El PP se atribuye el fin de la hegemonía socialista en Sevilla pese a quedar a 48.348 votos
El PSOE presenta sus resultados en clave municipal y desvía el foco hacia Pedro Sánchez
Para ponernos en situación, recordemos los resultados de las elecciones generales del pasado 26 de junio en la provincia de Sevilla:
-El PSOE recibió 348.001 votos (el 33,70% del total), que le supusieron 4 diputados.
-El PP, 299.653 votos (el 29,02%), que le otorgaron 4 diputados.
-Unidos Podemos, 214.244 sufragios (el 20,75%) gracia a los cuales logró 3 diputados.
-Ciudadanos, 137.718 votos (el 13,34%), que le han permitido un diputado.
Los datos reflejan que, por las características del sistema electoral, se ha producido un empate en número de escaños entre el PSOE y el PP y aunque por primera vez en la historia de la Democracia los socialistas no han superado en actas de diputado a los populares en su feudo sevillano, la cuna de Felipe González y Alfonso Guerra, aún mantienen a su favor una diferencia de 48.348 votos.

Sin embargo, en la noche electoral el presidente provincial del PP, Juan Bueno, presentó el empate en diputados, que no en votos, como una victoria de su partido, al expresarse ante su líder regional, Juanma Moreno, en los siguientes términos: “El PSOE ha perdido su hegemonía en esta provincia gracias al duro trabajo de los últimos meses del comité de campaña, de los alcaldes, concejales y miles de militantes, por lo que voy a seguir liderando el partido en Sevilla con un único objetivo: ponerlo a tu disposición para que seas presidente de la Junta”.
EXPECTATIVAS
Hegemonía, según el Diccionario de la Academia, significa “supremacía de cualquier tipo”. Dado que el PSOE supera en 48.348 votos al PP en la provincia de Sevilla, mantiene aún su hegemonía en la circunscripción, por más que Juan Bueno sostenga lo contrario.

Se engañaría el PP si pensara que ha protagonizado su particular “sorpasso” provincial, como desde hace seis elecciones de distinto tipo lo ha dado con Zoido como cabeza de lista en la capital, pero como en la vida, y la política no podía ser menos, nos movemos también en función de nuestras expectativas, el resultado le sabe al PP a victoria porque nunca tuvo la expectativa de igualar al PSOE en su bastión sevillano aunque fuera sólo en diputados; y al PSOE le sabe a cuasi derrota, porque jamás imaginó que el PP le empataría este partido tras haberlo hasta goleado en muchas de las elecciones anteriores.
Hay muchas maneras de analizar los resultados. Los números indican que el PSOE y el PP han empatado en número de diputados, por delante de Unidos Podemos (3) y de Ciudadanos (1), pero si se mide el coste en votos de cada escaño vemos que al PSOE le ha costado cada uno de los suyos una media de 87.000 sufragios; al PP, 74.913; a Unidos Podemos, 71.414, y a Ciudadanos, 137.718. Así pues, merced a la ley D’Hont, Unidos Podemos, la coalición a la que populares y socialistas señalan como la gran derrotada, es quien proporcionalmente ha obtenido mejor resultado en Sevilla por rentabilizar mejor sus votos, mientras que C’s, que ha precisado 137.718 sufragios para un solo diputado, es el que peor renta ha sacado de sus votos.
NO ERAN MUNICIPALES
En el lado contrario al PP, el presidente provincial del PSOE, Fernando Rodríguez Villalobos, ha subrayado que de las tres provincias en que ha ganado su partido en toda España -Huelva, Jaén y Sevilla-, en las dos primeras la diferencia respecto del PP ha sido del 2,5% y del 2%, respectivamente, mientras que en Sevilla ha sido del 4,68%.

“Estos resultados -afirma Villalobos- vuelven a decirnos además que en 83 de los 105 municipios de la provincia de Sevilla gana de nuevo el PSOE: si eso es perder hegemonía, que me lo expliquen”. Villalobos tiene razón, pero olvida que en unas elecciones generales el voto que se mide es el del conjunto de la provincia y no el de los municipios, por lo que es mucho más importante ganar en la capital, donde el PP se viene imponiendo desde hace nueve años (129.919 votos ahora frente a los 107.409 del PSOE) que, con todos los respetos, en decenas de pueblos cuya población no supera a la de un barrio o un distrito de la metrópolis.
Los socialistas corren el riesgo de creer que el voto rural les dará siempre la victoria en Sevilla, cuando ya está viendo que por primera vez el PP les empata en diputados y está ya a menos de la barrera psicológica de los 50.000 sufragios de diferencia. Cuanto más siga aumentando el voto urbano del PP, más riesgo de derrota sufre el PSOE.
HACIA SÁNCHEZ
Como no en vano Villalobos ha sido uno de los mentores de Susana Díaz, la estrategia de ambos tras la victoria del PP en Andalucía y del empate en Sevilla ha sido similar: presentar los resultados en clave municipal y no en provincial (el ámbito en que se eligen los diputados) y desviar el foco de los malos resultados hacia el líder nacional, Pedro Sánchez, como si nadie en Sevilla y Andalucía tuviera ninguna responsabilidad o nada que ver con estas elecciones.

Terminales mediáticas afines a la causa del puño y la rosa trasladaron de inmediato esta interpretación a la opinión pública. Así, un periódico sevillano publicó el siguiente titular: “El PSOE ha perdido con Sánchez el 20% de sus votantes en la provincia”, como si fuera Pedro Sánchez el presidente provincial del partido en vez de Fernando Rodríguez Villalobos.
Por su parte, Susana Díaz compareció al día siguiente de las elecciones ante los medios mostrando a su espalda un mapa de Andalucía con el voto coloreado en rojo y en azul no por las ocho provincias (el ámbito donde se dilucidaron los diputados y en el que cinco habrían sido azules, del PP, y tres rojas, del PSOE), sino por lo casi 800 municipios de la región para, siguiendo la tesis de Villalobos, que se viera el predominio del rojo socialista en los pueblos y como si se hubiese tratado de unas elecciones municipales en vez de generales.
Además, la presidenta mantuvo la tesis de que ella no había sido candidata, de lo que se infería que no podía achacársele la derrota en Andalucía porque el candidato en estos comicios había sido Pedro Sánchez, el mismo al que el periódico afín le imputaba la pérdida del 20% de los votos en la provincia de Sevilla.
EL NUEVO TIEMPO
Curiosamente, Susana Díaz nunca desmintió antes a los medios, que de forma generalizada le fueron atribuyendo a su persona las victorias del PSOE en Andalucía desde su ascenso al poder en su partido y en la Junta y pese a que ella no era la candidata, como ocurrió en las elecciones europeas del año 2014, las municipales de 2015 y las generales del pasado 20 de diciembre (obviamente, en las autonómicas andaluzas sí era la candidata de su partido a la Presidencia de la Junta), triunfos que se arrogó ella misma, como cuando tras las elecciones europeas dijo que “esta victoria del PSOE (en Andalucía) es el primer fruto del nuevo tiempo (su lema en política)”, según recogió el diario ABC. No le atribuyó los resultados andaluces a Elena Valenciano, que era la cabeza de lista del PSOE al Parlamento Europeo (en este tipo de elecciones continentales la circunscripción es nacional).

Como tampoco desmintió a los medios que titularon tras las elecciones municipales de mayo “Susana Díaz encadena la tercera victoria en Andalucía” (Diario Sur, de Málaga), y “El PSOE gana en Andalucía y mitiga el mal resultado nacional” (Diario El País) tras el 20-D, a pesar de que la presidenta tampoco era candidata en ninguna de las dos.
Una vez más, entre nuestros políticos se cumple el dicho de que “las derrotas son huérfanas”, pero con una variante específica en el caso del PSOE andaluz: en nuestra tierra son de Pedro Sánchez.













portavoz socialista, Juan Espadas, informara en rueda de prensa de que habían sido incluidas once calles más en la lista de las declaradas con estacionamiento regulado en superficie sin que hubiera mediado difusión pública por parte del gobierno municipal, el delegado de Movilidad se vio obligado a dar estas explicaciones:

a que no era concejal electo ponía de manifiesto el desequilibrio en la confección de la lista electoral, ya que en el equipo con más concejales de la historia reciente de nuestra Democracia (20, incluido el propio Zoido), el alcalde no había pensado en nadie durante sus cuatro años de oposición para ocupar una de las delegaciones más importantes en cualquier gobierno y tuvo que recurrir a un externo, un ‘dedil’, figura que ha sido tumbada ahora por el Tribunal Constitucional en su sentencia.
Es el caso de Gregorio Serrano, que ostenta nada menos que cuatro competencias: Empleo, Economía, Turismo y Fiestas Mayores. En paralelo a su figura está la de Maximiliano Vílchez, delegado de Urbanismo y Medio Ambiente, a quien compete desde la aplicación y revisiones del Plan General de Ordenación Urbana, hasta los Parques y Jardines, pasado por el ahora súper conflictivo tema de la vivienda a través de la empresa pública Emvisesa y el no menos históricamente conflictivo asunto de la limpieza de la ciudad por medio de Lipasam, que a principios de año desató la peor huelga que se recuerda en el servicio de recogida de basuras.
Con esta decisión, el mensaje que lanza Zoido, interna y externamente, es que su equipo está claramente diferenciado entre un núcleo duro de personas de su máxima confianza (Juan Bueno, Gregorio Serrano, Maximiliano Vílchez y Asunción Fley, la dama de hierro encargada de meter las tijeras en las cuentas de cada delegación, sin compasión) y el resto. La misión de estos últimos se circunscribe a gestionar los distritos, donde a medida que el tiempo corre hacia una nueva cita con las urnas se pelea ya a cara de perro con la oposición, como demuestra la bronca política en las últimas semanas en el distrito Macarena.
Cabello ya se estrenó con la polémica derogación del Plan Centro de tráfico por la falsedad del argumento de que las videocámaras no funcionaban, un ‘affaire’ que derivó en una no menos polémica comisión de investigación que ha tardado en cerrarse en falso casi toda esta primera etapa del mandato. Otro escándalo de la Delegación fue el expolio sufrido por la antigua sede de la Policía Municipal en la isla de la Cartuja en vísperas de su devolución a la empresa constructora Detea y cuando aún se hallaba en manos del Ayuntamiento. La empresa acabó demandando una indemnización multimillonaria ante los tribunales.
imagen entre los sevillanos por una actitud para la que aquél no ahorró en calificativos. El episodio de los policías haciéndose la foto con la señal de la victoria y con el fajo de multas impuestas durante la Feria ha acabado por demostrar el fracaso del delegado en su intento de cambiar la conducta y la imagen externa de la Policía, el objetivo principal que le había marcado Zoido. Además, su inflexibilidad con las multas de tráfico (adquirió un segundo coche ‘ponemultas’) ha acabado por erosionar al propio Ayuntamiento.
No dice el PP que hasta el pasado 13 de febrero el Consejo de Gobierno de la Gerencia de Urbanismo no aprobó la propuesta de deslinde de los dos tramos de la vía pecuaria que discurren por el suelo urbanizable de San Nicolás Oeste, trámite administrativo sin el cual no se podrá aprobar el proyecto de reparcelación de los suelos para la tienda sueca. La ley debe ser aún más estrictamente cumplida en un ayuntamiento presidido por un juez como es Zoido, y si los suecos han elegido para instalarse unos suelos afectados por una vía pecuaria y no otro sin tal hipoteca ganadera, deben atenerse a las consecuencias de su libre elección.
El Ayuntamiento ya ha acordado la recalificación de la Gavidia para centro comercial, que necesita, cierto es, el plácet final de la Junta, aunque Bueno sólo contabiliza 150 empleos posibles de materializarse este proyecto. Si no ha tramitado aún el cambio de uso para la fábrica de Altadis en Los Remedios (a la que el PP asigna un potencial de 550 empleos, sin saberse en base a qué criterios, ni en éste ni en otros casos), técnicamente no puede imputarle bloqueo alguno al Gobierno autónomo. Ahora bien, antes de llegar a esa fase, lo que deberían hacer el Consistorio y la Junta es exigirle a la multinacional que cumpla la promesa que hizo de compensar el cierre de la fábrica de tabacos más antigua del mundo con la instalación de un centro logístico en el área metropolitana de Sevilla.
Si la ministra de Fomento se ha peleado con el alcalde de Granada, Torres Hurtado, de su mismo partido, para sacar del centro de la ciudad la futura estación del AVE con tal de ahorrar 600 millones de euros, ¿con qué fuerza moral puede demandar el Consistorio sevillano que se destinen en esta especial coyuntura al menos 3.000 millones de euros para las líneas de Metro pendientes?
Torrijos ha anunciado que preguntará en el Pleno por el coste, duración, acompañantes y motivos de los viajes realizados por Zoido y su equipo desde la toma de posesión del nuevo gobierno. Aunque Juan Bueno, portavoz del PP, haya reaccionado con indignación y se haya referido a los antecedentes turísticos (¿quizás alguna mariscada en Bruselas?) y oscurantistas del portavoz de IU, el alcalde debería responder con el clásico “me alegro de que me haga usted esa pregunta”, porque así, en aras de su promesa de luz y taquígrafos, podrá aclarar sus escapadas al torneo tenístico de Roland Garros, en París, y a los Juegos Olímpicos de Londres, de los que la opinión pública tuvo noticia por la canallesca y no por el Consistorio, y la repentina fiebre viajera de su delegado multiusos y chico para todo, Gregorio Serrano, por más que sea el titular de Turismo. A ver si va a resultar que sus concejales, en vez de llegar al cargo “comidos y viajados”, como prometió cuando estaba en la oposición, en realidad estaban tan ayunos de excursiones como los del gobierno de Monteseirín.