Soledad Becerril, al contrario que otros cuyos nombres están frescos en la memoria por su empeño en perpetuarse en las listas electorales para el 20-N pese a que llevan toda la vida en la política y sin bajarse del coche oficial, ha anunciado por sorpresa su retirada de la vida pública diciendo que debe dejar paso a otras personas, mostrando su gratitud a todos y pidiendo perdón por sus errores. Si, como cantó el poeta, el estilo es el hombre, el de Soledad Becerril ha sido siempre, y también ahora, el de una gran dama que vino a servir y no a servirse y que estuvo a la altura en circunstancias tan trágicas para la ciudad como el asesinato por ETA de Alberto y Ascen. Podría haber seguido hasta que hubiera querido, pero ha optado por no convertirse en ese jarrón chino tan valioso del que metafóricamente hablaba Felipe González. Con su adiós y el de otros que como ella hicieron posible la Transición de la Dictadura a la Democracia se va una parte de nuestra historia reciente. Y de alguna manera sentimos que también de nosotros mismos, cronistas de su época.
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Chupando banquillo
Alfonsito Rodríguez Gómez de Celis ha escrito en su blog que se avecinan dos elecciones (generales y autonómicas) en el momento más grave que han tenido los socialistas en democracia y ha apelado a la Ejecutiva Provincial del PSOE con un “debemos mirar hacia el futuro…”. Tanto caso le ha hecho Viera al niño Celis en eso de mirar al futuro que su Ejecutiva ha nombrado como cabeza de lista al Congreso de los diputados a Alfonso Guerra, que tiene 71 años y lleva ininterrumpidamente en las Cortes unos siete lustros, desde las primeras elecciones democráticas. Cuando Monteseirín y sus acólitos los críticos reclamaban más cuota orgánica e institucional dentro del partido (eso sí, sin ganar ningún congreso previo, ni siquiera vicariamente para no dar la cara) decían metafóricamente que el PSOE sevillano (Viera) y andaluz (Griñán) es tan atípico que el poder se va a transmitir de los abuelos a los nietos sin pasar por la generación intermedia, osea, la suya. Se equivocaban. El nombramiento de Guerra demuestra que va a pasar no a los nietos, sino a los bisnietos.
La UVI
Hay frases que las carga el diablo, como ésta con la que el periódico da la noticia de la incorporación del (ex) a un puesto de trabajo (¿?) en la Consejería de Salud: “Monteseirín es inspector médico de la Junta de Andalucía y, como tal, su destino natural habría sido la UVMI (Unidad de Valoración Médica de Incapacidades)…”. Si a Monteseirín le hubieran hecho en tiempo y forma una valoración de sus capacidades políticas en la UVMI, la ciudad se habría ahorrado el peor alcalde de su historia, porque se habría obtenido un diagnóstico precoz sobre su manifiesta incompetencia del principio de Peter para el desempeño de tan alta misión. Pero como aquí nadie vigila al vigilante, el (ex) se ha pasado veinte años sin bajarse del coche oficial y ahora, como padece síndrome postraumático politiquil, le han dispensado en la Consejería un trato de favor y dado un despacho como el de los asesores en vez de mandarlo a la UVMI, el destino natural de quien, tras pulirse los 200 millones de la hucha del PGOU y el 90% del Presupuesto en 5 meses, ha dejado a Sevilla en la UVI.
El anexo
La página con las fotos de los 33 concejales que componen el nuevo Ayuntamiento de Sevilla y que llevan debajo un pie con una sola línea de texto sobre su titulación profesional bien podría pasar por la orla de la Facultad de Derecho de la Universidad en vez de por el retrato oficial del Consistorio, porque entre los ediles hay doce abogados y dos jueces. Osea, que el 42% de los capitulares han pasado por las mismas aulas que antaño Felipe González, Manuel Chaves, Rafael Escuredo, Manuel Del Valle, Manuel Clavero, Alejandro Rojas Marcos, Luis Uruñuela, Javier Arenas, Antonio Sanz y un largo etcétera de letrados de todo signo que han hecho de la Hispalense la mejor cantera nacional de la política, equivalente a la Masía barcelonista en el fútbol. Los egresados de este centro docente sevillano acaban antes en el Ayuntamiento, la Junta de Andalucía, las Cortes o el Gobierno de la nación que en un bufete, una notaría o en la Judicatura. Que se sepa, el de Sevilla es el único Colegio de Abogados de España que tiene como anexo medio Ayuntamiento (en Plaza Nueva).
Leyenda urbana
En las entrevistas que, recordando ciertas publicidades institucionales, imploró le hicieran hasta casi el último minuto, Monteseirín proclamó que su mayor orgullo era lo que había hecho en los barrios y cómo así había logrado una Sevilla más justa y más avanzada. ¿Barrios? ¿Qué barrios? A Viera le han preguntado ahora que, ya que no se ha hecho el harakiri orgánico tras la debacle electoral, haga al menos autocrítica sobre los errores que han propiciado la barrida histórica de Zoido en Sevilla. Dice el aún líder provincial del PSOE que mientras Monteseirín invertía el dinero en lo que él llamaba eufemísticamente la ciudad consolidada, osea, el Centro de toda la vida, con las ‘setas’, el paseo marítimo en la Alameda y las pseudo peatonalizaciones… no se hacía lo equivalente en los barrios periféricos, como ha sido el caso de Cerro-Amate, Torreblanca, Alcosa, Miraflores….»donde los ciudadanos no han encontrado motivos para votar el PSOE». Así ha desmontado Viera las fábulas de Monteseirín, que lo único que ha visto sobre barrios ha sido la serie Barrio Sésamo.
Adverbio
El discurso de investidura de Juan Ignacio Zoido me recordó el poema ‘Andalucía, de Manuel Machado, en la parte en que glosó a sus predecesores. El poeta que ha pasado a la historia por ser el hermano de Antonio en vez de por su obra fue adjetivando cada provincia (Cádiz, salada claridad; Granada, agua oculta que llora…) hasta que no sabiendo qué decir sobre Sevilla concluyó el poema al albur de sólo su nombre. Zoido fue cantando una cualidad de cada alcalde (la caballerosidad de Uruñuela; la fina ironía de Del Valle; el rigor de Soledad Becerril; la capacidad de comunicación de Rojas Marcos) y al llegar a Monteseirín….En aquel momento quizás Zoido se acordó de Lope de Vega y el soneto que le mandó hacer Violante, pues nunca se vio en tal aprieto. ¿Qué decir del Ausente, si Alfredo el Soberbio carece de rasgo positivo destacable alguno? Salió del paso con una evidencia que resultó todo un hallazgo retórico: había sido alcalde durante doce años. A falta de cualidades en el personaje, y por tanto de adjetivos, Zoido redujo a Sánchez Monteseirín a lo que realmente ha sido: un mero adverbio de tiempo.
Improvisación
Los últimos días de Pompeya del (sin) alcalde Monteseirín fueron un resumen, corregido y aumentado, de todos sus mandatos, en particular el de la víspera de la investidura de Zoido, en la que fue el gran ausente aunque nadie –ni siquiera Griñán, el teletipista honorario de Europa Press- lo echó en falta. Resulta que el (sin) de las pastillas Macabeo contra el cabreo (Manuel Rey dixit) por la debacle electoral socialista intentó inaugurar todo lo inaugurable con tal de que Zoido no se hiciese la foto a su costa. Fracasó, por demasiado escandaloso ante la evidencia del retraso de las obras, en cortar la cinta de la nueva comisaría de la Ranilla y la de los jardines de (sin la ele, por favor) Cristina, así que concentró todos su esfuerzos en anunciar a bombo y platillo la apertura del túnel de Los Arcos aunque fuera a las 9 de la noche. Tras un final de suspense, fuese y no hubo nada. En su habitual improvisación marca de la casa no se percató de que le faltaba el acta de ocupación. ¡Qué gran metáfora como colofón a su gestión: el (sin) alcalde, sin papeles!
Los minutos de la basura
La expresión ‘minutos de la basura’ fue acuñada en la NBA para definir la situación en un partido cuando la ventaja de uno de los equipos es tal que se considera insalvable, por más que reste tiempo de juego. Entonces, los entrenadores admiten el resultado, sientan a sus estrellas y les regalan los minutos que quedan a los suplentes y promesas.
Con la toma de posesión de la nueva corporación presidida por Zoido, en Sevilla han concluido los ‘minutos de la basura’ políticos desde el 22-M, un periodo de transición en el que la tradición impone que el gobierno saliente no adopte ninguna decisión que ate al nuevo y se limite a mantener el funcionamiento de los servicios básicos.
Sin embargo, el dúo Monteseirín-Torrijos no ha desperdiciado ni un solo segundo en su afán de eliminar el mayor rastro posible de sus facturas, dejar ‘patatas calientes’ a Zoido y colocar a sus afines. Para ellos no ha habido minutos suficientes para maquillar su etapa final, pese a que, temiendo su derrota, se pusieran a la tarea con bastante antelación.
COLOCACIÓN DE AFINES
Tan sólo tres días antes de que Zoido fuera investido alcalde, el gobierno PSOE-IU entregó en propiedad 36 plazas de jefaturas en diversos departamentos sin haber convocado previamente, como era costumbre, un concurso de traslado entre el personal, concurso al que solían optar funcionarios que en algunos casos llevaban años esperando la oportunidad. Entre los nuevos jefes de la noche a la mañana figuran los de negociado de los once distritos. El teórico personal de confianza de los nuevos delegados del PP es en realidad el personal de confianza de Monteseirín y Torrijos, caballos de Troya para la corporación entrante.
Casualmente, según han revelado en estas mismas páginas Antonio Salvador y Sebastián Torres, entre los nuevos jefes figuran una sobrina de Torrijos, un hijo del exconcejal socialista José Gallardo y una hija del jefe de Personal.
Esta maniobra se une al del Instituto Municipal de Deportes, en manos de IU, dos días antes de las elecciones. El comité de empresa denunció que había activado cuatro bolsas de trabajo elaboradas “a la medida de los perfiles de la gente que se quiere colocar”. Al no tratarse de pruebas teóricas o prácticas, sino de requisitos y condiciones puntuales, “se han instaurado baremos muy definidos y ajustados al currículum de ciertas personas, para que sólo ellas puedan entrar, esté la corporación que esté gobernando, la que sale o la que entra”. Y quince días antes, la Delegación de Hacienda contrató como nueva directora de un departamento a una destacada militante socialista del Cerro del Aguila, afín al cesante Francisco Fernández.
CAJONES LLENOS DE FACTURAS
En previsión de la derrota que venían augurando los sondeos, Monteseirín y Torrijos han pisado a fondo el acelerador de la habitualmente lenta maquinaria burocrática para vaciar cajones llenos de facturas desde tiempo inmemorial por contratos adjudicados a dedo y para regularizar la situación contable de organismos como la fundación DeSevilla.
En sendos Plenos convocados en vísperas electorales (el 28 de abril y el 13 de mayo) lograron que se aprobara el pago de facturas pendientes por valor conjunto de unos 15 millones de euros. El método utilizado, el reconocimiento extrajudicial de deudas, es un procedimiento previsto para casos excepcionales y/o urgentes pero que PSOE e IU han convertido en práctica habitual en sus ocho años de mandato, hasta el punto de que por esta vía han dado salida a unos 50 millones de euros al margen del Presupuesto.
Antes del 22-M han pagado por conceptos tales como la compra de mil discos de cantes republicanos (10.620 euros); el viaje a Madrid de un grupo de bolivianos que querían inscribirse en el censo electoral (1.400 euros); un estudio sobre participación ciudadana (35.000 euros); un seminario al que fue invitado Juan Espadas (20.000 euros) y, algo harto significativo, también se aprobó la detracción del dinero destinado al pago de la luz, el agua, el gas y el teléfono del IMD (más de 500.000 euros), a riesgo de que le corten por impago estos servicios básicos, para tapar los agujeros generados por IU en la fundación DeSevilla.
EL ‘ATADO’ DE MARCHENA
El PP ha impugnado otra de las apresuradas decisiones de Marchena en Emasesa: un contrato de 110 millones de euros para construir en cinco años la estación depuradora de aguas residuales ‘Norte’, tan cercana a La Algaba que el proyecto ha provocado manifestaciones en ese pueblo por temor a los olores.
Si en algunos casos PSOE e IU han procurado atar a Zoido, en otros le dejan sus ‘marrones’, como la deuda de 7,7 millones acumulada en tan sólo dos años por Giralda TV, el aparato propagandístico montado por Monteseirín en plena crisis y que no iba a costar un solo euro a los sevillanos porque se autofinanciaría.
Y Monteseirín ha dejado además en un deliberado olvido su compromiso de que, cuando se acabaran las obras, se depurarían responsabilidades por el retraso de cuatro años y el sobrecoste que ha elevado hasta 140 millones la factura de las ‘setas’ de la Encarnación.
Pese al informe del secretario municipal abogando por que esas responsabilidades se depuraran previamente, a fin de que no fuera el Ayuntamiento el único en pagar por las irregularidades en la obra faraónica, Monteseirín se ha ido al final de rositas. Para mayor sarcasmo, con Marchena organizándole un autohomenaje en lo alto del Metropol Parasol “por haber creado una Sevilla más justa y más avanzada”.
Soberbia
Dijo Bufón que “el estilo es el hombre”. Monteseirín ha demostrado su falta de estilo o más bien su auténtica naturaleza una vez que, despojado de la púrpura del poder y ya sin disfraz por no tener necesidad de engatusar a los sevillanos, ha anunciado que no acudirá a la toma de posesión de su sucesor, Juan Ignacio Zoido. Es la primera vez en la historia de la Democracia que un alcalde saliente no está presente, en la condición que sea, en la constitución de la nueva corporación municipal. Por más que haya dicho que él jamás estuvo en la Oposición, su ausencia por un arrebato mezcla de rencor –el principal rasgo de su carácter- y de soberbia denota su incapacidad de admitir el resultado de las elecciones: es él y no Espadas quien se siente el gran perdedor de las mismas, porque así además se lo hace sentir gran parte del PSOE al achacar la derrota a la deriva de su último mandato. El hombre da su auténtica dimensión en la adversidad, no en la victoria. Si Monteseirín se quita del medio, una vez más no habrá sabido estar a la altura de las circunstancias.
‘Invictus’
Espadas fue a despedirse del (sin) alcalde a su vez despedido mediante aquel teletipo de Europa Press y dijo que con la experiencia que tiene Monteseirín tras 12 años en la Casa Grande no desaprovecharía ninguno de los consejos que pudiera darle en su labor de oposición, “porque para eso somos compañeros de partido”. ¿Compañeros? Ya dijo Adenauer que, en orden creciente de virulencia, hay adversarios, enemigos, enemigos a muerte y compañeros de partido. En la víspera, el compañero Alfredo declaró que él no podía aconsejar a Espadas en la Oposición porque siempre había gobernado. Más claro, agua: Espadas es un perdedor y él, un ganador. Tarquino el Soberbio se queda en pañales al lado de Alfredo, el que va por la vida de buena gente pero con dagas florentinas bajo su piel de cordero. El mistificador Monteseirín tergiversa continuamente la historia: gobernó, pero no por ganar (perdió frente a Soledad Becerril y Juan Ignacio Zoido dos de las tres elecciones a las que se presentó), sino por pactar. En realidad ha gobernado merced a los pactos de los perdedores.