El Plan de Movilidad Urbana de Sevilla se queda viejo antes de nacer al ignorar el impacto del coronavirus en el transporte

Tussam, el Metro y los autobuses metropolitanos han perdido casi la mitad o más de sus viajeros

Un 24% de los sevillanos ya usa al menos una vez a la semana vehículos de movilidad personal como el patinete, fenómeno que el PMUS también ignora

Si se implantara el teletrabajo dos días a la semana se ahorrarían 54,7 millones de viajes, equivalentes a 3,2 veces los transportados por el Metro y a 15 veces los del tranvía

El nuevo Plan de Movilidad Urbana de Sevilla (PMUS) que impulsa Espadas se ha quedado viejo antes de nacer oficialmente porque pese a estar datado en noviembre de 2020 sus redactores, de forma incomprensible, no han tenido en cuenta el enorme impacto que en todos los ámbitos, y especialmente en el transporte y la movilidad, está teniendo el coronavirus, detectado ocho meses antes (marzo). Por tanto, este PMUS es el de la vieja realidad y no sirve para la nueva normalidad emanada del Covid 19. Ha quedado desfasado y debe ser aplazado y revisado al menos un año después de que se dé por concluida oficialmente la pandemia y se comprueben las transformaciones sociales que se consoliden en el tiempo.

Todos los datos (encuestas de movilidad y otros) en que se basa el PMUS no sirven actualmente por causa de los impactos del coronavirus, que no sabemos cuánto de duraderos serán en el tiempo, aunque ya han sido devastadores en el transporte público no sólo de Sevilla y su área metropolitana, sino mundial. Algunos podrán ser paliados con el tiempo una vez salgamos de esta pesadilla, pero otros es posible que se mantengan y provoquen una transformación social y laboral.

Recordemos que el PMUS parte de una estimación del número de viajes diarios que realizan los sevillanos por motivos de trabajo, estudios, compras, ocio… y de unas proyecciones de futuro sobre incremento de población y de actividad (empleo). Según sus técnicos, cada día los sevillanos hacen 1.139.964 desplazamientos (media de 1,95 por persona), por lo que al año serían 416.086.860.

Sin embargo, la pandemia ya ha tenido un efecto demoledor sobre el número de viajes en los transportes públicos de la capital y de su área metropolitana, como demuestra la estadística comparada entre 2019 y 2020:

Tussam: se pasa de 83.362.555 viajeros en 2019 a 44.411.603 en 2020 (pérdida del 46,72% de los pasajeros).

https://www.manueljesusflorencio.com/2021/01/tussam-perdio-en-2020-el-ano-del-coronavirus-casi-39-millones-de-viajeros/

Línea 1 del Metro: se pasa de 16.998.191 viajeros en 2019 a 7.795.322 en 2020 (pérdida del 54,14% de los pasajeros).

Autobuses interurbanos del Consorcio Metropolitano de Transportes de Sevilla: se pasa de 10.663.270 viajeros en 2019 a 5.555.433 en 2020 (pérdida del 47,90% de los pasajeros).

El miedo al contagio por coronavirus también ha influido en que en 2020 se hayan seguido vendiendo en España más coches usados (1.214.966 hasta septiembre, con estimación de 1,8 millones al cierre del año) que nuevos (851.211, con una caída del 32,3%) para desplazarse al trabajo, llevar los niños al colegio, ir de compras…en lugar de usar el transporte público. ¿Cuántos de estos compradores de coches de segunda mano renunciarán a los mismos para utilizar el autobús, tranvía o Metro?

MOVILIDAD PERSONAL

Otro efecto que ha tenido el coronavirus ha sido la consolidación y mayor uso de los vehículos de movilidad personal (bicicleta aparte). Al finalizar 2019 había en España 650.000 patinetes eléctricos en propiedad sin contar los de alquiler (Madrid había aprobado concesiones para 4.821 patinetes en enero de 2020 y tiene planes para 10.000; Sevilla ha autorizado 2.000 en alquiler a la empresa sueca VOI, que ha vuelto a España porque su negocio se ha incrementado en un 50% en el año de la pandemia).

Antes de la aparición del coronavirus, la demanda de patinetes eléctricos entre enero de 2019 y enero de 2020 había crecido en nada menos que un 1.021%.

Patinetes eléctricos de la empresa sueca VOl, ganadora del concurso para Sevilla

Según el Informe Global de Transporte Moovit 2020, un 24,3% de los sevillanos usa al menos una vez a la semana la bicicleta, la moto de baja cilindrada o el patinete eléctrico en sus desplazamientos, pero el nuevo fenómeno de los vehículos de movilidad personal ni siquiera se contempla en el PMUS.

El coronavirus ha acelerado la sustitución de trabajo presencial por el teletrabajo. La facturación de Ikea creció el año pasado en un 25% por el mobiliario para el teletrabajo en el hogar, pero ésta es una tendencia ya anterior a la pandemia. Andalucía era en 2018 la segunda comunidad española con mayor proporción de teletrabajadores (el 8,4% de su población ocupada) y según un informe del Banco de España de mayo de 2020 su potencial en este sentido es del 27,5%. Hasta el Ayuntamiento de Sevilla habría gastado 600.000 euros en equipamiento para facilitar el teletrabajo a su personal.

MENOS OCUPACIÓN PRESENCIAL

Consultoras inmobiliarias estiman que la demanda de oficinas se reducirá un 25% por causa del teletrabajo y que los empleados quieren teletrabajar dos días a la semana. España se ha visto en la necesidad de regular legalmente esta práctica:

https://theconversation.com/el-teletrabajo-en-espana-ya-tiene-legislacion-propia-146874

Y hasta La Caixa ha elaborado recientemente un interesante informe al respecto:

https://www.caixabankresearch.com/es/economia-y-mercados/mercado-laboral-y-demografia/covid-19-da-empujon-al-teletrabajo

Si se confirmara esta tendencia (en Alemania ahora mismo es obligatorio el teletrabajo y las empresas deben justificar por qué no lo permiten), supondría que el 40% de los viajes por motivos laborales no se producirían.

El coronavirus ha acelerado la implantación del teletrabajo en la sociedad

Veamos cómo este posible cambio social afectaría a los datos en que se basa el PMUS, según el cual de 1.139.964 de viajes diarios en la ciudad, 375.231 son por trabajo o gestiones laborales. Por tanto se producen 136.959.315 desplazamientos anuales por motivos de trabajo (el 32,91% del total).

Si se impusiera el teletrabajo al menos dos días a la semana en las empresas (el 40% de los cinco días laborables), se dejarían de hacer un total de 54.783.726 viajes anualmente en Sevilla. Este potencial impacto del teletrabajo en la movilidad equivaldría a 3,22 veces el número de viajeros que transportó la línea 1 del Metro en 2019, antes de la pandemia.

Y a 15 veces el número de viajeros que transportó el tranvía en el año previo a la pandemia:

Dicho de otro modo, con la implantación del teletrabajo tan sólo dos días a la semana podríamos ahorrarnos el equivalente a tres líneas de Metro como la actual o quince líneas de tranvía con la demanda de pasajeros previa al Covid.

¿Se justificaría entonces la creación de esa Red de Transporte de Alta Capacidad basada en líneas de tranvía que al coste de al menos 1.048 millones de euros preconiza el Plan de Movilidad Urbana Sostenible de Espadas?

Ahora mismo no estamos en condiciones de evaluar en qué proporción se mantendrá la disminución de la cuota del transporte público una vez que se dé por neutralizado el coronavirus; en cuál crecerá la de los vehículos de movilidad personal y la de los vehículos usados, y si se implantarán esos dos días de teletrabajo semanales, pero parece obvio que habrá una movilidad distinta a la prevista en el PMUS, por lo que lo más razonable, a mi juicio, sería paralizarlo ya y al menos hasta el año posterior a la finalización oficial de la pandemia para volver a evaluar la movilidad a la luz de la transformación que pueda experimentar la sociedad en la era post Covid.

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