El ‘efecto primavera’, con los preparativos de la Semana Santa y de la Feria de Abril, ya se notó en Sevilla durante el mes de marzo en la estadística del paro registrado en las oficinas del antiguo Inem, donde 1.156 personas han salido de las listas del desempleo, según los datos oficiales del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, que dirige la onubense Fátima Báñez. Ahora, el número de parados en la capital es de 86.975. La reducción también se produce en el conjunto de la provincia: 1.737 parados menos y un total de 247.129.
De febrero a marzo se ha pasado en Sevilla capital de 88.131 parados a 86.975, cifra que supone un descenso del 1,31% y que proporcionalmente duplica el 0,69% de caída registrada en la provincia. Dicho de otro modo, de los 1.737 parados menos del conjunto provincial, 1.156 corresponden a la capital, lo que significa que ésta aporta el 66% de los nuevos empleados.
Esta cifra de 86.975 parados supone 10.826 más que cuando Zoido accedió a la Alcaldía hace cuatro años con la promesa de convertirse en el alcalde del empleo. Probablemente, el número seguirá reduciéndose cuando acabe abril, gracias al tirón que para el sector Servicios supone la Feria de este mes y el habitual crecimiento del turismo por estas fechas.

La tendencia suele ser cíclica con la llegada de la primavera, aunque el año pasado tardó más en notarse la mejoría: el paro afectó a 245 personas más en el mes de marzo, pero a partir de entonces bajó durante cuatro meses consecutivos, hasta el repunte de agosto (2.355 menos en el mes de abril; -1.578 en mayo; -611 en junio y -401 en julio).
Las estadísticas reflejan, pues, que la primavera hace honor a su nombre también a efectos del empleo en la ciudad, si bien los 86.975 desempleados actuales siguen siendo una cifra ante la que no se pueden cerrar los ojos: uno de cada ocho sevillanos está sin ocupación.
El paro afecta a 47.700 mujeres (395 menos que en febrero) y a 39.275 hombres (761 menos). Por sectores económicos, se reduce en todos menos en el colectivo ‘Sin empleo anterior’, único en el que sube el desempleo. El mayor aumento de las ocupaciones se produce en el sector Servicios (casi el 94% del total). La distribución por sectores es la siguiente: Agricultura, 1.557 (-13); Industria, 5.345 (-247); Construcción, 8.017 (-140); Servicios, 59.472 (-1.083); y colectivo ‘Sin empleo anterior’, 12.584 (+327).
Por edades, el desempleo cae en todos los grupos menos en los más jóvenes y los más mayores y el mayor número de nuevos empleados se registra entre los trabajadores maduros de entre 40 y 44 años. La distribución es la siguiente: parados menores de 20 años, 1.446 (+86); de 20 a 24 años, 6.626 (+66); de 25 a 29 años, 8.645 (-156); de 30 a 34 años, 9.560 (-328); de 35 a 39 años, 11.089 (-247); de 40 a 44 años, 11.132 (-350); de 45 a 49 años, 12.205 (-177); de 50 a 54 años, 11.097 (-83); de 55 a 59 años, 9.362 (-5), y mayores de 59 años, 5.813 (+38).

Si se cuantifica el número de parados por grandes franjas de edad, observamos que hay un total de 16.717 parados menores de 30 años, lo que supone el 19,22% del total. Por tanto, prácticamente una quinta parte de los parados sevillanos podrían englobarse en lo que ahora se considera paro juvenil.
La franja más afectada por el desempleo es la de aquellos comprendidos entre 30 y 49 años, las personas de edad madura, especialmente quienes tienen entre 45 y 49 años, ya que sólo en este grupo se superan los 12.000 desempleados. En total, los parados en edad madura ascienden a 43.986, lo que significa el 50,57%, algo más de la mitad de todos los desempleados de la ciudad.
Por último, en la franja de mayores de 50 años hay 26.272 parados, que suponen el 30,20%, casi un tercio. El grupo de entre 50 y 54 años es el tercero en edad con mayor número de desocupados, 11.097, sólo superado por quienes tienen entre 45 y 49 años y los de 40 a 44 años.
LA PROVINCIA
El paro también ha descendido en el conjunto de la provincia de Sevilla, aunque en menor proporción que en la capital, al pasarse de los 248.000 desempleados del mes de febrero a los 247.129 de marzo, lo que significa 1.737 parados menos (-0,69%).
Los más beneficiados por la caída del paro han sido los hombres, que ahora son 114.182 (-1.340), mientras que el número de mujeres paradas asciende a 132.947 (-397).
Por sectores, sube en el colectivo ‘Sin empleo anterior’ y en la Construcción y baja en el resto, especialmente en el sector Servicios.
La distribución es la siguiente: Agricultura, 15.910 (-839); Industria, 18.426 (-469); Construcción, 29.289 (+63); Servicios, 152.766 (-1.744), y Sin empleo anterior, 30.738 (+1.252).
Algo, empero, no cuadra en la estadística de la OCDE. ¿No resulta raro que un país como España, donde supuestamente se trabaja 277 horas más que en Alemania, 311 más que en Holanda y más también que en el resto de la UE salvo Grecia (2.032 horas/año) acabe siendo rescatado por los ‘vagos’ de Europa, que a la postre son mucho más ricos que nosotros? ¿Es que acaso se ha invertido la moraleja de la fábula de la cigarra y las hormigas?
Hasta ahora, la más famosa conversión de la historia era la de Saulo de Tarso, que persiguiendo cristianos camino de Damasco, tras una luz cegadora se cayó del caballo y emergió como un hombre nuevo, San Pablo. Émulo del gran apóstol, otro que se acaba de caer de la alto de su caballo camino de Carmona y se ha dado de bruces contra la realidad cuando iba persiguiendo indolentes y vagos por la tierra de María Santísima es Cayetano Martínez de Irujo. El conde de Salvatierra no sólo ha acabado abjurando de sus anticuadas y heréticas creencias sobre el PER y el orteguiano ser andaluz, sino que además ha sentado las bases, en plan Bogart en Casablanca, del comienzo de una gran amistad con esos ocupantes de sus propias fincas llamados Cañamero y Sánchez Gordillo, y hasta se ha comprometido a crear un centro de formación para los jornaleros y a comercializar productos campesinos bajo la marca ‘Casa de Alba’. Ha visto la luz. Arrepentidos los quiere Dios, cuyos caminos son inescrutables. 25 de enero, conversión de San Pablo. 20 de diciembre, conversión de Cayetano.
La barrida de partidas municipales para con los recortes pagar los 4,9 millones de la factura de la luz adeudada por Monteseirín desde hacía año y medio se llevó por delante no sólo la cuota de la FEMP, sino también 60.000 euros para UGT y CCOO. ¿A cuenta de qué? Pues de un subterfugio en forma de ‘Pacto Local por la Salud Laboral’ (Torrijos se pirraba por esto de los pactos locales) arbitrado por el gobierno ‘de progreso’ para eludir la sentencia del TSJA, que había declarado ilegal el acuerdo de someter a controles a las empresas contratistas del Ayuntamiento con la excusa de la siniestralidad. Ahora, gracias a la morosidad innata de Monteseirín (recuérdese la tira de años que estuvo sin pagar el sello del coche) hemos sabido de otra subvención trincada por los sindicatos. ¿Ven como entre ellos siempre hallaban una rendija de donde sacar dinerillo? Y yo me pregunto para qué pagar a los sindicatos por controlar la siniestralidad si para ello ya están los inspectores de Trabajo como, sin ir más lejos, José Antonio Griñán, presidente de la Junta de Andalucía.
El presidente de la CEOE, Joan Rosell, se atuvo al tópico de los funcionarios que no la doblan o se van de cafelitos y pidió que los evalúen para que sepan que no son dueños del empleo. Pues un funcionario de Los Palacios -Juan José Picossi es su gracia- le ha roto los esquemas al jefe de la Patronal al ganarle un pleito al Ayuntamiento saliente. Como este probo secretario municipal se negaba a hacer la vista gorda sobre los presuntos chanchullos que desfilaban ante sus ojos, lo dejaron sin función alguna. Así, cuatro años en los que, contra su voluntad, no hacía ni el huevo, pese a lo cual hasta le subían el sueldo para comprar su silencio. Liberado de la maldición bíblica, otro en su lugar se habría dedicado a pasar el tiempo en sus cosas, sin olvidarse de pasar por caja, pero él ha logrado que la Justicia obligue al nuevo Ayuntamiento a darle trabajo. Una victoria judicial que más parece una condena, ¿no?. Cada vez que un político del Norte vuelva a hablar de los andaluces indolentes, no les mienten a sus madres, sino a Juan José Picossi. Razón, Los Palacios.









