La Casa Rosa, cada vez más encajonada por las obras del nuevo hotel que se construye en la avenida de La Palmera

Adepa presentó en su día recurso contra la licencia otorgada por la Gerencia de Urbanismo

A medida que avanzan los trabajos de construcción del nuevo hotel que en la confluencia entre la avenida de La Palmera y la calle Cardenal Bueno Monreal promueve Ybarra y Compañía más se empequeñecen las antiguas caballerizas de la histórica Casa Rosa, que otrora ejercían una función de «cierre» de la esquina existente con la antigua calle Augusto Peyré. Este impacto ya fue augurado por la Asociación de Defensa del Patrimonio de Andalucía (Adepa), la cual presentó ante la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla un recurso contra la concesión de la licencia para el hotel, sin éxito alguno hasta la fecha.

La Comisión Ejecutiva de la Gerencia de Urbanismo y Medio Ambiente del Ayuntamiento de Sevilla otorgó la licencia de obras para el nuevo hotel en junio de 2022, después de que Ybarra y Compañía presentara un reformado del proyecto, del que se viene hablando desde el año 2016: https://www.manueljesusflorencio.com/2021/06/una-poda-intensiva-a-destiempo-recuerda-el-proyecto-pendiente-de-un-hotel-en-la-avenida-de-la-palmera/

El hotel tendrá cuatro plantas más ático, un semisótano y sótano; ocupará en torno al 50% de la parcela y se compondrá de dos edificios adosados que simularán ser la ampliación del inmueble colindante denominado ‘Columbus’ cuando, a juicio de Adepa, nada en su configuración y uso lo hace entender así.

La parcela está incluida en la delimitación del Conjunto Histórico Declarado y dentro del mismo, en el Sector 25 “La Palmera”. Este sector no tiene aprobado un Plan Especial de
Protección sino, solamente un Catálogo, aprobado definitivamente el 19 de febrero de 2004. La Memoria de este Catálogo dice que el objetivo del documento es “la protección del edificio catalogado” para que las intervenciones “no perjudiquen los valores reconocidos de los mismos”.

En este sentido, la entidad conservacionista cree necesario recordar los antecedentes de la historia urbanística de la zona: las Ordenanzas de la Palmera de 1920 ya establecían que las parcelas con fachada a esta vía estarían dedicadas a “casa – habitación una para cada familia”, “aisladas, rodeadas de jardines con carácter análogo a las ya existentes”, y con “quince metros como mínimo, a contar desde el cerramiento, de una faja de terreno dedicada a jardín en cada una de las edificaciones”.

La parcela donde se ubica el edifico y cuya licencia recurrió Adepa es medianera, por el Sur, con la correspondiente a la de “Villa Eugenia”, conocida como la “Casa Rosa”. Esta villa se encontraba ya catalogada en los Planes generales de 1982 y 1987 pero es en el documento del Catálogo donde se destaca su importancia. Su Memoria dice: “En el ámbito de este sector la edificación más significativa es “Villa Eugenia”. Tras relacionar brevemente las restantes edificaciones catalogadas en el sector pasa, en la página 22 de la Memoria, a describir detalladamente sus características y valores.

Dado que, a juicio de Adepa, el proyecto al que se ha concedido licencia afecta
a la visión, especialmente, del edificio de las antiguas caballerizas, conviene transcribir lo que indica al respecto la Memoria del Catálogo: “De igual interés son las construcciones que ocupan los ángulos de la manzana (era una manzana
exenta entonces). Destaca el que construye Vicente Traver y Tomás en 1928, con fachada a la Palmera, edificio de antiguas caballerizas, de trazas más modernas que las que caracterizan a la vivienda principal”.

Estas afirmaciones ponen incluso de manifiesto para Adepa que el interés de esta edificación secundaria puede considerarse incluso, superior al del edificio principal. Este interés se vería reforzado, además, porque el edificio había sido proyectado
para ser visto, precisamente desde ese ángulo, por la gran visibilidad que disfrutaba por su situación en esquina de la Avenida de la Palmera con la desaparecida calle Augusto Peyré (Véase al respecto la publicación de la Junta de Andalucía titulada ‘Por el jardín de la Casa Rosa: https://www.juntadeandalucia.es/medioambiente/portal_web/web/la_consejeria/casa_rosa/visita_casa_rosa.pdf ).

Al eliminarse esta calle quedó este edificio formando medianera con la nueva parcela de referencia. Esta circunstancia se debió tener muy en cuenta por la Comisión Provincial del Patrimonio que, hace unos veinte años autorizó el edificio Columbus pero obligando a sus promotores a respetar las vistas del edificio de las caballerizas, según el esquema en el que aparece perfectamente visible y resaltada en rojo la fachada de las caballerizas y el ángulo máximo de movimiento del nuevo (entonces) edificio que se proyectaba para no ocultarlo.

Por todo ello, Adepa estima que el hotel autorizado por Urbanismo invadirá completamente ese espacio de protección y visión e impedirá absolutamente la contemplación de un edificio catalogado como de protección integral especial según el Catálogo de su Sector ( Protección Global. Grado B, según el PGOU).

A juicio de la entidad conservacionista, con el proyecto de hotel se permitirían alineaciones nuevas a Avenida de la Palmera y a calle Cardenal Bueno
Monreal, cuando las existentes son las correspondientes al edificio Columbus.

Para Adepa es evidente que esta actuación supone, además, una grave alteración de la edificabilidad, ya que se pretende pasar de los 4.606,41 m2 actuales a 9.029,20 m2 autorizados, un incremento del 196%, casi el doble que el actual.

Y añade la entidad conservacionista: «Aunque no se reconoce expresamente por el promotor ni se pone de manifiesto como debería por el técnico informante de Gerencia, aquí se está produciendo una parcelación no declarada, con dos edificios muy diferentes en todo (usos, propiedad, tratamiento de fachadas, etc.) que, posteriormente, se agregan para no perder edificabilidad. No estamos por tanto, real y efectivamente, ante una obra de ampliación. La calificación de “obra de ampliación” que se efectúa no deja de ser un ardid legal para camuflar el levantamiento de un nuevo edificio, que en poco o nada tiene que ver con el ya existente.

Ni tan siquiera -continúa- comparten el uso ambos edificios: uno está destinado a oficinas, y el nuevo edificio quiere ser destinado a uso hotelero. Cualquier similitud o cercanía de la realidad con el término “ampliación” es, ciertamente, un acto de fe. Estamos, en definitiva, ante un flagrante fraude de ley en el que se intenta invocar precisamente un precepto legal, para lograr precisamente el fin absolutamente
opuesto que el ordenamiento pretende».

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