La ciudad verde

Malmoe es la tercera ciudad de Suecia y con su área metropolitana tiene una población cercana a la de Sevilla: unos 650.000 habitantes. Si Sevilla dice ser nodo entre Oriente y Occidente, Malmoe lo es realmente entre el Norte y el Sur escandinavos por el puente de Oresund, un alarde de ingeniería que salva los 18 kilómetros que la separan de Copenhague mediante una combinación de puente  (7,5 kilómetros de longitud, con pilares de hasta 204 metros y vanos centrales de 490 metros), una isla artificial de 4 kilómetros y un túnel de 3,5 kilómetros bajo el Báltico.
La ciudad tiene hasta su particular torre Pelli, en este caso de  Calatrava. Cuando, por la crisis de los astilleros  (otra similitud con Sevilla), desapareció la gigantesca grúa que era  el símbolo de la  ciudad industrial, el Ayuntamiento decidió sustituirla por un rascacielos en el mismo puerto pero un kilómetro más lejos, a modo de icono de la nueva urbe en transformación: el ‘Turning Torso’, así llamado porque representa un torso humano en giro. Complejo residencial con oficinas en la zona inferior de sus 54 plantas, mide 190 metros. 

Esta ciudad tan sueca como Ikea afrontó el reto de reinventarse al sufrir la crisis de la construcción naval y la industria pesada. Su Plan Estratégico fue convertirse en una ciudad verde, con construcción,  energía y  transporte sostenibles. Si la UE se marcó el objetivo del 20-20-20 (lograr en 2020 un 20% de energías renovables y reducir en un 20% la emisión de CO2), el de Malmoe es conseguir para entonces  el 100% de la reducción de gases de efecto invernadero y que en 2030  la energía generada y consumida en la ciudad sea 100% limpia.
Todo  en Malmoe es en función de su Plan Estratégico verde, no propagandístico como aquí, sino un compromiso real de habitantes y empresas. Así, tanto la iniciativa priva como la Administración se comprometen a destinar un 50% de la superficie de cualquier nuevo proyecto constructivo a zonas verdes en las que incrementar la biodiversidad con todo tipo de plantas, y no sólo en el suelo, sino también en los edificios: trepadoras en las fachadas y jardines en las azoteas y/o cubiertas, dotadas de sistemas para recoger el agua de lluvia.
El Ayuntamiento ha recalificado grandes zonas del puerto, pero antes de ponerse un ladrillo  se analizan lo suelos para  eliminar cualquier posible resto contaminante, y se han llegado a cubrir con dos metros de tierra para que tengan la misma calidad que la de los parques.
El modelo de actuación fue un nuevo barrio, el ‘Bo01’, con 350 apartamentos, donde se ha llegado a cero emisiones de CO2 mediante la profusión de zonas verdes en que las plantas sembradas eran elegidas en función de su producción de néctar para la atracción de abejas y otras especies polinizadoras, amén de la instalación de casetas y nidos artificiales para aves y murciélagos. Un aerogenerador produce la energía para el vecindario.

ENERGÍA LIMPIA

Generar energía limpia es obsesión. Las cubiertas de los colegios, museos, oficinas públicas, guarderías, residencias de ancianos….se aprovechan para placas fotovoltaicas, colectores solares y miniaerogeneradores.
El Ayuntamiento lanzó una campaña sobre la necesidad de separar los residuos orgánicos en la basura para producir energía con ellos. La idea-fuerza era que 10 kilos de restos de comida podían convertirse en combustible para recorrer 10 kilómetros. Ahora la basura se aprovecha tanto que parte de la calefacción se nutre de la energía obtenida de la incineración de residuos orgánicos: el biogás.
Cuando Calatrava diseñó su rascacielos, tuvo que instalar un tanque especial de almacenaje de los restos de comida que molían los residentes en cada apartamento con las trituradoras con que fueron dotados, a fin de transformarlos  en biogás o fertilizantes.
No sólo se produce energía verde;  también se fomenta su ahorro. El Ayuntamiento ha creado un servicio gratis  de auditores energéticos que chequean las viviendas, comercios y empresas y aconsejan cómo reducir el gasto de electricidad y calefacción.

BICICLETAS

Los autobuses funcionan con gas natural desde hace un decenio. Han sido progresivamente adaptados  para que usen una mezcla de biogás al 50%, y ahora el reto es que consuman únicamente biogás. También los taxis.
La red de carriles bici se extiende ya a lo largo de casi 500 kilómetros y se han arbitrado todo tipo de medidas para favorecer el transporte en bicicleta: aparcamientos vigilados, bombas en las calles para inflar las ruedas y sensores en semáforos que detectan a los ciclistas y los ponen en verde para darles prioridad.
El Ayuntamiento regala bonos para bicicletas a quienes dejan los coches e incentiva a los fucionarios para que se muevan en bici. También lanzó la campaña ‘Business on bikes’, gracias a la cual los empleados de medio centenar de empresas han cambiado el coche por la bicicleta para acudir al trabajo.
Alrededor de las estaciones de tren y de autobús se han construido aparcamientos para bicicletas y se han creado billetes de transporte que incluyen el parking-bici.
El resultado de esta política es que, hoy, un 30% de los desplazamientos se hacen en bicicleta y que el uso del automóvil para trayectos urbanos inferiores a los cinco kilómetros ha caído al 38%.
No hay viento favorable para el que no sabe a dónde va. Malmoe sabe su destino  porque tiene un modelo definido: la ciudad verde. ¿Cuál es el de Sevilla,  aparte de ser la difusa ‘ciudad de las personas’?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.