Abandonado a su suerte en el cementerio, es obra del arquitecto regionalista Espiau y Muñoz
La Asociación para la Defensa del Patrimonio de Andalucía (ADEPA) ha enviado una carta al delegado de Espacio Público, Consumo, Cementerio y Protección Animal y Distrito Cerro-Amate, José Lugo, para interesarse por la situación de los cipreses y de los panteones dedicados al conde de Pradere y al duque de Maqueda.
El panteón del conde de Pradere fue diseñado, según informa el ayuntamiento en su página oficial, por el arquitecto regionalista José Espiau y Muñoz, autor, entre obras, del emblemático hotel Alfonso XIII con motivo de la Gran Exposición Iberoamericana de 1929.
Presenta una planta cuadrada cubierta con una cúpula de media naranja, que no ocupa toda la superficie de los muros. Sus cuatro caras son simétricas, mostrando la frontal la única variación al contener el dintel de acceso, que se cierra con una puerta de forja que contiene como elemento ornamental una corona de laurel.
Dichas caras presentan una decoración geométrica, a modo de marco que parte desde un zócalo inferior, que presenta una decoración cerámica que va formando una greca. En el entablamento muestra unas aberturas que dan luz y ventilación al interior del panteón. En las esquinas aparecen unas coronas de laurel encintadas. Sobre este entablamento corre una cornisa que da paso a los remates superiores que a modo de hornacina enmarcan la cúpula.
Realizado en ladrillo revestido, el propio Ayuntamiento reconoce que «presenta un lamentable estado de conservación, llegando a amenazar ruina, sin saber durante cuánto tiempo permanecerá en pie».

Vista frontal y lateral del panteón del Conde de Pradere
En sesión celebrada el 16 de mayo de 1913, el Ayuntamiento concedió a Daniel Carballo y Prat 8,96 m2 de terreno para la construcción del panteón familiar. Daniel Carballo y Prat, III Conde de Pradere, fue un diplomático que había ingresado en el cuerpo en 1887. Prestó grandes servicios a España en sus misiones en París, Bruselas y San Petersburgo, entre otras. Su último puesto antes de su jubilación fue como Mmnistro de España en los Países Bajos. Con un gran gusto por la cultura y el arte conservaba en su casa de París, donde residía, una colección de pintura que a su fallecimiento legó al Museo del Prado, las obras antiguas, y al Museo de Arte Moderno, las de épocas más recientes.
El conde de Pradere falleció en Madrid en abril de 1933, siendo sus restos trasladados desde la capital al cementerio de San Fernando de Sevilla, donde fueron inhumados en su panteón familiar.
Adepa, que no tiene noticia sobre un supuesto comprador del panteón y del terreno que ocupa, se ha ofrecido al Ayuntamiento para -a través del ex conservador del Real Alcázar, José María Cabeza- redactar el proyecto de obra para su consolidación.
DUQUE DE MAQUEDA
El panteón del duque de Maqueda es otro de los monumentos funerarios más importantes y con mayor carga nobiliaria dentro del cementerio de San Fernando. Se localiza en la Calle Fe (izquierda, 1), una de las avenidas principales del camposanto, donde se concentran espectaculares muestras de arquitectura neogótica, clasicista y regionalista.
Pertenece a la familia de los duques de Maqueda, un título nobiliario español creado originalmente en el siglo XVI por los Reyes Católicos. El mausoleo del cementerio sevillano custodia los restos de los miembros de esta estirpe que guardaban un fuerte vínculo con la capital andaluza.
A diferencia del carácter modernista o regionalista de otras construcciones vecinas (como el del conde de Pradere), el panteón de los Maqueda destaca por su sobria monumentalidad y por seguir pautas de la arquitectura historicista con claras reminiscencias clasicistas:
Su diseño impone un aspecto de templo clásico en miniatura, construido con materiales nobles que denotan el estatus de la casa ducal. En su frontón o zona de acceso destaca de manera prominente el escudo de armas labrado de los duques de Maqueda, elemento indispensable en los enterramientos de la alta nobleza para perpetuar el linaje.
Al situarse en la cotizada Calle Fe, comparte espacio y compite en monumentalidad con los panteones de las grandes familias de la burguesía y la aristocracia sevillanas de finales del siglo XIX y principios del XX.

Vista aérea del cementerio de San Fernando, con sus característicos cipreses
Adepa quiere reunirse con el delegado del cementerio para abordar la declaración de este panteón como Bien de Interés Cultural. Por otra parte, la asociación quiere salir de dudas sobre la patología o no que afecta a los cipreses plantados en el cementerio.
Por este motivo ha solicitado al delegado munixcipal permiso para sacar una muestra del tronco y la raíz de uno de los cipreses enfermos y mandarlo por su cuenta a un laboratorio para que certifique las causas de su situación y así salir de dudas.
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