Súper Zoido, el alcalde que puede con todo y lo mismo abarca la Plaza Nueva que el Parlamento de Andalucía y los 8.000 ayuntamientos de España a través de la FEMP, ha sido derrotado por los 5.000 botelloneros que fueron de jarana a la Cartuja por más que Zoidoman anunció un plan para impedirles el acceso, reunió al Cecop y desplegó cien policías. El anuncio de tales medidas ha ampliado aún más el eco de su derrota frente a la Movida, en parte por tal avalancha humana, en parte por la ineficacia de la actuación policial. ¿Cómo se explica estadísticamente que allí hubiera 5.000 personas congregadas para beber alcohol y que todos los controles de alcoholemia de la Policía dieran resultado negativo? ¿A quién controlaban, a los de la macrobotellona o a los conductores que iban camino del Aljarafe por el Muro de Defensa? Cuentan las crónicas que los guindillas intentaron canalizar la masa por las cuatro puertas abiertas al Charco de la Pava, pero nada les dio resultado. Zoido se está percatando de que tratar de domeñar la Movida es como ponerle puertas al campo.
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Subterfugio
La barrida de partidas municipales para con los recortes pagar los 4,9 millones de la factura de la luz adeudada por Monteseirín desde hacía año y medio se llevó por delante no sólo la cuota de la FEMP, sino también 60.000 euros para UGT y CCOO. ¿A cuenta de qué? Pues de un subterfugio en forma de ‘Pacto Local por la Salud Laboral’ (Torrijos se pirraba por esto de los pactos locales) arbitrado por el gobierno ‘de progreso’ para eludir la sentencia del TSJA, que había declarado ilegal el acuerdo de someter a controles a las empresas contratistas del Ayuntamiento con la excusa de la siniestralidad. Ahora, gracias a la morosidad innata de Monteseirín (recuérdese la tira de años que estuvo sin pagar el sello del coche) hemos sabido de otra subvención trincada por los sindicatos. ¿Ven como entre ellos siempre hallaban una rendija de donde sacar dinerillo? Y yo me pregunto para qué pagar a los sindicatos por controlar la siniestralidad si para ello ya están los inspectores de Trabajo como, sin ir más lejos, José Antonio Griñán, presidente de la Junta de Andalucía.
Mejor callado
Espadas ha reprochado a Zoido que no haya organizado ni acudido como alcalde a un acto de inauguración oficial del paso subterráneo de las avenidas Bueno Monreal y La Palmera y que lo haya puesto en servicio sin más, sin ninguna pompa y circunstancia con música triunfal de Edward Elgar. Según el líder de la Oposición municipal, esta inauguración clandestina se ha debido a que “el PP no quiere que los sevillanos identifiquen que es una obra que lleva la marca socialista”. ¿Será ingenuo (con perdón) Espadas? Mira que quejarse de que los ciudadanos sigan sin asociar la marca PSOE a un túnel que se presupuestó en 5,8 millones de euros y que ha acabado costando 9 millones (una desviación del 55%); que se iba a abrir a principios del año 2010 (última de las sucesivas fechas anunciadas) y que ha acabado poniéndose en servicio con un año y medio de retraso. ¿Existe algún motivo para sentirse orgullosos de la gestión de Monteseirín y Fran Fernández? Hay ocasiones (y son ya demasiadas), Juan, en que lo mejor para la marca PSOE y para ti son los sonidos del silencio.
Doctrina Aguayo
Zoido, que a su calidad de alcalde une la de diputado autonómico, aprovechó el otro día que el Guadalquivir aún pasa por Sevilla pese a que lo gestiona la Junta, para desglosar en el Parlamento andaluz la deuda del Ejecutivo de Griñán con la ciudad por impago de tributos al Ayuntamiento: un total de 8,6 millones de euros. El alcalde se indignó por que mientras los sevillanos pagan religiosamente sus tributos, el Gobierno autonómico no se hace el aludido ni aunque le manden al cobrador del frac. Y en eso salió al quite de Griñán su ahijada política y consejera de Hacienda por la gracia de aquél, Carmen Martínez Aguayo, que sentó jurisprudencia con una frase para la posteridad, similar a la de la mano invisible de Adam Smith: “Para que exista una deuda debe estar reconocida también por el que debe pagar”. Ergo si no se reconoce una deuda, ¡no existe! Genial. La doctrina Aguayo está cosechando infinidad de adeptos desde su formulación parlamentaria. No es de extrañar que el Banco de España haya revelado que la tasa de morosidad ha crecido ya hasta casi el 7%.
Suicidios
Los científicos aún no han encontrado una explicación lógica al suicidio de las ballenas y de otros cetáceos. Unos lo atribuyen a lesiones en sus sistemas de eco localización, similares a los de los submarinos. Otros culpan a los ejemplares más viejos, que suelen ser los líderes de las manadas en la busca del alimento o en sus largas migraciones marítimas y que cuando pierden el sentido de la orientación acaban conduciendo al grupo a una inmolación colectiva en cualquier playa al azar. Mutatis mutandi, algo similar está acaeciendo en el PSOE con esa ocurrencia de nombrar a Monteseirín asesor sanitario de su tocayo Rubalcaba (“llamadme Alfredo”) y con visos de incluirlo en las listas para el Congreso de los diputados. ¡Pero si Monteseirín, que llevaba 30 años sin bajarse del coche oficial, no ha visto un fonendoscopio desde sus tiempos en la Facultad! ¡Monteseirín, fresco aún su último escándalo de las dietas cobradas en Emvisesa y el hombre que ha hundido al PSOE en Sevilla capital! Desde luego, algunos han perdido el norte y no sólo las ballenas suicidas.
A dieta
Tras un acuerdo del Consejo de Ministros en el que se instaba a adoptar medidas urgentes para reducir el déficit público y otro de la FEMP sobre aminoración de salarios de los altos cargos municipales, Monteseirín llevó al Pleno de mayo de 2010 una moción en la que instó a suprimir las dietas por asistencia a las reuniones en las empresas municipales. Marchemos por la senda del sacrificio y yo el primero, parece que dijo el prócer. Ya encendido en su discurso patriótico, el (sin) alcalde propuso “no ya una regulación coyuntural como la que se está tratando ahora, sino una de más calado”. Ahora se ha descubierto que no sólo no dejó de cobrar dietas, sino que las trincó todas, al menos en Emvisesa, donde la crisis inmobiliaria no fue óbice para que él se embolsara 7.392 euros hasta el final de 2010. Y es que en el fondo Alfredo es muy unamuniano. Mientras que don Miguel decía eso de que inventen ellos, Monteseirín, degustador de restaurantes de cinco tenedores junto a su valido en su paso por la Alcaldía, ha acuñado esto otro: “¡A dieta, que se pongan ellos!”.
Subsistencia
El exalcalde socialista de El Pedroso y miembro del clan de la Sierra Norte, Rafael Rosendo, ha negado por escrito ante la juez Mercedes Alaya que sea un intruso en el ERE de la empresa Cydeplas y ha defendido que los 109.750 euros que percibió por una póliza avalada por la Junta de Andalucía fue una “renta de subsistencia” individual, de carácter extraordinario y legal. Según Rosendo, él ha recibido el mismo trato que cualquier otro trabajador en paro con problemas para acceder al mercado laboral por su avanzada edad, ya que cuando abandonó la Alcaldía tenía 59 años. Si era una renta de subsistencia porque iba con una mano atrás y otra delante, ¿cómo ha podido devolver al cabo de cuatro años el dinero para aminorar una posible condena? Los dos millones de parados que en España no perciben ayuda gubernamental alguna habrán tomado buena nota de la declaración de Rafael Rosendo para, en cuanto frisen los 60 años, exigir el mismo trato igualitario que él: una rentita de 109.750 euros. Eso sí que es un puente hacia la jubilación y no el del anuncio de Mapfre.
Sin discurso
Ciertos sectores de la inexistente sociedad civil sevillana mantienen de forma reiterada en el tiempo un discurso catastrofista, en el sentido de que si no se realiza el dragado en profundidad del río Guadalquivir que ha desaconsejado por ahora el Comité de Expertos, el puerto de Sevilla se muere por falta de suficiente calado para mantener el tráfico mercantil. Pues bien, el dragado no se ha hecho y, oh sorpresa, resulta que el tráfico portuario no sólo no ha disminuido, sino que incluso ha aumentado en un 14,08% durante el primer semestre del año según la estadística oficial del Ministerio de Fomento. ¿Y ahora qué? Algunos se han quedado sin discurso, porque los datos mejor que tanta palabrería demuestran que se puede incrementar la actividad portuaria sin alterar más el cauce del río, motivo por el que hay que felicitar a Manuel Fernández, doblemente además por aquello de que su líder ideológico repite como cabeza de cartel en las listas del PSOE. Al final va a demostrarse que la clave no radica en el dichoso dragado, sino sencillamente en la gestión.
Armonía
Fue en la última respuesta en la entrevista que le hizo Teresa López Pavón donde Soledad Becerril resumió su pensamiento político sobre la ciudad: “Yo quiero una Sevilla –dijo- limpia y verde. No hacen falta grandes torres, sino que los niños tengan donde jugar y los mayores donde sentarse. Que la ciudad transmita armonía”. ¡Armonía! Sí, en esta maravillosa palabra se resume todo. Como ‘el clave bien temperado’ de Bach, la Sevilla bien temperada de Soledad. Habría bastado con preguntarse si las setas en la Encarnación transmitirían armonía en pleno centro para saber a qué atenerse respecto a la obra faraónica de Alfredo, despilfarro económico aparte. ¿Armonizaba la biblioteca universitaria en los jardines del Prado? ¿Será más o menos armónica la visión de Sevilla con el rascacielos de la Cartuja dominando el horizonte desde sus 180 metros? Cada vez que se hable de una nueva obra emblemática o de cualquier otro proyecto, ya sea menor, mayor o mediano, aplíquesele primero el ‘principio’ de Soledad para hacerse una idea previa: ¿transmite armonía o disonancia?
Una gran dama
Soledad Becerril, al contrario que otros cuyos nombres están frescos en la memoria por su empeño en perpetuarse en las listas electorales para el 20-N pese a que llevan toda la vida en la política y sin bajarse del coche oficial, ha anunciado por sorpresa su retirada de la vida pública diciendo que debe dejar paso a otras personas, mostrando su gratitud a todos y pidiendo perdón por sus errores. Si, como cantó el poeta, el estilo es el hombre, el de Soledad Becerril ha sido siempre, y también ahora, el de una gran dama que vino a servir y no a servirse y que estuvo a la altura en circunstancias tan trágicas para la ciudad como el asesinato por ETA de Alberto y Ascen. Podría haber seguido hasta que hubiera querido, pero ha optado por no convertirse en ese jarrón chino tan valioso del que metafóricamente hablaba Felipe González. Con su adiós y el de otros que como ella hicieron posible la Transición de la Dictadura a la Democracia se va una parte de nuestra historia reciente. Y de alguna manera sentimos que también de nosotros mismos, cronistas de su época.