Mientras que la dirección de Tussam llevaba buscando desde hacía más de un mes, como Diógenes con el candil, un crédito -que ningún banco le dabsa salvo, al final, el Sabadell por intercesión expresa de Zoido- de 11 millones de euros con el que poder pagar las nóminas, una veintena de conductores que fueron destinados al tranvía le ponía un pleito porque querían dejar de ser calificados como chóferes de autobús y que se les creara una categoría nueva, la de maquinistas, con un salario mensual de entre 4.835 y 5.868 euros. Total, han dicho, si esta demanda supone sólo un aumento de 5.000 euros anuales de media en sus retribuciones, a la empresa qué más le da. Bien, compare usted, amigo lector, su nómina con las que, de estas cifras manejadas en el pleito, se deduce existen en la arruinada Tussam que sostenemos con nuestros impuestos (el bonobús no da ni para la mitad de los ingresos) y saque sus propias conclusiones. Supongo que serán las mismas a que ha llegado el Juzgado de lo Social Número 10 para desestimar las elevadas pretensiones -con la que está cayendo- de estos frustrados maquinistas de la General: es una “osadía”.
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Atención a la nueva moda que está causando furor y que es más peligrosa aún que las ruedas de prensa sin preguntas de los políticos, que digo yo que eso no será una rueda periodística, sino un monólogo como el de Lola Herrera en ‘Cinco horas con Mario’.Recordarán que Monteseirín se enteró de su defenestración como alcalde por un teletipo de Europa Press en vez de por un motorista como en los tiempos de Franco, un mensajero de Seur o un telegrama en mano presidido por una cruz en señal de R.I.P. Pues ahora, el aún gerente de Tussam, que ha tenido que lidiar con la peor época de la empresa bajo las despilfarradoras directrices de Monteseirín, se ha enterado de que le van a cortar la cabeza merced a una de esas charletas de Zoido en Facebook. Así que usted y yo, quizás antediluvianos miembros de la Galaxia de Gutemberg, podemos estar tan tranquilos sin saber que acaso en este mismo momento estén doblando las campanas por nosotros en ese tam-tam digital que es Internet. Creo que me voy a dar de alta en el Twitter de Pedro J. Ramírez. Por lo que pueda pasar.
Como el gato escaldado del agua huye, Espadas no ha osado de nuevo a señalar el primer error de Zoido, que parece evidente: restringir la participación de los consumidores en las empresas municipales y, en particular, de Facua, presente en Tussam desde 2007. Aquí, mucho hablar de la sociedad civil y de la participación ciudadana, pero no salimos de la partitocracia. Facua tiene el enorme mérito de haberse convertido desde Sevilla en el referente nacional de los consumidores. Si salta un caso que afecta al bolsillo o a la salud pública, la prensa de Madrid y las grandes cadenas de Tv conectan con Sevilla para que Rubén Sánchez siente cátedra en materia de consumo. ¿Qué entidad local tiene tal proyección? De nada ha servido que Facua sea identificada en todo el país como la asociación de consumidores por excelencia para quitarla del medio en beneficio de Híspalis. ¡Con lo fácil que habría sido mantener al menos dos puestos para los consumidores en las empresas públicas! Por no ocurrírsele, al Ayuntamiento no se le ha ocurrido ni siquiera una solución salomónica.


