, siempre en término relativos, ya que con cifras entre 80.000 y 90.000 parados y más en que nos hemos movido los últimos años hay que relativizar descensos que a la postre son de ida y vuelta.

 

Centrándonos en la estadística del pasado mes de abril,  todos los indicadores han sido favorables.  Por sexos, hay 38.204 hombres en desempleo ( – 1.071) y 46.992 mujeres (- 708).

 El paro cae en todos los sectores de actividad, especialmente en los Servicios, el termómetro de nuestra economía, que acumula el 75% de los nuevos ocupados en este mes. Los datos concretos son los siguientes: Agricultura, 1.493 parados( -64); Industria, 5.211 (-134); Construcción, 7.826 (-191); Servicios,  58.137 (-1.335) y el colectivo Sin Empleo Anterior, 12.529 (-55).

 Por edades, el desempleo se ha reducido en todos los grupos, especialmente en la franja de 25 a 39 años, que acumula el 55% de los nuevos ocupados. La distribución es la siguiente: Parados menores de 20 años, 1.442 (-4); de entre 20 y 24 años, 6.502 (-124); entre 25 y 29 años, 8.339 (-306);  entre 30 y 34 años, 9.204 (-356); entre 35 y 39 años, 10.767 (-322); entre 40 y 44 años, 10.841 (-291); entre 45 y 49 años, 12.078 (-127); entre 50 y 54 años, 10.958 (-139); entre 55 y 59 años, 9.317 (-45) y más de 59 años, 5.748 (-65).

 Si desglosamos el número de parados por grandes franjas de edad, hay un total de 16.283 desempleados menores de 30 años, cantidad que supone el 19,11%, ligeramente inferior a la existente en el mes de marzo (19,22%). Esta gran franja, que ahora se engloba bajo la denominación de paro juvenil, casi equivale a una quinta parte del total de los desocupados de la ciudad.

 La franja más lastrada por el desempleo es aquella en la que se incluyen las edades comprendidas entre 30 y 49 años, las personas en plena madurez, los mayores sufridores de la crisis económica. La situación va empeorando a medida que la edad es mayor, hasta llegar a los 12.000 parados entre aquellos con 45-49 años. No existe ninguna otra cohorte de edad tan afectada como ésta. En conjunto, la franja entre los 30 y los 49 años aporta 42.890 parados, que suponen algo más de la mitad del total (el 50,34%).

 Por último, el tercer gran segmento es el de los mayores de 50 años. En este conjunto, el grupo más afectado y segundo en la clasificación general es el de quienes se hallan entre 50 y 54 años: en total aportan 10.958 desempleados a las listas del paro. Todo el colectivo de parados mayores de 50 años  está compuesto en Sevilla capital por 26.023 personas y suponen algo más de un tercio de todos los parados (el 30,54%).

 DATOS DE LA PROVINCIA

 Al contrario que en otros meses en los que los datos de la capital eran mejores que los del conjunto de la provincia, en abril ha ocurrido al revés, al registrarse un descenso de 5.330 parados (un 2,15% menos que en marzo), con lo que el número total es ahora de 241.799.

 Hay menos hombres y mujeres desempleados que el mes pasado, con la siguiente distribución: Hombres, 110.576 (-3.606); mujeres, 131.223 (-1.724).

Por sectores, el único pero a la estadística provincial es el dato negativo (subida del paro) que se registra en el colectivo Sin empleo anterior, ya que en el resto baja el número de desocupados en todos, como se aprecia en el siguiente desglose: Agricultura, 14.838 parados (-1.072); Industria, 17.740 (-686); Construcción, 28.303 (-986); Servicios, 150.086 (-2.680) y colectivo Sin empleo anterior, 30.832 (+94).

Ikea, alfa y omega

Dentro de cinco días empieza a correr oficialmente el reloj político para la cita con las elecciones municipales del 24 de mayo, ya a tan sólo veinte días vista, por lo que a falta de un Pleno municipal extraordinario para la concesión de las medallas de la ciudad, el Pleno ordinario celebrado el pasado martes tuvo todo el ambiente de la despedida del mandato en que Zoido logró la mayoría más absoluta –veinte concejales- de un alcalde en la historia de la Democracia en Sevilla.

En ese último Pleno se acabó tratando sobre el mismo tema con el que Zoido inició su trayectoria como alcalde: la segunda tienda de Ikea, proyectada por la multinacional sueca en los terrenos de San Nicolás Oeste, sitos en el entorno del aeropuerto.

Con la fuerza moral y política de su arrolladora victoria en las urnas hace cuatro años, Zoido llegó a la Alcaldía prometiendo resolver poco menos que en un santiamén los problemas pendientes de la ciudad y, especialmente, los grandes proyectos que tenían un componente urbanístico, como el de la tienda de Ikea.

Por eso, de forma temeraria, anunció que en dos meses iba a desbloquear el proyecto de la multinacional nórdica, un bloqueo que achacaba a las disputas internas que hasta entonces habrían mantenido el PSOE e IU durante los últimos gobiernos de la coalición capitaneada por Monteseirín y Torrijos.

 

SIN VISIÓN TÉCNICA

 

Fue un craso error por su parte, a consecuencia de un gran desconocimiento del urbanismo y del derecho urbanístico, parcelas fundamentalmente técnicas y sometidas a procedimientos reglados y de lenta tramitación administrativa que no pueden acelerarse introduciendo un reactivo de tipo político.

El urbanismo tiene sus tiempos, máxime en un sistema jurídico garantista como el nuestro, que obliga a someter a información pública cada fase, en línea con el derecho a la participación ciudadana reconocido por nuestra Constitución y que, por la crisis del sistema, los partidos políticos se esfuerzan ahora en incentivar mucho más que antes. Ninguna fuerza osaría cuestionar los procedimientos establecidos.

Por eso resulta aún más sorprendente el desconocimiento mostrado por Zoido sobre el área más esencial de la administración local, que se expresa y desarrolla a través del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). Este documento, calificado como ‘la Biblia de la ciudad’, marca y condiciona todo lo que se puede hacer –y no hacer- en la urbe durante su periodo de vigencia.

Esta subestimación del urbanismo no ha sido exclusiva de Zoido, sino proverbial en el PP de Sevilla, como ya demostró Soledad Becerril al dejarlo en manos del PA de Rojas Marcos cuando gobernó en coalición con los andalucistas, que se vieron teniendo entre las manos el gran instrumento de poder municipal.

Zoido, pese a provenir del mundo jurídico, haber sido delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha y Andalucía y líder de la oposición municipal en los cuatro años previos, no pareció aprender de la etapa de Soledad Becerril, mantuvo una visión meramente política del urbanismo –como si las cuestiones en esta parcela pudieran acelerarse o ralentizarse por el designio de los gobernantes- y nombró delegado y gerente de Urbanismo a Maximiliano Vílchez y Alberto de Leopoldo, respectivamente, dos personas con buena voluntad pero ajenas por completo a este mundo.

EL PEOR MOMENTO

Además, desembarcaron en las caracolas de la Cartuja en una de sus peores por no decir la peor época reciente. El estallido de la crisis inmobiliaria, con el hundimiento de los ingresos por licencias de obra ante la casi nula actividad constructora, había dejado bajo mínimos las arcas de la Gerencia, ya esquilmadas por la dupla Monteseirín/Marchena, que hasta se gastó el dinero del PGOU para los nuevos desarrollos urbanísticos en obras faraónicas como las Setas de la Encarnación (140 millones de euros).

Por ende, las imputaciones judiciales de la juez Alaya en las diversas ramas del caso Mercasevilla, entre ellas la venta de los suelos a una filial de Sando, causaron un miedo cerval entre los técnicos de Urbanismo a sobrepasar cualquier límite a la hora de mover papeles en el departamento, con lo que se extremaron aún más las exigencias de documentos y el agotamiento de los plazos, sin que dos neófitos como Vílchez y Leopoldo tuvieran la capacidad y los conocimientos precisos para cambiar la dinámica de funcionamiento de la Gerencia.

Frente al optimista anuncio de Zoido en 2011 de que él iba a desbloquear en dos meses el proyecto de Ikea gracias a la existencia de un gobierno local con mayoría absoluta que no tuviera que hacer concesiones a un socio de coalición, como había venido ocurriendo en la ciudad desde hacía veinte años, pronto empezó a imponerse la cruda realidad técnica del urbanismo, mucho más compleja en sus normas, plazos y garantías legales.

JUNGLA POR DESBROZAR

En realidad, el proyecto de Ikea era como una jungla que había que desbrozar a machetazos para avanzar. El alcalde descubrió que la multinacional sueca pretendía dar un pelotazo a la vieja usanza, con una recalificación urbanística a la carta y gracias a la cual, con un exceso de edificabilidad de 41.00 m2 en números redondos, construir un cinturón de tiendas alrededor de la suya como gancho y con cuyas rentas financiar de forma gratuita su segundo proyecto en Sevilla.

Por los terrenos de San Nicolás Oeste cruzaba una vía pecuaria que había que deslindar primero y desafectar después (los problemas de recalificar como urbanos unos suelos rústicos de toda la vida), con todo lo que ello implicaba de informes, exposiciones públicas, alegaciones, procesos de aprobación administrativa, publicación en boletines oficiales…

La propia normativa urbanística imponía sucesivas aprobaciones del preceptivo Plan Parcial, con aportación a los expedientes de los informes sectoriales y alegaciones también de organismos oficiales, alguno de los cuales (Dirección General de Carreteras) fue incluso negativo para los intereses del Ayuntamiento.

Y como guinda del pastel, la supeditación del proyecto a su conexión con una vía rápida de comunicación, la SE-35, pintada sobre una zona verde cual era el parque del Tamarguillo, financiado con fondos europeos, razón por la que Bruselas abrió un dictamen motivado al Gobierno de España, máxime tras el precedente del derribo de la biblioteca de la Universidad por haberse erigido sobre los jardines del Prado.

Y SIGUE

La resolución de toda esta maraña administrativa y urbanística, en la que estaban implicados también el Gobierno de la nación y la Unión Europea y no sólo la Junta de Andalucía, sobre la que siempre ha puesto el foco el Ayuntamiento, le ha ocupado a Zoido los cuatro años de este mandato. La historia, sin embargo, aún no ha terminado, ni mucho menos, porque se estima que todavía le pueden quedar un par de años de trámites urbanísticos (por ejemplo, los proyectos de reparcelación y urbanización), y de otro tipo para  la construcción de la conexión alternativa a la SE-35.

El caso de Ikea sería extrapolable a muchos otros proyectos de índole urbanística que el alcalde pensaba se desbloquearían o activarían, según los casos, por la simple formulación de un designio político del gobierno municipal, como si los procedimientos reglados pudieran desvanecerse de la noche a la mañana: la Gavidia, Altadis, Sevilla Park, el Caixaforum en las Atarazanas, el complejo comercial de Decathlon en la isla de la Cartuja, el museo de las Tradiciones junto a la Torre de la Plata, el Paseo de las Artes en Torneo, la Ciudad de la Justicia en el Prado, un nuevo puente en la Cartuja, un nuevo parking al margen del PGOU en la Alameda y en las naves de la calle Becas….

Se comprende,  pues, que por el desgaste sufrido durante estos cuatro años, Maximiliano Vílchez, que reconoció que se planteó su dimisión, no repita en la lista de Zoido para las próximas elecciones municipales: de él han dependido las dos áreas en las que el alcalde ha sufrido más sinsabores, el urbanismo y (polémicas por los arboricidios y las podas de árboles a mansalva) y el medio ambiente.

 

 

Algunos bomberos cobrarán 144 horas extraordinarias en un mes

El gobierno local llevará al último Pleno ordinario del actual mandato antes de las elecciones municipales del 24 de mayo el pago de la productividad y festivos de octubre, noviembre y diciembre de 2013, con año y medio de retraso, con cargo al Presupuesto de 2015 y con un informe crítico de la Intervención Municipal por la demora y el exceso de gasto sobre la partida prevista.

La Delegación de Seguridad, de la que depende el Servicio de Extinción de Incendios, ha pedido el preceptivo informe previo de la Intervención para realizar los abonos especiales a los bomberos, pagos del último trimestre de 2013 que aún están pendientes y que en conjunto ascienden a 1.343.966,48 euros, dinero que se imputaría a la partida específica consignada en los Presupuestos de este año.

La Delegación justifica la falta de crédito en el año 2013 por el retraso en la incorporación de 79 nuevos funcionarios (55 bomberos y 24 bomberos conductores) debido al largo periodo que transcurre entre la fecha de publicación de las pruebas, los cursos de formación y las incorporaciones efectivas. Asimismo, apunta a la imposibilidad de prever las situaciones de pase a segunda actividad por edad o enfermedad, pese a lo cual hay que mantener una guardia con efectivos suficientes para atender cualquier emergencia.

El interventor hace numerosas salvedades en su informe, tras observar que algunos de los trabajadores superan en un mes, por un solo concepto, 144 horas extraordinarias, por lo que a su juicio habría de determinarse si su realización y autorización se ajusta a lo establecido en la legislación vigente.

Asimismo, señala que con estos abonos se vulnera un acuerdo de la propia Junta de Gobierno del Ayuntamiento, de 16 de abril de 2013, sobre reclasificación de puestos de trabajo e incrementos de jornada. En virtud de este acuerdo los gastos por tal concepto no podrían superar los 3,5 millones de euros en dicho año, cantidad que ahora se sobrepasaría si se tienen en cuenta los abonos ya realizados en los primeros nueve meses de 2013.

Además, el interventor hace varias alusiones a la legislación estatal de ahorro de gastos con motivo de la crisis económica y el excesivo déficit público y destaca que no se incluye en los expedientes ni la documentación expresiva de los turnos ni la de los refuerzos realizados. En su criterio, en todo caso los servicios realizados habrían de computarse como gratificaciones, con los límites y condiciones legales.

 

Ínsula Barataria

El gobierno local que se forme tras las elecciones municipales del próximo 24 de mayo deberá afrontar cambios organizativos en las dos grandes fiestas de la ciudad, la Semana Santa y la Feria de Abril, a raíz de lo sucedido este año con las avalanchas del pánico en la Madrugá por una parte y, por otra, después de las diligencias abiertas por la Fiscalía de Sevilla a cuenta de la denuncia formulada por el propio Ayuntamiento sobre una presunta desviación de 439.874,25 euros en el montaje de la Feria de 2014, cuya supuesta responsabilidad se achaca a Rafael Carretero, jefe de los Servicios Técnicos de la Delegación de Fiestas Mayores.

Según la información publicada por el compañero Antonio R. Vega, el Consistorio abrió en el verano de 2014 un expediente de información reservada tras las denuncias elevadas por Miguel Angel Baena, aparejador municipal, que al contar al cabo de los años con el apoyo de un delineante pudo sacar tiempo para hacer un control técnico, económico y de calidad del montaje de la Semana Santa, la Feria y el Corpus. El aparejador comparó un plano elaborado por técnicos de Fiestas Mayores y una de las dos grandes empresas adjudicatarias de montajes en la Feria con la base de datos de la Agencia Tributaria Municipal y descubrió estas presuntas irregularidades:

-Se habría autorizado el pago del montaje de 852 casetas, cuando en realidad sólo se habrían montado 792, sesenta menos. Sólo este desfase habría supuesto un sobrecoste de 41.773 euros para la Hacienda local.

-Se habrían colocado 32.000 metros lineales de tubos menos de los que figuraban en los proyectos y planos, con riesgo para la seguridad de las casetas.

-Se habrían realizado pagos por conceptos como una torreta de vigilancia que nunca se habría levantado, o por un inexistente desmontaje de la estructura de la caseta municipal.

-Habría partidas duplicadas referidas al montaje de la portada, cuadros eléctricos, casetas de los distritos municipales y otras. -Asimismo, se habrían inflado partidas referidas a la caseta del Ayuntamiento, enganche eléctrico de las casetas, barandillas, rótulos de las calles…

A la Fiscalía

Tras conocer estas denuncias que afectaban directamente a su gestión, el jefe de los Servicios Técnicos de la Delegación de Fiestas Mayores, Rafael Carretero, habría relevado de sus funciones al aparejador denunciante. Sin embargo, la maquinaria del Ayuntamiento se activó y la Hacienda municipal encargó a un arquitecto un informe sobre el caso, que habría coincidido en la detección de partidas presuntamente duplicadas, infladas y/o sin la debida justificación.

 

El Consistorio anunció en vísperas de la Feria la remisión de este informe técnico a la Fiscalía, la cual comunicó a su vez la apertura de una investigación para dilucidar si se han cometido delitos o irregularidades administrativas. Pese al expediente de información reservada que le había abierto desde el verano pasado, el Ayuntamiento siguió encomendando a Rafael Carretero el montaje de la Feria de 2015, una decisión cuando menos sorprendente, a juicio de la oposición.

En este sentido, Pilar Távora, candidata del PA a la Alcaldía, ha declarado: “No parece muy acertado ni un ejemplo de transparencia que se ponga a una persona que está bajo sospecha al frente de nuevo de la organización de un acontecimiento en el que hay que gestionar tanto dinero; parecería más prudente haberlo sustituido mientras se aclaraba el tema”.

Equivocación

Carretero, que lleva a gala haber sido el responsable del montaje de la Feria desde hace 34 años, durante el mandato de seis alcaldes de tres partidos distintos (PA, PSOE y PP), ha admitido en declaraciones a Radio Sevilla que ha podido cometer “algún tipo de irregularidad administrativa”, pero que “en ningún caso” se ha llevado “un duro”, “ni del Ayuntamiento ni de nadie”, como probaría el hecho de que su patrimonio es el mismo desde el año 1981.

Y ha añadido: “Me he equivocado y en algunos momentos no he contado con la Intervención General, por lo que el interventor está muy disgustado conmigo, pero tenía que resolver los asuntos sobre la marcha. Cualquier cosa que hay que hacer hay que presentarla, pedir presupuestos, informe del interventor, llevarlo a la Junta de Gobierno, aprobarlo… No sé hacerlo de otra forma”.

 

Según el jefe de los Servicios Técnicos de Fiestas Mayores, hay partidas que “aparecen de pronto” porque se trata de asuntos a resolver “ineludiblemente” y se “intenta compensar con otras unidades”. Las declaraciones de Carretero revelan, quizás inconscientemente por su parte, su modo de actuar al margen de los procedimientos y/o cauces establecidos, que es justamente el caldo de cultivo para que se produzcan cuando menos las irregularidades administrativas que él mismo ha llegado a admitir.

Imaginemos por un momento que todos los responsables políticos y funcionarios municipales actuaran del mismo modo, por su cuenta y al margen de los órganos de gobierno y de la Intervención, con el argumento de que es un fastidio tener que presentar proyectos, pedir presupuestos y someterlos a aprobación. El Ayuntamiento sería un desgobierno y el descontrol propiciaría que se produjeran actuaciones al margen de la legalidad.

Imprevistos

La segunda tesis de Carretero abunda en la idea de la cantidad de imprevistos que surgen sobre la marcha en el montaje de la Feria y ante los que hay que reaccionar de la forma en que él habría hecho: con flexibilidad, compensando unos gastos con otros y sin tiempo para someterse a los procedimientos ordinarios porque se colige que en tal caso no estaría a punto la Feria para la fecha fijada, con lo cual ese objetivo o bien superior justificaría una gestión heterodoxa o con manga ancha.

Sin embargo, lo único que prácticamente cambia de un año para otro en la Feria es la portada, porque todo lo demás suele repetirse, con una arquitectura de lo más simple (tubo, madera y lona), con las casetas y las atracciones de la calle del Infierno en los mismos emplazamientos y hasta siendo las mismas las dos grandes empresas adjudicatarias de la mayoría de los montajes, cuyos operarios podrían hacerlos casi con los ojos cerrados. Por no cambiar, hasta se ha tardado casi cuarenta años en renovar parte de la red eléctrica.

 

No es la primera vez que Carretero, que ha gobernado el recinto de la Feria como si fuera su particular y cervantina Ínsula Barataria -hasta el punto de haber restado protagonismo a los delegados de Fiestas Mayores-, ha tenido problemas con el gobierno municipal. Recuérdese que hace diez años el Ayuntamiento presidido por Monteseirín y con Gonzalo Crespo de delegado del ramo, le abrió otro expediente de información reservada, le impuso una sanción de apercibimiento, le retiró la responsabilidad de la portada e inició los concursos públicos de diseño de la misma después de que Carretero colocase o consintiera la colocación de un escudo del Betis en la portada dedicada al centenario del Sevilla F. C.

Si el jefe técnico de Fiestas Mayores ha obrado de forma personalista y al margen del procedimiento en la Feria ha sido en buena parte porque hasta ahora se le habían dejado las manos libres en el campo de Los Remedios, hasta el punto de que ni siquiera el Servicio de Parques y Jardines se atrevía a tocar los árboles del Real conforme a la tradición de que aquello era “territorio de Carretero”. Tras la denuncia de este año a la Fiscalía, pase lo que pase con la misma, se hace obligado articular un sistema reglado de organización y supervisión para que la Feria de Abril sea no territorio unipersonal de nadie, sino territorio del Ayuntamiento.

Las naves ‘de’ Pasión

Hace dos años, una empresa llamada Sevilla Shipyard presentó un proyecto a la Autoridad Portuaria para reutilizar parte del antiguo astillero. Como se trataba de unas instalaciones y de un suelo públicos, la Autoridad Portuaria informó a la opinión pública, valga la redundancia, por si había alguna otra entidad interesada. Y otras, como Astillero del Guadalquivir, mostraron su interés, por lo que de inmediato convocó un concurso con sus bases publicadas incluso en Boletín Oficial.

Aunque finalmente el concurso fue declarado desierto porque tanto Sevilla Shipyard como Astillero del Guadalquivir acabaron por no presentarse al mismo, el procedimiento seguido por la Autoridad Portuaria fue impecable al abrir el abanico a todo el que pudiera tener una idea, plan o proyecto para el astillero, sin favoritismos ni adjudicaciones a dedo al primero que apareciese por el puerto o tuviera hilo directo con sus responsables.

En contraste con la Autoridad Portuaria, el Ayuntamiento ha acabado propiciando la creación de un frente vecinal en el Casco Antiguo similar al que en su día se organizó contra su proyecto de parking en la Alameda, y ha irritado desde los conservacionistas hasta la Policía Local por su decisión de conceder sin concurso público a la Hermandad de Pasión tres locales sitos junto a las naves Singer (entre las calles Becas y Lumbreras), diseñados por el histórico arquitecto Juan Talavera y con un valor catastral conjunto de 507.378 euros (el valor de mercado suele ser bastante superior) para sus 1.500 m2 de superficie.

SEGUNDO CASO

Esta es la segunda concesión de un bien público que en un lapso de pocas semanas y en vísperas de las elecciones municipales acuerda el gobierno de Zoido en favor de una cofradía, ya que antes adjudicó los Baños de la Reina Mora a la Hermandad de la Vera Cruz, también sin preguntar públicamente, como hizo la Autoridad Portuaria, si había alguna otra entidad interesada que pudiera presentar su oferta o proyecto en igualdad de condiciones.

El expediente de la cesión de las naves de la calle Becas/Lumbreras, donde la Policía Local guardaba sus vehículos en espera de que se habilitaran como comisaría para el Casco Antiguo conforme al proyecto existente desde el mandato anterior (de hecho estaban adscritas a la Delegación de Seguridad), revela el procedimiento seguido hasta llegar a la adopción del acuerdo.

El hermano mayor de Pasión, el psiquiatra Javier Criado, envía una carta con fecha 9 de junio de 2014 a Zoido recordándole una conversación telefónica mantenida cuatro días antes. Esta charla y la misiva posterior bastan para activar el procedimiento de cesión (por 25 años, con prórroga automática de 5 años, hasta un total de 50) de unas naves centenarias, protegidas por formar parte del entorno del convento de Santa Clara y sin que en ningún momento se informe a la opinión pública ni se saquen a concurso.

Criado habla de realizar en las tres naves un proyecto de carácter social con tres grandes líneas de actuación:

  1. Lugar de enseñanza: clases de alfabetización, idiomas, español para extranjeros, informática, teatro, pintura y cine.

  2. Lugar de estancia y ocio: televisión, cine, spa y guardería.

  3. Lugar de ayuda: comedor gratuito, ayudas y apoyo a necesitados.

El 30 de marzo de 2015, la jefa de sección de Planes y programas Marco emite su informe sobre el proyecto y dice que el reparto de alimentos por entidades sin ánimo de lucro es una acción social que el Ayuntamiento está potenciando, dada la situación de 3.849 familias, pero que en el Casco Antiguo hay otras iniciativas y fundaciones que realizan esa labor, por lo que existen  motivos para considerar de interés social “la primera fase del proyecto”.

Hay, pues, otras iniciativas y otras fundaciones similares a la de Pasión, pero a ninguna se le da, mediante la convocatoria de un concurso público, la oportunidad de presentar sus proyectos para las naves de la calle Becas, sólo a la que dirige el psiquiatra Javier Criado. Ahora bien, la jefa de servicio habla de “la primera fase”. ¿Cuál es la segunda?

EL PARKING

Según los términos del proyecto de Pasión, consiste en financiarlo todo con cuatro plantas de aparcamiento subterráneo para 160 vehículos que explotaría la propia Hermandad. En este sentido, el jefe de Inventario había emitido el 9 de octubre de 2014 un informe en el que advertía de que sería de dudosa legalidad la cesión gratuita de un inmueble de dominio público con autorización de explotar comercialmente un aparcamiento subterráneo, para cuya regulación en todo caso habría que aprobar previamente un Plan Especial.

Estos informes internos no son óbice para que la Junta de Gobierno aprobara el 10 de abril la cesión gratuita de las naves a la Fundación Asistencial Nuestro Padre Jesús de la Pasión, dependiente de la Hermandad de Pasión y presidida por Criado. Sin esta primera fase no se podría acometer la segunda en un hipotético futuro: el parking rotatorio en el marco de un nuevo PGOU que el alcalde ha anunciado ya en caso de ganar las elecciones y en el que suprimiría la prohibición de construir nuevos estacionamientos en el Casco Antiguo.

La paradoja es que de materializarse este parking de Pasión el Ayuntamiento se habría creado un competidor a sí mismo. Hace menos de un año, Emvisesa realizó un inventario según el cual dispone de 700 plazas de garaje sin ocupar en once barrios, parte de ellas en la calle Mendigorría, cercana a las naves de la calle Becas ahora cedidas a Pasión, la cual  acabaría disputándole en la zona el mercado de parkings a la empresa municipal.

USOS ALTERNATIVOS

Los vecinos destacan que el proyecto para los inmigrantes incluye hasta cine y spa, por lo que temen que acabe funcionando como un club social encubierto de la propia Hermandad. Entienden que ya hay otras entidades en el Casco Antiguo que realizan una labor social similar a la de Pasión, por lo que las naves deberían tener otros usos, bien de dotación para el distrito, bien como parte o apoyo al nonato Museo de Sevilla para captar el turismo que aún no llega a esta zona de la ciudad, mientras que Pasión podría desarrollar su labor asistencial, que no cuestionan, en otro sitio y con su Bolsa de Caridad sin quedarse con un espacio público, justo lo que más falta hace intramuros.

Por congraciarse con la Hermandad de Pasión, Zoido se ha creado a un mes de las elecciones un nuevo foco de conflicto vecinal en el Casco Antiguo, distrito en el que obtuvo 20.611 votos hace cuatro años y que en las recientes autonómicas quedaron reducidos a 13.224, por lo que, parafraseando a Santiago Montoto, cabe preguntarse qué era más importante, si el “ni fías ni porfías, ni cuestión con las cofradías” o las porfías con los votantes.