El Gobierno construirá un espigón de 160 metros para regenerar las playas de La Antilla e Islantilla

Además aportará 491.454 m3 de arena que extraerá de un yacimiento marino sito a 2,9 kilómetros de Punta Umbría

No atiende la petición vecinal de extender las actuaciones a la playa de Urbasur, en La Redondela

La Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental ha formulado la Declaración de Impacto Ambiental del proyecto denominado ‘Regeneración de la playa de La Antilla-Islantilla en Lepe e Isla Cristina (Huelva’, promovido por la Dirección General de la Costa y el Mar del Ministerio para la Transición Ecológica, cuya titular es Teresa Ribera, también vicepresidenta del Gobierno.

La solución adoptada por el Ministerio propone actuaciones en dos playas contiguas, la playa de La Antilla y la playa de Islantilla, localizadas en los municipios de Lepe e Isla Cristina, en la provincia de Huelva. La playa de Islantilla (1.200 m) se encuentra situada frente a la urbanización del mismo nombre, aunque forma una playa continua con la playa anterior (playa de La Redondela) y la siguiente (playa de La Antilla). Por su parte, la playa de La Antilla (3.500 m) se sitúa frente al casco urbano de La Antilla. La Unión de Vecinos de Urbasur solicita que se amplíe unos 850 metros la zona de actuación de la playa a poniente del límite actual. El Ministerio contesta que las actuaciones proyectadas se corresponden únicamente con el tramo urbano de la playa (según el mapa, hasta la altura del chiringuito denominado Neptuno, aproximadamente).

En amarillo, el frente costero que se regenerará

El proyecto tiene como objeto, dentro de la Estrategia para la Sostenibilidad de la Costa de Huelva, diseñar las actuaciones necesarias para corregir las pérdidas de superficie de playa emergida y asegurar su funcionalidad a corto y medio plazo. Para ello, plantea las siguientes acciones:

1. Regenerar el frente costero hasta alcanzar un ancho mínimo de 70 metros en las playas de La Antilla e Islantilla mediante la aportación artificial de arena. Para su obtención se utilizará un yacimiento marino ubicado frente a Punta Umbría, a unos 2,9 kilómetros de la línea de costa, con un tamaño medio D50 = 0,50 mm. El volumen de aportación estimado es de 491.454 m³.

2. Construir por medios terrestres (vertiendo bloques de escollera) un espigón, de aproximadamente 160 metros, en el extremo de levante y de orientación perpendicular a la línea de costa, cuya profundidad máxima será de –0,75 metros, encontrándose ésta dentro de la profundidad activa, lo que significa que el espigón no actúa como una barrera total del transporte longitudinal si no como una barrera parcial minimizando así su impacto aguas abajo de la línea de costa. Su función principal es frenar la pérdida de material ocasionada por el arrastre longitudinal de sedimentos. Se estima que el espigón retendrá alrededor del 47 % del volumen de material transportado, el cual se ha calculado del orden de 100.000 m3/año.

Las actuaciones propuestas suponen una solución a medio plazo. Para alcanzar la estabilidad de la costa a largo plazo se debería liberar el territorio ocupado por la primera línea de edificaciones para la recuperación del cordón dunar, aunque el Ministerio pospone esta intervención debido a su coste económico.

Vista aérea de La Antilla

El Ministerio ha estudiado, además de la denominada alternativa cero (no hacer nada y dejar las cosas tal como están) las cuatro siguientes:

− Alternativa 1: Regeneración de todo el frente costero con una aportación de sedimento de 481.395 m3, lo cual implicaría una realimentación frecuente.

− Alternativa 2: Complementa la solución propuesta en la alternativa 1 con la construcción de un espigón de baja cota de coronación, con el fin de retener el transporte longitudinal de sedimentos. El material acumulado por el espigón se podrá emplear para retroalimentaciones periódicas de la propia playa.

− Alternativa 3: Construcción de dos espigones de cierre y un espigón intermedio de manera que las playas entre espigones tengan la mínima diferencia de anchuras entre extremos.

− Alternativa 4: Aportación de 348.508 m3 de material de relleno, hasta alcanzar un ancho de playa mínimo de 60 m aproximadamente, junto con la construcción de 10 diques exentos de 180 m de longitud, paralelos a la línea de costa y situados a una distancia de 260 m de la misma.

La alternativa 2 fue considerada la más adecuada para la mejora de la estabilidad de la playa, ya que quedaría abierta a la entrada natural de sedimentos y, por otro lado, se frenaría la perdida de material por transporte longitudinal, hacia la playa de Nueva Umbría.

 La construcción del espigón ocasionará una variación directa de la batimetría de la zona, si bien esta modificación es la que conseguirá que la playa sea más estable.

Por otro lado, la aportación artificial de arena puede provocar modificaciones en la granulometría de la playa, por aporte de sedimento externo, diferente del material nativo, que puede ser transportado a otro lugar en función de la dinámica litoral de la zona. Por este motivo, pueden originarse efectos sobre las zonas receptoras de sedimento, como la Flecha del Rompido, viéndose incrementada la sedimentación de arenas diferentes a las que, de manera natural, encontraríamos en la zona.

Flecha del río Piedras

En la fase de explotación, la morfología de la playa tenderá a alcanzar su forma de equilibrio a medio plazo por lo que la topografía se verá modificada. La ubicación del espigón es la idónea para evitar la pérdida de material de la playa ya que favorecerá la acumulación de arena en su cara Oeste, y ayudará a fijar los volúmenes de arena vertidos.

Por otro lado, se producirá un incremento de los niveles acústicos con respecto a los existentes actualmente, que afectarán a las viviendas muy próximas a la línea de costas tanto de La Antilla como de la urbanización Islantilla. Por este motivo las actuaciones en la playa se realizarán fuera de los meses estivales, que es cuando más afluencia de habitantes hay. Las labores de extracción de la arena, al situarse a 2 millas mar adentro, no se espera que generen afección del ruido al entorno terrestre.

El objetivo principal de este proyecto es la estabilización de la playa de La Antilla-Islantilla para lo cual se hace necesario modificar la dinámica litoral que tiene la zona actualmente. El tramo de playa en estudio presenta problemas de equilibrio debido principalmente al transporte longitudinal de sedimentos, el cual se da en sentido oeste-este. La solución propuesta modifica parcialmente este transporte longitudinal reduciéndolo al 47 % y contribuyendo de este modo a que la playa sea más estable.

Durante la fase de explotación, la presencia del espigón creará zonas de acreción aguas arriba de la estructura (en su cara oeste) donde se irá acumulando el material transportado, evitando que se pierda aguas abajo de la línea de costa. Este material procederá de la zona occidental de la playa, por tanto, periódicamente tendrá que ser repuesto para evitar que el tramo occidental se vaya erosionando. Con esto se evita tener que recurrir a fuentes externas de aportación de material y, además, se asegura la durabilidad en el tiempo de los volúmenes vertidos.

Por otra parte, la presencia de esta barrera generará en la cara este una erosión (falta de sedimento por barrera). Para evitar un posible flanqueo, el espigón se ha proyectado con un resguardo sobre la playa seca. Asimismo, en caso de ser necesario, el material acumulado a barlomar podrá ser utilizado también para rellenar puntualmente la zona erosionada. La profundidad del espigón (–0.75 m) se encuentra dentro de la profundidad activa lo que significa que éste no ejercerá como una barrera total al transporte de sedimentos si no como barrera parcial, permitiendo el paso de sedimentos hacia aguas abajo y minimizando así los posibles efectos erosivos que pudieran ocurrir.

Por otro lado, el área de influencia del espigón se extiende alrededor de 900 m a ambos lados del mismo, por lo que su influencia no alcanza la flecha del Rompido. El efecto sobre la dinámica litoral es significativo, pero consigue que la playa sea más estable y que la zona costera esté más protegida frente a la pérdida de material. Además, el espigón no significará una barrera total, si no que permitirá el paso de material, minimizando su impacto aguas abajo.

La Antilla, a vista de satélite

En la zona de estudio existen numerosas edificaciones ubicadas en la primera línea de playa dentro del DPMT, sobre los antiguos cordones litorales, que deberían funcionar como zonas de reserva de sedimentos disponibles para la alimentación de la dinámica natural de la playa. Por tanto, ahora se ven expuestas a la acción de temporales debido a la regresión litoral. Estas ocupaciones actualmente son: viviendas unifamiliares, chiringuitos de restauración e infraestructuras de servicios urbanos, como accesos, calles caminos y aparcamientos.

La Subdirección General de Dominio Público Marítimo-Terrestre del MITECO informa que el actual proyecto es necesario debido a la grave situación de erosión, y la urgencia de la actuación en la zona, sin embargo, en un horizonte temporal mayor, para lograr una estabilidad del perfil de playa, en el tramo oriental se debería reconstruir el cordón dunar semejante al existente actualmente en el tramo occidental. Para ello, sería necesario liberar el espacio correspondiente al DPMT, es decir, eliminar la primera línea de edificaciones y llevar a cabo una regeneración dunar con revegetación. Este cordón se uniría al cordón existente en el tramo occidental, formando así una duna continua a lo largo de la costa a modo de reserva natural y de protección, favoreciendo la dinámica natural de la playa.

En esta línea, la Delegación Territorial de Huelva y el Paraje Natural de las Marismas del Odiel, indica que la eliminación de la primera línea de edificaciones no ha sido contemplada teniendo en cuenta, únicamente, factores económicos, por lo que informa que urge una valoración económica y jurídica de los mecanismos de recuperación del DPMT y no sólo obras de urgencia temporales.

Paseo marítimo que se extiende desde Islantilla a La Antilla

La Mancomunidad de Islantilla considera que el presente proyecto no constituye una solución definitiva al problema de regresión de todo el ámbito de actuación, por lo que se debería dejar abierta la posibilidad de que las obras se complementen en un futuro con otras actuaciones.

Por su parte, Ecologistas en Acción Hueva concluye que la única alternativa válida sería la eliminación de todas las construcciones que ocupan físicamente el frente litoral de la zona considerada y de todas las concesiones actuales situadas en DPMT, así como la restitución de todo el espacio al sistema dunar original que funcione como reservorio y equilibrador de los sedimentos que conforman la playa.

El Ministerio destaca que esta actuación no es viable técnicamente dentro de horizonte temporal temprano, sino que conlleva un periodo extenso de años y, durante ese tiempo la playa seguiría viéndose afectada por la erosión, por lo que las actuaciones propuestas son necesarias en cualquier caso, posicionándose como las más idóneas dada la naturaleza del problema y las simulaciones a medio plazo que se pueden realizar.

Durante el procedimiento de información pública, los particulares solicitan la eliminación del proyecto de cualquier referencia a la demolición de edificaciones de primera línea en la playa de La Antilla. El Ayuntamiento de Lepe también manifiesta su oposición a que se recoja una alternativa futura que plantee la eliminación de la primera línea de edificaciones, con el fin de conseguir la sostenibilidad de la playa a largo plazo.

En respuesta, el Ministerio procede a explicar el funcionamiento de la playa, con el objetivo de esclarecer y justificar la mención del proyecto respecto de las edificaciones ubicadas dentro del Dominio Público Marítimo Terrestre (DPMT), y el papel que juegan en la dinámica de la playa y concluye que, a la hora de acometer los estudios de regeneración de la playa de La Antilla-Islantilla, resulta esencial considerar las edificaciones, desde el punto de vista técnico y funcionamiento dinámico de la playa, y porque la Ley de Costas obliga a considerar actuaciones sobre estos terrenos. El proyecto expone que una actuación sobre estas edificaciones debe considerarse también desde otros puntos de vista, como la viabilidad técnica, social y económica dentro del horizonte temporal del proyecto. Además, se procede a evaluar el resto de las alternativas de actuación viables, las cuales están encaminadas a paliar el otro agente erosivo que sufre esta zona que es la pérdida longitudinal de sedimento.

Finalizados los trabajos, la estabilización de la playa redundará en una mayor protección de este sistema dunar central. Asimismo, se propone una regeneración de las dunas existentes en la parte de Islantilla, ya que actualmente se encuentran en regresión. Con un aporte extra de arena de la regeneración de la playa y la plantación de ejemplares de vegetación típicas de las dunas costeras de Huelva se espera dar mayor consistencia a estas dunas para que puedan realizar su papel de protección de la costa frente a las avenidas del mar. Por ello, se contemplará una partida presupuestaria para la repoblación con ejemplares criados en viveros de la Consejería. En el futuro, se espera realizar una regeneración de esta duna en la zona de La Antilla que actualmente se encuentra con las dunas totalmente eliminadas y la construcción de viviendas en su lugar.

Dunas en regresión por la pérdida de arena y la ocupación del litoral

Por otro lado, durante la ejecución, cabe la posibilidad de producirse un vertido accidental de hidrocarburos al medio marino, que daría lugar a la alteración de la calidad del agua, afectando a comunidades bentónicas, hábitats y especies protegidas, como las poblaciones de aves marinas. La concentración de contaminantes en el agua toma especial relevancia en organismos sésiles y filtradores. El promotor propone una serie de medidas preventivas tales como: balizamiento de la zona de extracción y de la zona de la obra de regeneración, establecimiento de un calendario de operaciones de dragado y vertido teniendo en cuenta las condiciones climáticas, inspección técnica de las condiciones de la draga antes del inicio de las operaciones y, incorporar un plan de actuación ante emergencias ambientales en el que se establezcan alertas a las principales autoridades competentes.

En la fase de explotación, el espigón tendrá un efecto negativo sobre el paisaje de la línea de horizonte de la playa, por lo que la calidad visual se verá degradada. Por ese motivo, se ha procurado reducir al mínimo imprescindible la cota de coronación del espigón, diseñando su traza escalonada en dos tramos de cota +4.55 m en su parte inicial y +3.00 m en el morro, por lo que en momentos de pleamar o mar bravo gran parte del espigón quedará sumergido. En todo caso, aunque se introduce un elemento perturbador dentro del conjunto del paisaje, también se asegurará la existencia de una playa más estable a largo plazo que la actual, por lo que se contribuye a la mejora de la calidad paisajística de la zona.

El cuadrado rojo indica la zona de extracción de arena para verterla en La Antilla e Islantilla

La zona de extracción propuesta coincide con la zona de producción de moluscos y otros invertebrados AND 103 «Punta Umbría», que tiene una extensión total de 12.394 ha, de los cuales la zona de extracción ocuparía unas 790 ha, lo cual supone algo más del 6 % del área total, por lo que en este sentido se considera un impacto menor dada la extensión total de la zona. Asimismo, si bien el efecto del dragado sobre estos recursos pesqueros es directo, tan sólo se produce en las capas superficiales (máximo 1 metro) y tal y como refleja el EsIA, la recolonización de un área dragada puede ser relativamente rápida, con un restablecimiento de la biomasa entre los dos‐cuatro años posteriores.

El Estudio de Impacto Ambiental plantea realizar una extracción de moluscos previa al dragado con draga hidráulica en toda la zona a extraer y redistribuir el recurso capturado en el resto del caladero evitándose así su pérdida. Esta medida evitaría la destrucción de estos efectivos que seguirían cumpliendo su función reproductiva y exportadora de larvas a las inmediaciones y además es compatible con la necesidad por razones de calidad de la arena de retirar el primer medio metro de sedimentos por su mayor contenido en finos.

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