Espejismo

Deambulaba por la Avenida de la Palmera cuando juro que lo vi. Bueno, o me pareció verlo, de tan inmenso como se aparentaba ante mis ojos. Me los froté varias veces, y hasta me pellizqué, pero la visión continuaba allí, delante de mí, como si con extender los brazos pudiera casi tocarlo en su inmensidad. Un crucero enorme, que por lo menos debía tener unos 140 metros de eslora y unos 20 de manga, se deslizaba majestuoso sobre la lámina de agua para atracar  en el muelle de las Delicias y parecía responder al nombre de L´Austral. En mi alucinación hasta creí divisar turistas sobre sus varias cubiertas, asomados para contemplar las bellezas de nuestra ciudad, y alguno hasta haciendo señales de saludo con sus manos. Naturalmente, comprendí que se trataba de una ilusión óptica, un engaño de mis sentidos, un espejismo. Y es que atendiendo al discurso de la Plataforma ‘Sevilla por su puerto’, que nadie debe cuestionar so riesgo de ser excomulgado, era imposible que grandes barcos como aquel pudieran remontar el río porque aún no se ha hecho el dragado del Guadalquivir.

 

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