Ecologistas y colectivos ciudadanos lamentan que el Plan de Emergencia Climática de Sevilla sólo destine 7,9 millones a renaturalización urbana

Valoran que Emasesa reconozca una demanda real de agua del orden de 100 hm3/año, sin sobreestimaciones como las que justificaron el pantano de Melonares

Piden que el Ayuntamiento garantice una inversión anual que permita plantar 25.000 árboles en un decenio para un Anillo Verde de 42 kilómetros alrededor de Sevilla

El  grupo de trabajo  “Sistemas Verde  y  Azul” del Movimiento de Entidades por el Clima (MEC) de Sevilla ha realizado numerosas observaciones a los planes de emergencia climática y  de sequía  elaborados  por EMASESA, cuyo plazo de participación pública finalizó el pasado  25 de febrero de 2021. Estas sugerencias han sido suscritas  por diecisiete asociaciones sevillanas.

Entre las numerosas  observaciones presentadas al Plan de Emergencia Climática (PEC) se destaca el escaso compromiso por las medidas de renaturalización urbana y las infraestructuras verdes. Contrasta con una apuesta preferente por las denominadas “infraestructuras grises”, las cuales cuentan con proyectos  e inversiones previstas (218 millones de euros en EDAR y  45 millones de euros en depósitos de retención), mientras que las nuevas propuestas relacionadas con la renaturalización urbana se limitan a proyectos en marcha y con un presupuesto sustancialmente menor (5,5 millones de euros en Cruz Roja y 2,4 millones de euros en Cartuja Qanat) y cuyo componente de renaturalización es poco significativo en el monto  de las inversiones.

Proyecto Cartuja Qnat en el antiguo recinto de la Exposición Universal de 1992

Se considera  oportuno  que las medidas sobre implantación  de tratamientos avanzados  en el sistema de depuración  y  depósitos de retención de aguas de pluviales, contengan  una mención  expresa -dada la contestación social a algunos de  los últimos proyectos en ejecución- a la importancia de  la participación ciudadana, a minimizar los daños y -en su caso- a realizar medidas compensatorias cuando  fuese necesario, especialmente cuando  afecten  al sistema verde: arbolado, jardines, parques  y espacios con valores ambientales significativos.

Se considera que el Plan de Emergencia Climática no incorpora de manera  suficiente en el proceso de evaluación los factores de vulnerabilidad social y biofísica que los diferentes colectivos presentan ante los riesgos del cambio climático. En este sentido cabe señalarse la necesidad de hacer un diagnóstico territorializado que incorpore los factores de vulnerabilidad frente a riesgos hidroclimáticos relacionados con las dos principales dimensiones de la vulnerabilidad: la dimensión social, relativa a aspectos demográficos, sociales y económicos , y la dimensión bio-física.

Se propone incorporar medidas específicas destinadas a aquellas áreas urbanas y colectivos identificados como más vulnerables, entre ellas: las medidas específicas relacionadas con la profundización en las políticas de tarifas sociales y ante el riesgo calificado como “alto” de problemas de salud pública como consecuencia de las “olas de calor”,  prever un plan para implementación de un mayor número de fuentes públicas y  sistema de hidro-climatización (surtidores y otros dispositivos) que mejoraran la calidad de vida de la población durante la estación más calurosa. 

Sobre el del Plan de Emergencia de Sequía (PES),  las alegaciones  dan  la bienvenida a la aceptación  por fin por parte de  EMASESA de la demanda real , en torno a los 100 hm³/año, hasta ahora sobrevalorada  para justificar inversiones como la presa  de Melonares.

También se considera imprescindible que EMASESA y ALJARAFESA se coordinen mejor, puesto que  comparten la infraestructura en alta de captación en embalses y transporte que gestiona la primera, para posteriormente cada una de ellas tratar el agua bruta recibida y distribuirla entre sus poblaciones, por lo que se estima necesario la creación de una mesa de coordinación. También se considera mejorable la coordinación con el Consorcio de Huesna. 

Las medidas del PES, en general, están muy poco definidas. No se trata de decir qué se va a hacer sino además de cómo, para evitar improvisaciones. Por ejemplo, en situación de emergencia no se trata de decir si se van imponer sanciones, sino de concretar qué tipo de sanciones se van a imponer; no se trata de decir que se va a Intensificar las campañas de concienciación, sino de detallar qué plan para intensificar esas campañas se va a seguir. El Plan debe de ser una hoja de ruta que con cierta flexibilidad marque muy bien el camino a seguir de forma clara e inequívoca cuando la emergencia esté encima.

Presa de Melonares

Tampoco queda claro qué se va a hacer con la  hipotética incorporación los recursos del Viar (Melonares)  35 hm3/año, que pese a cálculos muy bajos del coste de las aguas de este embalse gravarán las cuentas de la empresa. Quizás este dato tenga que ver con el aprovechamiento hidroeléctrico de Gergal, propuesto en el plan de emergencia climática y que a juicio de los alegantes sólo tiene sentido con desembalses, ya no utilizables por el sistema de abastecimiento,  desde esta infraestructura. 

Es de celebrar que,  aunque sin llegar a precisar, el Plan reconoce el embalse del Huesna (institucionalizado en más de 19 hm3/año por el Plan Hidrológico del Guadalquivir),  que hasta ahora, quizás por ausencia de espíritu de colaboración con la Empresa pública del Consorcio del Huesna, se ignoraba. Sin embargo, a lo largo del documento la concreción de su aportación se difumina, por lo que parece que sólo se cuenta con Huesna para una situación de emergencia.

Previsiones del Plan de Sequía de Emasesa

Por último  en la propuesta sobre  los órganos de gestión existe muy poca presencia ciudadana: sólo asociaciones de consumidores en una mesa consultiva, entre otros muchos agentes administrativos y operadores. En la Mesa de Seguimiento de la Sequía faltan organizaciones sindicales, entidades conservacionistas  y otras múltiples organizaciones que actualmente están participando activamente en los procesos de emergencia climática en la ciudad de Sevilla.

Sobre el Anillo Verde: la prensa  sevillana se hacía eco a finales de diciembre de 2020 de un proyecto de anillo verde, a ejecutar en cinco años por el Ayuntamiento de Sevilla, con una previsión de inversión de 23 millones de euros financiada por fondos europeos, de 42 kilómetros de longitud y que supondría la plantación de 25.000 árboles. Las asociaciones que suscriben este documento dan la bienvenida entusiasta a esta propuesta, aunque hubiesen deseado conocerla por otro medio diferente a la prensa. No van a entrar a valorarla hasta conocerla con más  profundidad, pero contará con su respaldo siempre que se cumplan los siguientes requisitos:

– que sea realmente  participada por la ciudadanía

-que tenga en su concepción y soluciones un carácter metropolitano, cosa que por lo avanzado  en la noticia de prensa parece  no cumplir satisfactoriamente.

– que este cinturón esté ecológicamente y funcionalmente conectado con  el resto  del sistema verde  de la ciudad de  Sevilla  y su área metropolitana

Parque Vega de Triana

Como anexo  a las observaciones del MEC a los planes de EMASESA, se plantea una serie de requerimientos para que el Anillo Verde sea una  apuesta por el potencial de una ciudad y  su  área metropolitana de la envergadura de Sevilla para albergar un sistema de espacios libres interconectado por la red de ríos, arroyos y canales, una oportunidad estratégica para adoptar un enfoque socializador de la rehabilitación y gestión de tramos fluviales urbanos que, como en el caso de otras ciudades, constituya un referente a nivel nacional e internacional.

Para ello proponen que en el plazo de un año el Ayuntamiento de Sevilla (Gerencia de Urbanismo/Servicio de Parques y Jardines/EMASESA) presente un Plan Director con suficiente detalle que permita desarrollar planes anuales de inversión para que el anillo verde sea una realidad en 10 años. Dicho Plan debe suponer un sensible aumento de la cobertura  arbórea del suelo  urbano  y  rústico de la ciudad de Sevilla.

La propuesta detalla  los elementos que deben componer ese anillo verde, las actuaciones a emprender y  los obstáculos que debe de salvar . En  conclusión,  la propuesta no se sustancia exclusivamente en  construir  una especie de  SE-40 verde que circunvale la ciudad, como la avanzada por el Ayuntamiento, recurso importante sin duda pero insuficiente, sino  de aprovechar los recursos  existentes e interconectarlos, para que esta malla verde, plenamente integrada en la ciudad y su entorno metropolitano , constituya una oportunidad única para establecer una estrategia de ordenación de este territorio metropolitano desde el punto de vista de los espacios libres, que sirva  de forma efectiva para  luchar contra el cambio climático.

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