Tussam perdió en 2020, el año del coronavirus, casi 39 millones de viajeros

Pasó de 83,3 millones en 2019 a 44,4 millones, casi un 47% menos

El hundimiento del turismo se reflejó en el autobús al aeropuerto, que se dejó el 70% de sus usuarios

Las líneas nocturnas, la de la Universidad Pablo de Olavide y el tranvía perdieron más de la mitad de los pasajeros

El Ayuntamiento inyectó el año pasado más de 88 millones de euros a la empresa, incluidos los 17 millones del Alcázar

La pandemia del coronavirus, con su consecuencia de confinamientos, toques de queda, mínimos aforos y miedo a viajar en el transporte público para evitar posibles contagios, ha supuesto una auténtica catástrofe para la empresa municipal de transportes de Sevilla (Tussam), que en 2020 ha perdido 38.950.952 viajeros, al pasar de 83.362.555 en 2019 a 44.411.603 en el ejercicio pasado, un 46,72% menos. Prácticamente se ha dejado por el camino uno de cada dos usuarios.

Sólo una de todas las líneas de la compañía ha experimentado un incremento de pasajeros en 2020, pero no es una comercial, sino la lanzadera interna que utiliza el personal en sus desplazamientos. Tradicionalmente tenía tal carácter residual que durante el mandato de Zoido se planteó seriamente su supresión, medida a la que se opusieron los sindicatos.

En 2019 la usaron 1.345 empleados, a una media de tres personas al día. Tras la aparición del coronavirus la cifra se ha disparado a 17.059, un crecimiento del 1.168%, si bien el promedio es de tan sólo 47 usuarios en cada jornada.

El tranvía ha perdido más de dos millones de viajeros (el 57%) en el año de la pandemia

En números absolutos hay cuatro líneas que han perdido más de dos millones de pasajeros: la 2 (Barqueta-Heliópolis), las circulares exteriores C2 y C1, y la T1 (el tranvía). La ampliación de esta última desde la estación de San Bernardo a la de Santa Justa es el proyecto estrella de Espadas, pero resulta de las más afectadas por, parafraseando el lenguaje bancario, el auténtico test de estrés que ha supuesto la pandemia. Con más de un millón y medio de viajeros perdidos siguen a las dos anteriores la 27 (Plaza del Duque-Sevilla Este), la 3 (Pino Montano-Bellavista), la 32 (Plaza del Duque-Polígono Sur) y la 6 (San Lázaro-Ciudad Sanitaria Virgen del Rocío).

Más significativos son los datos proporcionales, aunque hay que tener en cuenta diversas circunstancias a la hora de valorarlos. Hay tres líneas que han perdido el 100% de sus clientes, pero por razones obvias. Es el caso de las dos especiales que conectan con el recinto de la Feria de Abril en el campo de Los Remedios, festejo que no se celebró el año pasado y que tampoco se celebrará éste por causa del Covid. Por tanto no han tenido actividad alguna.

También concurre una situación anómala en el C5, el microbús que dejó de circular por el Centro Histórico a raíz del accidente del 7 de diciembre de 2019 en la Plaza del Duque, que pudo acabar en una tragedia y se saldó con diez heridos, dos de ellos graves. El servicio no se ha restablecido a raíz de entonces y ha pasado ya más de un año, sin que se sepan todavía las causas del mismo ni cuándo volverá a estar operativo, ya que ni Tussam ni el Ayuntamiento han dando explicaciones al respecto. El caso está siendo investigado por el Juzgado de Instrucción Número 20.

El C5 lleva más de un año fuera de servicio tras el accidente en la plaza del Duque de la Victoria

Descontando estas tres líneas por las razones expuestas, la que porcentualmente más pasajeros perdió durante 2020 fue la especial al aeropuerto (EA), un 70,79%, debido al hundimiento del turismo en nuestra ciudad, tal como vimos en un anterior informe

https://www.manueljesusflorencio.com/2020/10/sevilla-ha-perdido-mas-de-medio-millon-de-turistas-en-el-verano-del-coronavirus/

y en prácticamente todo el mundo, al ser uno de los sectores más afectados por la pandemia.

Los confinamientos y toques de queda también han golpeado con mayor dureza que a otras a las líneas nocturnas, que a cada medida de este tipo han sido suspendidas. Por ello se han dejado el 64% de sus pasajeros. Asimismo, la supresión de las clases presenciales ha afectado de forma añadida a la línea 38, que conecta el Prado de San Sebastián con la Universidad Pablo de Olavide. La cuarta más afectada ha sido la del tranvía (T1), que al igual que la anterior ha perdido más de la mitad de sus viajeros, aunque en este caso no concurre una circunstancia añadida al margen de la extraordinaria general del coronavirus.

Dos líneas destacan entre las que porcentualmente menos clientes se han dejado el año pasado: la ES (siglas que no he podido desentrañar, ni siquiera llamando, de forma frustrada, a Tussam), con tan sólo un 2,35% menos, y la 35, con un -3,18%. Ahora bien, este último caso es engañoso. Se trata de la línea que conecta el Prado de San Sebastián con el centro comercial Lagoh, en Palmas Altas. Es engañoso porque se comparan doce meses de funcionamiento en 2020 con tan sólo cuatro en 2019, año en que se inauguró el complejo mercantil. Si el funcionamiento temporal hubiera sido parejo, probablemente el descenso hubiera sido muy superior, en consonancia con el resto de líneas.

LÍNEAS DE BARRIO, LAS DE MAYOR FIDELIDAD

A destacar que todas las líneas que pierden tan “sólo” entre un 3%% y un 39% de sus pasajeros, las que dentro de las circunstancias menos han sufrido el impacto de la pandemia, son las que sirven a zonas más alejadas del centro de la ciudad. Es el caso de la 52 (va hasta Palmete), 29 (a Torreblanca), 2 (a Heliópolis), LN (a Pino Montano), 24 (a Palmete) y B3 (a Santa Clara).

Así pues, en una situación catastrófica, los vecinos de los barrios conectados por estas líneas han usado proporcionalmente los autobuses más que los residentes en los situados en el centro o su entorno, aquende la ronda del Tamarguillo. Queda demostrado que para los habitantes de aquéllos el transporte público es fundamental, ya que no han recurrido en similar proporción que otros a medios alternativos como podría ser el vehículo privado.

Y también ha quedado acreditada la función esencial y vertebradora de la ciudad que ha realizado la empresa municipal Tussam al mantener el servicio para todos los sevillanos, aunque muchos autobuses circularan prácticamente vacíos debido a las medidas cautelares impuestas por las autoridades.

TRANSFERENCIAS ECONÓMICAS

El hundimiento de la demanda por tal cúmulo de circunstancias extraordinarias ha obligado al Ayuntamiento a inyectar recursos adicionales a final de año a las arcas de Tussam, como los 17 millones de euros procedentes de las arcas del Real Alcázar:

https://www.manueljesusflorencio.com/2020/12/el-turismo-patrimonial-salva-a-tussam-a-traves-del-alcazar/

En el Presupuesto del Ayuntamiento de 2020 se previeron las siguientes partidas para Tussam:

-Transferencias corrientes: 56.567.680 euros.

-Transferencias de capital: 1.900.000 euros.

-Subvención a títulos de viaje: 12.799.000 euros

A estas cifras hay que añadir los 17.000.000 de euros de la hucha del Alcázar, por lo que Tussam ha recibido al menos 88.266.680 euros del Consistorio.

En los siguientes cuadros se puede observar la evolución de todas y cada una de las líneas de Tussam (las dos últimas de la lista son las que están subcontratadas a otras compañías) entre 2019 y 2020, el año de la aparición del coronavirus:

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