‘Oferente’

El presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, dijo que los parados –un cesante político también lo es- no pueden quedarse quietos en el SAE y esperando a que les caiga la breva de un puesto de trabajo sin hacer nada, sino que han de convertirse en ‘oferentes de empleo’. Según el presidente, si lo que ofrece el parado –o cesante- no vale, ese ‘oferente’ debe hacer lo suficiente para que valga y pueda salir del paro. Como le pasa a todos los precursores y visionarios, Griñán ha sido un incomprendido, pero vamos a verlo tan claro como él  con un ejemplo. Espadas ofreció o le ofrecieron, que para el caso es lo mismo, ser delegado del Gobierno, porque de alcaldable no se come. La iniciativa no prosperó, pero en vez de quedarse de brazos cruzados, hizo –o le hicieron- lo suficiente para ser ‘oferente’ al Senado y ¡bingo!, ya está recolocado en la Cámara Alta aunque sea tras una carambola a tres bandas. Espadas es la prueba del éxito de la nueva doctrina de Griñán sobre los ‘oferentes de empleo’ para acabar con el paro. ¡Si lo sabrá López Garzón!

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