El gálibo del puente de la SE-40 tendrá casi 26 metros más que el del Centenario

Sus 70,80 metros superarán incluso los 69 del puente de la Constitución sobre la bahía de Cádiz

El anteproyecto anunciado, que no presentado públicamente, por el Ministerio de Transportes para el cruce del Guadalquivir por la ronda de circunvalación SE-40 (tramo Coria del Río-Dos Hermanas) incluye la construcción de un viaducto de 3,6 kilómetros de longitud, un gálibo de 70,80 metros de altura y un vano principal de entre 200 y 400 metros, en función del diseño que se elija para garantizar la navegación por el gran río de Andalucía.

Esos 70,80 metros de altura del gálibo (distancia entre el tablero y la lámina de agua del Guadalquivir) supondrán casi 26 metros más (concretamente, 25,80) que la altura del gálibo del puente del Centenario sobre la dársena del río, en Sevilla capital.

Esta altura está condicionada por la necesidad de garantizar sin problemas presentes o futuros el tráfico marítimo por el río y también por el deseo de aprovechar el ya existente enlace con la carretera autonómica A8058 (Coria del Río y Palomares), con el fin de abaratar costes en la medida de lo posible, un ahorro que, a nadie se oculta, es el objetivo principal del Ministerio de Transportes.

Aunque el Departamento de Raquel Sánchez aún no se ha pronunciado sobre la tipología definitiva del puente (los técnicos han estudiado opciones de dintel recto de canto variable, extradosado, atirantado, celosía metálica y arco-celosía), no es descartable un puente atirantado como el citado del Centenario o el de la Constitución en la bahía de Cádiz, éste con un gálibo de 69 metros, inferior al proyectado para la SE-40.

Por ello, para dar una idea, siquiera aproximada, de lo que podría suponer la altura de ese gálibo hemos hecho una comparación gráfica con el gálibo del puente del Centenario y por dónde habría discurrido el acceso al y el tablero en caso de que este puente hubiera tenido un gálibo de 70,80 metros, como el anunciado para el de la ronda de circunvalación SE-40.

El puente del Centenario, con su gálibo de 45 metros sobre el Guadalquivir
La línea roja indica cómo habría sido el puente del Centenario para un gálibo de 70,8 metros

Como todo sevillano está familiarizado con la Giralda, veamos en esta imagen la altura del gálibo de la SE-40 en comparación con la de la «turris fortissima», el auténtico símbolo de la ciudad:

La línea roja marca la altura de 70,80 metros en la Giralda, la que tendrá el gálibo del puente de la SE-40 sobre el río Guadalquivir

El Ministerio ha tratado de centrar el debate sobre el ahorro económico del puente en comparación con un túnel y de obviar el impacto visual y paisajístico de un puente con semejante altura de gálibo, superior incluso a la del gálibo del puente sobre la bahía de Cádiz, popularmente conocido como el «de la Pepa» (por la Constitución de 1812).

El puente de la Constitución (Cádiz) tiene menos gálibo que el anunciado para la SE-40

En vez de afrontar el impacto paisajístico sobre el estuario del Guadalquivir, que fue la razón por la que en principio se desechó y se optó por un túnel, ha presentado el puente de la SE-40 como una especie de hito arquitectónico comparable a otros puentes icónicos del mundo.

Un alto cargo del Ministerio ha declarado que el puente, al contrario que el túnel, «crea paisaje». No es exactamente así. La opción túnel podría ser paisajísticamente neutra para no afectar al entorno secular del Guadalquivir a la altura de Coria del Río, pero también podría ser utilizada para «crear paisaje», en línea con la expresión citada.

Así lo demostró el presidente de honor de Ayesa, el ingeniero trianero José Luis Manzanares, cuya compañía primero diseñó los túneles proyectados bajo el río para la SE-40 y ahora, en un cambio total de opinión, ha apostado por el puente en el estudio técnico que junto con Fhecor ha realizado para el Ministerio de Transportes.

José Luis Manzanares Japón

Manzanares no diseñó hace años unas bocas de túneles cualesquiera, sino que procuró que dejaran su impronta en el paisaje mediante el recurso a la mitología, que ya empleó en el puente del Dragón (Alcalá de Guadaíra), y por eso los denominó túneles de los Atlantes, en tales términos: «Estos túneles se enmarcan dentro de los túneles urbanos, o periurbanos, que forman parte del patrimonio paisajístico de la ciudad que los acoge. Deben tener una concepción formal enriquecedora de su entorno. Un túnel bajo el Guadalquivir, en el lago Tharsis, cuna de Tartesos y sede de leyendas ancestrales, debe rememorar la gesta de los atlantes de los que toma el nombre. Una estructura épica para un lugar épico y misterioso».

Boca de los túneles de los Atlantes, que diseñó Manzanares para el cruce del río por la SE-40
Otra perspectiva de los túneles de los Atlantes

El Ministerio ha preferido despojar de leyendas el cruce del Guadalquivir por la SE-40 mediante un puente con tal de ahorrarse los millones de euros que no tenía reparos en gastarse (1.700 millones) en Cataluña con la frustrada ampliación del aeropuerto del Prat.

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